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Marcelo Trujillo: “No es una reforma, es un boleto de salida del mundo laboral”

Marcelo Trujillo, integrante de la CGT en San Juan, cuestionó con dureza el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional y confirmó una movilización federal para el 11 de febrero. Advirtió que la iniciativa afecta salarios, estabilidad, vacaciones y protección social, y alertó sobre un impacto profundo en el empleo público y privado.

En diálogo con Mundo Laboral, Trujillo sostuvo que la iniciativa oficial no puede definirse como una modernización del sistema de trabajo, sino como un proceso de precarización estructural que pone en riesgo derechos históricos de los trabajadores.

“Más que una precarización, es un boleto de salida del mundo laboral”, afirmó el dirigente, al señalar que el proyecto choca de manera directa sobre salarios, jornadas, despidos, vacaciones y protección social. En particular, advirtió sobre el alcance que tendría en el empleo público, donde la estabilidad que garantiza el estatuto del trabajador estatal quedaría severamente debilitada. “Aunque se diga que algunas profesiones quedarían exentas, el beneficio es claramente patronal y puede extenderse a todos los sectores”, remarcó.

En este aspecto, el dirigente confirmó que la CGT resolvió salir a la calle frente al tratamiento de la reforma en el Senado. Si bien en un primer momento se evaluó la posibilidad de una medida de fuerza, la estrategia inicial será una movilización masiva este miércoles 11 de febrero, fecha en la que finalmente se debatirá el proyecto. “Ese día habrá una movilización de todos los sectores laborales y, a partir de lo que ocurra, se evaluará si se avanza hacia medidas más contundentes, incluso un paro”, explicó.

Trujillo detalló que en este sentido, el sindicalismo analiza presentaciones judiciales contra una norma que consideran inconstitucional. “Sabemos que esta reforma viola derechos básicos y no descartamos recurrir a la Justicia”, afirmó.

La protesta tendrá carácter federal. Según explicó el sindicalista, el mandato de la CGT nacional es que todas las regionales del país repliquen la movilización, más allá de la concentración central en la Ciudad de Buenos Aires. En San Juan, adelantó, este lunes se realizará una reunión urgente de la CGT local para definir horarios, modalidad y recorrido de la protesta.

Uno de los puntos que más preocupa al sindicalismo es la falta de conciencia social sobre el alcance real del proyecto. “El trabajador común, el hombre de a pie, no termina de dimensionar las consecuencias de esta reforma. No se ha leído la letra chica”, advirtió Trujillo. Si bien reconoció que la CGT difundió materiales informativos sobre los aspectos más críticos de la iniciativa, sostuvo que “todavía no se ha tomado verdadera dimensión de la gravedad de lo que está en juego”.

Entre los puntos centrales del proyecto, el dirigente gremial enumeró vacaciones fragmentadas, caída del salario real, mayor flexibilidad laboral, banco de horas, despidos más baratos y financiados por los propios trabajadores. “Son todos retrocesos que diluyen derechos adquiridos sin una resistencia política acorde”, sostuvo.

Un escenario de tensión creciente

Trujillo anticipó que, si el proyecto logra avanzar de una cámara a otra, el conflicto podría profundizarse. “Habrá que intensificar la concientización y la respuesta sindical”, señaló, y ratificó que la movilización del 11 de febrero busca precisamente poner en agenda el impacto real de la reforma.

En el tramo final de la entrevista, el representante sindical también se refirió a la situación de su sector, las telecomunicaciones, y confirmó que esta semana se realizará el congreso anual de la Federación, los días 9, 10 y 11 de febrero. Allí se tratarán memoria y balance, la problemática específica de la actividad y se llevarán adelante elecciones de autoridades. “Esperamos que se conforme un secretariado fortalecido para enfrentar los cambios que se vienen en el mundo del trabajo”, afirmó.

Con la reforma laboral a las puertas del Senado, la CGT se prepara para una semana clave. La movilización del 11 de febrero aparece como el primer paso de una estrategia de confrontación escalonada, que combina calle, debate político y acciones judiciales. Para el sindicalismo, lo que está en juego excede una ley puntual: se trata del modelo de relaciones laborales y del futuro de los derechos conquistados por los trabajadores argentinos.

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