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El comercio sanjuanino encendió una señal de alarma. A través de un comunicado público, la Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan advirtió que el deterioro de la industria nacional y el incremento de las importaciones están generando un “efecto cascada” que impacta de lleno en el ecosistema comercial de la provincia.

La entidad planteó tres ejes críticos que, a su entender, explican la caída en las ventas y el clima de incertidumbre que atraviesa al sector.

Asimetría impositiva y competencia desigual

El primer punto apunta a lo que consideran una competencia desbalanceada entre producción nacional e importaciones. “Es inadmisible que se faciliten beneficios para el ingreso de productos importados mientras el fabricante nacional —que paga salarios, cargas sociales e impuestos en Argentina— enfrenta costos de producción asfixiantes. No competimos en igualdad de condiciones”, señalaron.

El diagnóstico remite a una discusión estructural: el peso de la carga tributaria local frente a economías externas con menores costos y esquemas fiscales más livianos. Para los comerciantes, esta brecha no solo erosiona la rentabilidad de la industria, sino que termina afectando directamente al mostrador.

El “Efecto Fate” y la pérdida del consumidor

El segundo eje de preocupación fue definido como el “Efecto Fate”, en alusión al impacto social y económico que provoca el cierre de grandes empresas. Más allá del caso puntual, la Cámara utilizó el concepto para ilustrar una dinámica más amplia: cada fábrica que baja sus persianas implica la pérdida de empleos y, en consecuencia, de consumidores.

“Los cierres no son números aislados. Cuando una fábrica cierra, se pierde un consumidor. En San Juan sabemos que el comercio vive del sueldo del trabajador local; si no hay empleo privado genuino, el mostrador queda vacío”, advirtieron.

La afirmación sintetiza una realidad conocida en economías regionales: la estrecha dependencia entre actividad productiva y circulación comercial. En contextos de retracción industrial, el comercio suele ser uno de los primeros sectores en sentir la contracción de la demanda.

Dependencia externa y fuga de capitales

El tercer punto planteado por la entidad refiere a la creciente dependencia de bienes importados. “Fomentar el consumo de productos extranjeros es, en la práctica, exportar el trabajo de los argentinos. Esa riqueza se fuga al exterior en lugar de reinvertirse en nuestras pymes, que generan el 70% del empleo”, sostuvieron.

El argumento vincula política comercial con desarrollo local. Para los comerciantes, la expansión de las importaciones no solo impacta en la producción, sino que debilita el entramado de pequeñas y medianas empresas que sostienen el empleo formal en el país.

Reclamos y advertencias

Bajo este marco, la Cámara reclamó medidas “urgentes y concretas” tanto a las autoridades nacionales como provinciales. “No podemos sostener un sistema público de Salud, Educación y Seguridad con un sector privado que se achica día a día. El aporte de menos del 10% de la población no es suficiente para 45 millones de habitantes”, plantearon, en referencia a la presión fiscal y la base contributiva.

El pedido central es la generación de “reglas claras para emprender, no para importar”, junto con políticas que protejan el valor agregado argentino. La advertencia final resume el clima de inquietud: “Un país sin industria es un país sin futuro y un comercio sin clientes”.

El posicionamiento de los comerciantes sanjuaninos refleja una preocupación que superan los límites de un solo sector. La tensión entre apertura comercial, competitividad interna y sostenimiento del empleo se proyecta como uno de los ejes centrales del debate económico actual. En una provincia donde la actividad privada depende en gran medida del dinamismo productivo, la consigna es clara: sin industria activa, el circuito comercial se debilita. El desafío, según advierten, será equilibrar integración al mundo con desarrollo local para evitar que la crisis fabril termine vaciando también los mostradores.

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Siete de cada diez argentinos consideran mala la economía del país

El relevamiento de septiembre de Latam Pulse, elaborado por AtlasIntel y Bloomberg sobre 2.067 personas, registró una evaluación negativa de la economía nacional para el 71% de los consultados y del mercado laboral para el 75%. Además, el 55% espera que la economía empeore y el 58,5% prevé reducir sus compras de bienes duraderos.

El deterioro percibido también alcanza a las finanzas familiares: seis de cada diez consultados calificaron como mala la economía de sus hogares. Apenas el 20% la consideró buena, mientras que otro 20% la definió como normal. En la evaluación de la economía nacional, el 21% expresó una opinión favorable y el 9% la calificó como normal.

Las expectativas para los próximos seis meses tampoco anticipan una mejora generalizada. El 55% cree que la economía argentina empeorará, frente al 31% que espera una recuperación y el 14% que no prevé cambios. Respecto del empleo, el 57% pronostica un deterioro, mientras que el 31% espera una mejora y el 12% considera que permanecerá sin variaciones.

La perspectiva sobre los ingresos familiares es algo menos negativa, aunque predomina la cautela: el 48% espera que la economía de su hogar empeore, el 32% confía en una mejora y el 20% no anticipa modificaciones.Menos compras y mayor preocupación por los precios
La incertidumbre también se traduce en decisiones concretas de consumo. El 58,5% de los encuestados prevé reducir las compras de bienes duraderos, como electrodomésticos y otros productos de mayor valor, mientras que el 27,3% mantendría su nivel de adquisiciones y apenas el 14,2% planea aumentarlo.

La proporción de quienes anticipan un recorte en esas compras creció 11,3 puntos porcentuales frente a agosto. El dato refleja una mayor disposición a postergar gastos que no se consideran inmediatos, una conducta que puede repercutir sobre las ventas comerciales y la producción vinculada al mercado interno.

En materia de precios, el indicador de percepción de la inflación actual pasó de 27,9 puntos en agosto a 30,6 en septiembre. Las expectativas inflacionarias para el semestre siguiente también subieron, de 8,8 a 9,1 puntos.

Corrupción y desempleo, al frente de las preocupaciones

La encuesta también identificó los principales problemas que preocupan a la población. La corrupción encabezó las respuestas, con el 50,3%, seguida por el desempleo, con el 44%. La impunidad y el sistema judicial reunieron el 34,6%; la economía, el 32,2%; y los altos precios y la inflación, el 27,8%.

El debilitamiento de la democracia y las instituciones, junto con la educación, obtuvo el 20,2% en cada caso, mientras que la inseguridad alcanzó el 18,9%.

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Naturgy deberá presentar cronogramas para completar las obras eléctricas pendientes

El organismo regulador intimó a Naturgy San Juan a presentar cronogramas ejecutivos y completar las interconexiones pendientes antes del período de mayor consumo. Una auditoría de septiembre verificó un avance del 83% sobre los $28.011 millones presupuestados para la primera etapa de inversiones.

El Ente Provincial Regulador de la Electricidad (EPRE) solicitó a Naturgy San Juan a acelerar las obras que acumulan demoras y precisar los plazos para completar las instalaciones necesarias antes del verano. La exigencia apunta a que los transformadores y otros equipos incorporados a la red puedan entrar en servicio sin que las tareas pendientes posterguen el refuerzo del suministro durante los meses de mayor demanda.

Además el organísmo estatal, anticipó que mantendrá auditorías periódicas para verificar el cumplimiento de los plazos y comprobar que las inversiones se traduzcan en mejoras efectivas de la capacidad y confiabilidad del sistema eléctrico provincial.

Una inversión de $28.011 millones

La auditoría correspondiente a septiembre de 2026 constató un avance equivalente al 83% del monto presupuestado para la primera fase del programa de inversiones 2026-2031, que contempla $28.011.221.140 financiados mediante créditos nacionales y fondos provinciales.

Entre las intervenciones relevadas figura el Campo de Transformación N.º 2 de la estación Albardón-Chimbas, cuyo nuevo transformador permanece en fabricación. También se verificaron avances en las estaciones San Juan Sur e Ischigualasto.

En materia de infraestructura edilicia, las obras de Sargento Cabral, en Rivadavia; Pistacho, en 25 de Mayo; Cerrillo, en Sarmiento; Casa de Gobierno; y Caleras/Termas, en Albardón, se encuentran terminadas o próximas a concluir. El montaje de celdas eléctricas de 33 kV y 13,2 kV alcanzó el 98% en Sargento Cabral y el 100% en la estación Olivos.

La distribuidora también avanzó en la adquisición de equipamiento y en la provisión de transformadores destinados a distintas localidades de San Juan.

Más capacidad y conectividad para la red

El programa comprende, además, la normalización de la estación transformadora Huaco, la construcción de un alimentador de 33 kV entre CAVIC y Pueyrredón y la instalación de antenas satelitales de órbita baja para mejorar la conectividad de instalaciones ubicadas en áreas alejadas.

La intimación del EPRE obliga a priorizar los plazos regulatorios. Con obras pendientes, el desafío es poner en funcionamiento las nuevas instalaciones antes del verano para soportar el aumento del consumo eléctrico.

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Las empresas proyectan aumentos salariales del 22% para 2027

Las empresas argentinas presupuestan aumentos salariales del 22,8% para 2027, con una previsión de inflación del 22,4%, según una encuesta de la consultora WTW. El relevamiento, presentado durante su Seminario Anual sobre Compensaciones y Beneficios, muestra que las compañías comenzaron a definir sus pautas de actualización para el personal fuera de convenio, con incrementos que, en esta primera etapa, se mantienen prácticamente alineados con los precios esperados. El 76% prevé distribuir los aumentos en dos o tres instancias, mientras que la mayoría no planea modificar los presupuestos de 2026.

El 56% de las empresas ya trabaja en el presupuesto salarial para el próximo año, mientras que el 44% todavía no inició esa tarea. Entre las compañías que avanzaron con las estimaciones, tanto la inflación proyectada como los ajustes salariales tienen una mediana del 22%, aunque los promedios se ubican en 22,4% y 22,8%, respectivamente.

Dos o tres aumentos concentrarían la mayoría de los ajustes

La modalidad de actualización también comienza a definirse. El 76% de las compañías prevé aplicar dos o tres incrementos durante 2027: el 38% contempla dos revisiones y otro 38%, tres.

Para el primer trimestre, la mediana del aumento acumulado previsto es del 10%, mientras que para el primer semestre alcanza el 10,1%. La referencia anual se mantiene en el 22%, aunque los porcentajes finales dependerán de la evolución económica y de las decisiones que adopte cada empleador.

Las previsiones presentan diferencias según la rama de actividad. Los servicios profesionales encabezan las estimaciones, con una mediana del 24%. Consumo, química, plásticos y pintura, y alta tecnología proyectan subas del 23%. En el extremo inferior, energía prevé un 20% y bancos y entidades financieras, un 21%.

Cautela para el cierre de 2026

Las decisiones pendientes sobre los salarios de este año reflejan una conducta más conservadora. El 58% de las empresas no prevé modificar el presupuesto salarial de 2026, mientras que el 34% todavía evalúa posibles cambios y apenas el 8% anticipa una revisión.
También permanece abierta la posibilidad de aplicar un ajuste compensatorio —conocido como catch up— al comienzo de 2027 para recuperar diferencias frente a la inflación. El 49% de las compañías descarta esa alternativa, el 39% la mantiene bajo análisis y el 12% confirmó que la implementará. Entre estas últimas, la mediana del incremento adicional previsto es del 5%.

Las cifras de WTW corresponden a proyecciones empresariales y no constituyen aumentos acordados ni garantizados para el conjunto de los trabajadores. Su evolución estará condicionada por la inflación efectiva, el desempeño de cada compañía y las decisiones que se adopten durante las negociaciones salariales.

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