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El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) confirmó el fin de la señal Cine.ar TV y dejó en suspenso el futuro de la plataforma gratuita Cine.ar Play. La gestión justificó la decisión en ahorros mínimos sobre el presupuesto institucional; trabajadores denuncian vaciamiento, recorte de personal y riesgo de pérdida de uno de los principales canales de difusión del cine argentino.

El INCAA informó esta semana el cierre inminente de la señal Cine.ar TV y puso en duda la continuidad de Cine.ar Play, la plataforma de streaming que desde 2015 difundió estrenos, clásicos y registros del cine argentino dentro y fuera del país. La noticia —anticipada por medios especializados— cayó como otro capítulo en la serie de medidas de ajuste y reingeniería que viene aplicando la actual gestión.

Según la comunicación interna reproducida por la prensa, el gerente general del organismo, Carlos Vargas Eguinoa, exigió a los empleados de planta que opten en un plazo de diez días entre aceptar un retiro voluntario o pasar a disponibilidad; en paralelo, el personal contratado recibirá renovaciones de vínculo sólo hasta fin de año, lo que implica un desmantelamiento progresivo de la estructura operativa. Los restantes pocos operarios que sostienen hoy ambas plataformas funcionan con planteles reducidos tras las fuertes bajas de 2024.

En la explicación oficial difundida por el INCAA se consignó que la operación conjunta de Cine.ar Play, Cine.ar TV y Cine.ar Estrenos implica una erogación aproximada de 330.000 dólares anuales (equivalente, según la operatoria cambiaria mencionada en los comunicados, a unos 495 millones de pesos), lo que representaría cerca del 0,9% del presupuesto total del organismo —estimado en alrededor de 53.000 millones de pesos—. Ese aparentemente modesto ahorro ha servido de argumento para acelerar la liquidación de espacios que, para la industria, constituyen una vidriera estratégica.

La decisión no es aislada: desde agosto pasado el INCAA formalizó el inicio de un proceso orientado a privatizar partes de la operación de Cine.ar, y la administración dejó en marzo la plataforma bajo la órbita del vocero presidencial, lo que para críticos y sectores de la industria marcó la pérdida de independencia editorial y la instrumentación política del acceso público al patrimonio audiovisual. La línea oficial invoca “eficiencia” y “ahorro”; el sector lo interpreta como un vaciamiento deliberado.

La reacción de la comunidad audiovisual fue inmediata. Colectivos de cineastas, asociaciones de productores y gremios del sector denunciaron la concentración de poder en la gestión del INCAA, el recorte de fondos y la desactivación de canales de exhibición pública. Organizaciones como el Espacio Audiovisual Nacional y agrupaciones de realizadores vienen advirtiendo desde hace meses sobre la paralización de concursos, la ausencia de aprobaciones de proyectos y la pérdida de espacios de circulación que sostienen la cadena productiva y el tejido cultural del cine nacional. Las voces críticas consideran que la medida profundiza una política cultural que reduce la capacidad del Estado para garantizar diversidad, federalismo y visibilidad para producciones independientes.

Las consecuencias son prácticas y simbólicas. Cine.ar Play acumuló desde su lanzamiento una audiencia importante —con millones de usuarios que accedieron gratuitamente a catálogo nacional—; su eventual privatización o cierre amenaza la salida al público de películas de bajo circuito, registros documentales de valor patrimonial y la plataforma de estrenos para escuelas, festivales y programadores internacionales. Para festivales y circuitos alternativos, la desaparición de estas herramientas supone además un golpe a la cadena de valor: menos ventanas de exhibición equivalen a menos ingresos y menos oportunidades para que proyectos pequeños alcancen audiencia.

Desde la gestión se afirma que la medida responde a criterios de ajuste y a la necesidad de “optimizar recursos”; para críticos y trabajadores, en cambio, se trata de una política deliberada de desarme institucional que condiciona la producción, la memoria y la presencia internacional del cine argentino. La dimensión simbólica es tan relevante como la económica: retirar de la esfera pública una plataforma creada para democratizar el acceso a la producción nacional es, según especialistas consultados por la prensa, un retroceso en términos de soberanía cultural.

El cierre de Cine.ar TV y la incertidumbre sobre Cine.ar Play representan, más allá de una adecuación presupuestaria, un punto de inflexión para la política cultural y audiovisual argentina. Lo que podría interpretarse como una “economía” marginal para las cuentas del INCAA —330.000 dólares por año frente a un presupuesto millonario— tiene un peso estratégico desproporcionado en términos de difusión, formación de públicos y circuito industrial. La purga de personal, la instrucción para retiros y disponibilidades, y el avance hacia la privatización configuran, a juicio de actores del sector, una política de desnaturalización institucional con costos inmediatos para trabajadores, realizadores y audiencias. La discusión que ahora se abre exige una respuesta pública —parlamentaria y social— que evalúe no sólo la eficiencia financiera sino el valor público irreemplazable de preservar canales que sostienen la identidad y la industria del cine nacional.

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La Corte acorrala al Gobierno y deja firme la orden de recomponer salarios universitarios

El máximo tribunal rechazó el recurso del Poder Ejecutivo y mantuvo vigente la cautelar que exige aplicar la Ley de Financiamiento Universitario. La resolución fortalece la posición de docentes, no docentes y estudiantes, mientras profundiza el revés judicial sobre la estrategia oficial para frenar la norma aprobada por el Congreso.

La controversia entre el Estado y las casas de estudio sumó un nuevo capítulo con alto voltaje institucional. La Corte Suprema de Justicia dejó firme la medida cautelar que obliga al Estado a ejecutar de manera inmediata los artículos 5 y 6 de la Ley de Financiamiento Universitario, una decisión que ratifica la obligación de actualizar las remuneraciones de docentes y trabajadores no docentes, además de recomponer las becas destinadas a estudiantes de todo el país.

El pronunciamiento representa un nuevo revés para la estrategia judicial del Poder Ejecutivo frente a una norma que el Congreso sancionó con una mayoría agravada tras revertir el veto presidencial. Al desestimar el recurso extraordinario presentado por la administración nacional, el máximo tribunal entendió que la resolución cuestionada carecía del carácter de sentencia definitiva requerido para habilitar su revisión, por lo que la cautelar continúa plenamente vigente mientras avanza el debate sobre el fondo del expediente.

La polémica abarca aspectos que van más allá de lo económico. El caso pone a prueba el margen de maniobra del Ejecutivo frente a una ley ratificada por el Parlamento y consolida, al menos de manera provisoria, la posición de las universidades nacionales que reclamaban el cumplimiento efectivo de una norma cuya aplicación había quedado condicionada por el decreto 759/2025.

La demanda fue promovida por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) junto con distintas casas de altos estudios, luego de que el Gobierno supeditara la ejecución de la ley a la identificación de nuevas fuentes de financiamiento. Tanto el juzgado de primera instancia como la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal coincidieron en que existían fundamentos suficientes para ordenar su cumplimiento inmediato, criterio que ahora quedó respaldado por la Corte Suprema.

En sus resoluciones previas, la Cámara había advertido que la falta de actualización salarial podía comprometer el funcionamiento del sistema universitario y afectar el ejercicio efectivo del derecho a enseñar y aprender. Los magistrados también señalaron que el ahorro fiscal derivado de incumplir la ley resultaba marginal frente al presupuesto nacional, argumento que debilitó la justificación económica presentada por el Ejecutivo.

Respaldo institucional al reclamo gremial

La decisión fue recibida como un espaldarazo por las organizaciones sindicales del sector universitario, que desde hace meses sostienen que la pérdida del poder adquisitivo deterioró gravemente las condiciones laborales y académicas.

La secretaria general de CONADU, Clara Chevalier, sostuvo que «al Gobierno nacional ya no le quedan excusas» para incumplir la legislación vigente y remarcó que la resolución judicial constituye también el resultado de la movilización sostenida por docentes, trabajadores no docentes y estudiantes en defensa de la universidad pública.

La dirigente afirmó además que el conflicto permanecerá abierto hasta que el Ejecutivo materialice plenamente las obligaciones establecidas por la ley, al considerar que el pronunciamiento del máximo tribunal consolida jurídicamente un reclamo que ya contaba con amplio respaldo político y social.

Una resolución que reconfigura la negociación

El fallo llega en un momento de relativa distensión luego del entendimiento alcanzado entre el Gobierno, el Consejo Interuniversitario Nacional y las federaciones sindicales, acuerdo que contempla una recomposición de la masa salarial del 24,33%, un incremento del 20% para gastos de funcionamiento de las universidades, mayores partidas para hospitales universitarios y una suba del 50% en las Becas Manuel Belgrano.

Ese consenso reduce parcialmente el efecto económico inmediato de la cautelar, aunque no modifica el significado político de la decisión judicial. La Corte reafirma que una ley sancionada y ratificada por el Congreso conserva plena eficacia mientras no sea declarada inconstitucional, limitando así el margen del Ejecutivo para diferir su aplicación mediante decisiones administrativas.

La cautelar no comprende la totalidad de la Ley de Financiamiento Universitario, ya que quedaron fuera de esta instancia aspectos vinculados con la recomposición integral del presupuesto universitario correspondiente a los ejercicios 2024 y 2025. No obstante, el pronunciamiento fortalece la posición procesal de las universidades y de las organizaciones gremiales de cara a la resolución definitiva del litigio.

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San Juan inyecta financiamiento al agro con créditos de Punto Pyme

La gestión del Gobernador Marcelo Orrego continúa acercando herramientas que fortalecen los distintos sectores de la matriz productiva diversa de San Juan. En este caso, se trata de créditos para actividades agrícolas.

El Gobierno de San Juan, a través del Ministerio de Producción, Trabajo e Innovación, anunció la disponibilidad de nuevas líneas de créditos para acompañar al sector agrícola.

En este caso, se trata de herramientas financieras que contemplan la poda, la compra de agroquímicos y la adquisición de tractores.

En cuanto a la línea de créditos para poda, contempla un financiamiento de hasta $750.000 por hectárea, con un tope de hasta $30.000.000 por productor.

Además, incluye meses de gracia para que los beneficiarios comiencen a devolver el dinero una vez que mejoren sus condiciones de liquidez y perciban los pagos adeudados por la uva entregada.

A diferencia de otras líneas de créditos, en este caso el dinero se le entrega al productor, en lugar de al proveedor, como ocurre con otros créditos.

De esta manera, se apunta a evitar demoras en labores esenciales y brindar previsibilidad a un sector que atraviesa un escenario de fuerte presión económica.

En Punto Pyme también se habilitó una línea para capital de trabajo, que permite al sector agrícola acceder a la compra de agroquímicos.

Esta iniciativa ofrece hasta $30.000.000 por solicitante. De esta manera, se autorizará una porción en efectivo al tomador de hasta $10.000.000, con límite en 1 nómina salarial o 10 sueldos mínimo vital y móvil, el que sea mayor.

La devolución del dinero se realizará en 18 meses, con 3 meses de gracia de capital y una tasa equivalente al 60% de la tasa badlar anual, que hoy representa 13,2%.

Además, se anunció una línea de crédito para la compra de tractores. Esta línea contempla inversiones para adquirir ese tipo de bienes de capital y la cifra total máxima a prestar es de $150.000.000.

Para la devolución del dinero la Pyme tendrá 48 meses, con 6 meses de gracia de capital y una tasa equivalente al 60% de la tasa badlar que hoy equivale al 13,2% de interés anual.

Cabe recordar que Punto Pyme se encuentra en la esquina de Avenida Córdoba y Jujuy. Es un espacio que integra en un solo lugar las herramientas que brindan las cuatro agendas del gobierno provincial: Agencia Calidad San Juan, Fiduciaria San Juan, Agencia San Juan Desarrollo de Inversiones y Agencia Garantía San Juan. Los sanjuaninos que deseen recibir asesoramiento para acceder a las líneas de créditos pueden acercarse por Punto Pyme de lunes a viernes, de 8 a 13 horas.

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La CGT endurece su estrategia frente a Milei y prepara una ofensiva de alcance nacional

La central obrera resolvió avanzar con movilizaciones federales, acciones legales y un programa político propio. La conducción evitó un paro inmediato, pero comenzó a construir una escalada que busca reunir al movimiento obrero, las Pymes y otros sectores afectados por el rumbo económico.

La Confederación General del Trabajo decidió ingresar en una profundización de la disputa política y económica con el gobierno de Javier Milei. Lejos de limitar la respuesta a una sucesión de protestas gremiales, la conducción cegetista aprobó un plan integral que combina movilización territorial, judicialización de la reforma laboral y construcción de una alternativa política propia, convencida de que el deterioro del empleo registrado y la pérdida de capacidad productiva configuran un fenómeno que trasciende la discusión estrictamente sindical.

La resolución adoptada por el Consejo Directivo, reunido durante más de cuatro horas en la sede de Azopardo, refleja un cambio de escala en la respuesta del movimiento obrero. El objetivo ya no se concentra únicamente en cuestionar la Ley de Modernización Laboral, sino en instalar una agenda nacional que vincule empleo, producción, negociación colectiva, financiamiento del sistema de salud sindical y recuperación del aparato industrial.

En esa lógica, la CGT convocará a sus regionales en todo el país para desplegar un esquema progresivo de acciones que incluirá asambleas, volanteadas, movilizaciones y marchas federales, antes de confluir en un paro nacional cuya fecha será definida cuando la central considere consolidada la articulación con el resto de los actores sociales.

La decisión revela, además, una lectura política de la coyuntura. Aunque sectores de perfil más combativo impulsaban una huelga general inmediata de 36 horas, la mayoría de la conducción optó por privilegiar una acumulación gradual de respaldo social, convencida de que una medida de fuerza adquiere mayor eficacia cuando expresa un malestar que excede al universo sindical.

La reforma laboral abre un nuevo frente judicial

Otro de los ejes centrales pasa por los tribunales. La CGT resolvió instruir a cada sindicato confederado para que presente acciones de amparo destinadas a preservar la ultraactividad de los convenios colectivos, uno de los principios históricos del sistema argentino de relaciones laborales.

La conducción sostiene que diversos aspectos de la reglamentación alteran derechos incorporados durante décadas de negociación colectiva y anticipa un proceso de fuerte litigiosidad entre organizaciones gremiales, empresas y Estado.

«Estamos convencidos de que existen disposiciones incompatibles con la Constitución y eso genera una enorme inseguridad jurídica», afirmó Jorge Sola al término de la reunión. El dirigente también advirtió que muchas compañías podrían enfrentar futuras condenas judiciales si aplican interpretaciones que reduzcan derechos convencionales.

La ofensiva legal se complementará con las presentaciones que la CGT ya impulsa ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde denuncia presuntas vulneraciones a los convenios internacionales sobre libertad sindical y negociación colectiva.

El empleo y la producción, en el centro del discurso gremial

Uno de los cambios más significativos del documento político elaborado por la central consiste en desplazar el eje exclusivamente salarial hacia una mirada más amplia sobre la economía.
La conducción procuró instalar que la crisis del empleo no puede analizarse separadamente de la caída de la actividad productiva, el cierre de empresas y la retracción de la inversión.

En ese sentido, Jorge Sola sostuvo que la desaparición de unas 26.000 pequeñas y medianas empresas constituye una señal de alarma para todo el sistema económico y reivindicó la necesidad de reconstruir una alianza entre trabajadores y el empresariado nacional.

«Necesitamos que existan empleadores para que haya empleo. Somos socios estratégicos de quienes producen», resumió el dirigente, marcando una diferenciación entre el universo Pyme y los grandes grupos económicos que la CGT identifica como beneficiarios del actual modelo.

Ese posicionamiento procura ampliar la base social del sindicalismo, incorporando a los sectores productivos afectados por la caída del consumo, el encarecimiento financiero y la reducción de la actividad industrial.

La construcción de un proyecto político

Las definiciones adoptadas en Azopardo también proyectan al movimiento obrero hacia el próximo ciclo electoral.
La conducción confirmó que comenzará a elaborar un programa político propio con el propósito de influir en la conformación de candidaturas y fijar compromisos concretos en materia de empleo, producción, desarrollo industrial y protección de los derechos laborales.

La iniciativa supone un intento por recuperar capacidad de incidencia en el sistema político luego de un período en el que el sindicalismo perdió protagonismo dentro de los principales espacios partidarios.

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