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Iván Maya, secretario general de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA), compartió un análisis profundo sobre el panorama minero en el país. Resaltó la amplitud de este sector en la provincia de San Juan, dividiéndolo en dos realidades principales: la minería metalífera y la de segunda y tercera categoría, como la cementera, la molienda de minerales y la minería extractiva.

Maya señaló que este último segmento enfrenta una crisis debido a la paralización de la obra pública, la cual absorbe entre el 60% y 70% de su producción. Sin proyectos en marcha, el sector está en caída. Por otro lado, destacó las expectativas generadas en torno al desarrollo del cobre, que podrían materializarse en los próximos años.

El impacto del RIGI

Respecto al Régimen de Incentivo a las Inversiones Mineras (RIGI), Maya expresó su desacuerdo. Consideró que las condiciones otorgadas a las empresas extranjeras eran excesivas y podían desfavorecer a los proveedores locales en un contexto económico adverso. Argumentó que, aunque el régimen ya es un hecho, su implementación podría dificultar la competitividad de los servicios locales frente a los costos de la región.

Paritarias y retos laborales

En el ámbito económico, Maya explicó que, aunque las paritarias en la minería metalífera están cubiertas hasta enero, los sectores de segunda y tercera categoría enfrentan grandes dificultades. Empresas como las de Calipiedra no han podido acordar paritarias debido a la inestabilidad financiera. En años anteriores, los acuerdos salariales habían superado la inflación, pero la situación actual es menos favorable.

Desafíos hacia 2025

Maya enfatizó los retos venideros, especialmente con la posible consolidación de proyectos de cobre. El sector laboral deberá adaptarse rápidamente a nuevas realidades operativas, marcadas por tecnologías avanzadas y el uso creciente de la inteligencia artificial. Este ajuste será clave para mantenerse competitivo y relevante en el mercado global.

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La reforma laboral entra en vigencia y abre una nueva disputa con los sindicatos

La reglamentación de la Ley 27.802 introduce modificaciones sobre negociación colectiva, representación sindical, registración de trabajadores, plataformas digitales y sistemas de indemnización. Mientras el oficialismo habla de modernización y simplificación administrativa, el movimiento sindical advierte sobre un avance que altera pilares históricos de la legislación laboral argentina.

La administración de Javier Milei dio un paso decisivo en la implementación de la reforma laboral al publicar el Decreto 407/2026, norma que reglamenta buena parte de la Ley 27.802 y redefine aspectos centrales del funcionamiento del mercado de trabajo argentino.

La disposición, difundida a través del Boletín Oficial, alcanza a una amplia variedad de institutos laborales y modifica procedimientos vinculados con la registración de personal, la negociación colectiva, la actividad sindical, los sistemas indemnizatorios y las nuevas modalidades de empleo asociadas a las plataformas digitales.

La iniciativa representa uno de los movimientos más profundos sobre la arquitectura laboral vigente desde el retorno democrático y anticipa un ámbito de fuerte debate político, jurídico y sindical.

Uno de los puntos centrales de la reglamentación se concentra en la simplificación de los mecanismos administrativos. A partir de ahora, la registración de trabajadores quedará integrada a los sistemas administrados por ARCA, reemplazando diversos procedimientos documentales que hasta el momento debían cumplirse de manera independiente.

En este sentido, el Ejecutivo estableció un nuevo formato obligatorio para los recibos de haberes. Además de consignar las remuneraciones percibidas por cada empleado, el documento deberá reflejar el conjunto de obligaciones asociadas a la relación laboral, incluyendo contribuciones patronales, aportes previsionales, cobertura de salud, riesgos del trabajo y otros conceptos vinculados al empleo formal.

La reglamentación también introduce cambios significativos en el terreno de la negociación colectiva. El texto habilita procesos de revisión para acuerdos convencionales sin plazo determinado o vencidos y redefine criterios de representación empresaria dentro de las mesas paritarias.

Otro de los capítulos más sensibles involucra a las organizaciones sindicales. El decreto incorpora nuevas disposiciones sobre licencias gremiales, funcionamiento de cuerpos directivos, tutela sindical y aportes convencionales. Asimismo, establece mecanismos de control vinculados al padrón de afiliados y fija requisitos de comunicación previa para determinadas actividades sindicales, una decisión que ya despertó cuestionamientos en distintos sectores del movimiento obrero.

Las transformaciones alcanzan además a la denominada economía de plataformas. La normativa traslada a la Secretaría de Transporte competencias relacionadas con la actividad de aplicaciones de reparto y movilidad, mientras que la Secretaría de Trabajo conservará facultades limitadas a eventuales procesos de negociación colectiva.

Para especialistas en derecho laboral y referentes sindicales, este cambio implica una redefinición conceptual de la actividad, que deja de ser abordada prioritariamente desde la perspectiva laboral para pasar a un esquema regulatorio vinculado a la prestación de servicios y la logística.

En simultáneo, el Gobierno avanzó con la reglamentación del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo destinado a financiar futuras indemnizaciones mediante instrumentos administrados por el sistema financiero. El nuevo esquema prevé aportes empresariales periódicos y contempla la utilización de fondos comunes de inversión y fideicomisos bajo supervisión de la Comisión Nacional de Valores.

Según lo establecido oficialmente, el régimen comenzará a funcionar a partir del 1 de noviembre y estará articulado con mecanismos de seguimiento y trazabilidad que involucrarán tanto a organismos tributarios como a entidades de control financiero.

Desde la Casa Rosada sostienen que las modificaciones apuntan a dotar de mayor previsibilidad al sistema, reducir litigiosidad y modernizar estructuras administrativas. Sin embargo, numerosas organizaciones gremiales interpretan que la reforma consolida una transferencia de poder desde la negociación colectiva hacia ámbitos de decisión empresaria y financiera.

La puesta en marcha del Decreto 407 inaugura así una nueva etapa en el debate sobre el futuro del trabajo en la Argentina. Con posiciones enfrentadas entre el Gobierno y el sindicalismo, las discusiones sobre representación, derechos laborales y modalidades de contratación prometen ocupar un lugar central en la agenda política y social de los próximos meses.

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Boom de motos: el auge del reparto y la búsqueda de ingresos sostienen la demanda

Las motos sostienen su expansión y reflejan el avance de nuevas formas de empleo
El mercado de motovehículos continúa exhibiendo uno de los desempeños más sólidos de la economía argentina. Aunque durante mayo se observó una desaceleración respecto del mes anterior, los niveles de patentamiento permanecen entre los más elevados de los últimos años, impulsados por la expansión de las aplicaciones de reparto, la movilidad laboral independiente y la búsqueda de alternativas de ingresos frente a un escenario económico exigente.

De acuerdo con los datos difundidos por la División Motovehículos de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (ACARA), durante mayo se registraron 66.851 unidades nuevas, lo que representa un incremento interanual del 25,4% respecto del mismo período del año pasado.

La comparación mensual muestra una corrección luego del excepcional desempeño de abril. Sin embargo, el volumen de operaciones continúa ubicándose en niveles históricamente elevados para el sector y confirma una tendencia de fuerte crecimiento que se mantiene desde comienzos de año.

Los números acumulados refuerzan esa dinámica. Entre enero y mayo se patentaron 369.468 motocicletas, un salto del 43,2% frente al mismo período de 2025. El dato consolida a los motovehículos como uno de los segmentos de mayor expansión dentro del mercado automotor argentino.

El fenómeno del trabajo sobre dos ruedas

Detrás de la recuperación del sector aparecen múltiples factores. Además de la mayor accesibilidad económica frente al automóvil, la motocicleta se convirtió en una herramienta central para miles de trabajadores vinculados a plataformas de reparto, mensajería y servicios urbanos.

La proliferación de aplicaciones de delivery y transporte de mercaderías generó una demanda sostenida de unidades de baja cilindrada, especialmente aquellas que combinan bajo costo de adquisición, reducido consumo de combustible y mantenimiento accesible.

En ese contexto, los modelos utilitarios continúan liderando las preferencias de los compradores, configurando un mercado dominado por vehículos destinados principalmente al trabajo cotidiano.

Las marcas que lideran el mercado

Honda volvió a encabezar el ranking nacional de patentamientos durante mayo, ratificando una posición que mantiene desde hace años. Detrás se ubicaron Gilera y Keller, que logró recuperar terreno y regresar al podio de las marcas más elegidas por los usuarios.
Más atrás quedaron Motomel y Corven, que continúan concentrando una parte significativa de las ventas del segmento popular.

En cuanto a los modelos, la Keller KN 110-8 se convirtió en la motocicleta más patentada del mes, desplazando del liderazgo a otras unidades que venían encabezando las estadísticas. La acompañaron en los primeros puestos la Honda Wave 110 y la Gilera Smash, tres referentes tradicionales dentro del mercado de baja cilindrada.

Un indicador que también refleja la realidad económica

Más allá de los números comerciales, el crecimiento sostenido del sector se interpreta como una señal de las transformaciones que atraviesa el mercado laboral. Para numerosos trabajadores, la adquisición de una motocicleta representa hoy una herramienta de subsistencia, una vía para complementar ingresos o una oportunidad de inserción en actividades vinculadas a la logística urbana.

Por esa razón, el notable incremento de los patentamientos no sólo habla de un mercado en expansión. También refleja la creciente importancia que adquieren las economías de plataformas y las modalidades de trabajo independientes dentro de la estructura productiva argentina.

Con más de 369.000 unidades registradas en apenas cinco meses, el negocio de las motos transita uno de sus mejores momentos. El desafío para el sector será sostener ese ritmo durante la segunda mitad del año en un contexto donde el consumo masivo continúa mostrando señales de fragilidad, pero donde la necesidad de movilidad y generación de ingresos mantiene firme la demanda de vehículos de bajo costo.

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Comerciantes esperan que el Día del Padre impulse un mercado debilitado

El comercio minorista de San Juan atraviesa uno de los momentos más complejos de los últimos años. La retracción del consumo, el encarecimiento de los costos operativos y la pérdida de capacidad adquisitiva de los hogares configuran un panorama que compromete la rentabilidad de numerosos establecimientos y alimenta la incertidumbre en un sector que continúa sin encontrar señales firmes de recuperación.

Un relevamiento elaborado por la Cámara de Comercio Comerciantes Unidos de San Juan reflejó la magnitud del problema. Durante mayo, las unidades comercializadas registraron una disminución del 15% respecto del mismo período del año anterior, mientras que los márgenes de ganancia exhibieron una contracción cercana al 20%.

Los indicadores mensuales tampoco aportan alivio. En comparación con abril, la actividad comercial volvió a retroceder, con una merma del 10% en el volumen de ventas y una reducción del 15% en los niveles de rentabilidad. La tendencia confirma que la desaceleración inflacionaria aún no logra traducirse en una mejora efectiva del consumo.

Desde la entidad empresaria sostienen que la principal dificultad radica en la creciente fragilidad financiera de las familias. El peso de los servicios, los compromisos crediticios y los gastos corrientes absorbe una porción cada vez mayor de los ingresos, limitando la capacidad de compra y desplazando decisiones de consumo que anteriormente formaban parte de la dinámica habitual de los hogares.

A esta realidad se suma la presión que enfrentan los comerciantes para sostener sus estructuras. Tarifas, alquileres, cargas impositivas y costos de funcionamiento continúan avanzando a un ritmo que dificulta la sustentabilidad de numerosos emprendimientos, especialmente entre los pequeños y medianos negocios.

El estudio también expone una transformación en las modalidades de pago. Las tarjetas de crédito concentran actualmente la mitad de las operaciones realizadas, mientras que las billeteras virtuales representan un 30%. El efectivo y las tarjetas de débito quedaron relegados al 20% restante. El ticket promedio alcanzó los 80.000 pesos, un dato que refleja tanto la inflación acumulada como la necesidad de financiar compras cada vez más frecuentes.

La situación presenta diferencias según la actividad. Farmacias y perfumerías lograron sostener cierto dinamismo e incluso registraron una leve mejora, mientras que rubros vinculados a bienes durables, como muebles y decoración, figuran entre los más afectados por la caída de la demanda.

El comportamiento también varía de acuerdo con la ubicación geográfica. Mientras la Capital mantiene una ocupación comercial relativamente elevada, Rawson evidencia mayores dificultades, con locales vacíos y cierres que comienzan a modificar la fisonomía tradicional de algunos corredores comerciales.

Pese a este escenario adverso, el sector conserva expectativas moderadas de cara a junio. El Día del Padre aparece como una de las principales oportunidades para estimular las ventas, acompañado por el movimiento económico asociado a eventos deportivos de gran convocatoria y promociones especiales impulsadas por los comercios.

Los empresarios coinciden en que las próximas semanas serán determinantes. Una mejora en la actividad permitiría aliviar compromisos financieros, preservar puestos de trabajo y recuperar parte del terreno perdido durante los últimos meses. Sin embargo, reconocen que cualquier recuperación dependerá, en última instancia, de una variable que continúa condicionando a toda la economía: la capacidad real de consumo de los argentinos.

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