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El Municipio de la Capital sanjuanina confirmó que entre 12 y 13 puestos de carros pancheros serían reubicados en el Parque Belgrano, en una zona que aún debe ser aprobada por el Ministerio de Infraestructura.

La decisión de reubicar los carros pancheros en el Parque Belgrano es parte de un proyecto que busca ordenar y mejorar la calidad de los servicios ofrecidos en la zona. Según el municipio, se realizaron relevamientos detallados en los alrededores del parque para definir la mejor zona para la instalación de los puestos.

La nueva ubicación incluirá nuevas exigencias para los puesteros, quienes deberán ajustarse a la normativa vigente en materia de salubridad, higiene, seguridad y manipulación de alimentos.

La reubicación de los carros pancheros también implica una intervención integral en el área, que incluye la mejora de la higiene y salubridad, así como la intervención lumínica. Sin embargo, uno de los puntos aún sin resolver es el de los baños públicos para puesteros y clientes, donde se está tratando de buscar un lugar para colocarlos, aunque no está contemplado en la normativa debido a que no es una instalación fija.

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El PJ salió en defensa de la UOM y denunció un avance “antidemocrático” contra el sindicalismo

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) profundizó el enfrentamiento político y sindical en torno al conflicto que atraviesa una de las organizaciones obreras más influyentes del país. Este sábado, el Partido Justicialista nacional repudió con dureza el fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones internas del gremio y desplazó de la conducción a Abel Furlán, al considerar que se trata de una decisión “arbitraria” que vulnera la autonomía sindical.

A través de un comunicado difundido por la conducción partidaria encabezada por Cristina Fernández de Kirchner, el PJ sostuvo que la resolución judicial constituye “una grave afectación a la democracia sindical” y la vinculó con un escenario más amplio de retroceso sobre los derechos laborales y las estructuras gremiales.

“Sin autonomía sindical, con persecución y proscripciones, no hay democracia”, expresó el documento partidario, que además interpretó el fallo como parte de un proceso político orientado a debilitar la capacidad de organización de los trabajadores en medio del ajuste económico impulsado por el gobierno de Javier Milei.

La conducción justicialista remarcó que la resolución contra la UOM se produce en simultáneo con un cuadro de deterioro industrial, caída del empleo registrado y pérdida del poder adquisitivo. En ese marco, cuestionó el rumbo económico nacional y sostuvo que el país atraviesa una etapa de “desindustrialización acelerada” que impacta de manera directa sobre la estructura productiva y el mercado laboral.

El comunicado también trazó una conexión política y simbólica con el reciente pronunciamiento de la Corte Internacional de Justicia, que ratificó que el derecho de huelga se encuentra protegido por el Convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo sobre libertad sindical. Para el PJ, mientras los organismos internacionales fortalecen garantías laborales históricas, en Argentina “se avanza en sentido inverso mediante restricciones, judicialización y presión sobre las organizaciones sindicales”.

La declaración partidaria elevó además el tono político del conflicto al advertir sobre un supuesto deterioro institucional. Según planteó el texto, la ofensiva contra dirigentes gremiales y políticos “no constituye hechos aislados”, sino que forma parte de una dinámica que, a juicio del espacio opositor, pone en tensión el funcionamiento democrático.

El pronunciamiento llegó horas después de que la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, integrada por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, resolviera declarar la nulidad de los comicios realizados en la seccional Campana de la UOM y extendiera esa invalidez a la elección nacional que había ratificado a Furlán al frente del gremio metalúrgico.

En la sentencia, el tribunal consideró que existieron irregularidades severas durante el desarrollo electoral, especialmente en relación con la custodia de urnas, la extensión de la votación durante tres jornadas consecutivas y la ausencia de mecanismos de fiscalización considerados adecuados para garantizar transparencia y control del proceso.

Los magistrados sostuvieron que las condiciones bajo las cuales se desarrollaron los comicios comprometieron principios elementales de confiabilidad electoral y afectaron garantías vinculadas a la democracia interna sindical.

La causa había sido impulsada por la Lista Naranja de la seccional Campana, encabezada por Ángel Derosso, que denunció irregularidades en el procedimiento y cuestionó el esquema de custodia de urnas implementado por la Junta Electoral.

Como consecuencia del fallo, toda la conducción nacional de la UOM quedó desplazada y el sindicato pasó a estar intervenido judicialmente por 180 días. El tribunal designó al abogado Alberto Biglieri al frente de la organización, con la misión de reorganizar la estructura gremial y convocar a nuevas elecciones.

La resolución abrió un escenario de alta tensión dentro del movimiento obrero, donde distintos sectores sindicales comenzaron a expresar preocupación por el alcance institucional del fallo y por el precedente que podría generar sobre la autonomía de las organizaciones gremiales en medio de un contexto político y económico cada vez más confrontativo.

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Aceiteros endurece su postura tras la intervención de la UOM

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica continúa generando réplicas dentro del movimiento obrero y empieza a configurar un escenario de creciente confrontación sindical. Esta vez fue la Federación de Trabajadores del Complejo Industrial Oleaginoso, Desmotadores de Algodón y Afines la que elevó el tono del conflicto al denunciar un “avance contra la democracia sindical” y convocar a las organizaciones gremiales del país a discutir un paro nacional por tiempo indeterminado.

La organización aceitera, considerada una de las estructuras sindicales con mayor capacidad de presión dentro del esquema productivo argentino por su peso estratégico en la cadena agroexportadora, expresó su respaldo a Abel Furlán y cuestionó con dureza la resolución emitida por la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló los comicios metalúrgicos e intervino el sindicato por 180 días.

En un comunicado de fuerte contenido político, la federación sostuvo que la decisión judicial busca desconocer la voluntad expresada por los afiliados en las urnas y advirtió que el fallo constituye “un ataque directo contra las organizaciones gremiales que mantienen posiciones de confrontación frente al modelo económico oficial”.

La conducción aceitera vinculó además el conflicto de la UOM con una ofensiva más amplia contra el sindicalismo y señaló que la resolución judicial se inscribe en un proceso de presión política, empresarial y judicial orientado —según planteó— a debilitar la capacidad de negociación de los sindicatos industriales.

El documento apuntó particularmente contra los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, firmantes de la sentencia, y recordó que ambos magistrados también intervinieron en decisiones vinculadas a la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei.

Para la federación, la intervención sobre la UOM no puede analizarse de manera aislada, sino como parte de una secuencia de conflictos que incluye despidos, cierre de pequeñas y medianas empresas, deterioro salarial y reducción de estructuras estatales vinculadas al sistema científico y productivo.

En ese contexto, el gremio elaboró un diagnóstico extremadamente crítico sobre la situación social y económica del país. Mencionó la pérdida de puestos de trabajo registrados, la crisis industrial y la reducción del poder adquisitivo como señales de un proceso de deterioro estructural que —según advirtió— golpea de manera directa sobre el entramado laboral argentino.

La organización también denunció episodios de persecución sindical y recordó distintos conflictos recientes que involucraron a gremios del transporte, estatales y sindicatos industriales. A su vez, sostuvo que existen intentos de disciplinamiento hacia sectores gremiales que mantienen posiciones críticas frente al Gobierno nacional.

Sin embargo, el aspecto más contundente del pronunciamiento fue la convocatoria explícita a construir una respuesta sindical unificada de alcance nacional. “Si este escenario no justifica un plan de lucha con paro por tiempo indeterminado, entonces cabe preguntarse qué hecho debería ocurrir para alcanzar ese nivel de reacción”, planteó el documento.

La declaración encendió señales de alerta dentro del mapa sindical por el peso específico que posee el sector aceitero dentro de la economía argentina. La federación representa a trabajadores estratégicos de la actividad agroexportadora, uno de los principales generadores de divisas del país, y cuenta con antecedentes de medidas de fuerza de alto impacto económico.

El endurecimiento del discurso gremial se suma a los cuestionamientos expresados en las últimas horas por distintos espacios sindicales y políticos tras la intervención de la UOM. Tanto sectores industriales como dirigentes vinculados al sindicalismo opositor comenzaron a interpretar el fallo como un precedente delicado sobre la autonomía interna de las organizaciones obreras.

Mientras tanto, la intervención judicial sobre el gremio metalúrgico continúa profundizando las presiones entre el Gobierno, la Justicia laboral y buena parte del movimiento sindical, en un escenario marcado por reformas estructurales, conflictos paritarios y una creciente disputa por el alcance de los derechos laborales y sindicales en la Argentina actual.

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La UOM denunció un “avasallamiento sindical” tras el fallo que anuló las elecciones

La resolución de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que anuló las elecciones de la Unión Obrera Metalúrgica e impuso una intervención por 180 días desató un fuerte rechazo dentro del movimiento obrero. Desde San Juan, el titular de la UOM local, Martín Solazzo, calificó la medida como un ataque a la autonomía sindical y vinculó el fallo con la avanzada sobre los derechos laborales y la reforma gremial impulsada desde sectores del poder político y económico.

La decisión judicial que dispuso la intervención de la Unión Obrera Metalúrgica por seis meses alteró de manera abrupta el delicado equilibrio interno del sindicalismo argentino y reabrió un debate histórico sobre los límites entre la Justicia, el poder político y la autonomía de las organizaciones gremiales.

El fallo de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo, que anuló el proceso electoral encabezado por Abel Furlán, fue interpretado dentro de la UOM como una resolución de enorme gravedad institucional. La conducción nacional reaccionó de inmediato denunciando un accionar “arbitrario y antidemocrático”, mientras distintas seccionales comenzaron a expresar públicamente su respaldo a la conducción desplazada.

En San Juan, el secretario general de la UOM, Martín Solazo, en diálogo con Mundo Laboral SJ, describió una lectura profundamente crítica de la resolución judicial y sostuvo que el caso excede largamente una discusión administrativa o electoral. Para el dirigente metalúrgico, la intervención representa un antecedente peligroso para todo el movimiento obrero organizado.

“Esto es un avasallamiento contra la libertad sindical y contra los derechos de todos los sindicatos”, afirmó. Su postura no se limitó a cuestionar el contenido del fallo, sino que apuntó directamente contra los magistrados que firmaron la resolución y contra lo que considera una ofensiva más amplia sobre las estructuras gremiales.

La UOM sostiene que el proceso electoral cuestionado contó con una legitimidad contundente, respaldada —según remarcan— por diferencias ampliamente favorables a la lista encabezada por Furlán. En ese sentido, Solazo consideró “injustificable” que se invalide una elección donde la conducción obtuvo un respaldo cercano al 80 por ciento de los votos.

El dirigente también vinculó la intervención con el clima político y económico que atraviesa el país. A su entender, la postura confrontativa que la UOM mantuvo frente a la reforma laboral, la pérdida salarial y la política industrial del Gobierno terminó convirtiendo al gremio en un objetivo incómodo para determinados sectores de poder.

“La UOM venía protagonizando una pelea fuerte en la calle y visibilizando el rechazo a la reforma laboral. Eso molestó”, aseguró.

La referencia no es menor. En los últimos meses, la conducción nacional metalúrgica endureció su discurso frente al Ejecutivo y acompañó distintas iniciativas sindicales orientadas a resistir modificaciones laborales impulsadas desde el oficialismo. Ese posicionamiento convirtió al gremio en una de las expresiones más combativas dentro del escenario sindical actual.

Solazzo fue todavía más lejos al señalar que detrás de la disputa judicial existiría una articulación entre intereses empresariales, sectores políticos y agrupaciones opositoras internas. Según expresó, la denominada Lista Naranja respondería a intereses vinculados al Grupo Techint y al empresario Paolo Rocca, una acusación que históricamente sobrevuela algunas de las disputas internas dentro del gremio metalúrgico.

Más allá de las interpretaciones políticas, el impacto concreto de la intervención amenaza con repercutir directamente sobre la negociación salarial de miles de trabajadores del sector. El conflicto irrumpe en medio de una compleja discusión paritaria marcada por inflación persistente, deterioro del poder adquisitivo y una profunda desaceleración industrial.

El propio Solazzo reconoció que algunas cámaras empresarias ya habían anticipado dificultades para negociar con una conducción cuya certificación de autoridades permanecía judicializada. Ahora, con la intervención formalizada, el panorama aparece todavía más incierto.

Hasta antes de la resolución judicial, la UOM reclamaba una recomposición salarial cercana al 10 por ciento como mecanismo de compensación frente a los últimos índices inflacionarios. Sin embargo, la nueva situación institucional podría alterar completamente el curso de las negociaciones y dejar temporalmente en suspenso las paritarias.

“Los más perjudicados terminan siendo siempre los trabajadores”, lamentó el dirigente sanjuanino, al advertir que la crisis interna debilita la capacidad de presión gremial frente al sector empresario.

La preocupación no se limita únicamente a la situación inmediata. Dentro de la UOM existe la percepción de que la intervención forma parte de una estrategia más amplia orientada a avanzar sobre la estructura sindical argentina. Solazzo recordó que desde hace meses circulan versiones sobre una futura reforma gremial y sostuvo que el fallo judicial podría convertirse en un antecedente para nuevas acciones sobre otros sindicatos.
“Hoy empiezan con nosotros, pero esto no termina acá”, advirtió.

En este punto, comenzó a consolidarse una reacción de respaldo desde distintos espacios sindicales. Según indicó el dirigente metalúrgico, numerosas organizaciones gremiales expresaron su solidaridad con la UOM y manifestaron preocupación por las implicancias institucionales de la medida.

El apoyo sindical adquiere especial relevancia en un momento donde el movimiento obrero enfrenta múltiples desafíos simultáneos: caída del empleo industrial, retroceso salarial, apertura de importaciones y discusión sobre cambios en la legislación laboral.

En ese contexto, la intervención de uno de los gremios industriales más influyentes del país adquiere una dimensión que trasciende la vida interna de la organización y se proyecta sobre el conjunto del sindicalismo argentino.

La crisis abierta en la Unión Obrera Metalúrgica no representa únicamente un conflicto electoral o una controversia jurídica. El episodio expone una disputa mucho más profunda sobre el alcance de la autonomía sindical, el rol de la Justicia en la vida gremial y el reordenamiento de las relaciones de poder dentro del mundo del trabajo.

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