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Trabajadores del cine, el teatro, la radio y la televisión expresaron su rechazo total al proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. En una conferencia de prensa, advirtieron que los artículos 210 y 211 ponen en riesgo el financiamiento del INCAA y de Radio y Televisión Argentina, con consecuencias económicas, laborales y culturales de largo alcance.

Artistas, periodistas, actores y representantes del sector audiovisual sumaron su voz al creciente rechazo contra la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei, cuyo tratamiento está previsto durante el período de sesiones extraordinarias del Congreso. En una conferencia de prensa realizada este jueves, dirigentes y trabajadores del cine, el teatro, la radio y la televisión objetaron el proyecto “en su totalidad” y advirtieron sobre el impacto estructural que tendría sobre la producción cultural y los medios públicos.

El encuentro fue convocado por la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (SAGAI), integrante de la Multisectorial Audiovisual, con el objetivo de visibilizar lo que definieron como un “total rechazo” a la iniciativa oficialista. El foco de las críticas estuvo puesto en los artículos 210 y 211 del proyecto, que —según denunciaron— implican “un daño grave e irreversible para el cine nacional y el sistema público de radio y televisión”.

El corazón del conflicto: financiamiento y autonomía

Desde el sector audiovisual explicaron que esos artículos eliminan el esquema de financiamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) y de Radio y Televisión Argentina (RTA), un sistema que no depende del Tesoro nacional ni de aportes directos de la ciudadanía. “Se trata de recursos generados por la propia actividad del sector”, subrayaron.

En el caso del INCAA, detallaron que su financiamiento proviene del 10% del valor de cada entrada de cine y del 25% de la recaudación del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). La supresión de estos fondos, advirtieron, provocaría la paralización de la producción cinematográfica, la pérdida de miles de puestos de trabajo, el cierre de salas y festivales, una menor circulación de ficciones nacionales y una mayor concentración del mercado audiovisual en manos de plataformas extranjeras.
“Las consecuencias económicas y culturales serían profundas y difíciles de revertir”, alertaron en un comunicado difundido tras la conferencia.

Impacto federal y rol de los medios públicos

En relación con Radio y Televisión Argentina, los referentes del sector señalaron que su debilitamiento afectaría de manera directa la capacidad del Estado de garantizar contenidos culturales, educativos e informativos con alcance federal. “Especialmente en regiones donde no existen otras alternativas de acceso”, remarcaron, en alusión a la centralidad que cumplen los medios públicos en vastas zonas del país.

Desde la Multisectorial Audiovisual advirtieron que el recorte de estas herramientas no solo tiene un impacto laboral, sino que también erosiona la diversidad cultural, la pluralidad de voces y la soberanía comunicacional.

Apoyo político y ampliación del rechazo

La conferencia contó además con la presencia de dirigentes políticos de bloques opositores, entre ellos Myriam Bregman, del Frente de Izquierda de los Trabajadores, y los legisladores de Unión por la Patria Lorena Pokoik y Mariano Recalde, quienes expresaron su respaldo a los reclamos del sector y cuestionaron el alcance del proyecto oficial.

La participación de referentes políticos refuerza el carácter transversal del rechazo a la reforma laboral, que ya excede el ámbito sindical y suma a amplios sectores de la cultura, la comunicación y la producción artística.

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Impulsan cambios en el IPV con foco en adjudicaciones y seguridad jurídica

El Gobierno de San Juan prepara una de las modificaciones más relevantes de los últimos años en materia habitacional. El proyecto de reforma del Instituto Provincial de la Vivienda (IPV), que será remitido en los próximos días a la Cámara de Diputados, incorpora nuevos criterios para acceder a viviendas sociales y créditos habitacionales, entre ellos la exigencia de no registrar antecedentes penales.

La iniciativa forma parte de una revisión más amplia del sistema de adjudicación y administración habitacional. Según adelantaron desde el Ejecutivo, el objetivo es actualizar una normativa que quedó rezagada frente a las nuevas demandas sociales y fortalecer los mecanismos de selección de beneficiarios.

Uno de los aspectos centrales del proyecto apunta a incorporar parámetros vinculados a la conducta de los postulantes. La evaluación pondrá especial atención en antecedentes relacionados con delitos contra la integridad sexual y hechos de violencia de género. Desde la administración provincial sostienen que la medida busca responder a reclamos vecinales y reforzar condiciones de convivencia dentro de los complejos habitacionales.

Sin embargo, el alcance de la reforma trasciende la discusión sobre los requisitos de acceso. El Gobierno pretende aprovechar la modificación legislativa para atacar uno de los problemas estructurales más persistentes del sistema habitacional sanjuanino: la falta de escrituración de miles de viviendas adjudicadas durante las últimas décadas.

Al asumir la actual gestión, el stock de inmuebles sin título de propiedad rondaba las 12.000 unidades. Si bien en los últimos meses se avanzó en más de 2.000 regularizaciones, todavía permanecen pendientes cerca de 10.000 casos. La situación afecta tanto a barrios construidos por el IPV como a emprendimientos desarrollados por cooperativas, sindicatos, fundaciones y otras entidades que, con el paso del tiempo, dejaron inconclusos los trámites administrativos necesarios para completar la transferencia de dominio.

El problema también alcanza a urbanizaciones impulsadas por municipios y organizaciones creadas bajo marcos regulatorios muy distintos a los actuales, con deficiencias documentales que hoy dificultan la registración formal de los inmuebles y la obtención de escrituras.

En este sentido, la reforma busca combinar dos objetivos políticos y administrativos: endurecer los criterios de acceso a los beneficios habitacionales y avanzar en la regularización de un universo significativo de familias que, pese a ocupar sus viviendas desde hace años, todavía no cuentan con plena seguridad jurídica sobre la propiedad.

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San Juan abre la discusión salarial docente y prepara un plan de retiros voluntarios

El Gobierno convocó a los gremios docentes para el 30 de junio y confirmó que trabaja en un programa de retiros voluntarios que formará parte de una estrategia más amplia de modernización estatal. La iniciativa buscará reducir gradualmente el peso del empleo público sin afectar derechos previsionales ni cobertura de salud.

La gestión de Marcelo Orrego comienza a delinear dos decisiones centrales para la segunda mitad del año: la política salarial de los trabajadores estatales y una reforma administrativa orientada a redefinir la estructura del empleo público provincial.

En ese marco, el ministro de Economía, Hacienda y Finanzas, Roberto Gutiérrez, confirmó que el Gobierno convocó a los gremios docentes para el próximo 30 de junio, encuentro en el que comenzará a discutirse la pauta salarial para el segundo semestre. La negociación se desarrollará en un contexto marcado por la desaceleración inflacionaria, pero también por la persistente pérdida de poder adquisitivo registrada en los últimos años.

El esquema de retiros voluntarios contemplará mecanismos de protección para quienes adhieran, incluyendo la continuidad de la obra social y la preservación de los aportes previsionales. El desafío para el Gobierno será compatibilizar la necesidad de ordenar las cuentas públicas y modernizar la administración con la demanda de estabilidad laboral de miles de trabajadores estatales.

Con la reapertura de la discusión salarial y el inminente anuncio de la desvinculación concertada, la gestión provincial pone en marcha una agenda que combina negociación gremial, reorganización administrativa y búsqueda de mayor eficiencia en el aparato estatal, uno de los ejes que pretende consolidar durante la segunda etapa de gobierno.

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Pulseada sindical: la CGT se divide entre una huelga nacional y un plan de desgaste

El Consejo Directivo de la CGT definirá esta semana una nueva hoja de ruta frente al Gobierno nacional. Mientras un sector reclama una huelga de 36 horas y medidas más contundentes, la conducción impulsa un esquema de protestas sectoriales inspirado en la experiencia sindical francesa. La discusión refleja diferencias tácticas, pero también la disputa por el liderazgo de la central obrera en un clima de ajuste, despidos y caída del poder adquisitivo.

La reunión que el Consejo Directivo de la CGT celebrará este jueves en la sede de Azopardo pondrá en escena algo más que la definición de un plan de lucha. Lo que está en discusión es la estrategia sindical para enfrentar la etapa más compleja de la gestión de Javier Milei y, al mismo tiempo, la capacidad de la central obrera para sostener una conducción unificada en medio de intereses y diagnósticos cada vez más divergentes.

Dos posiciones aparecen hoy claramente diferenciadas. Por un lado, un bloque integrado por dirigentes como Luis Barrionuevo, Omar Maturano y Roberto Fernández impulsará la convocatoria a un paro nacional de 36 horas. Consideran que el deterioro del empleo, la pérdida de ingresos y la situación financiera de las obras sociales exigen una respuesta de alto impacto que logre paralizar la actividad económica y enviar una señal política contundente al Gobierno.

Del otro lado, la conducción cegetista y los sectores más dialoguistas rechazan avanzar hacia una nueva huelga general en el corto plazo. Su propuesta consiste en desarrollar un esquema de conflictividad progresiva basado en protestas sectoriales, asambleas, movilizaciones y medidas de fuerza alternadas, con la intención de acumular presión social y ampliar las alianzas con otros sectores afectados por la política económica oficial.

La discusión no es nueva. La semana pasada, durante un encuentro con referentes sindicales de la industria, el transporte, la energía y la alimentación, ya había quedado en evidencia el malestar frente al cuadro económico. Sin embargo, la propuesta de una huelga por tiempo indeterminado planteada por Maturano no encontró respaldo suficiente, mientras que la idea de avanzar con acciones graduales reunió mayores consensos.

Detrás del debate táctico subyace una preocupación compartida. Los principales gremios coinciden en señalar el impacto de la caída del consumo, la desaceleración de la actividad productiva, los despidos registrados en distintos sectores y la pérdida de poder adquisitivo de los salarios. La diferencia radica en cómo traducir ese diagnóstico en una estrategia sindical eficaz.

La conducción de la CGT, donde convergen dirigentes de peso como Gerardo Martínez, Andrés Rodríguez, Hugo Moyano y José Luis Lingeri, entiende que hoy no existen condiciones políticas ni gremiales para sostener una medida de fuerza de gran alcance. Además, cuestiona a los sectores que reclaman paros generales de manera recurrente sin garantizar luego niveles significativos de adhesión en sus propias estructuras.

En este aspecto, la central obrera busca fortalecer la coordinación con las dos CTA para construir una agenda común que incluya movilizaciones federales y eventuales medidas de alcance nacional. El objetivo es ampliar la base de sustentación de las protestas y evitar que el conflicto quede circunscripto exclusivamente al ámbito sindical.

La situación de las obras sociales también aparece entre las prioridades. La caída de recursos y el aumento de los costos prestacionales generan grandes dificultades financieras en gran parte del sistema, una problemática que varios dirigentes consideran tan urgente como la discusión salarial y laboral.

La reunión del jueves servirá para definir una metodología de acción, pero también funcionará como una prueba de cohesión interna. La CGT enfrenta el desafío de responder a un presente económico adverso sin profundizar sus propias fracturas. Entre quienes reclaman una confrontación inmediata y quienes prefieren una estrategia de desgaste sostenido, la central obrera busca encontrar un equilibrio que le permita conservar influencia política y capacidad de movilización en una etapa decisiva para el movimiento sindical.

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