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La Asociación Trabajadores del Estado (ATE), convocó a un paro en las universidades de todo el país para este miércoles y un cese de tareas en los ministerios y organismos estatales nacionales, provinciales y municipales para acompañar a la Marcha Federal Universitaria, en rechazo al veto a la Ley de Financiamiento Universitario.

El cese de tareas se hará bajo la modalidad de retiros de los lugares de trabajo a partir de las 14 horas para sumarse a la marcha universitaria en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), así como en las manifestaciones que se realicen en el interior del país.

Rodolfo Aguiar, secretario general del gremio, remarcó que el miércoles “los estatales tenemos que ir al paro en todas las universidades y retirarnos de nuestros lugares de trabajo para acompañar la marcha universitaria. Tenemos que expresarnos en la calle en todo el país” enfatizó.

El dirigente sindical subrayó que “debe ser una jornada nacional de protesta que permita fortalecer los reclamos de los trabajadores y estudiantes universitarios” pero que también, “los trascienda y que la masividad nos permita poner a la educación pública y gratuita en lo más alto de la pirámide de derechos de nuestro pueblo” explicó.

Aguiar subrayó que la jornada debe servir “para unificar todas las luchas, también para rechazar los despidos y el ajuste en el Estado, los haberes de miseria de los jubilados y la pobreza extrema que sufre más de la mitad del país”, indicó.

La marcha se realizará en el marco de un intenso conflicto salarial de los trabajadores docentes y no docentes universitarios, y de una subejecución “que es por amplia diferencia la más baja de los últimos 10 años, estando un 76% por debajo del promedio según los datos del INDEC y del Relevamiento de Expectativas del Mercado (REM)”, informaron desde la organización estatal.

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La Justicia frena las elecciones nacionales de la UOM y expone la interna sindical

Una medida cautelar de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo suspendió las elecciones nacionales de la UOM previstas para este 18 de marzo, tras denuncias de irregularidades en la seccional Campana. La medida cautelar, adoptada por la Sala VIII, no sólo interrumpe el cronograma electoral, sino que instala un escenario de incertidumbre institucional en una de las organizaciones gremiales más influyentes del país.

El fallo, firmado por los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, se sustenta en la verosimilitud de las denuncias de irregularidades en los comicios de la seccional Campana, realizados entre el 2 y el 4 de marzo. La resolución responde a una presentación de la Lista Naranja, que impugnó el proceso electoral local y solicitó la nulidad de las actuaciones.

El punto central del planteo radica en el impacto que esos comicios tienen sobre la estructura nacional del sindicato. Según lo establecido en el artículo 49 del estatuto de la UOM, el Colegio Electoral encargado de elegir al Secretariado Nacional se integra con los delegados electos en cada seccional. En ese marco, cualquier cuestionamiento sobre la legitimidad de una elección local adquiere proyección directa sobre el proceso nacional.

La Cámara consideró que existe “peligro en la demora”, dado que la realización de los comicios nacionales con delegados eventualmente cuestionados podría generar consecuencias de difícil reparación posterior. En ese sentido, optó por suspender el acto electoral hasta tanto se dicte un pronunciamiento definitivo sobre la validez de la elección en Campana.

La resolución judicial incorpora, además, una serie de medidas orientadas a resguardar la transparencia del proceso. Entre ellas, se ordenó a las autoridades gremiales abstenerse de proclamar resultados o poner en funciones a los dirigentes electos en la seccional cuestionada, así como preservar todo el material electoral —incluidos padrones y registros de firmas— bajo apercibimiento de sanciones.

Asimismo, el tribunal dispuso correr traslado de la acción de nulidad a la conducción nacional de la UOM, a la Junta Electoral Nacional y a la Junta Electoral de Campana, otorgándoles un plazo de diez días para responder. La notificación fue habilitada en días y horas inhábiles, lo que evidencia la urgencia que los magistrados atribuyen al caso.

Más allá del plano jurídico, la decisión judicial impacta de lleno en la dinámica política interna del gremio. La conducción encabezada por Abel Furlán, que se encaminaba a una reelección con amplio respaldo —tras imponerse en las seccionales con cerca del 85% de los votos—, enfrenta ahora un escenario atravesado por cuestionamientos y tensiones con sectores opositores.

La Lista Naranja, liderada por Ángel Derosso, emerge en este sentido como el principal vector de la impugnación, llevando el conflicto desde el terreno gremial hacia el ámbito judicial. Esta judicialización no sólo dilata la definición de autoridades, sino que también reconfigura las relaciones de fuerza dentro del sindicato.

En términos políticos, la intervención de la Justicia introduce un factor externo que altera los tiempos y condiciona las estrategias de los distintos sectores. La suspensión del proceso electoral obliga a reordenar el escenario y abre un compás de espera que puede derivar tanto en una validación del proceso como en su eventual nulidad parcial o total.

La suspensión de las elecciones nacionales de la UOM no constituye un hecho aislado, sino la expresión de una disputa interna que alcanzó un nivel de intensidad suficiente para trasladarse al ámbito judicial. El fallo de la Cámara no sólo detiene un proceso electoral, sino que pone en cuestión la legitimidad de su andamiaje y obliga a revisar los mecanismos de representación sindical.

En un presente donde los gremios enfrentan desafíos crecientes, la resolución abre un interrogante sobre la capacidad de las organizaciones para resolver sus conflictos dentro de sus propias estructuras. Mientras tanto, la definición del futuro liderazgo metalúrgico queda en suspenso, a la espera de una decisión judicial que será determinante para el equilibrio interno y la proyección política de la UOM.

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Docentes universitarios profundizan el conflicto: 95% de acatamiento y reclamo por financiamiento

Con un acatamiento cercano al 95% en varias universidades, los docentes iniciaron una semana de paro en reclamo de la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y una recomposición salarial urgente. Denuncian una pérdida del poder adquisitivo cercana al 60% y alertan por dificultades crecientes para sostener la actividad académica.

El sistema universitario público argentino atraviesa una de las coyunturas más delicadas de las últimas décadas. La medida de fuerza iniciada esta semana por los docentes, con alcance nacional y fuerte adhesión, no sólo expresa un reclamo salarial, sino que expone un entramado de fricciones que impacta de lleno en la estructura misma de las universidades.

En diálogo con Mundo Laboral San Juan, el dirigente Jaime Barcelona describió un escenario que combina deterioro del ingreso, ajuste presupuestario y falta de interlocución institucional.

“Estamos atravesando la peor crisis de la universidad en materia salarial”, afirmó, al tiempo que cuestionó la ausencia de convocatorias a paritarias y la implementación de aumentos definidos de manera unilateral.

La magnitud del conflicto quedó reflejada en el nivel de adhesión. Según detalló, el acatamiento alcanzó el 95% en la Universidad Nacional de San Juan, con una actividad académica prácticamente paralizada. “Han sido muy pocas las cátedras que dictaron clases. En algunos casos, sólo una o dos por carrera”, precisó, describiendo una postal que se replica en distintos puntos del país.

Detrás de la contundencia de la medida subyace un deterioro sostenido de los ingresos. De acuerdo con los cálculos gremiales, los trabajadores universitarios acumulan más de 16 meses de pérdida frente a la inflación, con una caída del poder adquisitivo cercana al 60%. “Siempre hemos tenido aumentos por debajo de la inflación, pero en este período la brecha se profundizó de manera crítica”, explicó Barcelona.

El impacto de esta dinámica trasciende lo estrictamente salarial y comienza a traducirse en problemas estructurales. Renuncias en cargos de alta dedicación, dificultades para cubrir vacantes y la necesidad de recurrir a estudiantes avanzados para sostener funciones docentes forman parte de un cuadro que preocupa a las autoridades académicas y a la comunidad universitaria en general.

“Hay casos de docentes que dejan cargos jerárquicos porque les resulta más conveniente trabajar fuera del ámbito universitario”, señaló el dirigente. Esta situación, advirtió, deteriora la calidad educativa y compromete la continuidad de proyectos académicos, especialmente en áreas donde la formación especializada resulta clave.

En ese aspecto, el desarrollo normal de las actividades aparece condicionado. Más allá de las medidas de fuerza, el problema de fondo radica en la dificultad para garantizar la cobertura de cargos y sostener el funcionamiento cotidiano. “No están dadas las condiciones para un desarrollo normal del ciclo lectivo”, sostuvo Barcelona, anticipando un año atravesado por conflictos y discontinuidades.

El reclamo no se limita al plano salarial. La exigencia de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario se posiciona como un eje central de la protesta, en tanto los gremios advierten que el ajuste presupuestario compromete tanto la infraestructura como los recursos humanos del sistema.

Como parte de la escalada del conflicto, las federaciones docentes ya evalúan nuevas medidas de visibilización. Entre ellas, una movilización nacional prevista tentativamente para fines de abril, que podría consolidar el reclamo en el espacio público y sumar presión sobre el Gobierno.

El paro docente y su alto nivel de acatamiento no constituyen un episodio aislado, sino la manifestación de una crisis más profunda que atraviesa a la universidad pública. La pérdida sostenida del poder adquisitivo, la falta de financiamiento adecuado y la ausencia de instancias de negociación configuran un escenario de fragilidad que pone en cuestión la estabilidad del sistema.

Más allá de la circunstancia, el conflicto abre un interrogante de fondo: hasta qué punto es posible sostener estándares de calidad académica en un contexto de desvalorización del trabajo docente. La respuesta, por ahora, permanece en disputa, en un terreno donde las decisiones políticas serán determinantes para el futuro de la educación superior en la Argentina.

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Revés judicial para el Gobierno: suspenden el traslado del fuero laboral a CABA

El juez Herman Mendel hizo lugar a una medida cautelar impulsada por la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación y suspendió el traspaso de la Justicia Nacional del Trabajo a la órbita porteña. La resolución cuestiona aspectos formales y constitucionales de la reforma promovida por el gobierno de Javier Milei.

En un fallo que introduce un freno significativo a uno de los ejes de la reforma laboral, la Justicia Nacional del Trabajo resolvió suspender de manera provisoria el traspaso del fuero laboral a la Ciudad de Buenos Aires. La medida cautelar, dictada este martes por el juez de primera instancia Herman Mendel, responde a una presentación de la Unión de Empleados de la Justicia de la Nación (UEJN).

La resolución ordena la suspensión integral del denominado “Acuerdo de Transferencia de la Función Judicial en Materia Laboral” hasta tanto se dicte una sentencia definitiva. En su fundamentación, el magistrado puso el foco en presuntas irregularidades en el proceso de aprobación de la medida, así como en la posible afectación de derechos constitucionales.

Uno de los ejes centrales del planteo sindical radica en la inclusión del traspaso judicial dentro de la reforma laboral tratada en sesiones extraordinarias del Congreso. Según la UEJN, esta decisión vulnera el artículo 99 inciso 9 de la Constitución Nacional, al considerar que la transferencia no formaba parte de los temas habilitados en la convocatoria y carecía del requisito de “grave interés” que justificaría su tratamiento.

En ese aspecto, Mendel también advirtió sobre la omisión de la intervención de la Comisión Bicameral prevista en la Ley 24.588 —conocida como “Ley Cafiero”—, un paso considerado obligatorio para cualquier proceso de coordinación entre la Nación y la Ciudad en materia judicial. Este punto refuerza la hipótesis de una posible extralimitación en las facultades del Poder Ejecutivo.

El fallo no sólo aborda cuestiones formales. También introduce una mirada sobre el impacto estructural del traspaso, al señalar el riesgo de afectación de derechos laborales y de funcionamiento del sistema judicial. La UEJN remarcó que el fuero laboral involucra a más de 1.500 agentes y gestiona alrededor de 730 mil expedientes en curso, lo que otorga a la medida una dimensión institucional significativa.

Desde el sindicato sostienen que la transferencia implica una “regresividad normativa”, al no garantizar condiciones básicas como la estabilidad laboral ni establecer mecanismos claros de traspaso del personal. Entre los puntos más sensibles, se menciona la eventual ampliación de la jornada laboral —de seis a siete horas diarias— y la ausencia de contemplación de ciertos sectores, como el personal de maestranza, dentro del esquema porteño.

Asimismo, el gremio cuestiona la delegación de facultades en el ámbito de la Ciudad, al considerar que el Jefe de Gabinete porteño podría avanzar sobre decisiones que exceden su competencia, como la supresión de órganos judiciales o el cierre de juzgados.

Tras la decisión judicial, el Estado nacional deberá presentar un informe circunstanciado en un plazo de tres días, lo que abre una nueva etapa en un conflicto que combina dimensiones jurídicas, laborales y políticas.

La cautelar dictada por Mendel no define el fondo de la cuestión, pero sí introduce un elemento de alto impacto en el tablero institucional. Por un lado, pone en discusión la validez del procedimiento utilizado para impulsar la reforma; por otro, reabre el debate histórico sobre la autonomía porteña y los límites de la transferencia de competencias desde la Nación.

En términos políticos, el fallo representa un revés para la estrategia del Gobierno, que buscaba avanzar en la reorganización del sistema laboral como parte de un paquete más amplio de reformas estructurales. En ese sentido, fortalece la posición de los gremios judiciales, que logran instalar el conflicto en el plano constitucional y no sólo sectorial.

La suspensión del traspaso del fuero laboral marca un punto de inflexión en la implementación de la reforma impulsada por el Ejecutivo. Más allá de su carácter provisorio, la decisión judicial expone las presiones entre los distintos niveles del Estado, la fragilidad de ciertos procedimientos legislativos y la resistencia de los actores sindicales frente a cambios estructurales. El desenlace definitivo, aún abierto, tendrá implicancias que exceden el ámbito judicial y alcanzan el corazón del modelo institucional argentino.

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