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Mientras gobernadores y sindicalistas concentran sus objeciones en la coparticipación y el poder gremial, el proyecto de reforma laboral del Gobierno avanza con transformaciones profundas que modifican salarios, jornadas, despidos, vacaciones y protección social. Una batería de cambios que reconfigura la relación capital-trabajo y afecta directamente la vida diaria de millones de empleados.

La discusión pública en torno a la reforma laboral que el gobierno de Javier Milei busca aprobar en el Senado el próximo 11 de febrero parece concentrarse en dos frentes visibles: la pérdida de recursos coparticipables que denuncian los gobernadores de la oposición moderada y el debilitamiento del poder sindical que rechaza la CGT. Sin embargo, detrás de ese intercambio político, avanza un rediseño integral del régimen laboral argentino que altera derechos básicos y prácticas cotidianas de los trabajadores, sin una defensa proporcional de esos aspectos.

El proyecto, presentado bajo el rótulo de “modernización”, incorpora modificaciones que afectan tanto a trabajadores registrados como a aquellos con vínculos informales o encubiertos, quienes hasta ahora encontraban en la Justicia laboral un canal de reparación frente a despidos o incumplimientos.

Menos salario, más flexibilidad y negociación individual

Uno de los ejes más sensibles es la reducción indirecta de los ingresos. La creación del banco de horas elimina, en la práctica, el pago de horas extras: las jornadas podrán extenderse ciertos días a cambio de reducirse otros, según acuerdos individuales entre empleador y trabajador. Este esquema rompe con la lógica colectiva y traslada la negociación al plano individual, donde el poder de presión del trabajador es notoriamente menor.

En la misma línea, se debilita el rol de los convenios colectivos por actividad. Los pisos salariales sectoriales dejan de ser una garantía y cada empresa podrá negociar su propio salario mínimo, profundizando la fragmentación y la desigualdad entre trabajadores de una misma rama.

Vacaciones fragmentadas y mayor discrecionalidad patronal

El régimen de licencias también se flexibiliza. Los empleadores podrán otorgar vacaciones fuera del período tradicional y fraccionarlas en tramos mínimos de siete días. Aunque presentado como una herramienta de adaptación, el cambio amplía la capacidad de la empresa para disponer del tiempo de descanso del trabajador según sus necesidades operativas.

Despidos más baratos y financiados por los propios trabajadores

Otro punto central es la reconfiguración del sistema indemnizatorio. Se fija un tope al cálculo de la indemnización tomando como referencia un salario que no puede superar tres veces el promedio del convenio, ahora negociado por empresa. Además, se excluyen del cálculo ítems como propinas, bonos, acciones, viáticos o gastos de conectividad.

El pago podrá realizarse en hasta 12 cuotas si media un juicio, y el costo del despido se traslada al Fondo de Asistencia Laboral (FAL), financiado con aportes que hoy se destinan al sistema jubilatorio y de salud. En los hechos, el despido deja de ser un costo empresario directo y pasa a socializarse entre los propios trabajadores.

Jubilaciones y salud, bajo presión

El desvío de aproximadamente tres puntos porcentuales de las contribuciones patronales hacia el FAL implica un desfinanciamiento estructural del sistema previsional y de las obras sociales y prepagas. Menos recursos para jubilaciones y prestaciones médicas, en un contexto de envejecimiento poblacional y aumento del costo sanitario, agrega un riesgo sistémico que trasciende el mercado laboral.

Contratos más frágiles y menos protección judicial

La reforma elimina resguardos históricos para trabajadores con contratos a plazo fijo y de temporada. Se suprime la indemnización por daños y perjuicios ante incumplimientos del empleador y desaparece la figura del contrato de temporada, reemplazada por el contrato eventual, mucho más flexible y discrecional.

A su vez, se limita la posibilidad de reclamar judicialmente frente a cambios abusivos en las condiciones de trabajo, dejando como única alternativa la renuncia. La presunción de relación laboral en casos de dependencia encubierta también se debilita, dificultando los reclamos de trabajadores facturados como independientes.

Derechos sindicales y protesta, bajo restricción

El proyecto introduce restricciones severas a la actividad sindical: los trabajadores eventuales no podrán ser delegados, se flexibiliza la tutela gremial y se amplía la definición de servicios esenciales, imponiendo niveles mínimos de prestación del 75% o 50%, lo que reduce de forma efectiva el alcance del derecho de huelga.

Las asambleas quedan sujetas a autorización del empleador y dejan de ser remuneradas, mientras que los delegados pierden protección ante procesos de reorganización empresarial.

Tercerización, apps y el fin del trabajador como sujeto protegido

La reforma limita la responsabilidad solidaria en casos de tercerización, favoreciendo esquemas de intermediación que reducen la seguridad del empleado frente a incumplimientos. En simultaneo, se oficializa la condición de trabajadores independientes para repartidores y mensajeros de plataformas, descartando el vínculo de dependencia.

En términos conceptuales, el proyecto abandona el principio histórico del derecho laboral que reconoce al trabajador como la parte débil de la relación, desplazando la lógica protectoria por una visión contractualista y de mercado.

Mientras la discusión política se concentra en la puja por recursos fiscales y poder sindical, la reforma laboral avanza sobre aspectos que redefinen la vida cotidiana del trabajo en la Argentina: salarios más inciertos, jornadas más extensas, despidos menos costosos, menor protección social y un retroceso del rol del Estado como garante de derechos. El resultado es un cambio de paradigma profundo que, más allá de los eslóganes de modernización, reconfigura el equilibrio entre capital y trabajo sin una defensa proporcional de quienes verán transformadas, día a día, sus condiciones de empleo.

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El PJ sanjuanino apeló a la unidad, pero la celebración del 17 de octubre mostró sus diferencias

El peronismo de San Juan conmemoró el Día de la Lealtad con tres convocatorias separadas y ausencias que alimentaron las señales de fragmentación interna. Mientras la conducción del Partido Justicialista (PJ) encabezó homenajes en su sede central y en Chimbas, la CGT organizó un acto propio, con Eduardo Cabello como principal referente. La jornada volvió a exponer las diferencias entre la dirigencia partidaria y el movimiento obrero en un momento en que ambos espacios buscan recuperar competitividad electoral.

La ausencia más significativa fue la del senador nacional Sergio Uñac, quien no participó de ninguna de las convocatorias y envió una nota para disculparse. Tampoco estuvieron el intendente de Rawson, Carlos Munisaga, ni Fabián Gramajo, presidente de San Juan Te Quiero. En el homenaje realizado en la sede partidaria faltaron, además, intendentes de ocho departamentos: Rawson, Caucete, Albardón, 25 de Mayo, Jáchal, Valle Fértil, Calingasta y San Martín. Desde el PJ señalaron que algunos jefes comunales organizaron actos en sus respectivas juntas departamentales.

Las actividades partidarias fueron encabezadas por el presidente del PJ, Juan Carlos Quiroga Moyano, la vicepresidenta primera, Graciela Seva, y el vicepresidente segundo, Fabián Aballay. También participaron el exgobernador José Luis Gioja, el diputado nacional Cristian Andino, Facundo Perrone, Matías Sotomayor y los legisladores provinciales Mario Herrero y Marisa López.

La segunda convocatoria se trasladó a la avenida Costanera Juan Domingo Perón, en Chimbas, donde la intendenta Daniela Rodríguez encabezó la reinauguración del busto de Juan Domingo Perón, restaurado después de sufrir daños por vandalismo. Allí también estuvo Jorge «Koki» Chica, ausente en la ceremonia de la sede central. La elección del departamento no fue menor: Chimbas concentra un caudal electoral relevante para las aspiraciones del peronismo de cara a 2027.

Ante la dispersión de los homenajes, Quiroga Moyano recurrió reiteradamente al término «diversificación» para describir la organización de la jornada. La expresión buscó presentar como una distribución de actos lo que también dejó a la vista la falta de una convocatoria común, especialmente por la decisión de la CGT de celebrar por separado.

Aballay, en tanto, vinculó el significado histórico del 17 de octubre de 1945 con las dificultades que atraviesa el justicialismo. Aunque reconoció las diferencias internas, sostuvo su expectativa de que una eventual unidad permita al partido volver a competir con posibilidades en las elecciones de 2027.

La mirada sindical fue más crítica. Desde la CGT, Eduardo Cabello reivindicó el papel del movimiento obrero en la identidad peronista y cuestionó las divisiones de la dirigencia política, a las que atribuyó parte de la responsabilidad por la pérdida de los gobiernos provincial y municipales. Su planteo ubicó a los sindicatos como actores centrales de una eventual reconstrucción partidaria y marcó diferencias con la lectura de la conducción del PJ.

A 81 años de la movilización que reclamó la liberación de Perón y se convirtió en una fecha fundacional del movimiento, la conmemoración sanjuanina dejó una señal política concreta: la unidad continúa siendo una aspiración compartida, pero todavía no se traduce en una conducción capaz de reunir a sus principales referentes. La disputa por el protagonismo y la reconstrucción electoral seguirá condicionando la relación entre el partido, los intendentes y el sindicalismo.

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La CGT de San Juan celebró el Día de la Lealtad y reclamó recuperar la identidad peronista

La división del peronismo sanjuanino quedó expuesta este17 de octubre y tuvo una de sus expresiones más directas en la sede de la CGT. Allí, Eduardo Cabello, cuestionó la falta de entendimiento entre los dirigentes políticos y reivindicó al sindicalismo como garante de la identidad histórica del movimiento.

“La política hoy no se pudo poner de acuerdo”, afirmó Cabello durante el acto realizado pasadas las 12.00, en alusión a la multiplicación de convocatorias por el Día de la Lealtad. La ceremonia se desarrolló sin representantes de la actual conducción del Partido Justicialista sanjuanino, mientras el PJ organizó su propia celebración y hubo otra convocatoria en Chimbas.

La dispersión de los encuentros volvió visible una fractura que excede las diferencias de organización. En una fecha central para el peronismo, los distintos espacios no confluyeron en una celebración común, una ausencia de unidad que el referente sindical convirtió en el centro de su discurso.

“El 17 de octubre también fue por los derechos y la dignidad”

Cabello llamó a revisar el sentido de la conmemoración y advirtió sobre el riesgo de reducirla a una evocación del pasado. “¿Vamos a ser fanáticos y vivir de nostalgias o vamos a tener valores?”, planteó ante los presentes.

Para el dirigente, la movilización del 17 de octubre de 1945, que reclamó la liberación de Juan Domingo Perón, dejó una enseñanza que trasciende el recuerdo histórico. “El 17 no fue solamente para que dejen a Perón libre, fue decir que hay derechos, que hay dignidad”, sostuvo.

También definió aquella jornada como una expresión colectiva que debe traducirse en representación para quienes no encuentran canales para hacer oír sus reclamos. Habló de un “calor que se puede y debe transformar en una cualidad para llegar a los que no tienen voz”, en una reivindicación del compromiso social que atribuye a los orígenes del movimiento.

El sindicalismo, en el centro de la identidad peronista

El titular de la Regional San Juan reafirmó la pertenencia doctrinaria del movimiento obrero y defendió el papel de los gremios en la representación de los trabajadores. “Tenemos la doctrina escrita en el corazón. No nos equivoquemos. Los sindicatos vamos a ser la luz y la sal de cada trabajador sanjuanino”, expresó.

La jornada incluyó un llamado a los afiliados y trabajadores, con choripanes y gaseosas, en una celebración que combinó el homenaje histórico con un mensaje político hacia la dirigencia justicialista.

El acto de la CGT dejó así una doble señal: la voluntad sindical de reivindicar su protagonismo dentro del peronismo y el cuestionamiento a una dirigencia que, al menos en esta conmemoración, no logró compartir una convocatoria. La discusión por la unidad vuelve a instalarse con una pregunta de fondo: qué lugar ocupará el movimiento obrero en la reorganización política del justicialismo.

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Paritarias: los bancarios elevaron el salario inicial a $2,63 millones

La Asociación Bancaria acordó con las cámaras empresarias del sistema financiero una actualización salarial del 1,9% para septiembre, con la que el ingreso inicial de los trabajadores bancarios pasó a superar los $2,6 millones. El entendimiento, encabezado por el gremio que conduce Sergio Palazzo, contempla además un bono mínimo superior a $2,2 millones y la continuidad de las revisiones salariales durante el último trimestre del año.

La nueva escala fija un salario inicial de $2.552.560,34, al que se suma un concepto de Participación en las Ganancias (ROE) de $73.786,55. De esta manera, la remuneración inicial global alcanza los $2.626.346,89 para septiembre.

El incremento se aplica sobre las remuneraciones mensuales brutas, habituales y normales, tanto remunerativas como no remunerativas, además de los adicionales establecidos en el convenio colectivo y aquellos otorgados por fuera de sus disposiciones.

Con esta actualización, La Bancaria informó que la recomposición acumulada durante los primeros nueve meses de 2026 alcanza el 23,6%, tomando como referencia las escalas salariales vigentes en diciembre de 2025.

Bono por el Día del Bancario

El enetendimiento también establece el monto mínimo de la gratificación correspondiente al Día del Bancario, que tendrá un piso de $2.275.519,25.

Las entidades financieras deberán depositar ese concepto como fecha límite el 6 de noviembre, jornada en la que tradicionalmente no hay atención bancaria al público en todo el país por la celebración del día de los trabajadores de la actividad.

El monto funciona como un piso garantizado, por lo que la cifra final puede variar de acuerdo con las condiciones salariales y los adicionales correspondientes a cada trabajador.

Revisiones hasta diciembre y nueva negociación en enero

El pacto no se agota en la actualización de septiembre. Las partes acordaron mantener durante octubre, noviembre y diciembre el mismo mecanismo de revisión periódica utilizado hasta ahora, con idénticos alcances sobre las remuneraciones y adicionales.

Además, la representación sindical y las cámaras empresarias establecieron que volverán a reunirse formalmente para discutir la paritaria durante la segunda quincena de enero de 2027.

La continuidad de las revisiones permite que la negociación permanezca abierta frente a la evolución de los precios y evita que la escala salarial quede congelada durante varios meses. Para La Bancaria, el mecanismo constituye una herramienta para preservar el poder adquisitivo de los trabajadores frente al costo de vida.

El acuerdo vuelve a colocar a la paritaria bancaria entre las negociaciones salariales de mayor magnitud nominal: con un ingreso inicial que ya supera los $2,6 millones, un bono anual con piso de $2,27 millones y revisiones previstas hasta fin de año, el gremio mantiene una política de actualización frecuente que tendrá una nueva instancia formal en enero de 2027.

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