Eduardo Cabello: “No se negocian los derechos fundamentales del trabajador”
En medio de un escenario político y sindical convulsionado, Eduardo Cabello, secretario general de la CGT San Juan, se mostró firme y contundente. En diálogo con Mundo Laboral SJ, abordó los temas más sensibles que preocupan al movimiento obrero: la inconstitucionalidad del DNU que buscaba limitar el derecho a huelga, la reforma laboral y previsional que impulsa el Gobierno nacional, el cierre de la Dirección Nacional de Vialidad y las consecuencias que eso tendrá para las provincias, los trabajadores y la obra pública.
Cabello no esquivó ninguna pregunta. Con el temple de quien lleva años al frente de la dirigencia sindical, celebró que la justicia haya puesto límites al avance del Poder Ejecutivo, al declarar inválidos los artículos del DNU 340/2025 que pretendían condicionar la posibilidad de hacer huelga, derecho garantizado por la Constitución Nacional. A su entender, se trataba de un intento por imponer una visión autoritaria del mundo del trabajo, sin diálogo ni respeto por la ley. “ Gracias a Dios, nos da tranquilidad que la justicia haya actuado con criterio”, expresó, subrayando que el sindicalismo nunca dejó de actuar dentro del marco legal, incluso en los momentos de mayor tensión.
Para el dirigente, este fallo representa mucho más que una victoria judicial: es una señal de que aún existen contrapesos institucionales que frenan decisiones unilaterales. “Siempre elegimos el camino del consenso, y eso es lo que nos diferencia. El diálogo es la salida, no el atropello”, resumió.
Reforma laboral: el límite es el retroceso
La posibilidad de una reforma laboral y previsional, anunciada recientemente por el presidente Javier Milei, encendió luces de alerta en el sindicalismo. Cabello no ocultó su preocupación. Si bien reconoció que el mundo laboral requiere adaptaciones frente a las nuevas realidades productivas y tecnológicas, fue claro en marcar un límite: no se permitirán retrocesos en materia de derechos ni flexibilizaciones que atenten contra la estabilidad o la dignidad del trabajador.
Advirtió que, detrás de estos anuncios, hay un modelo que no busca mejorar las condiciones laborales, sino eliminar estructuras sindicales y debilitar la representación colectiva. “Algunos quisieran borrar al sindicalismo del mapa. Pero mientras haya trabajadores, va a haber organización, y nosotros vamos a estar ahí”, expresó con convicción.
Cabello señaló que la CGT está dispuesta a discutir, a aportar ideas y a sentarse en una mesa de debate. Pero no desde la imposición ni el recorte. “No le tememos al cambio, pero sí a la injusticia”, resumió.
7 de agosto: se prepara una movilización masiva
La CGT analiza convocar a una gran movilización nacional el próximo 7 de agosto, coincidiendo con la festividad de San Cayetano, tradicional jornada de reclamo por pan, paz y trabajo. Según explicó Cabello, el objetivo es visibilizar el malestar creciente en los distintos sectores sociales y laborales, sin caer en la provocación ni en la violencia.
Insistió en que la movilización debe ser un acto de unidad y de responsabilidad, lejos de la confrontación partidaria. “Queremos mostrar nuestro descontento con respeto, sin que se lo utilice políticamente”, advirtió, al tiempo que remarcó que no se trata de una marcha contra nadie en particular, sino de una expresión legítima del movimiento obrero frente a decisiones que los afectan directamente.
Vialidad Nacional: un golpe a la infraestructura y al federalismo
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el análisis del cierre de la Dirección Nacional de Vialidad. Para Cabello, esta medida —ejecutada por decreto— representa un despropósito institucional, que va más allá de la pérdida de puestos de trabajo. Denunció que el desmantelamiento del organismo no sólo deja a cientos de familias sin sustento, sino que compromete la ejecución y el mantenimiento de rutas claves para la producción y la conectividad en todo el país.
“Las provincias quedamos a la deriva. Ya no se sabe a quién reclamarle una obra, un pago, un crédito. Cerraron oficinas, paralizaron proyectos. El impacto se va a sentir en la economía real, y en poco tiempo”, detalló. También hizo hincapié en la falta de planificación: ni los gobernadores ni los municipios saben cómo continuar con obras ya iniciadas, muchas de las cuales están vinculadas a la actividad de constructoras locales que también podrían quedar en crisis.
En el caso particular de San Juan, explicó que Vialidad Nacional emplea a más de 200 trabajadores distribuidos en toda la provincia. “Estamos hablando de familias enteras, de compañeros con años de servicio, que hoy no saben qué va a pasar con ellos”, lamentó.
Una crítica sin rodeos al Gobierno nacional
En un momento de la entrevista Cabello dejó una de las frases más fuertes. Cuando se le preguntó si creía que estas medidas respondían a una estrategia o a una improvisación, no dudó en criticar con dureza la falta de rumbo del Ejecutivo:
“No sé si están cansados de gobernar, si quieren que los echen para culpar a otros, o si —y perdón la expresión— son tan nabos que no saben lo que están haciendo”.
Con esa frase resumió el desconcierto que, según él, reina entre los trabajadores, las provincias y gran parte de la dirigencia política frente a decisiones que no sólo son impopulares, sino también ineficaces y desordenadas.
Eduardo Cabello dejó en claro que la CGT San Juan está en estado de alerta permanente. No para confrontar por confrontar, sino para defender lo que considera innegociable: el respeto por los derechos laborales, la institucionalidad y la inclusión social. En tiempos donde el ajuste parece ser el único camino planteado desde el poder, el sindicalismo sanjuanino se planta, debate y propone.
Y aunque la incertidumbre reina, una cosa quedó clara: la voz de los trabajadores sigue viva y no piensa callarse, concluyó.
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La Justicia concedió la apelación del Gobierno, pero mantiene la obligación de financiar a las universidades
El juez Martín Cormick concedió el recurso presentado por el Gobierno nacional contra el fallo que ordenó aplicar la Ley de Financiamiento Universitario, pero dispuso que continúe la ejecución de la medida cautelar. La Cámara deberá revisar la resolución mientras los gremios sostienen la marcha federal del 15 de octubre.
La disputa por el financiamiento universitario sumó una nueva instancia judicial sin modificar, por ahora, la obligación del Gobierno de cumplir con la cautelar vigente. El juez federal Martín Cormick concedió la apelación del Poder Ejecutivo contra la resolución que ordenó aplicar la Ley 27.795, pero dispuso que continúe el trámite para hacer efectiva esa medida mientras interviene la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal.
La resolución mantiene abierto el reclamo por la actualización de los salarios docentes y nodocentes, las partidas para el funcionamiento de las universidades nacionales y las becas estudiantiles. El tribunal de segunda instancia deberá determinar si confirma o revoca el fallo de primera instancia, mientras el expediente continúa su curso.
Los argumentos del Gobierno
El Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, cuestionó la medida por considerar que provoca perjuicios institucionales y compromete el equilibrio fiscal. En su presentación, sostuvo que la aplicación de la ley tendría efectos presupuestarios de gran magnitud sin identificar una fuente de financiamiento específica y suficiente.
La cartera también objetó la utilización del amparo colectivo promovido por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Universidad de Buenos Aires (UBA). Según su planteo, la vía judicial elegida no sería adecuada para resolver una controversia que requiere establecer montos, fuentes de recursos y alcances normativos.
El Ejecutivo argumentó, además, que el financiamiento debería instrumentarse mediante reasignaciones presupuestarias y advirtió que esa alternativa comprometería una proporción significativa de los créditos disponibles para gastos primarios. Para fundamentar su posición, invocó las leyes 24.629, 24.156 y 27.798, vinculadas con la administración y ejecución del gasto público.
La discusión enfrenta así dos cuestiones centrales: el alcance de una ley aprobada por el Congreso y la posición oficial de que su cumplimiento debe ajustarse a las reglas presupuestarias y a la disponibilidad de recursos.
Los gremios ratificaron la marcha del 15 de octubre
Mientras avanza la revisión judicial, las federaciones universitarias confirmaron la Quinta Marcha Federal Universitaria del 15 de octubre. La convocatoria se mantiene ante la falta de certezas sobre la aplicación efectiva de la ley y la recomposición de los ingresos del personal.
El titular de la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN), Daniel Ricci, ratificó la movilización. La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN), que representa al personal nodocente, también anunció que sostendrá las medidas gremiales, incluidos paros escalonados en distintas instituciones.
Según las cifras difundidas por las organizaciones sindicales, el Gobierno habría cancelado el 21,3% de los montos reclamados, mientras que seguiría pendiente un 33,4% de la recomposición salarial y un 20% de los fondos vinculados con presupuesto y becas.
Con la concesión del recurso de apelación y la subsistencia de la medida cautelar, la controversia se eleva a la Cámara sin que se haya dirimido la cuestión presupuestaria. Simultáneamente, las entidades gremiales sostienen las medidas de fuerza como mecanismo de presión, demandando que la resolución judicial impacte de manera efectiva en el sistema universitario nacional.
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Milei y Sturzenegger avanzan con un nuevo plan de retiros voluntarios en el Estado
El Gobierno de Javier Milei prepara un nuevo régimen de retiros voluntarios para reducir la dotación de personal de la Administración Pública Nacional (APN). El proyecto, elaborado por la Secretaría de Transformación del Estado, a cargo de Maximiliano Fariña, bajo la conducción del ministro Federico Sturzenegger.
La iniciativa contempla compensaciones diferenciadas por edad y antigüedad, la eliminación de las vacantes y una prohibición de reingreso al Estado durante ocho años. La iniciativa también exige renunciar a la representación sindical y deja la aprobación de cada solicitud en manos de las autoridades de cada organismo.
La plan todavía debe completar su trámite para convertirse en una norma vigente. Entre sus principales condiciones figura la supresión del cargo presupuestario de cada trabajador que se retire, con la prohibición de cubrir esa vacante durante al menos dos años. El mecanismo busca que las desvinculaciones se traduzcan en una reducción efectiva de la estructura estatal.
El régimen alcanzaría al personal de planta permanente comprendido en la Ley 25.164 y a trabajadores con contratos por tiempo indeterminado bajo la Ley de Contrato de Trabajo. Quedarían excluidos, entre otros, integrantes de las Fuerzas Armadas y de seguridad, personal del Servicio Exterior, organismos de inteligencia y cargos docentes. Tampoco podrían adherir quienes afronten determinados sumarios disciplinarios o procesos judiciales, ni quienes ya estén en condiciones de acceder a la jubilación ordinaria.
Tres modalidades de compensación
El borrador divide a los posibles beneficiarios en tres grupos, con fórmulas de pago diferentes:
Próximos a la edad jubilatoria: mujeres desde los 58 años y hombres desde los 63 que no reúnan los aportes necesarios. Podrían optar por una prestación mensual equivalente al 60% del sueldo bruto habitual hasta alcanzar la edad jubilatoria, con un máximo de 36 meses, o por un pago calculado a razón de un sueldo por año de antigüedad, hasta 18 remuneraciones.
Con edad y aportes para jubilarse: mujeres de entre 58 y 64 años y hombres de entre 63 y 64 que reúnan los años de servicio requeridos. La compensación sería de un sueldo por año de antigüedad, con un tope de 18 salarios, más un adicional equivalente a cinco sueldos.
Trabajadores de menor edad: mujeres de hasta 57 años y hombres de hasta 62. Recibirían un sueldo por año trabajado, con un máximo de 20 remuneraciones, más una compensación adicional de cuatro o cinco sueldos según la antigüedad.
En los casos previstos de pago en cuotas, el proyecto establece desembolsos mensuales consecutivos y fija un límite de $20 millones para cada uno de los dos primeros pagos, con cancelación del saldo restante en una tercera cuota.
Restricciones para volver al Estado
Uno de los puntos centrales del borrador es la prohibición de reingresar al Sector Público Nacional durante ocho años desde la desvinculación. La restricción abarcaría distintas formas de contratación, incluidos cargos jerárquicos, asesorías y programas financiados por organismos internacionales. La excepción contemplada corresponde a la docencia en universidades nacionales.
Si una persona incumpliera esa condición, debería devolver la totalidad de la compensación recibida, actualizada por el índice de precios al consumidor (IPC), más un interés anual del 3%.
El texto también establece una condición que podría generar cuestionamientos sindicales: los empleados con mandato gremial vigente deberían renunciar a su condición de delegados y acreditar esa decisión al solicitar el retiro. La exigencia se extendería a quienes se hubieran postulado como candidatos sindicales.
La facultad de decisión final corresponderá a cada entidad
La incorporación al régimen tendrá carácter voluntario pero requerirá aprobación expresa. Los ministros, secretarios de la Presidencia y demás autoridades competentes estarán facultados para admitir o denegar las solicitudes por necesidades del servicio, conforme al procedimiento establecido en la propuesta.

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Minicuotas Ribeiro bajó la persiana definitiva y dejó a extrabajadores sin cobrar
La cadena de electrodomésticos cerró su local de Villa Mercedes, San Luis, donde había nacido en 1910. Llegó a contar con 87 sucursales y unos 2.500 empleados, pero su crisis financiera derivó en cierres, despidos y salarios pagados en cuotas. Años después, numerosos extrabajadores todavía reclaman las indemnizaciones adeudadas.
El deterioro financiero comenzó a hacerse visible con fuerza durante el gobierno de Mauricio Macri y, hacia fines de 2018, la compañía empezó a fraccionar el pago de los salarios en cuotas. La modalidad que había dado nombre a su negocio se convirtió así en una expresión de la incertidumbre que atravesaba su propia plantilla.
De la expansión al derrumbe
La historia de Ribeiro comenzó como un comercio de joyería, relojería y óptica fundado por Manuel Ribeiro. Con el paso de las décadas, incorporó electrodomésticos y desarrolló un sistema de financiación dirigido a personas que, por sus ingresos o su situación laboral, encontraban dificultades para acceder al crédito tradicional.
Las minicuotas comenzaron como experiencia piloto en 2001 y se lanzaron oficialmente en 2006. El mecanismo permitió ampliar la clientela y sostener la expansión territorial, pero no logró evitar el deterioro posterior de las cuentas de la empresa.
En 2019, Ribeiro solicitó un Procedimiento Preventivo de Crisis, cerró establecimientos y avanzó con despidos mientras buscaba un inversor que permitiera sostener la operación. La incorporación de un socio no se concretó y la reducción de la estructura comercial continuó.
La crisis también estuvo marcada por episodios que reflejaron la desesperación de los trabajadores ante la falta de pago. En Tartagal, una empleada llegó a iniciar una huelga de hambre para reclamar sus haberes. Ese mismo año, otro hecho ocurrido en una sucursal de Caballito expuso el grado de deterioro que atravesaban las relaciones laborales.
Una deuda que sobrevive al cierre
El final comercial de Ribeiro deja una cuenta pendiente: las indemnizaciones que numerosos exempleados todavía esperan cobrar. Durante el proceso de desvinculación, parte de los trabajadores recibió propuestas de pago en cuotas, pero las obligaciones denunciadas permanecieron sin resolución para quienes continúan reclamando.
Para esas familias, la desaparición de la marca no representa el cierre definitivo de la historia. A la pérdida del empleo se sumaron salarios adeudados, incertidumbre económica y años de espera por compensaciones que debían afrontar las consecuencias de los despidos.
El final de Ribeiro encierra una ironía dolorosa. La emblemática cadena, famosa por facilitar el consumo en pequeños pagos, claudicó al no poder afrontar sus propios compromisos con su personal. Hoy, tras el cierre definitivo de su última tienda tras un siglo de historia, el capítulo sigue abierto y amargo para los trabajadores que aún esperan el pago de sus deudas.
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