La Mesa Nacional del Transporte celebró el alto acatamiento al paro
En conferencia de prensa los titulares de los gremios de la Mesa Nacional del Transporte que convocaron a la medida de fuerza por 24 horas elogiaron el alto acatamiento y advirtieron que se trata del primer paso de un plan de lucha. Contaron con el apoyo de 85 gremios por fuera del transporte. Aseguraron que quieren enfrentar al Gobierno «dentro de la ley y en paz» y cuestionaron a la UTA por no adherirse.
Los titulares de los gremios del transporte Raúl Durdos (Marítimos), Juan Pablo Brey (Aeronavegantes), Pablo Moyano (Camioneros), Omar Maturano (Ferroviarios), Juan Carlos Schmid (Portuarios e industria naval) y Pablo Biró (Pilotos), encabezaron la conferencia de prensa de la Mesa Nacional del Transporte en donde celebraron el alto acatamiento a la huelga y cuestionaron al presidente Javier Milei, por sus ataques contra los sindicatos y trabajadores.
“Hoy vimos la diferencia de lo que queremos enfrentar al Gobierno en paz y en orden y los que quieren dialogar. Se va a cumplir el paro de 24 horas”, sostuvo el titular de La Fraternidad, Omar Maturano en el inicio de la conferencia de prensa. “Este es el primer paso del plan de lucha porque la semana que viene vamos a decidir qué es lo que vamos a hacer de acá en más, pero únicamente es una estrategia de defensa porque nos atacan y cuando nos atacan, nos defendemos”, señaló Maturano.
Otro de los integrantes de la Mesa Nacional del Transporte, Pablo Moyano destacó: “No circularon aviones, barcos, trenes, subtes, camiones. La gente se adhirió masivamente a la protesta. Acá no se apretó a nadie aunque por diferentes medios, el Gobierno intentó que no se llevara a cabo el paro. Estamos defendiendo toda la movilidad de transporte”.
“El apoyo del 100% de todos los gremios de transporte que convocamos la medida de fuerza: no circularon aviones, barcos, trenes de subte, camiones, taxis”, agregó el líder de Camioneros. Aunque mencionó que distinto fue en el caso “lamentablemente de los choferes de colectivos”.
Por su parte, Schmid criticó al Gobierno por la campaña en la app Mi Argentina en la que acusó por el paro a Moyano y Biró: “Cuando se estigmatiza a los compañeros nos están atacando a todos. Y hacer una persecución mediática utilizando la tecnología para sindicar y señalar a quienes promueven la protesta es de un autoritarismo extremo. Son las expresiones y las costumbres de los regímenes dictatoriales”.
Además, el titular de la Federación Marítima Portuaria y de la Industria Naval de la República Argentina (FEMPINRA) se mostró muy duro contra la dirigencia de la Unión Tranviarios Automotor (UTA), que había integrado la Mesa y luego desistió de adherir al paro de este miércoles. “La UTA nos tiene acostumbrados a estas vacilaciones. Cuando fui secretario general de la CGT, el primer gremio que se bajó de la protesta general fue la Unión Tranviarios Automotor. Esa discusión la tienen que saldar los compañeros de base de la UTA, que están tan jodidos como los que estamos en esta sala”.
Hoy los colectivos funcionaron pero el tránsito fue un caos por las medidas de fuerza. “Hoy vimos colectivos con 4, 5 o 6 personas. La gente salió masivamente a bancar esta protesta, pero no se apretó a nadie, pese a que el Gobierno, con todo el aparato mediático, trató de que el paro no se lleve adelante”, remarcó Moyano.
Schmid por su parte no descartó la voluntad de dialogar, al señalar: “Si nos tenemos que sentar a negociar, lo vamos a hacer en la medida en que haya una agenda consensuada porque sentarse a discutir cuando el temario y la iniciativa la pone únicamente el Poder Ejecutivo es sólo sentarse a firmar un contrato de adhesión que no estamos dispuestos a hacer”.
Brey hizo hincapié en que esta protesta había comenzado “como un paro sólo del transporte, pero que después se fueron sumando otros sectores”, como la UTEP (movimientos sociales), personal de la AFIP y la Aduana, los docentes y no docentes universitarios y la salud, entre otros. Para fundamentar lo que había dicho, leyó un listado de 85 gremios y organizaciones que apoyaron la huelga.
Por su parte, el titular de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), Pablo Biró, cuestionó al Gobierno por el profundo proceso de ajuste que lleva adelante y advirtió: “No saben dónde se están metiendo”.
“No tenemos producción de barcos, privatizan los trenes, las pymes quebradas. ¿A dónde nos quieren llevar? Los agravios hay que tomarlos de quién viene. Es un honor que este Gobierno, que no tiene ninguna sensibilidad, me ataque a título personal. Pero les digo que no soy cobarde”, concluyó el dirigente gremial.
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Universidades paralizadas: “casi total” acatamiento al paro docente y nodocente
La medida de fuerza convocada por los gremios universitarios registró una adhesión “casi total” en todo el país. Reclaman paritarias urgentes y una recomposición salarial ante una pérdida del poder adquisitivo que denuncian como “histórica”, en un presente marcado por un fallo judicial favorable a la ley de financiamiento.
El sistema universitario argentino volvió a mostrar señales de fuerte conflictividad laboral. El paro nacional convocado por la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) y acompañado por los trabajadores nodocentes alcanzó, según los gremios, un acatamiento “casi total” en las 60 universidades públicas del país.
El cese de tareas se inscribe dentro de un plan de lucha más amplio “en defensa del salario docente y del sistema universitario”, impulsado en conjunto con la Federación Argentina del Trabajador de las Universidades Nacionales (FATUN). El eje central de la protesta gira en torno a la falta de convocatoria a paritarias y la urgente necesidad de recomposición salarial.
Desde FEDUN advirtieron que el deterioro de los ingresos alcanza niveles críticos: estiman una pérdida del 48,7% del poder adquisitivo desde la asunción del presidente Javier Milei. Este desfase, explicaron, surge de la brecha acumulada entre la inflación y los aumentos otorgados al sector.
En este contexto, los salarios docentes se ubican —según el diagnóstico sindical— entre los más bajos de las últimas décadas, configurando un escenario que impacta no solo en las condiciones laborales, sino también en el funcionamiento del sistema educativo superior.
El secretario general de FEDUN, Daniel Ricci, fue contundente al reclamar una respuesta oficial: “Exigimos el llamado a paritarias para recuperar la brutal pérdida salarial, ya que llevamos 15 meses perdiendo frente a la inflación”. Además, subrayó la necesidad de que el Gobierno cumpla con la ley de financiamiento universitario, al advertir que “no vamos a aceptar que se siga ajustando sobre la universidad pública ni sobre el trabajo docente”.
En ese aspecto, los trabajadores nodocentes nucleados en FATUN acompañaron la medida y reforzaron el planteo. Denunciaron no solo la pérdida salarial, sino también la falta de paritarias libres y los recortes en áreas sensibles como ciencia, becas e infraestructura universitaria.
El dato político y judicial
La jornada de paro coincidió con un hecho de alto impacto institucional. El Juzgado en lo Contencioso Administrativo Federal N° 11 resolvió avalar una medida cautelar impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), en defensa de la aplicación de la ley de financiamiento universitario.
La decisión judicial introduce un nuevo elemento en el conflicto: mientras los gremios intensifican su plan de lucha, el respaldo de la Justicia a la normativa vigente refuerza el reclamo por mayores recursos para el sistema.
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Combustibles: el Gobierno patea aumentos para evitar otro impacto en precios
A través de un decreto publicado en el Boletín Oficial, el Gobierno nacional decidió aplazar por 30 días la actualización de los impuestos a los combustibles. La medida busca amortiguar el impacto de la suba internacional del petróleo y evitar nuevas presiones sobre la inflación.
En un intento por contener la escalada de precios, el Gobierno nacional resolvió postergar la actualización de los impuestos a los combustibles líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC) hasta principios de mayo. La decisión fue oficializada mediante el Decreto 217, publicado este miércoles en el Boletín Oficial.
El ajuste impositivo estaba previsto para entrar en vigencia el 1° de abril y, como ocurre habitualmente, su impacto se habría trasladado de manera directa a los precios en surtidor. Con esta postergación, durante abril no habrá aumentos derivados de la carga impositiva sobre naftas y gasoil.
La medida se inscribe en un momento de fuerte presión sobre los costos energéticos. Durante marzo, los combustibles registraron subas acumuladas superiores al 20%, impulsadas principalmente por el encarecimiento del petróleo a nivel internacional, que superó los US$100 por barril en medio de tensiones geopolíticas en Medio Oriente.
Estrategia para contener precios
Además del diferimiento impositivo, el Ejecutivo habilitó a las petroleras a incrementar de manera voluntaria el porcentaje de biocombustibles en las mezclas. En concreto, podrán elevar el corte de bioetanol hasta el 15% y de biodiésel hasta el 20%, siempre que se respeten los estándares de calidad vigentes.
Desde el Ejecutivo consideran que, con el precio del crudo en niveles elevados, la incorporación de biocombustibles puede contribuir a reducir los costos de producción y, en consecuencia, moderar el traslado a los precios finales.
Se trata de una herramienta complementaria que apunta a amortiguar el impacto en el bolsillo de los consumidores, en un escenario donde los combustibles tienen un efecto directo e indirecto sobre la inflación.
Qué puede pasar en mayo
El alivio, sin embargo, tiene carácter transitorio. Según lo establecido en el decreto, a partir del 1° de mayo —salvo una nueva prórroga— se aplicará la actualización completa de los impuestos pendientes.
Esto incluye no solo el ajuste correspondiente al período actual, sino también el remanente acumulado de 2024 y los primeros trimestres de 2025, cuya implementación el Gobierno viene postergando de manera escalonada desde mediados del año pasado.
La política de diferimientos impositivos se convirtió en una herramienta recurrente del Ejecutivo para administrar el impacto inflacionario. Sin embargo, también genera una presión acumulada que, tarde o temprano, debe trasladarse a los precios.
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Protesta inédita y respuesta inmediata: bono para contener el malestar en las fuerzas federales
El Gobierno nacional oficializó una suma fija extraordinaria para efectivos de las fuerzas federales en medio de una inusual convocatoria conjunta para reclamar mejoras salariales. La medida busca aliviar el impacto de la inflación, aunque no modifica la estructura de ingresos de fondo.
En el marco de una creciente tensión interna, el Gobierno nacional dispuso el pago de un bono extraordinario de hasta $300.000 para el personal de las fuerzas federales, en lo que se interpreta como una respuesta directa a la convocatoria de una protesta inédita dentro del sector.
La medida fue formalizada a través del Decreto 216/2026, publicado en el Boletín Oficial por el Ministerio de Seguridad Nacional, encabezado por Alejandra Monteolina. El texto establece el otorgamiento de sumas fijas, excepcionales y no remunerativas destinadas al personal de la Policía Federal, la Gendarmería Nacional, la Prefectura Naval, la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el Servicio Penitenciario Federal.
Según el decreto, el objetivo es “impactar positiva y directamente en la capacidad adquisitiva” de los efectivos. Sin embargo, la decisión se conoció en simultáneo con la organización de una movilización conjunta de las cinco fuerzas, prevista como un abrazo simbólico en el Edificio Centinela, en el barrio porteño de Retiro, lo que expuso el trasfondo de malestar salarial.
Montos diferenciados y alcance limitado
El esquema del bono contempla montos variables según la jerarquía. Los rangos operativos y suboficiales pueden alcanzar sumas de hasta $300.000, mientras que los niveles superiores reciben cifras menores o, en algunos casos, quedan excluidos del beneficio.
Además, se dispuso un pago general de $40.000 para todo el personal en actividad, a acreditarse junto con los haberes de abril.
No obstante, el carácter no remunerativo y no bonificable del bono implica que no se incorpora al salario básico ni impacta en adicionales, aguinaldo o jubilaciones. En términos estructurales, esto limita su alcance a un alivio transitorio sin modificar la matriz salarial del sector.

Una protesta sin precedentes
La convocatoria conjunta de las cinco fuerzas federales marcó un hecho inédito en el sistema de seguridad argentino. Estas instituciones —que no cuentan con derecho a sindicalización ni a huelga— recurrieron a una modalidad simbólica de protesta para visibilizar su situación.
El reclamo central gira en torno al deterioro del poder adquisitivo, con denuncias de efectivos que aseguran percibir ingresos por debajo de la línea de pobreza. En ese contexto, también emergieron testimonios sobre la necesidad de recurrir a empleos complementarios para sostener el nivel de vida.
La magnitud del malestar encendió alertas dentro del Ejecutivo, dado el carácter estratégico de las fuerzas federales y el impacto político que puede tener cualquier manifestación pública de disconformidad en el área de seguridad.
Respuesta reactiva y conflicto abierto
La secuencia de los hechos —primero la convocatoria a la protesta y luego la oficialización del bono— revela el carácter reactivo de la decisión gubernamental. En lugar de avanzar en una revisión integral de las escalas salariales, el Ejecutivo optó por una herramienta de efecto inmediato, pero de duración limitada.
Se trata de un mecanismo ya utilizado en otros sectores del Estado: pagos extraordinarios destinados a descomprimir conflictos sin alterar de manera permanente el gasto en salarios.
En este caso, la estrategia apunta a desactivar una protesta particularmente sensible, no solo por su carácter inédito, sino también por la naturaleza de los actores involucrados. La imagen de las fuerzas federales manifestándose públicamente representa un desafío político de alto impacto para cualquier administración.
El bono extraordinario permite al Gobierno ganar tiempo y enviar una señal de contención frente al malestar en las fuerzas federales. Sin embargo, deja intacto el núcleo del conflicto: la pérdida sostenida del poder adquisitivo en un sector sin canales formales de negociación colectiva.
La incertidumbre, lejos de disiparse por completo, queda latente. Y plantea un interrogante de fondo: hasta qué punto las respuestas transitorias pueden sostener la estabilidad en un área clave del Estado, donde el equilibrio entre disciplina institucional y demandas laborales resulta siempre delicado.
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