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Las tensiones en la central obrera se recrudecen entre sectores que apuestan al diálogo con el gobierno libertario y gremios que exigen un rumbo combativo, tras la exclusión de la marcha por Cristina Fernández y la presencia en el Consejo de Mayo. La interna sindical avanza hacia un nuevo clímax con aroma de ruptura inminente.

Por Redacción

Fragmentación y fuego cruzado en Azopardo

La Confederación General del Trabajo atraviesa uno de sus momentos más complejos desde el retorno de la democracia. A medida que se acorta el calendario hacia las elecciones internas, la CGT evidencia una dislocación cada vez más marcada entre dos visiones inconciliables: la de quienes persisten en la lógica del diálogo institucional, aunque sea con un gobierno abiertamente hostil a los derechos laborales, y la de aquellos que claman por una ofensiva gremial contundente ante el ajuste en curso. En este contexto, la participación de la cúpula sindical en el flamante Consejo de Mayo, convocado por la administración de Javier Milei, y la abstención de la central en la reciente movilización en defensa de Cristina Fernández de Kirchner, terminaron de poner al descubierto las fisuras internas.

El bloque mayoritario, con figuras como Héctor Daer, Hugo Moyano, Gerardo Martínez (UOCRA) y Andrés Rodríguez (UPCN), conserva el control de la mesa de conducción. Sin embargo, se encuentra cada vez más asediado por un sector disidente que reclama una postura de mayor confrontación y que impulsa la posibilidad de un cuarto paro general. Voces como las de Abel Furlán (UOM), Mario Manrique (SMATA) y Sergio Palazzo (La Bancaria) encabezan este frente crítico, que hoy se materializa en las calles con una movilización multisectorial hacia el Ministerio de Desregulación.

El surgimiento del Frente de Lucha por la Soberanía, el Trabajo Digno y los Salarios Justos, que agrupa a más de 150 sindicatos combativos junto a movimientos sociales y estudiantiles, marca un punto de inflexión. Esta confluencia, que incluye a las dos CTA y la poderosa Confederación de Trabajadores del Transporte, busca construir una masa crítica capaz de torcer el rumbo del gobierno de Milei. La movilización de hoy en el centro porteño pretende, además, visibilizar la diferencia de posicionamientos dentro del movimiento obrero organizado.

No se trata simplemente de matices tácticos. Lo que está en juego es una visión antagónica sobre cómo pararse frente a un gobierno que ha demostrado desprecio por la negociación colectiva, ha cercenado el derecho a huelga mediante decretos y promueve una reconfiguración regresiva del mundo del trabajo. Mientras la conducción apuesta al pragmatismo institucional, sus críticos la acusan de tibieza y de legitimar, por acción u omisión, el avance liberal sobre los derechos conquistados.

La apuesta al diálogo y sus límites

La presencia de Gerardo Martínez en la primera foto oficial del Consejo de Mayo fue la señal más clara de que el ala dialoguista de la CGT no piensa romper aún los puentes con el Ejecutivo. La central llevó al encuentro reclamos por paritarias libres, el respeto a los derechos sindicales y mejoras en el sistema previsional. “No vamos a dar ni un paso atrás”, sostuvo el titular de la UOCRA al salir de la reunión. Sin embargo, las dudas sobre la efectividad de esa instancia son compartidas incluso dentro del propio oficialismo gremial.

En voz baja, varios dirigentes admiten que el gobierno libertario ha incumplido sistemáticamente los compromisos asumidos en mesas anteriores y que las promesas de Francos y Sturzenegger caen en saco roto. Las expresiones de escepticismo van en aumento, al calor del deterioro social y la falta de respuestas concretas para los trabajadores. La credibilidad del diálogo institucional pende de un hilo.

La figura de CFK como detonante simbólico

El último gesto que terminó por quebrar el precario equilibrio interno fue la actitud distante adoptada por la conducción ante la situación judicial de Cristina Fernández. La confirmación de la prisión domiciliaria contra la ex presidenta y la convocatoria a la movilización en su respaldo, desoída por la CGT, encendieron la mecha. Desde los gremios con mayor raigambre kirchnerista –como la UOM, SMATA, Bancarios y Judiciales– llovieron las críticas. Abel Furlán fue quien expresó con mayor crudeza el malestar, exigiendo que se discuta un plan de lucha sostenido contra lo que denominó un intento de proscripción política.

La sombra de viejos enfrentamientos entre la ex mandataria y sectores del sindicalismo vuelve a proyectarse sobre el presente. Hugo Moyano, promotor de la decisión de no adherir a la marcha, resucita así antiguas rencillas que nunca cicatrizaron del todo. Con esta herida abierta, los próximos cuatro meses hasta las elecciones gremiales prometen ser un campo minado.

La CGT, que supo ser símbolo de unidad y resistencia, hoy aparece fracturada, atrapada entre el dilema de colaborar o confrontar. Mientras la crisis económica golpea con fuerza a los asalariados y las políticas gubernamentales tensionan al límite el entramado social, la central obrera debate su futuro entre pasillos de poder, asambleas callejeras y gestos simbólicos cargados de significado. La pregunta no es sólo quién conducirá la CGT tras las elecciones internas, sino si esa conducción podrá encarnar una voz verdaderamente representativa de los intereses del mundo del trabajo en un tiempo de amenazas estructurales. La disputa está abierta y su desenlace tendrá impacto no solo en el mapa sindical, sino también en el horizonte político de la Argentina que viene.

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Universidades: FATUN confirmó movilizaciones y una nueva Marcha Federal


La federación que representa al personal nodocente rechazó la propuesta oficial de un aumento del 3% para octubre y ratificó nuevas acciones junto al Frente Sindical Universitario. Habrá una jornada nacional el 15 de septiembre, una concentración frente al Palacio Pizzurno el 17 y una nueva Marcha Federal Universitaria durante la primera semana de octubre.

El conflicto salarial de las universidades nacionales sumará nuevas jornadas de protesta. La Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN) ratificó el cronograma de medidas acordado con el Frente Sindical Universitario y anticipó una escalada de movilizaciones ante la falta de acuerdo con el Gobierno.

La decisión fue adoptada después del rechazo a la última propuesta oficial, que contempló un incremento salarial del 3% para octubre. Para la organización que representa a los trabajadores nodocentes, ese porcentaje resulta insuficiente frente al deterioro acumulado de los ingresos y no responde al reclamo de recomposición salarial.

El reclamo gremial también incorpora la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada para garantizar recursos destinados al funcionamiento de las instituciones de educación superior. Las organizaciones universitarias sostienen que la discusión presupuestaria no puede quedar separada de la actualización de los salarios, las becas y los fondos necesarios para sostener las universidades públicas.

La primera fecha del nuevo cronograma será el 15 de septiembre, cuando se desarrollará la jornada nacional denominada “La universidad en la calle”, con actividades en espacios públicos de todo el país destinadas a visibilizar las demandas de docentes y nodocentes.

Dos días después, el 17 de septiembre, las organizaciones concentrarán sus reclamos frente al Palacio Pizzurno, sede de la Secretaría de Educación. La movilización coincidirá con las mesas paritarias convocadas para docentes y nodocentes, por lo que el encuentro será una instancia relevante para medir si el Gobierno modifica su propuesta salarial.

La protesta tendrá continuidad durante la primera semana de octubre, con la convocatoria a la quinta Marcha Federal Universitaria. Las organizaciones que integran el frente sindical buscarán volver a reunir a trabajadores, estudiantes y autoridades universitarias para reclamar una recomposición de los ingresos y mayores recursos para el sistema público de educación superior.

El nuevo calendario se suma al paro nacional del 8 de septiembre, que afectó las tareas académicas, administrativas y de servicios en las universidades. La medida expresó un reclamo que excede la discusión salarial e incluye el financiamiento institucional y la actualización de las becas estudiantiles.

FATUN, sostiene que la negociación colectiva requiere una propuesta que permita recuperar capacidad adquisitiva y una discusión con el Poder Ejecutivo que contemple la evolución real del costo de vida. El gremio también reclama el cumplimiento de las disposiciones vinculadas con el financiamiento universitario.

La federación integra el Frente Sindical Universitario junto con FEDUN, CONADU, CONADU Histórica, UDA, FAGDUT y CTERA, una articulación que permitió unificar las principales medidas de fuerza de la comunidad universitaria.

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La reforma laboral avanza con nuevos topes para las indemnizaciones

El Gobierno oficializó nuevos topes indemnizatorios para cuatro convenios colectivos vinculados con trabajadores de la construcción y de entidades deportivas y civiles. Las disposiciones fueron publicadas en el Boletín Oficial por la Dirección Técnica sobre Regulación del Trabajo y fijan valores que llegan hasta $7.473.092,40.

La medida no establece cuánto puede cobrar como máximo una persona despedida. El límite se aplica sobre la remuneración mensual utilizada como base para calcular la indemnización por antigüedad, conforme al artículo 245 de la Ley de Contrato de Trabajo. El monto final depende, entre otros factores, de los años trabajados.

Para los empleados representados por la Unión de Empleados de la Construcción y Afines de la República Argentina (UECARA), los topes vigentes desde diciembre de 2025 fueron establecidos en $3.578.828,88 para la Zona Norte, $4.046.423,40 para la Zona Centro, $4.440.490,47 para la Zona Nor Patagónica Desfavorable, $6.435.877,65 para la Zona Sur Patagónica Desfavorable y $7.473.092,40 para la Zona Austral.

En los convenios correspondientes a UTEDYC, los valores dependen del empleador y de las condiciones de cada convenio. Para la Caja de Previsión y Seguro Médico de la Provincia de Buenos Aires, el límite quedó en $1.118.778,87.

En el convenio con la Academia de Medicina de Buenos Aires, los topes oscilan entre $2.064.729,27 y $3.313.884,99, de acuerdo con la jornada laboral. Para el Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC), los valores van de $2.697.975 a $5.418.618,54.

La actualización forma parte de la aplicación de la Ley de Modernización Laboral 27.802, promulgada en marzo de 2026, que modificó distintos aspectos del régimen de indemnizaciones. Entre sus disposiciones incorporó nuevos criterios para determinar la remuneración computable y excluyó determinados conceptos que no tengan carácter mensual.

La reforma también creó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), destinado a facilitar el pago de indemnizaciones cuando las empresas no puedan afrontar esas obligaciones con recursos propios. A su vez, habilitó mecanismos de cancelación en cuotas: hasta 18 para pequeñas y medianas empresas y hasta 12 para grandes compañías.

Otro cambio relevante alcanzó la actualización de los créditos laborales, que quedó vinculada a la inflación más un adicional del 3% anual.

El alcance de estas modificaciones generó cuestionamientos desde el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que advirtió que la reforma reduce los conceptos considerados para determinar la indemnización y mencionó, entre otros, aguinaldo, vacaciones, horas extras, premios y comisiones.

La discusión adquiere especial relevancia porque los nuevos topes trasladan a la negociación colectiva y a las disposiciones administrativas una parte sustancial de la determinación de la base indemnizatoria. La autoridad laboral quedó facultada para establecer estos valores en función de los promedios salariales de cada convenio, sin que cada actualización requiera una nueva intervención legislativa.

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La canasta básica trepó a $1,6 millones y profundizó la brecha con los salarios

Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.605.497 en agosto para superar la línea de pobreza, mientras que el salario mínimo quedó en $383.800. La Canasta Básica Alimentaria alcanzó $726.469 y también superó ampliamente un ingreso mínimo. La distancia entre ambos valores vuelve a colocar el poder adquisitivo en el centro de las discusiones salariales.

El costo de sostener una familia volvió a ampliar su distancia respecto del salario mínimo. Según los datos difundidos por el INDEC, un hogar compuesto por cuatro integrantes necesitó $1.605.497 durante agosto para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) y superar el umbral que determina la línea de pobreza.

El dato adquiere mayor dimensión al compararlo con el Salario Mínimo, Vital y Móvil, fijado en $383.800. Un solo ingreso mínimo representa apenas el 23,9% del costo de la canasta familiar, por lo que una familia tipo requiere el equivalente a más de cuatro salarios mínimos para alcanzar ese nivel de consumo.

La brecha también aparece en los alimentos. La Canasta Básica Alimentaria (CBA) llegó a $726.469, monto necesario para que un hogar de cuatro personas cubra los requerimientos alimentarios considerados por el organismo estadístico y no quede por debajo de la línea de indigencia. El salario mínimo alcanza para cubrir apenas el 52,8% de ese valor.

Incluso para un adulto equivalente, el ingreso mínimo resulta insuficiente. La CBT individual fue valuada en $519.578, por encima de los $383.800 del SMVM. Es decir, un trabajador que percibe el mínimo no a cubrir siquiera el conjunto de bienes y servicios contemplados por la medición para una persona.

La evolución de agosto agrega otro elemento a la discusión. Las canastas registraron un incremento mensual del 2,6%, superior al 1,7% que marcó el Índice de Precios al Consumidor. En términos interanuales, la CBA aumentó 39,6%, mientras que la CBT acumuló una suba del 38,3%.

La diferencia responde, entre otros factores, al comportamiento de algunos rubros que tienen una incidencia significativa en el presupuesto doméstico. En agosto, Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles encabezó las divisiones del IPC con un incremento del 2,8%, seguida por Educación, con 2,5%, y Salud, con 2,4%.

Los alimentos, en tanto, avanzaron 1,7% en el mes, aunque algunos productos mostraron aumentos considerablemente mayores. En Cuyo, por ejemplo, las verduras, tubérculos y legumbres acumularon incrementos anuales de hasta 86,3%, una evolución que impacta con mayor intensidad sobre los hogares de menores ingresos.

El cuadro vuelve a colocar los salarios en el centro de la discusión laboral. Con una canasta familiar que supera los $1,6 millones y un salario mínimo que representa menos de una cuarta parte de ese monto, las próximas negociaciones paritarias estarán atravesadas por la necesidad de recuperar capacidad de compra y evitar que los aumentos nominales queden rezagados frente al costo efectivo de los hogares.

Las organizaciones sindicales cuestionan, en ese sentido, las pautas de actualización cercanas al 1,5% o 2% mensual y reclaman mecanismos de recomposición que contemplen la evolución concreta de los gastos familiares. Entre las alternativas planteadas aparecen sumas fijas, cláusulas de revisión y aumentos que permitan corregir las diferencias acumuladas.

Los números oficiales ofrecen así una referencia que excede la discusión sobre la inflación mensual: el principal problema para los ingresos mínimos es la distancia que mantienen respecto del costo necesario para vivir. En agosto, esa brecha quedó nuevamente expuesta por una canasta familiar que superó los $1,6 millones mientras el salario mínimo permaneció por debajo de los $400.000.

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