CONÉCTATE CON NOSOTROS

El titular nacional de la Asociación Sindical del Personal Jerárquico, Profesional y Técnico de la Actividad Minera (ASIJEMIN), Marcelo Mena, analizó el escenario político y económico tras las elecciones legislativas. Cuestionó la falta de resultados del RIGI, alertó sobre intentos de flexibilización laboral y subrayó la necesidad de “construir desarrollo minero con licencia social y equidad”.

En diálogo con Mundo Laboral SJ, Mena abordó el mapa político que dejaron los comicios legislativos y la nueva etapa que se abre para las economías regionales vinculadas a la actividad. Destacó que “en los distritos donde la minería es motor económico, la mayoría respaldó a las fuerzas políticas que promueven el desarrollo del sector”, aunque advirtió que ese respaldo “debe traducirse en resultados concretos y no en discursos vacíos”.

El Representante sindical valoró los avances en la provincia de Mendoza —donde el proyecto San Jorge obtuvo la declaración de impacto ambiental— como un paso importante para la diversificación productiva, pero insistió en que “ningún emprendimiento minero puede sostenerse sin licencia social”. En ese sentido, afirmó que “la licencia social no se otorga de una vez y para siempre, se construye día a día con responsabilidad, transparencia y participación de las comunidades”.

Mena subrayó que el diálogo debe incluir a todos los actores, incluso a los sectores ambientalistas: “No hay que aislar a nadie; la democracia se ejerce también escuchando a quienes disienten. La minería tiene que hacerse bien, con controles, con responsabilidad ambiental y con beneficios reales para la población”.

RIGI y promesas incumplidas

Consultado sobre el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), el titular de ASIJEMIN fue categórico: “Hasta ahora no vemos un solo yacimiento que se haya puesto en marcha gracias al RIGI. Hay anuncios, pero no hay inversiones concretas”.

El sindicalista cuestionó que se presenten estas políticas como soluciones automáticas: “El problema no es la falta de incentivos, sino la falta de compromiso real de las empresas. Si se prometen inversiones y no llegan, el Estado debe exigir explicaciones”.

El dirigente gremial recordó que la historia reciente demuestra que “las reformas laborales o tributarias por sí solas no generan empleo”. En esa línea, afirmó que “es el mismo discurso que escuchamos en los años 90: se prometió más trabajo, pero lo que hubo fue desempleo, hambre y desindustrialización”.

Paritarias y defensa del salario

Respecto de la situación salarial, Mena informó que ASIJEMIN alcanzó acuerdos escalonados con empresas como Newmont, Minera Santa Cruz, Cerro Negro y Vanguardia, logrando incrementos “por encima de la inflación” y priorizando la defensa del empleo.

Explicó que el gremio transita actualmente un proceso de conciliación obligatoria en Santa Cruz por despidos en Cerro Negro, con nueva audiencia el 26 de noviembre. “Defendemos cada puesto de trabajo y el poder adquisitivo de los compañeros. Aspiramos a recuperar la previsibilidad de las paritarias anuales, que permitan planificar mejor el salario y la vida de los trabajadores”, sostuvo.

La reforma laboral y el sentido del trabajo

En relación con los proyectos de reforma laboral impulsados por sectores del oficialismo, el referente de ASINEMIN fue contundente: “Ninguna reforma laboral genera empleo. Estas propuestas apuntan a debilitar la organización sindical, eliminar derechos y fomentar la precarización”.

Advirtió que las ideas de ampliar la jornada laboral, flexibilizar despidos o fraccionar las indemnizaciones “nos retrotraen a la década de los 90”. “No hay que tener miedo de decirlo: son medidas regresivas que castigan al trabajador y favorecen la especulación”, expresó.

El gremialista defendió un enfoque diferente: “Si vamos a discutir una reforma laboral, hagámoslo para reducir la jornada a seis horas, fomentar la igualdad de género, facilitar la jubilación anticipada en sectores de alto riesgo y promover la participación de los trabajadores en las ganancias. Esa es la reforma que queremos”.

Mena recordó que en los países desarrollados las jornadas laborales rondan las 36 a 40 horas semanales: “En Argentina tenemos una de las más extensas del mundo. Plantear extenderla a 12 horas es una locura. ¿Dónde queda el tiempo para la familia, para la formación, para la vida?”.

Marcelo Mena sintetiza la mirada de un sindicalismo minero que busca equilibrio entre desarrollo económico, sustentabilidad ambiental y justicia social. Frente a los intentos de flexibilización, reafirma el rol del trabajo como eje de dignidad y cohesión.

“Los minerales pertenecen al pueblo, y el primer beneficiado debe ser la gente”, resumió. Con esa premisa, el dirigente convoca a una agenda que combine producción, diálogo y respeto por los derechos laborales, en un país que necesita inversiones genuinas y un modelo de crecimiento con equidad.

destacada

Universidades en conflicto: Paro de 72 horas y crece la presión por un plan de lucha más duro

Con un paro nacional de tres días confirmado y crecientes demandas de profundización del conflicto, el sistema universitario argentino atraviesa una de sus momentos más críticos. La disputa salarial, el incumplimiento de la Ley de Financiamiento y el intento del Gobierno de reemplazarla por un nuevo esquema marcan el pulso de una crisis que tensiona a gremios, autoridades académicas y al propio Ejecutivo.

El frente universitario vuelve a ubicarse en el centro de la escena nacional. La Federación Nacional de Docentes Universitarios confirmó un paro de 72 horas que comenzará el lunes 30 de marzo y se extenderá hasta el miércoles, en la antesala del receso por Semana Santa. La medida se inscribe en un conflicto que combina reclamos salariales, deterioro presupuestario y una creciente resistencia a la orientación de la política educativa impulsada por el gobierno de Javier Milei.

El detonante inmediato es la falta de recomposición salarial en un clima inflacionario persistente. Según datos elaborados por equipos técnicos gremiales, la pérdida del poder adquisitivo de docentes y no docentes supera el 50% respecto de fines de 2023, producto del desfasaje entre los incrementos otorgados por la Secretaría de Educación y la evolución del índice de precios.

Pero la disputa excede lo estrictamente salarial. En el centro del problema aparece la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, cuya implementación el Ejecutivo ha evitado, al tiempo que promueve un nuevo proyecto legislativo orientado a redefinir el esquema de asignación de recursos. Desde el ámbito sindical y académico, la iniciativa es leída como un intento de consolidar el ajuste sobre salarios y gastos operativos.

En ese sentido, la presión interna dentro de las organizaciones gremiales se intensifica. Sectores de base reclaman medidas más contundentes y sostenidas en el tiempo. La adhesión masiva al paro del 14 de marzo operó como un punto de inflexión: fortaleció la percepción de que existe margen para profundizar el plan de lucha y cuestionó las estrategias más moderadas de algunas conducciones.

La presión también alcanza a las autoridades universitarias. Instituciones de peso como la Universidad de Buenos Aires y la Universidad Nacional de La Plata quedaron en el centro de versiones sobre eventuales acuerdos con el Gobierno, aunque la fuerza interna de docentes y trabajadores puso en suspenso cualquier posibilidad de acompañamiento explícito a la iniciativa oficial.

El deterioro presupuestario completa un panorama complicado. Informes de distintas casas de estudio advierten que el incremento de tarifas, tras la reducción de subsidios, elevó los costos de funcionamiento por encima de la inflación promedio. Universidades como la Universidad Nacional de Córdoba enfrentan, según estas evaluaciones, un futuro de “cesación de pagos virtual” en el corto plazo si no se actualizan las partidas.

En este aspecto, comienzan a proliferar formas de autoorganización en facultades y dependencias académicas. Espacios como Medicina, Filosofía y Letras y regionales de la Universidad Tecnológica Nacional ya discuten esquemas de visibilización y medidas de fuerza escalonadas que trasciendan las convocatorias gremiales tradicionales.

El conflicto universitario revela una dinámica de doble presión. Por un lado, el Gobierno busca sostener su programa de ajuste fiscal, incluso a costa de tensar al máximo el vínculo con el sistema educativo. Por otro, los gremios enfrentan una creciente radicalización de sus bases, que perciben insuficientes las respuestas hasta ahora ensayadas.

Este cruce de fuerzas reduce los márgenes de negociación y anticipa un escenario de mayor conflictividad. La posibilidad de una nueva Marcha Federal Universitaria —en línea con la histórica movilización de 2024— aparece como un factor de alto impacto político y social, capaz de reconfigurar el debate público en torno al financiamiento educativo.

Lejos de encaminarse hacia una resolución, el conflicto universitario ingresa en una fase de profundización. El paro de 72 horas es apenas un nuevo capítulo de una disputa estructural que combina salarios deteriorados, presupuesto insuficiente y modelos contrapuestos sobre el rol del Estado en la educación superior. En ese marco, la calle y las aulas se perfilan como los escenarios donde se definirá, en las próximas semanas, el alcance real de una crisis que ya trasciende lo sectorial.

Continúe Leyendo

destacada

Revés judicial para el congelamiento salarial en Radio Nacional

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo ordenó a Radio y Televisión Argentina, que administra Radio Nacional, reanudar las paritarias con todos los sindicatos del sector tras más de un año y medio sin acuerdos. El fallo refuerza la obligación de negociar de buena fe y podría impactar en otros organismos estatales.

En una reorientación significativa para el ámbito laboral estatal, la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo dictó una medida cautelar que obliga a Radio y Televisión Argentina (RTA) a retomar la negociación colectiva con los gremios que representan a los trabajadores de Radio Nacional. La decisión revierte un escenario de más de 18 meses sin acuerdos paritarios formales.

El fallo, emitido por la Sala I del tribunal, hizo lugar al planteo impulsado por siete organizaciones sindicales del sector, entre ellas la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, que denunciaron la falta de convocatoria a negociaciones salariales y la imposición de aumentos unilaterales por parte de la empresa estatal.

Uno de los aspectos centrales de la resolución es la definición del alcance del deber de “negociar de buena fe”. Los jueces sostuvieron que no alcanza con la mera asistencia a audiencias formales, sino que el empleador debe participar activamente, con representantes que cuenten con mandato suficiente para formular propuestas concretas y suscribir acuerdos.

Este punto resultó clave, dado que en instancias previas los delegados de la empresa habían argumentado que dependían de autorizaciones externas para realizar ofertas salariales, lo que bloqueaba cualquier avance.

Según consta en la causa, desde septiembre de 2024 no se registraron acuerdos paritarios en el ámbito de RTA. En ese período, los trabajadores sólo percibieron incrementos dispuestos de manera unilateral —del 1% y 1,5%— sin instancia de negociación colectiva. Para la Cámara, esta situación implicaba un deterioro sostenido del poder adquisitivo y justificaba la intervención judicial para evitar daños de difícil reparación.

Un precedente con proyección

Más allá de su impacto inmediato, el fallo abre un escenario de mayor alcance. Para los gremios, la resolución sienta un precedente relevante para otros organismos del Estado donde los salarios permanecen congelados o se actualizan sin negociación formal. En ese sentido, refuerza el carácter constitucional del derecho a la negociación colectiva y establece que el Estado, en su rol de empleador, no puede eludir los estándares de buena fe previstos en la legislación laboral y en los convenios internacionales.

La medida cautelar se mantendrá vigente hasta que se resuelva el fondo del litigio. No obstante, desde ahora obliga a Radio y Televisión Argentina a convocar y sostener negociaciones paritarias efectivas, bajo apercibimiento de sanciones económicas en caso de incumplimiento.

El pronunciamiento judicial reconfigura el escenario laboral en los medios públicos y proyecta efectos sobre el conjunto del empleo estatal. En un presente de presión por la pérdida de poder adquisitivo, la decisión de la Cámara no sólo restituye un canal institucional de diálogo, sino que también delimita con mayor precisión las obligaciones del Estado empleador frente a sus trabajadores.

Continúe Leyendo

destacada

Argentina logra frenar una condena multimillonaria por la expropiación de YPF

La Cámara de Apelaciones de Nueva York anuló la sentencia que obligaba al país a pagar una millonaria indemnización por la expropiación de YPF en 2012. El litigio continuará, pero el fallo representa un alivio clave en el corto plazo para las cuentas públicas.

En un cambio radical para la economía argentina, la Justicia de Estados Unidos dejó sin efecto la condena que obligaba al país a pagar más de 16.000 millones de dólares por la estatización de YPF. La decisión fue adoptada por la Cámara de Apelaciones de Nueva York, que revocó el fallo de primera instancia dictado por la jueza Loretta Preska y dispuso que el expediente vuelva a esa etapa para una nueva evaluación.

El tribunal consideró que la sentencia original se apoyaba en una interpretación errónea tanto de la legislación argentina como de los estatutos de la petrolera. En consecuencia, dejó sin efecto —al menos de manera provisoria— una indemnización que había sido fijada en 2023 y que, con intereses, podía escalar por encima de los 18.000 millones de dólares.

El litigio se originó tras la reestatización de la compañía en 2012, cuando el Estado argentino recuperó el control del 51% de las acciones que estaban en manos de Repsol. Los demandantes —fondos de inversión que adquirieron los derechos de accionistas minoritarios— sostuvieron que el país incumplió con la obligación de lanzar una oferta pública de adquisición al resto de los tenedores de acciones, tal como lo establecía el estatuto societario.

La resolución de la Cámara no implica el cierre definitivo del caso, pero sí representa una victoria judicial significativa para la Argentina. En términos concretos, evita en el corto plazo el desembolso de una suma que hubiera tenido un impacto crítico sobre las reservas y el frente fiscal.

En este marco, el tribunal ya había adoptado previamente medidas cautelares que suspendían eventuales embargos y pedidos de información sobre activos argentinos en el exterior, a la espera de una resolución de fondo.

El fallo marca un punto de inflexión en uno de los litigios más sensibles para la Argentina en el escenario internacional. Si bien la disputa continúa abierta, la decisión de la Cámara de Apelaciones otorga tiempo, margen de maniobra y una oportunidad clave para reconfigurar la estrategia legal. El desenlace definitivo aún está por escribirse, pero el país logró, por ahora, esquivar una de las mayores amenazas financieras de los últimos años.

Continúe Leyendo

Tendencias