SATSAID y los desafíos de un sector en transformación
En una entrevista reciente con Mario Quinteros, titular del Sindicato Argentino de Televisión, Servicios Audiovisuales, Interactivos y de Datos (SATSAID) en la provincia de San Juan, abordó los complejos desafíos que enfrenta el sector en un contexto de rápida evolución tecnológica y tensiones laborales.
Quinteros destacó cómo la industria, impulsada por el avance de la tecnología, obliga a adaptaciones constantes tanto para los trabajadores como para las empresas. Esta transición ha generado situaciones laborales complicadas, incluyendo la pérdida de empleos en San Juan durante el 2024. Según explicó, las empresas tradicionales enfrentan una dura competencia con nuevas compañías que operan bajo convenios menos exigentes, afectando negativamente las condiciones de trabajo.
“Estas empresas obligan a los trabajadores a desempeñarse bajo condiciones precarias, con largas jornadas, salarios insuficientes y falta de seguridad laboral”, expresó, enfatizando la urgencia de intervenir para proteger los derechos laborales en un mercado desigual.
En el ámbito nacional, SATSAID rechazó recientemente una oferta salarial presentada por cámaras empresarias como ATA y ATVC, que propusieron aumentos del 1.5% y 4% para marzo y junio, respectivamente. Quinteros señaló que estos porcentajes están muy por debajo de la inflación real, lo que agrava la pérdida del poder adquisitivo, estimada en un 20% durante el último año.
“Es inadmisible que las empresas ofrezcan aumentos tan bajos cuando la inflación afecta de manera directa la economía de los trabajadores”, afirmó. Además, criticó al gobierno por homologar incrementos salariales mínimos, mientras permite subas significativas en productos de la canasta básica y combustibles, calificándolo como un “doble discurso”.
Impacto social y político
Quinteros no solo apuntó a las políticas salariales, sino también a las consecuencias sociales de un sistema económico que, según él, castiga a quienes pierden sus empleos. Comentó que un trabajador que queda desempleado a los 40 años enfrenta enormes dificultades para reincorporarse al mercado laboral, y en muchos casos, queda relegado hasta alcanzar la edad de jubilación.
A pesar de los desafíos, señaló que la sociedad tendrá la oportunidad de expresar su descontento o aprobación en las próximas elecciones legislativas, que servirán como un termómetro para medir el rumbo político y económico que desea la mayoría.
La entrevista con Mario Quinteros puso en evidencia las tensiones estructurales que enfrenta el sector audiovisual en San Juan y a nivel nacional. SATSAID continúa luchando por mejoras salariales justas, condiciones de empleo dignas y una competencia equitativa en un mercado en transformación constante. Sin embargo, como enfatizó Quinteros, los resultados dependerán en gran medida de las decisiones colectivas y de las acciones conjuntas entre trabajadores y gremios para enfrentar estos tiempos complejos.
Este diálogo no solo refleja los desafíos laborales actuales, sino también la resiliencia y determinación de quienes buscan construir un futuro más justo para todos en el ámbito de la televisión y los servicios audiovisuales.
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Sindicatos e Iglesia coinciden en la necesidad de fortalecer la representación de los sectores del trabajo
La convocatoria impulsada por el arzobispo de San Juan, monseñor Jorge Lozano, reunió a referentes de las principales centrales obreras en un momento marcado por la desaceleración de la actividad económica, la pérdida de puestos de trabajo y la fragilidad de amplios sectores productivos. En ese marco, el secretario general de la UOM San Juan, Martín Solazzo, analizó en Mudo Laboral San juan la realidad industrial, se refirió a la intervención que atraviesa el gremio metalúrgico y reclamó una mayor articulación para defender el empleo y la producción nacional.
En una Argentina marcada por dificultades económicas persistentes y un gran malestar social, la Iglesia Católica volvió a convertirse en un ámbito de encuentro para sectores que observan con preocupación el rumbo del país. La reunión encabezada por monseñor Jorge Lozano con representantes de distintas organizaciones obreras dejó una imagen poco frecuente en tiempos de fragmentación: dirigentes de diversas extracciones compartiendo una misma mesa para debatir sobre empleo, desarrollo y cohesión social.
El encuentro tuvo un significado que fue más allá de la formalidad institucional. La convocatoria puso en discusión el impacto que la actual dinámica económica está generando sobre miles de familias, especialmente aquellas vinculadas al trabajo asalariado, la producción y los sistemas de protección social.
Entre los asistentes estuvo Martín Solazzo, secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) de San Juan, quien destacó la importancia de abrir espacios de diálogo capaces de construir respuestas colectivas frente a desafíos cada vez más complejos.
“El mensaje fue claro: nadie puede enfrentar esta realidad en soledad. Hace falta fortalecer los vínculos y generar acuerdos que permitan defender a quienes hoy soportan el mayor peso de la crisis”, sostuvo.

La búsqueda de una estrategia común
Uno de los aspectos más valorados por los participantes fue la posibilidad de avanzar hacia una agenda compartida entre distintas expresiones del movimiento obrero.
Para Solazzo, la magnitud de los problemas actuales exige superar diferencias sectoriales y concentrar esfuerzos en objetivos comunes vinculados con la defensa del empleo, la actividad económica y los derechos conquistados durante décadas.
En ese sentido, consideró que la construcción de consensos no puede agotarse en declaraciones ni fotografías circunstanciales. “La convergencia debe reflejarse en acciones concretas. La realidad demanda respuestas colectivas y presencia activa allí donde están los problemas cotidianos de la gente”, expresó.
Su reflexión se inscribe en un debate cada vez más presente dentro de las organizaciones gremiales: cómo recuperar capacidad de representación en un momento en que amplios segmentos de la sociedad enfrentan dificultades para sostener ingresos, acceder a servicios básicos o proyectar un futuro de estabilidad.

La industria bajo presión
Más allá de la reunión con la Iglesia, el referente metalúrgico deslizó un diagnóstico severo sobre la actualidad productiva del país.
A su entender, Argentina atraviesa una etapa en la que se debilitan capacidades estratégicas construidas durante años, mientras otras naciones profundizan políticas destinadas a proteger industrias, atraer inversiones y retener recursos humanos altamente calificados.
“Mientras gran parte del mundo compite por tecnología, conocimiento y desarrollo industrial, nosotros seguimos perdiendo herramientas fundamentales para crecer”, advirtió.
La preocupación no se limita a indicadores a corto plazo. Desde la óptica del sector metalúrgico, existe el riesgo de que ciertas decisiones económicas terminen erosionando Infraestructura operativa cuya recuperación demandaría años de esfuerzo e inversión.
El retroceso de la actividad manufacturera, la disminución de oportunidades laborales y la incertidumbre empresarial forman parte de un cuadro que, según explicó, impacta directamente sobre las posibilidades de crecimiento futuro.
La intervención de la UOM y sus consecuencias
La situación institucional que atraviesa la organización metalúrgica también ocupó un lugar central en el análisis del dirigente sanjuanino. Luego de que la Justicia resolviera mantener la intervención nacional del sindicato, persisten interrogantes sobre el funcionamiento administrativo y operativo de distintas áreas vinculadas a la vida interna de la entidad.
Solazzo recordó que el Consejo Directivo había impulsado mecanismos contemplados en el estatuto para garantizar la continuidad institucional, aunque finalmente la resolución judicial ratificó el esquema de intervención.
Más allá de la controversia jurídica, advirtió que las demoras derivadas de este proceso terminan afectando prestaciones esenciales para los afiliados.
“La principal preocupación es que cualquier retraso administrativo repercute directamente sobre quienes necesitan respuestas concretas”, señaló.
El dirigente explicó que cuestiones vinculadas con la gestión de recursos, autorizaciones y compromisos financieros generan dificultades adicionales en un sistema que ya enfrenta restricciones presupuestarias.
Para la conducción local, el desafío inmediato consiste en garantizar que los servicios continúen funcionando con normalidad y evitar que la disputa institucional tenga consecuencias sobre los beneficiarios.
Las tensiones detrás del conflicto
Durante la entrevista, Solazzo también se refirió a las disputas que rodean la intervención y sostuvo que detrás de la controversia existen intereses económicos y políticos que exceden la vida interna del sindicato.
A su juicio, determinados sectores empresariales mantienen diferencias históricas con la conducción metalúrgica debido a los reclamos vinculados con salarios, convenios colectivos y condiciones laborales.
Las definiciones de Martín Solazzo reflejan algunas de las discusiones más relevantes que hoy atraviesan al movimiento obrero: la defensa de las instituciones gremiales, la necesidad de construir consensos duraderos, el futuro de la industria nacional y la preservación de derechos laborales en un período de profundas transformaciones.
En ese cuadro, el encuentro entre la Iglesia y las organizaciones obreras adquirió una dimensión que excede la coyuntura. Más que una reunión protocolar, representó un llamado a fortalecer la articulación social frente a desafíos que continúan acumulándose y que exigen respuestas capaces de combinar diálogo, representación y una mirada estratégica sobre el futuro del trabajo y la producción en el país.
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Entre el dolor y la memoria: masiva movilización en San Juan contra los femicidios y la violencia de género
La convocatoria reunió a miles de personas en el centro sanjuanino en una nueva conmemoración de Ni Una Menos. La movilización estuvo atravesada por el reclamo de justicia en casos recientes de violencia de género y por una impactante intervención que recordó a las mujeres asesinadas en la provincia durante las últimas décadas.
A once años de la primera manifestación que marcó un punto de inflexión en la agenda pública argentina, las calles de San Juan volvieron a convertirse en escenario de una masiva expresión ciudadana contra la violencia hacia las mujeres. La convocatoria reunió a miles de personas que marcharon por el centro de la capital provincial para renovar una demanda que, lejos de perder vigencia, mantiene una profunda presencia en la vida social.
La concentración comenzó frente a la Legislatura y posteriormente avanzó por distintas arterias céntricas en una jornada caracterizada por la participación de organizaciones sociales, espacios de derechos humanos, colectivos feministas, estudiantes, trabajadores y familias completas que se sumaron a la movilización.
A lo largo del recorrido, las consignas reflejaron preocupaciones que atraviesan a buena parte de la sociedad: la persistencia de los femicidios, las situaciones de abuso, la necesidad de fortalecer los mecanismos de prevención y la exigencia de respuestas institucionales más eficaces frente a las distintas formas de violencia.
Uno de los ejes más visibles de la marcha estuvo vinculado al pedido de justicia por Martina Naveda, cuya historia generó una profunda conmoción en la provincia. Carteles, pancartas y mensajes de apoyo acompañaron el reclamo mientras la comunidad seguía con atención las instancias judiciales vinculadas al caso.
La intervención que conmovió a la movilización
Entre las múltiples expresiones que formaron parte de la jornada, una instalación realizada por organismos de derechos humanos logró sintetizar el carácter emotivo de la convocatoria. Sobre el ingreso al Centro Cívico fue desplegada una gran cruz compuesta por fotografías y nombres de mujeres asesinadas en San Juan a lo largo de más de tres décadas.
La intervención, construida a partir de un relevamiento histórico de casos registrados en la provincia, se transformó rápidamente en uno de los puntos más concurridos de la marcha. Una gran cantidad de manifestantes se detuvieron para observar cada imagen, leer los nombres y rendir homenaje a quienes perdieron la vida en hechos de violencia extrema.
La escena aportó una dimensión particularmente simbólica a la jornada. No se trató únicamente de una representación visual, sino de un ejercicio de memoria colectiva destinado a evitar que las historias detrás de cada caso queden reducidas a estadísticas.
Un reclamo que trasciende generaciones
La amplitud de la convocatoria volvió a mostrar la capacidad de Ni Una Menos para reunir sectores diversos alrededor de una preocupación común. Entre jóvenes que participaron por primera vez y referentes que acompañan la iniciativa desde sus comienzos, la movilización reflejó la continuidad de una demanda que se mantiene vigente más de una década después de aquella histórica concentración de 2015.
Con cánticos, mensajes de concientización y expresiones artísticas, la movilización recorrió el centro sanjuanino dejando una imagen contundente: la problemática de la violencia de género continúa ocupando un lugar central en el debate público y sigue convocando a miles de personas dispuestas a sostener el reclamo en las calles.
Una fecha que conserva su fuerza
La nueva edición de Ni Una Menos volvió a exhibir la capacidad de movilización de un movimiento que modificó de manera profunda la conversación social sobre la violencia contra las mujeres en Argentina. En San Juan, la masiva participación, la presencia de familiares de víctimas y la potencia simbólica de las intervenciones realizadas durante la jornada consolidaron una vez más un mensaje que atraviesa generaciones: la memoria, la justicia y la prevención continúan siendo demandas inseparables de una sociedad que busca erradicar la violencia de género.
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La CGT se sumó a la jornada del Ni Una Menos con un fuerte llamado de alerta
La central obrera difundió una campaña institucional basada en cifras que reflejan el impacto de la violencia de género durante los primeros meses del año. El mensaje coincidió con una nueva conmemoración del Ni Una Menos y con expresiones de respaldo de dirigentes sindicales presentes en la Conferencia Internacional del Trabajo de la OIT.
A once años de la movilización que transformó el debate público sobre la violencia de género en Argentina, la Confederación General del Trabajo (CGT) volvió a sumarse a las actividades del Ni Una Menos con un pronunciamiento que puso el foco en las consecuencias humanas de una problemática que continúa interpelando a la sociedad.
La central sindical eligió un mensaje de fuerte contenido simbólico para acompañar la jornada del 3 de junio. A través de una pieza audiovisual difundida en sus canales institucionales, destacó tres cifras que sintetizan la dimensión de la violencia ejercida contra las mujeres durante los primeros meses del año: femicidios consumados, intentos de femicidio y niñas y niños que quedaron sin madre como consecuencia de esos crímenes.
La campaña buscó visibilizar una realidad que, según expresaron desde la organización, no puede quedar reducida a estadísticas. El mensaje planteó la necesidad de sostener la atención pública sobre una problemática que continúa generando consecuencias irreparables en cientos de familias y comunidades de todo el país.
La CGT también advirtió sobre la importancia de fortalecer las políticas de prevención, asistencia y protección destinadas a las víctimas, al tiempo que remarcó la responsabilidad de los distintos actores institucionales para enfrentar situaciones de violencia y desigualdad que afectan a mujeres y diversidades.
Bajo la consigna “Vivas, libres y desendeudadas”, la central convocó a participar de las actividades organizadas en el marco de una nueva conmemoración del Ni Una Menos, una fecha que desde 2015 se convirtió en un punto de referencia para las demandas vinculadas a la igualdad de derechos y la erradicación de las violencias por motivos de género.
El acompañamiento sindical también se hizo visible fuera del país. Dirigentes de la CGT que participan de la Conferencia Internacional del Trabajo, organizada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Ginebra, expresaron su adhesión a la jornada mediante mensajes y actividades de respaldo a las trabajadoras argentinas.
La presencia de representantes gremiales en uno de los principales foros laborales del mundo permitió proyectar el reclamo más allá de las fronteras nacionales y reforzar la idea de que la lucha contra la violencia de género constituye un desafío que atraviesa a las sociedades contemporáneas en su conjunto.
A más de una década de aquella primera movilización multitudinaria, el Ni Una Menos mantiene vigencia como una de las expresiones sociales más significativas de los últimos años. En ese marco, la CGT volvió a ratificar su acompañamiento a una agenda que busca garantizar condiciones de vida libres de violencia, discriminación y exclusión para millones de mujeres en todo el país.
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