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En la víspera al 1° de Mayo, Día del Trabajador, la CGT organiza una marcha multitudinaria en Buenos Aires este miércoles 30 de abril que reunirá a gremios de todo el país. La jornada incluirá un homenaje al Papa Francisco por su incansable defensa de los trabajadores y los más vulnerables. Desde San Juan, Eduardo Cabello explicó los alcances de la movilización y lanzó un mensaje claro al gobierno nacional.

La Confederación General del Trabajo (CGT) se prepara para conmemorar este 1° de Mayo con una movilización de alcance nacional. En diálogo con Mundo Laboral SJ, Eduardo Cabello, secretario general de la CGT Regional San Juan, confirmó que la movilización central se desarrollará en la ciudad de Buenos Aires y contará con la participación de gremios de todo el país. Este miércoles desde las 13 horas comenzarán a concentrarse las columnas en una jornada que combinará la conmemoración del Día del Trabajador con un fuerte componente social y espiritual.

“Será una movilización grande, multitudinaria, y esperamos que el mensaje le llegue al gobierno nacional para que tome conciencia de la difícil situación que atraviesa el pueblo trabajador”, expresó Cabello, subrayando la necesidad de respuestas solidarias y urgentes frente a la crisis económica.

Presencia federal y adhesión masiva

La convocatoria contará con una adhesión total de las organizaciones gremiales, tanto a nivel nacional como regional. Cabello destacó que todos los gremios de San Juan han sido convocados a la capital del país, por lo que en la provincia no habrá movilización, aunque se difundirá un documento elaborado localmente que acompaña los reclamos y propuestas del movimiento obrero.

“En San Juan no vamos a movilizarnos porque hemos sido convocados a Buenos Aires. Pero sí vamos a emitir un documento propio. Creemos que la sociedad sanjuanina también acompañará este momento tan importante para los trabajadores”, explicó el dirigente.

El Papa Francisco, figura central de la jornada

Uno de los puntos más destacados de la movilización será el homenaje al Papa Francisco. La CGT ha decidido rendir tributo al Sumo Pontífice por su permanente defensa de los derechos laborales, su compromiso con los sectores más postergados y su prédica a favor de una economía con rostro humano.

“Vamos a realizar una oración en su nombre y se leerán palabras que reafirman su legado como un verdadero defensor de los trabajadores. Es una figura que ha marcado un camino de lucha por la justicia social, y eso debe ser reconocido”, manifestó Cabello.

Un mensaje al gobierno nacional

Esta marcha será, además de una conmemoración, una clara señal política al Ejecutivo nacional. La CGT busca que sus reclamos no queden en el vacío, y que el gobierno escuche el clamor de millones de trabajadores, jubilados y movimientos sociales que exigen políticas públicas inclusivas, solidarias y justas.

“El gobierno debe ser consciente de las necesidades que atraviesa el pueblo. Esperamos que este acto sea un llamado de atención y una oportunidad para construir desde el diálogo y la empatía”, concluyó el dirigente sindical.

La movilización convocada por la CGT se perfila como una de las más significativas de los últimos años. En un contexto económico adverso y con crecientes demandas sociales, el movimiento obrero se muestra unido, movilizado y con un mensaje claro: defender los derechos conquistados, rendir homenaje a quienes los han sostenido, como el Papa Francisco, y exigir un Estado presente que acompañe a quienes más lo necesitan.

El 1° de Mayo no será solo una fecha conmemorativa, sino también una jornada de reafirmación colectiva, lucha y esperanza para millones de argentinos.

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Seguros no autorizados: crecen los reclamos contra el Banco San Juan y escala una demanda colectiva millonaria

Mientras Defensa al Consumidor acumula más de un centenar de expedientes por descuentos no reconocidos, la Justicia impulsa una acción colectiva que busca frenar la práctica, ordenar devoluciones y aplicar sanciones millonarias.

El incremento sostenido de denuncias por descuentos indebidos en cuentas bancarias abrió un frente de conflicto de creciente magnitud en San Juan. La Dirección de Defensa al Consumidor confirmó que ya supera los cien expedientes en trámite contra el Banco San Juan, en su mayoría vinculados a débitos automáticos por seguros que los usuarios aseguran no haber contratado o cuya existencia desconocían.

La titular del organismo, Fabiana Carrizo, precisó que la intervención estatal se encuentra en una instancia administrativa conciliatoria, orientada a resolver los casos sin necesidad de judicialización. “La gestión previa busca una solución favorable al consumidor y evitarle el desgaste de un proceso judicial prolongado, especialmente en situaciones de menor cuantía pero alto impacto individual”, explicó. La estrategia apunta a agilizar respuestas en un universo de afectados donde predominan adultos mayores.

El origen del conflicto se remonta a operativos territoriales realizados en centros de jubilados, donde se detectaron patrones reiterados: descuentos por pólizas sin respaldo documental, ausencia de consentimiento informado y desconocimiento generalizado sobre la existencia de esos servicios. A partir de esos hallazgos, el organismo implementó un programa específico para consumidores hipervulnerables, que permitió en varios casos la baja de los seguros y la restitución de los montos debitados.

Sin embargo, el volumen de reclamos y la persistencia de prácticas cuestionadas derivaron en un frente judicial de mayor escala. En simultaneo a las gestiones administrativas, avanza una demanda colectiva que busca el cese inmediato de los cobros considerados irregulares, la devolución de las sumas percibidas —con sus correspondientes intereses— y la aplicación de daño punitivo. La cifra estimada en este último concepto ronda los 2.336 millones de pesos, lo que da cuenta de la envergadura del litigio.

El proceso judicial sumó recientemente un revés significativo para la entidad bancaria. El Juzgado Contencioso Administrativo rechazó un planteo que intentaba excluir a la asociación demandante, al considerar que sí cuenta con legitimación para representar a los consumidores.

La resolución refuerza el encuadre del caso como una acción colectiva, sustentada en la normativa de defensa del consumidor y en la existencia de un universo amplio de potenciales damnificados.

Otro punto relevante fue la negativa judicial a aplicar el plazo de prescripción anual previsto en la Ley de Seguros. La magistrada interviniente sostuvo que trasladar ese criterio a una acción colectiva podría vaciar de contenido el mecanismo protectorio, al limitar el alcance de los reclamos en situaciones donde la conducta cuestionada reviste carácter sistemático.

El expediente también habilitó la participación de compañías aseguradoras vinculadas a los productos cuestionados, con el objetivo de aportar documentación que permita esclarecer las condiciones de contratación. No obstante, se rechazaron planteos de inconstitucionalidad respecto de la capitalización de intereses, consolidando así un escenario judicial adverso para la estrategia defensiva del banco.

La dimensión del conflicto se amplifica a partir de un dato clave: la propia entidad reconoció que más de 86 mil clientes poseen seguros asociados a sus cuentas. Este volumen introduce interrogantes sobre la transparencia de los mecanismos de adhesión y sobre el nivel de información brindado a los usuarios al momento de la contratación.

En este sentido, la actuación de Defensa al Consumidor adquiere un rol central como instancia de contención y resolución temprana. Desde el organismo remarcan que, ante la falta de respuesta de las entidades financieras, existen herramientas sancionatorias y recomiendan a los usuarios revisar periódicamente los movimientos de sus cuentas para detectar eventuales irregularidades.

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Entre la legalidad y el conflicto social: la Justicia pone límites a la reforma laboral

Un fallo del fuero laboral suspendió el intento de transferir competencias a la Ciudad de Buenos Aires, en medio de cuestionamientos por irregularidades legislativas. Desde el sector sindical advierten sobre un escenario de creciente conflictividad, deterioro institucional y retroceso en derechos laborales.

El reciente fallo que suspendió el traspaso del fuero laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires introdujo un elemento de fuerte impacto en la ya tensa discusión sobre la reforma laboral. La decisión judicial no solo representa un freno a una iniciativa clave del Gobierno, sino que además reabre el debate sobre los límites institucionales, la calidad legislativa y el alcance de las transformaciones en curso.

Alfredo Collado, referente de Judiciales Nacionales, valoró la resolución como “un paso muy importante” en defensa de los derechos laborales y subrayó que el principal cuestionamiento radica en la forma en que se intentó instrumentar la medida. Según explicó, el traspaso fue incorporado de manera “solapada” dentro de un paquete más amplio, sin el tratamiento específico que —por su trascendencia— requeriría en el ámbito legislativo.

Desde esta perspectiva, el fallo pone el foco en un aspecto central: la debilidad jurídica de una reforma que, en palabras del dirigente, “no responde a una norma legislativa adecuada”. La crítica no se limita a la cuestión formal. También apunta a las consecuencias estructurales que podría acarrear la medida, entre ellas, una eventual reducción del alcance de la Justicia laboral.

En ese sentido, Collado advirtió sobre un proceso progresivo de debilitamiento del fuero, marcado por la falta de designación de magistrados y la disminución de recursos humanos.

“No se trata de un traspaso equivalente —explicó—, sino de un esquema que tiende a achicar la capacidad de respuesta del sistema”. La preocupación sindical se centra en que esta dinámica derive en una menor protección efectiva de los trabajadores frente a conflictos laborales.

El fallo, además, fue interpretado como una señal de funcionamiento del sistema republicano. Para el dirigente, la intervención del Poder Judicial constituye “un límite necesario” frente a decisiones del Ejecutivo y el Legislativo que, a su entender, avanzan sobre garantías constitucionales. En ese marco, invocó el artículo 14 bis como uno de los pilares que resguardan los derechos del trabajo en la Argentina.

Sin embargo, el escenario dista de ofrecer certezas. Al mismo tiempo a esta resolución, la Confederación General del Trabajo (CGT) impulsa acciones judiciales para frenar otros aspectos de la reforma laboral. En primera instancia, esas presentaciones no prosperaron, aunque se espera que el conflicto continúe escalando en instancias superiores.

Este entramado judicial refleja una disputa más amplia, donde las interpretaciones jurídicas se entrelazan con posicionamientos políticos e ideológicos. Collado sugirió que algunos avances legislativos responden a definiciones de ese orden, aun cuando —según su visión— existen elementos que anticipan cuestionamientos de constitucionalidad.

Más allá del plano institucional, el dirigente proyectó un diagnóstico crítico sobre la coyuntura económica y social. Describió un panorama de deterioro generalizado, con impacto en distintos sectores: desde la industria hasta el sistema universitario, pasando por jubilados y trabajadores formales. “La realidad termina imponiéndose por sobre cualquier construcción ideológica”, sostuvo, al advertir sobre cierres de empresas, pérdida de empleo y caída del poder adquisitivo.

En esa línea, anticipó que el conflicto laboral podría intensificarse en el corto y mediano plazo, con una eventual convergencia de reclamos entre trabajadores y sectores productivos. La crisis, planteó, no distingue actividades y comienza a generar coincidencias en actores históricamente distantes.

El freno judicial al traspaso del fuero laboral trasciende su dimensión técnica y se inscribe en una disputa más profunda sobre el rumbo del sistema laboral argentino. Mientras el Gobierno impulsa reformas estructurales, el Poder Judicial emerge como un actor clave en la delimitación de sus alcances, y los sindicatos redoblan su estrategia en los tribunales.

Bajo estas circunstancias, la presión entre transformación y garantía de derechos se proyecta como uno de los ejes centrales del debate público. Con una economía en retroceso y una conflictividad en ascenso, el futuro del trabajo en Argentina se dirime no solo en el Congreso, sino también en los estrados judiciales y en la calle.

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La CGT avanza con un observatorio propio y busca disputar el relato sobre la inflación

La CGT anunció la creación de un observatorio de estadísticas socioeconómicas que elaborará indicadores propios sobre inflación, empleo y costo de vida. Con respaldo técnico de la Universidad de Buenos Aires, la iniciativa busca ganar peso en paritarias y cuestionar las cifras oficiales en un clima de creciente conflictividad laboral.

En medio de una disputa abierta por el rumbo económico y el alcance de la reforma laboral, la Confederación General del Trabajo (CGT) decidió avanzar en una estrategia que combina técnica y política: la creación de un observatorio propio de estadísticas socioeconómicas. La iniciativa apunta a elaborar mediciones alternativas que reflejen —según la central— el impacto real de la inflación y el deterioro del poder adquisitivo sobre los trabajadores.

El proyecto, que será presentado en las próximas semanas, contempla la construcción de un índice de inflación propio, junto con informes periódicos sobre empleo, salarios y costo de la canasta básica. La intención es clara: contar con herramientas que permitan disputar la interpretación de la realidad económica frente a los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), cuya credibilidad es cuestionada por distintos sectores sindicales.

Para dotar de solidez metodológica a la iniciativa, la CGT sellará un acuerdo con la Universidad de Buenos Aires (UBA), específicamente con equipos técnicos de la Facultad de Ciencias Económicas. Este respaldo académico busca garantizar rigurosidad en la elaboración de los indicadores y evitar que las mediciones sean desestimadas como posicionamientos meramente políticos. Los informes se publicarán mensualmente y estarán orientados a captar la evolución de variables sensibles de la economía cotidiana.

El esquema de trabajo se organizará en torno a tres ejes principales: una medición alternativa de la inflación, un monitoreo del empleo y los despidos, y un relevamiento del costo de la canasta básica desde una perspectiva sindical. Estos datos no solo pretenden ofrecer una lectura distinta de la coyuntura, sino también convertirse en insumos clave para la negociación salarial en las próximas paritarias.

El trasfondo de esta decisión remite a un momento de redefinición estratégica del sindicalismo. Luego de resultados adversos en el plano judicial —como el rechazo en primera instancia a la cautelar contra la reforma laboral—, la central busca recuperar iniciativa en el terreno económico y político. En ese contexto, la producción de estadísticas propias aparece como un instrumento para fortalecer su capacidad de intervención.

La iniciativa también se inscribe en un escenario de creciente dificultad en torno a la pauta salarial. El Gobierno ha planteado la intención de no homologar acuerdos que superen el 2% mensual, en un momento en el que, incluso según cifras oficiales, la inflación reciente se ubica por encima de ese umbral. Para los gremios, aceptar ese límite sin cuestionarlo implicaría profundizar la pérdida de poder adquisitivo acumulada en los últimos meses.

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