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La decisión de despedir a 1.600 empleados y reducir el plantel operativo de 5.400 a 3.800 agentes ha sido duramente criticada por los sectores sindicales y trabajadores. La medida se enmarca en la derogación de la ley 505/58, que definía a Vialidad como una entidad autárquica con funciones clave en el mantenimiento y desarrollo de la infraestructura vial.

Además, el achique incluye la paralización de todas las obras viales en curso, sin considerar su grado de avance. La justificación oficial se centra en restricciones presupuestarias que impiden la continuidad de los proyectos, afectando directamente a la infraestructura y seguridad vial del país.

La situación se complica aún más en la provincia de Buenos Aires, donde el «Distrito 1» es el más grande del país. La selección del personal afectado estuvo a cargo de funcionarios recientemente incorporados al organismo, vinculados con La Libertad Avanza.

La incertidumbre laboral

La transición deja en la incertidumbre a casi 500 empleados de la concesionaria Caminos del Río Uruguay (CRUSA), responsable del mantenimiento de la Autovía del Mercosur y el puente Rosario-Victoria. A partir del 9 de abril, el Estado asumirá temporalmente el control del corredor vial y eliminará el cobro de peajes en varias estaciones.

La acción tomada ha desencadenado malestar en sectores sindicales y trabajadores, quienes denuncian la pérdida de puestos laborales y el deterioro de la infraestructura vial como consecuencias directas del ajuste.

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Una firma estadounidense desembarca en Atucha en medio del recorte a la Comisión Nacional de Energía Atómica

La administración de Javier Milei autorizó, a través del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un proyecto de más de 1.200 millones de dólares para que la empresa estadounidense Meitner Energy construya un reactor nuclear en el predio de Atucha. El anuncio se produjo en medio de los despidos en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la paralización del reactor CAREM y una creciente reacción de trabajadores e integrantes del sistema científico, que advierten sobre un cambio profundo en la estrategia nuclear del país.

La política nuclear volvió a instalarse en el centro del debate público tras la decisión del Gobierno nacional de habilitar la construcción de un reactor de capitales privados en el complejo de Atucha. La iniciativa, impulsada mediante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), fue presentada como una apuesta para atraer inversiones y generar empleo, aunque coincidió con un proceso de reducción de personal en la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), el freno a uno de los principales proyectos tecnológicos del país y una preocupación latente entre los equipos de trabajo y la comunidad científica.

El anuncio llegó pocas horas antes de la movilización convocada por la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) contra los casi cien despidos registrados en la CNEA. La simultaneidad de ambos acontecimientos profundizó las críticas de quienes sostienen que el Estado está cediendo protagonismo en un área considerada estratégica para el desarrollo científico, tecnológico y energético de la Argentina.

La inversión fue oficializada luego de una reunión entre el ministro de Economía, Luis Caputo, y Teófilo Lacroze, director ejecutivo de Meitner Energy para América Latina. Según informó el Gobierno, la compañía presentó un proyecto superior a los 1.200 millones de dólares para construir un reactor nuclear dentro del predio de Atucha, en la localidad bonaerense de Lima, partido de Zárate. La iniciativa supera el umbral mínimo exigido para acceder a los beneficios del RIGI y, de acuerdo con las proyecciones oficiales, permitiría crear alrededor de 2.000 empleos directos durante las etapas de construcción, puesta en marcha y operación.

Más allá de esos números, el anuncio abrió un fuerte debate sobre el rumbo de la política nuclear argentina. Diversos referentes del ámbito científico sostienen que la incorporación de un operador privado extranjero se produce al mismo tiempo que el Estado reduce capacidades técnicas y humanas construidas durante décadas.

Entre las voces más críticas se ubicó Adriana Serquis, doctora en Física, expresidenta de la CNEA y actual diputada nacional por Fuerza Patria. La legisladora interpretó la decisión como parte de una redefinición del papel estatal en materia nuclear y afirmó que la llegada de Meitner Energy confirma un proceso orientado a transferir capacidades estratégicas al capital privado. Además, recordó que la empresa promovió la aprobación del RIGI y vinculó el ingreso de la firma con la política de reducción de personal aplicada en el organismo científico.

Otro de los puntos que concentra las observaciones es el componente tecnológico del emprendimiento. El reactor proyectado utilizará el diseño ACR-300, un reactor modular compacto de 300 megavatios desarrollado y patentado en la Argentina por INVAP, uno de los principales referentes nacionales en tecnología nuclear. Para especialistas del área, el hecho de que un desarrollo concebido por el sistema científico argentino sea explotado en un proyecto privado alimenta el debate sobre la preservación del conocimiento estratégico y el aprovechamiento de las capacidades públicas.

Las objeciones también alcanzan al futuro del proyecto CAREM, considerado durante años la principal apuesta nacional para el desarrollo de reactores modulares de pequeña potencia. La obra, que registraba un avance cercano al 70 %, quedó paralizada tras la decisión del Gobierno de suspender su financiamiento. Mientras esa iniciativa permanece detenida, el Ejecutivo habilitó la construcción de una nueva central impulsada por capitales privados en el mismo complejo nuclear.

La coexistencia entre el freno a un proyecto estatal, la reducción de recursos humanos en la CNEA y el desembarco de una empresa extranjera modificó el eje de la discusión. El debate ya no se limita al impacto laboral derivado de los despidos, sino que incorpora interrogantes sobre el modelo de desarrollo científico que promoverá el país, el papel que conservarán los organismos públicos en una industria de alto valor agregado y el alcance que tendrá la participación privada en un área históricamente vinculada a la planificación estratégica del Estado.

Con la protesta sindical en marcha y el proyecto privado en proceso de implementación, la política nuclear vuelve a convertirse en un punto de disputa institucional. Las definiciones que adopte el Gobierno en los próximos meses no sólo influirán sobre el futuro de la CNEA y del CAREM, sino también sobre el lugar que ocupará la Argentina en un campo tecnológico donde la continuidad de las capacidades acumuladas constituye uno de los principales activos nacionales.

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JetSMART sumará vuelos entre San Juan y Buenos Aires desde noviembre

La aerolínea ultra low cost de capitales chilenos iniciará el 19 de noviembre sus operaciones regulares entre San Juan y el Aeroparque Jorge Newbery, con cinco frecuencias semanales. El desembarco fortalece la conectividad de la provincia, amplía la oferta para los pasajeros y coincide con un proceso de reconfiguración del mercado aerocomercial, marcado por las dificultades operativas que atraviesa Flybondi.

San Juan incorporará un nuevo operador al mercado aerocomercial a partir del próximo 19 de noviembre. JetSMART confirmó que comenzará a unir la provincia con la Ciudad de Buenos Aires mediante un servicio regular de cinco vuelos semanales, una decisión que amplía la conectividad local y refuerza la competencia en una de las rutas de cabotaje con mayor demanda del país.

La nueva conexión enlazará el Aeropuerto Internacional Domingo Faustino Sarmiento con el Aeroparque Jorge Newbery de lunes a viernes y forma parte del plan de expansión que la compañía anunció para el mercado argentino. Desde este miércoles los pasajes quedaron habilitados para la venta con tarifas promocionales desde los $39.100 por tramo, impuestos y tasas incluidos.

El Gobierno de San Juan atribuyó la incorporación de la nueva ruta a las gestiones encabezadas por el gobernador Marcelo Orrego para fortalecer la conectividad aérea de la provincia y mejorar las alternativas de transporte disponibles para pasajeros, turistas y viajeros de negocios.

Esta decisión empresarial adquiere especial relevancia en un cuadro de reconfiguración del mercado aerocomercial argentino. El desembarco de JetSMART coincide con la profunda crisis operativa que atraviesa Flybondi, cuya reducción de flota provocó durante los últimos meses numerosas cancelaciones, reprogramaciones y demoras que derivaron en miles de reclamos de usuarios. Ese panorama abrió una oportunidad para que otras compañías amplíen su participación en rutas de cabotaje de alta demanda.

La incorporación de un nuevo competidor también encuentra respaldo en la evolución del tráfico aéreo de San Juan. De acuerdo con estadísticas de la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC), el Aeropuerto Domingo Faustino Sarmiento movilizó un promedio de 88.000 pasajeros mensuales entre enero y mayo de 2026 y se ubicó entre las cinco terminales aéreas con mayor crecimiento del país durante ese período. Ese desempeño consolidó a la provincia como uno de los mercados con mayor potencial de expansión dentro del sistema aerocomercial nacional.

Para JetSMART, la apertura de la ruta representa un nuevo paso en su estrategia de crecimiento en Argentina. Desde el inicio de sus operaciones transportó más de 16 millones de pasajeros y sostiene un plan de expansión basado en la incorporación de aeronaves Airbus A320 y A321, modelos de última generación que conforman una de las flotas más modernas de la región. La empresa prevé alcanzar 23 aviones para la temporada de verano de 2027, diez de ellos Airbus A321, con el objetivo de incrementar su capacidad y continuar ampliando su red de destinos.

El incremento de la oferta fortalece la competencia entre compañías, mejora las posibilidades de acceso al transporte aéreo y amplía las alternativas para el desarrollo turístico, comercial y productivo de la provincia. Al mismo tiempo, refleja el renovado interés de las empresas por aquellos mercados del interior que exhiben un crecimiento sostenido en la demanda y mayor potencial para expandir la conectividad nacional.

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La Justicia ratificó las facultades del interventor de la UOM y reactivó la negociación paritaria

La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó que el interventor judicial Alberto Biglieri posee plenas atribuciones para designar representantes paritarios y negociar los acuerdos salariales del gremio metalúrgico. La resolución despeja las dudas planteadas por el Ministerio de Capital Humano, que había suspendido el reconocimiento de los negociadores, y traslada nuevamente al Gobierno la responsabilidad de definir la continuidad de la discusión salarial.

La intervención judicial de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) sumó un respaldo decisivo de la Justicia y reconfiguró el conflicto institucional que condiciona la negociación salarial de una de las principales organizaciones sindicales del país. La Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo confirmó que el interventor designado por el tribunal, Alberto Biglieri, está plenamente habilitado para ejercer la representación del sindicato en las negociaciones colectivas, incluida la designación de los integrantes de la comisión paritaria.

La decisión, adoptada por la Sala VIII mediante un interlocutorio firmado por el juez Víctor Pesino, no sólo reafirma el alcance de la intervención dispuesta por el tribunal, sino que también despeja la incertidumbre que había paralizado el avance de las negociaciones salariales. Como parte de la resolución, la Cámara ordenó comunicar formalmente al Ministerio de Capital Humano las facultades conferidas al interventor, con el propósito de evitar nuevas interpretaciones sobre el alcance del mandato judicial.

El pronunciamiento adquiere especial relevancia porque responde a la postura asumida por la cartera laboral. A través de un dictamen de su Dirección General de Asuntos Jurídicos, el Ministerio había sostenido que no estaba en condiciones de determinar si la intervención comprendía la potestad de designar representantes paritarios y conducir la negociación colectiva, razón por la cual solicitó una aclaración a la Justicia antes de convalidar la actuación de los delegados designados por Biglieri.

Esa definición administrativa dejó en suspenso el reconocimiento de los negociadores propuestos por la intervención y, en consecuencia, demoró el inicio efectivo de la discusión salarial para la industria metalúrgica. La resolución judicial respondió de manera categórica a ese planteo al señalar que el interventor ejerce «todas las facultades estatutarias y reglamentarias de gobierno, administración y fiscalización» previstas en la sentencia que dispuso la intervención, atribuciones que incluyen la negociación de los convenios colectivos y la designación de quienes representen al sindicato en ese ámbito.

El expediente también refleja la disputa abierta con la conducción desplazada de la organización gremial. Los representantes legales de las autoridades apartadas cuestionaron que el interventor hubiera extendido su actuación más allá del proceso de normalización institucional y sostuvieron que carecía de competencia para intervenir en asuntos vinculados con la administración del sindicato y la política salarial.

La Cámara rechazó esa interpretación y ratificó que las funciones conferidas por la intervención comprenden el ejercicio integral de las responsabilidades de conducción mientras dure la medida judicial. Con ese criterio, el tribunal consolidó el alcance operativo del interventor y despejó uno de los principales puntos de conflicto que rodeaban la normalización de la organización sindical.

Superada la discusión judicial, la atención vuelve a concentrarse en el Ministerio de Capital Humano. La aclaración requerida por la cartera ya fue emitida y notificada oficialmente, por lo que el margen para postergar la validación de los representantes paritarios quedó sustancialmente reducido. A partir de este nuevo cuadro jurídico, la continuidad de la negociación salarial dependerá de las decisiones administrativas que adopte el Gobierno.

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