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Reforma Laboral: la CGT avanza con una cautelar para suspender 64 artículos clave

La Confederación General del Trabajo presentó una acción ante la Justicia del Trabajo para suspender provisoriamente 64 artículos de la reforma laboral. Denuncia vulneración de derechos constitucionales y profundiza su estrategia judicial tras recientes reveses.
En una nueva escalada de confontación entre el movimiento obrero organizado y el Gobierno nacional, la Confederación General del Trabajo (CGT) presentó una acción judicial para frenar la aplicación de una porción sustancial de la reforma laboral recientemente sancionada por el Congreso. El planteo, radicado ante la Justicia del Trabajo, incluye un pedido de medida cautelar con el objetivo de suspender de manera inmediata 64 artículos de la norma, al tiempo que solicita su declaración de inconstitucionalidad.
La presentación apunta directamente contra aspectos medulares de la denominada Ley de Modernización Laboral, una de las piezas centrales del paquete de reformas impulsado por el oficialismo. Según argumenta la central sindical, los artículos cuestionados afectan derechos tanto individuales como colectivos de los trabajadores, vulnerando garantías consagradas en la Constitución Nacional y en tratados internacionales con jerarquía constitucional.
En el escrito, la CGT sostiene además que varios de los puntos impugnados replican contenidos previamente incluidos en el DNU 70/2023, que ya fue objeto de múltiples cuestionamientos judiciales. Este antecedente, remarcan, refuerza la presunción de inconstitucionalidad de los artículos ahora incorporados por vía legislativa.
La ofensiva judicial no se limita a este expediente. Forma parte de una estrategia más amplia desplegada por la conducción sindical en distintos fueros, incluyendo el contencioso administrativo, donde también se tramitan presentaciones contra otros capítulos de la reforma. El objetivo es construir un cerco jurídico que limite la aplicación efectiva de la norma hasta tanto se resuelva su validez constitucional de fondo.
El nuevo movimiento de la CGT se produce en un clima adverso en los tribunales. Días atrás, la central sufrió un revés cuando un juzgado rechazó una medida cautelar que buscaba suspender disposiciones vinculadas al traspaso de la Justicia laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Ese fallo, lejos de desactivar la estrategia, parece haber acelerado la decisión de profundizar la disputa judicial.
La judicialización de la reforma laboral confirma que el conflicto ha ingresado en una etapa de mayor complejidad institucional. Ya no se trata únicamente de una puja política o sindical, sino de una controversia que será dirimida en los tribunales, con impacto directo sobre la arquitectura normativa del mercado de trabajo.
El planteo de la CGT se apoya en un argumento central: la presunta regresividad de los derechos laborales. Este eje no es menor, ya que la jurisprudencia de la Corte Suprema y los estándares internacionales han establecido límites a las reformas que impliquen retrocesos en materia de protección social. En ese aspecto, la discusión sobre la constitucionalidad de la ley no solo será técnica, sino también profundamente política.
Al mismo tiempo, la reiteración de contenidos previamente incluidos en el DNU 70/2023 introduce un elemento adicional de controversia. Si bien el Congreso tiene potestad para legislar sobre esas materias, la persistencia de artículos ya cuestionados judicialmente podría ser interpretada como una continuidad de criterios normativos que aún no han superado el test de constitucionalidad.
La ofensiva judicial de la CGT abre un nuevo capítulo en la disputa por la reforma laboral. Con una cautelar en trámite y múltiples frentes abiertos en distintos fueros, el futuro de la norma queda sujeto a decisiones judiciales que podrían redefinir su alcance o incluso invalidar partes sustanciales. En un escenario de alta tensión política y social, la última palabra, al menos por ahora, la tendrá la Justicia.