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El titular de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Juan, Martín Solazzo, mediante una entrevista concedida a Mundo Laboral SJ, cuestionó la falta de homologación paritaria y rechazó el proyecto de reforma laboral impulsado por el Gobierno. Aseguró que la iniciativa “no busca modernizar, sino flexibilizar”, y alertó que “el país retrocede mientras el mundo disputa mano de obra calificada”. También pidió una CGT “firme y unida” ante un escenario de conflictividad creciente.

El dirigente confirmó que los trabajadores metalúrgicos de la provincia cobrarán en noviembre los mismos sueldos que en septiembre, ya que el último acuerdo paritario —vigente hasta agosto— no fue renovado ni homologado.

“Seguimos cobrando el sueldo de agosto, con un bono no remunerativo que no se aplica al básico. Llevamos más de 60 días de atraso. Tanto la UOM como las cámaras industriales presentamos pedidos formales para reabrir la paritaria, pero la Secretaría de Trabajo los desestimó”, explicó.

El sindicalista consideró que esta falta de convocatoria responde a una estrategia política. “Todo indica que el Gobierno nacional quiso dejar pasar las elecciones del 26 de octubre antes de definir las negociaciones. Pero la realidad es que los trabajadores siguen perdiendo poder adquisitivo mientras la inflación no da tregua”, apuntó.

El representante sindical detalló que ya se realizaron nuevas presentaciones conjuntas entre el gremio y las cámaras empresarias para que el Ministerio disponga una audiencia formal. “Queremos destrabar la negociación y actualizar la escala desde septiembre en adelante. No se trata de un reclamo exagerado: es simplemente defender el valor real del salario”, subrayó.

Críticas a la reforma laboral

Consultado sobre el proyecto de reforma laboral que impulsa el Ejecutivo nacional, el dirigente fue contundente:

“La reforma que proponen es una pérdida de derechos disfrazada de modernización. En ningún punto se habla de salarios dignos ni de equiparación con la canasta básica. Lo que sí se menciona es extender las jornadas, recortar vacaciones y eliminar indemnizaciones. Todo eso daña directamente al trabajador.”

Solazzo aclaró que la UOM no se opone a revisar ni modernizar convenios que datan de los años 70, pero insistió en que “una verdadera modernización debe partir del reconocimiento del trabajo digno y bien pago”. “Podemos discutir capacitación, tecnología o nuevas formas de organización laboral. Pero si el punto de partida no es el salario y la estabilidad, todo lo demás es precarización”, afirmó.

El referente gremial calificó de “arbitrario y regresivo” el intento de imponer bancos de horas y jornadas de hasta 13 horas diarias:

“Te dicen que vas a devolver las horas cuando el empleador lo disponga. Eso no es eficiencia, es explotación moderna. La vida del trabajador no puede ser una variable de ajuste.”

“A contramano del mundo en materia laboral”

El titular de la UOM en San juan comparó la situación argentina con las tendencias internacionales:

“El mundo se está disputando mano de obra calificada, trabajadores con formación y estabilidad. En cambio, acá se está desmantelando todo eso. Estamos retrocediendo tres décadas. Es un daño enorme, muchas veces irreparable.”

El dirigente recordó que muchos de los derechos laborales argentinos tienen rango constitucional o respaldo en tratados internacionales, y advirtió que “modificarlos sin consenso podría generar conflictos jurídicos y políticos de gran escala”.

“No es tan fácil cambiar la ley para que un trabajador pase de 8 a 13 horas. Hay límites legales, pero también límites éticos”, remarcó.

Unidad sindical y desafíos de la CGT

A pocos horas de la renovación de autoridades de la Confederación General del Trabajo (CGT), prevista para el 5 de noviembre, Solazzo respaldó la posición de la central obrera, que reafirmó su rechazo a cualquier reforma que implique pérdida de derechos.

“Acompañamos totalmente a la CGT en esta postura. Lo más importante es que se logre una unidad sólida, no una unidad forzada. Hay que dejar de lado los egos y los intereses personales. Lo que viene exige una CGT fuerte, firme y consensuada.”

El gremialista destacó que la unidad sindical será decisiva frente a un gobierno que “pretende avanzar sobre el marco regulatorio del trabajo y desarticular la estructura gremial”.

“Si el movimiento obrero no se mantiene unido, el trabajador quedará solo ante un modelo que busca precarizar el empleo. Y eso sería el peor retroceso de nuestra historia reciente.”

El trabajo, entre la incertidumbre y la resistencia

En la entrevista, Solazzo enfatizó que el sector metalúrgico enfrenta un momento bisagra. Mientras la producción se desacelera y los salarios pierden terreno, el Gobierno promueve cambios que, según el gremio, “rompen el equilibrio básico entre capital y trabajo”.

“Una verdadera reforma laboral debería discutir cómo se generan empleos de calidad, cómo se distribuye la riqueza, cómo se sostiene la industria nacional. Pero en este proyecto, lo único que se menciona es cuánto más puede flexibilizarse el trabajo”, concluyó.

El testimonio de Martín Solazzo sintetiza la posición de incertidumbre y resistencia del sindicalismo frente a la nueva etapa de reformas estructurales que propone el Gobierno. Desde las bases provinciales hasta las conducciones nacionales, el reclamo converge en un punto central: sin salario digno y sin estabilidad laboral, no hay modernización posible.

En un país donde el trabajo sigue siendo el núcleo del contrato social, la advertencia de la UOM resuena como un recordatorio político y ético: la productividad no puede construirse sobre la pérdida de derechos. Y en esa tensión entre eficiencia y justicia, se juega buena parte del futuro del trabajo argentino.

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La actividad comercial en San Juan ajusta su agenda para los feriados de junio


La Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan difundió las pautas previstas para las próximas fechas no laborables. El esquema contempla el aniversario de la Fundación de San Juan, el feriado nacional en homenaje a Martín Miguel de Güemes y el Día de la Bandera, con modalidades diferenciadas según cada jornada.

Junio presentará una agenda particular para el sector comercial sanjuanino. Con tres fechas destacadas en el calendario, la Cámara de Comerciantes Unidos de San Juan dio a conocer las recomendaciones previstas para la actividad, con el objetivo de brindar previsibilidad tanto a los propietarios de los establecimientos como a los consumidores.

La primera jornada señalada será el 13 de junio, cuando se conmemore un nuevo aniversario de la Fundación de San Juan. Al tratarse de un feriado de alcance provincial y administrativo, no se esperan modificaciones sustanciales en el funcionamiento del comercio, por lo que la mayoría de los locales podrá desarrollar su actividad con normalidad.

El siguiente punto del calendario será el lunes 15 de junio, fecha en la que se observará el feriado nacional por el Paso a la Inmortalidad del General Martín Miguel de Güemes. Para esa jornada, la entidad mercantil recomendó el cierre de los establecimientos, aunque aclaró que la apertura quedará sujeta a la decisión de cada comerciante.

La última fecha relevante llegará el 20 de junio, Día de la Bandera en homenaje al General Manuel Belgrano. En este caso, la sugerencia es mantener el ritmo habitual de atención, por lo que se prevé actividad normal en las principales áreas comerciales de la provincia.

Desde la entidad recordaron además que aquellos negocios que opten por abrir durante los feriados nacionales deberán cumplir con las obligaciones previstas por la legislación laboral vigente, incluyendo el pago de las remuneraciones correspondientes para quienes presten servicios durante esas jornadas.

Con este esquema, el sector busca ordenar la actividad durante un mes cruzado por varias conmemoraciones y ofrecer certezas a comerciantes, trabajadores y consumidores respecto del funcionamiento de una de las actividades más dinámicas de la economía provincial.

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La deuda asfixia a los hogares: San Juan encabeza el mapa argentino de deudores

Un informe elaborado sobre datos del Banco Central ubicó a San Juan como la jurisdicción con mayor nivel de incumplimiento financiero del país. El indicador refleja las dificultades crecientes de miles de hogares para sostener créditos, tarjetas y préstamos en una situación marcada por ingresos rezagados, empleo inestable y menor capacidad de consumo.

Los indicadores de actividad, inflación o empleo suelen ocupar el centro de la escena económica. Sin embargo, existe otro dato que permite observar con particular nitidez la situación cotidiana de los hogares: la capacidad de cumplir con las obligaciones financieras asumidas.

Desde esa perspectiva, el panorama que surge para San Juan resulta preocupante. Un relevamiento privado basado en información del Banco Central reveló que la provincia registra el índice de mora más elevado de la Argentina, con un 36% de deudores que presentan incumplimientos en créditos, tarjetas y otras formas de financiamiento.

La cifra no sólo supera ampliamente a los principales centros urbanos del país, sino que también coloca a la provincia por encima de distritos históricamente afectados por mayores niveles de vulnerabilidad económica.

Detrás aparecen La Rioja y Catamarca, mientras que la Ciudad de Buenos Aires exhibe el menor porcentaje de incumplimientos, una diferencia que deja al descubierto las profundas asimetrías existentes entre las distintas regiones argentinas.

Deudas que crecen más rápido que los ingresos

El informe elaborado por Analytica muestra que la problemática excede largamente a San Juan. Actualmente, más de 5,3 millones de personas se encuentran en situación de mora tardía dentro del sistema financiero ampliado, un universo que incluye bancos, billeteras digitales, cooperativas, mutuales, fideicomisos y empresas de crédito al consumo. En términos concretos, más de uno de cada cuatro argentinos con financiamiento activo presenta atrasos significativos en sus pagos.

La magnitud del fenómeno adquiere otra dimensión al observar el volumen total de obligaciones de las familias, que ya asciende a 74,2 billones de pesos, equivalentes al 6,5% del Producto Interno Bruto.

Lejos de tratarse de una conducta aislada de determinados sectores, los especialistas señalan que la morosidad funciona como una expresión directa de las dificultades para sostener el presupuesto doméstico. Cuando los ingresos pierden capacidad de compra, el crédito deja de ser una herramienta de financiamiento para convertirse en un mecanismo de supervivencia.

Jóvenes, trabajadores informales y sectores medios bajo presión

El estudio identifica además a los grupos más expuestos.
Los índices más elevados de incumplimiento se concentran entre jóvenes de 18 a 30 años, donde la irregularidad se aproxima al 40%. La situación coincide con un deterioro de las condiciones de inserción laboral para ese segmento etario, caracterizado por mayores niveles de precariedad y menor estabilidad ocupacional.

La capacidad de pago también guarda una relación directa con los ingresos declarados. Entre los monotributistas de menor facturación, los porcentajes de mora duplican a los registrados en las categorías superiores, una diferencia que evidencia cómo el peso de las obligaciones financieras se vuelve más difícil de sostener a medida que disminuyen los recursos disponibles.

Una señal de advertencia para la economía regional

Que San Juan encabece el ranking nacional de morosidad no constituye únicamente una estadística financiera. Detrás de ese indicador aparecen familias que recurren al crédito para cubrir gastos corrientes, trabajadores que destinan una porción creciente de sus ingresos al pago de deudas y comercios que enfrentan un mercado con menor capacidad de compra.

El dato funciona además como una advertencia sobre los límites del consumo sostenido mediante financiamiento. Cuando el endeudamiento reemplaza al ingreso como herramienta para sostener el nivel de vida, la capacidad de pago comienza a deteriorarse y el acceso futuro al crédito se vuelve cada vez más restrictivo.

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Milei avanza sobre los convenios colectivos y abre un nuevo frente con los sindicatos

La Secretaría de Trabajo iniciará la convocatoria para revisar cerca de 150 convenios colectivos vencidos. El Gobierno busca adecuar las reglas laborales a las nuevas formas de producción, mientras las organizaciones sindicales observan con cautela una iniciativa que podría modificar aspectos centrales de la negociación colectiva.

La reforma laboral impulsada por la administración de Javier Milei comenzará esta semana a exhibir una de sus consecuencias más significativas. La Secretaría de Trabajo pondrá en marcha un proceso destinado a reabrir la discusión de alrededor de 150 convenios colectivos que perdieron vigencia formal y que regulan actividades estratégicas de la economía argentina.

La decisión forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral y apunta a revisar acuerdos elaborados bajo condiciones productivas muy distintas a las actuales. Para el Ejecutivo, numerosos convenios conservan disposiciones que ya no reflejan los cambios tecnológicos, organizativos y operativos que atravesaron las distintas ramas de actividad durante las últimas décadas. El secretario de Trabajo, Julio Cordero, será el encargado de encabezar las convocatorias a cámaras empresarias y entidades sindicales para iniciar una negociación.

Qué aspectos estarán bajo discusión

Entre los puntos que podrían ser revisados aparecen las modalidades de prestación de tareas, categorías profesionales, sistemas de organización del trabajo y mecanismos de financiamiento de las organizaciones gremiales vinculados a aportes convencionales y contribuciones solidarias.

Desde el Gobierno sostienen que la actualización de estos instrumentos resulta indispensable para acompañar las transformaciones que registraron numerosos sectores productivos y mejorar las condiciones de competitividad.

La iniciativa incorpora además una facultad que despierta especial atención: la posibilidad de que la autoridad laboral objete la homologación de determinados acuerdos cuando considere que sus efectos puedan generar consecuencias económicas de magnitud o afectar intereses considerados estratégicos.

La respuesta sindical

La decisión encontró una rápida reacción dentro del movimiento obrero. Diversos referentes sindicales sostienen que los convenios colectivos mantienen plena vigencia a través de negociaciones periódicas y rechazan la idea de que exista un atraso generalizado que justifique una intervención de semejante alcance.

Las principales objeciones se concentran en la eventual incidencia estatal sobre acuerdos construidos históricamente mediante la negociación entre empleadores y trabajadores. Para varios dirigentes, la discusión excede el contenido de los convenios y alcanza un aspecto sensible del sistema laboral argentino: la autonomía de la negociación colectiva.

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