Mientras crece la pobreza, el Gobierno avanza con nueva ola de despidos en el Estado
El Gobierno avanza con el plan de recortes y ajuste en la administración pública nacional y ya se registraron nuevos despidos en ministerios.
Este viernes, más de 100 trabajadores del ministerio de Capital Humano fueron notificados por correo electrónico sobre la no renovación de sus contratos, los cuales expiran el próximo 30 de septiembre.
Esta medida es parte de la política estatal que busca reducir el personal en diversas dependencias, siguiendo lo que el presidente Javier Milei denominó su «plan motosierra».
Si bien las primeras notificaciones llegaron al ministerio de Capital Humano, donde varias áreas, incluidas las vinculadas a la secretaría de Cultura, están siendo reestructuradas o eliminadas, los gremios estatales anticipan que este recorte podría extenderse a otras dependencias.
La Superintendencia de Servicios de Salud y otros sectores de la administración centralizada también estarían en la mira para nuevas reducciones de personal.
En total, son 65 mil los trabajadores cuyos contratos vencen el 30 de septiembre y que están en riesgo de perder sus empleos. Esta cifra generó preocupación entre los gremios, que temen una nueva ola de despidos masivos en el sector público.
Durante una conferencia de prensa reciente, el vocero presidencial, Manuel Adorni, explicó que el Gobierno revisa trimestralmente los contratos. “Trimestralmente se sigue evaluando el comportamiento, las funciones y la necesidad de ese recurso, y el 30 de septiembre todos los que dirigimos algún área tenemos la responsabilidad de seguir evaluando personal, más en lugares donde hubo cambios de estructura, como puede ser mi caso”, aseguró el funcionario. Sin embargo, no se brindaron detalles específicos sobre cuántos contratos no serán renovados.
Mientras tanto, desde la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) declararon el estado de alerta y movilización. Según Ingrid Manfre, delegada de ATE, los despidos afectan gravemente áreas sensibles: “Se despidieron a trabajadores sociales, psicólogos y personas que hacen acompañamiento permanente en los territorios”.
Entre las más perjudicadas se encuentra la Secretaría de Derechos Humanos, donde 120 trabajadores quedaron sin empleo, y la Secretaría de Niñez, que sufrió 70 despidos.
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ADICUS advierte que el conflicto salarial entra en una etapa decisiva y no descarta nuevas
El gremio docente rechazó la oferta presentada por el Gobierno nacional, cuestionó las maniobras para demorar la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y alertó sobre el deterioro de la actividad científica. Mientras crece la expectativa por una definición judicial, el frente universitario mantiene el estado de movilización.
La disputa por el financiamiento de las universidades nacionales atraviesa uno de sus momentos más sensibles. A la espera de una definición de la Corte Suprema sobre la plena vigencia de la Ley de Financiamiento Universitario, los gremios docentes endurecen su posición frente a una propuesta salarial que consideran insuficiente y que, según sostienen, no resuelve el problema estructural que afecta al sistema.
Desde San Juan, el secretario adjunto de ADICUS, Sergio Castro, objetó el alcance del ofrecimiento realizado por el Gobierno nacional y advirtió que la discusión excede largamente la cuestión salarial. Para el dirigente, la verdadera controversia radica en el incumplimiento de una ley aprobada por el Congreso y ratificada por amplias mayorías parlamentarias.
La propuesta oficial contempla una recomposición del 21,3% para determinados cargos y una actualización posterior, porcentaje que para algunos sectores representa un alivio parcial. Sin embargo, Castro señaló que el impacto resulta muy dispar dentro de la estructura docente y que la mayoría de los trabajadores universitarios continúa lejos de recuperar el poder adquisitivo perdido durante los últimos años.
Según explicó, quienes poseen dedicaciones simples o cargos intermedios percibirían mejoras de escasa incidencia real en sus ingresos mensuales, una situación que alimenta el malestar en buena parte del sistema universitario.
La disputa judicial que inquieta al sector
Uno de los puntos que más preocupación genera entre los sindicatos es la posibilidad de que el acuerdo salarial impulsado por el Ejecutivo termine interfiriendo en el proceso judicial abierto por la Ley de Financiamiento Universitario.
Desde el frente gremial sostienen que la negociación económica no puede reemplazar el cumplimiento integral de una norma que contempla, además de la actualización salarial, partidas para funcionamiento, becas estudiantiles y sostenimiento de las actividades académicas y científicas.
Por esa razón, rectores y organizaciones universitarias realizaron nuevas presentaciones ante la Corte Suprema para dejar expresamente establecido que cualquier entendimiento salarial no implica renunciar al reclamo judicial ni modificar los alcances de la ley vigente.
La preocupación no es menor. Dentro del entorno universitario existe el temor de que una solución parcial termine diluyendo una demanda mucho más amplia vinculada al financiamiento integral de las casas de estudio.
Ciencia e investigación, entre las áreas más vulnerables
Más allá del debate salarial, las alarmas también se encienden en torno al sistema científico.
Castro advirtió que numerosos programas vinculados a investigación, desarrollo tecnológico y producción de conocimiento atraviesan una situación delicada, especialmente aquellos organismos que dependen de partidas nacionales ajenas al presupuesto universitario tradicional.
El dirigente mencionó particularmente el impacto que la reducción de recursos genera sobre equipos científicos, investigadores y becarios, un sector que viene acumulando recortes y dificultades operativas desde hace varios años.
El conflicto ingresa en una fase de definición
Mientras las universidades intentan sostener sus actividades académicas, el frente gremial ya debate cómo continuará el plan de lucha durante el segundo semestre.
Las decisiones serán evaluadas en los próximos encuentros nacionales de federaciones y sindicatos docentes, donde no se descarta avanzar hacia medidas de mayor alcance si persiste la falta de respuestas.
En ADICUS aseguran que el conflicto no nació por voluntad de los trabajadores, sino como consecuencia de un deterioro progresivo de las condiciones salariales y presupuestarias.
Por eso, sostienen que la actual oferta oficial representa apenas un punto de partida y no una solución definitiva. La verdadera discusión, afirman, sigue siendo el cumplimiento efectivo de una ley que el Congreso sancionó y cuya aplicación permanece pendiente.
Con la Corte Suprema bajo presión para pronunciarse y las universidades decididas a sostener sus reclamos, la crisis presupuestaria de las universidades avanza hacia semanas decisivas. Lo que está en juego ya no es solamente una recomposición salarial, sino el modelo de financiamiento de uno de los principales sistemas públicos de educación superior de América Latina.
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La CGT rechaza cambios en convenios colectivos y anticipa un nuevo plan de lucha
La central sindical cuestionó la revisión de convenios colectivos impulsada por el Gobierno y advirtió que la descentralización de las negociaciones salariales podría debilitar derechos laborales. Esta semana definirá un nuevo esquema de medidas gremiales con alcance nacional.
La discusión por la reforma laboral volvió a tensar la relación entre el Gobierno y la CGT. La central obrera advirtió que los cambios propuestos en los convenios colectivos podrían alterar uno de los pilares del sistema de relaciones laborales argentino y anticipó la construcción de una nueva estrategia de confrontación para el segundo semestre.
El encargado de fijar la posición fue Jorge Sola, uno de los secretarios generales de la CGT, quien cuestionó la posibilidad de habilitar negociaciones diferenciadas por empresa y alertó sobre un eventual proceso de fragmentación de las paritarias. Según sostuvo, ese esquema abriría la puerta a una competencia basada en menores salarios y condiciones laborales más flexibles, fenómeno que definió como una forma de «dumping laboral».
La preocupación sindical surge a partir de la convocatoria oficial para revisar cláusulas de los convenios colectivos de trabajo, una iniciativa que el Gobierno presenta como parte de su agenda de modernización del mercado laboral. Para la CGT, sin embargo, la negociación por actividad continúa siendo la principal herramienta para evitar desequilibrios entre trabajadores y empleadores y preservar estándares homogéneos dentro de cada sector económico.
Sola alertó que avanzar hacia acuerdos por empresa podría derivar en una progresiva atomización de la representación sindical y empresaria, debilitando la capacidad de negociación colectiva construida durante décadas. Aunque reconoció que existen diferencias regionales y productivas que merecen tratamiento específico, sostuvo que esas particularidades deben resolverse dentro de los convenios nacionales y con participación de las organizaciones gremiales de cada sector.
La disputa por la reforma laboral se produce además en un contexto marcado por la caída del empleo y las dificultades que atraviesan numerosas actividades productivas. Desde la Confederación General del Trabajo aseguran que el deterioro de la actividad económica impacta tanto sobre los trabajadores como sobre pequeñas y medianas empresas, una coincidencia de intereses que comienza a reflejarse en reclamos compartidos en distintas regiones del país.
En ese sentido, la conducción sindical avanzará esta semana en la definición de un nuevo plan de acción. El Consejo Directivo Nacional se reunirá el jueves en la sede de Azopardo para analizar el escenario político, económico y laboral, y evaluar la convocatoria a medidas de mayor alcance.
La señal más contundente llegó de boca del propio Sola: la CGT buscará articular los conflictos sectoriales en un plan común que desemboque en una «gran medida nacional» durante la segunda mitad del año. Más allá de la modalidad que finalmente adopte la protesta, el mensaje sindical anticipa una nueva etapa de conflicto con el Gobierno en torno al futuro de la negociación colectiva y las reformas laborales impulsadas por la administración de Javier Milei.
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Tres de cada cuatro sanjuaninos tienen deudas y la mayoría las destina a cubrir gastos básicos
Un relevamiento reveló que el 75,25% de los sanjuaninos mantiene compromisos financieros. La mayor parte de los recursos se destina a alimentos, servicios y salud, mientras las tarjetas de crédito, los préstamos y las facturas impagas se consolidan como herramientas para sostener la economía doméstica.
La fragilidad financiera de los hogares en San Juan continúa profundizándose. Un estudio realizado por Amas de Casa del País entre el 10 y el 19 de junio mostró que tres de cada cuatro habitantes de la provincia mantienen algún tipo de deuda activa, una proporción que expone las dificultades crecientes para afrontar los gastos corrientes únicamente con los ingresos mensuales.
El informe, realizado sobre una muestra de 400 personas, determinó que el 75,25% posee compromisos financieros, mientras que apenas el 24,75% afirmó no registrar deudas. La radiografía de ingresos ayuda a explicar ese escenario: el 50,3% de los consultados percibe entre 200.000 y 400.000 pesos mensuales, un nivel que deja escaso margen para absorber aumentos de precios o gastos imprevistos.
La presión sobre los presupuestos familiares se concentra en consumos esenciales. El 94% de los encuestados destina sus recursos a la compra de alimentos, el 67,4% al pago de servicios, el 53,2% a salud y el 35,9% a educación. Los gastos vinculados al transporte apenas alcanzan el 8%, mientras que otros consumos resultan prácticamente marginales.
Las obligaciones más frecuentes están asociadas al funcionamiento cotidiano del hogar. Las deudas por servicios encabezan el listado con el 54,2%, seguidas por las tarjetas de crédito (52,8%) y los préstamos personales (48,8%). Más atrás aparecen las compras fiadas (30,6%) y las cuentas pendientes en farmacias (8%).
Los datos sugieren un cambio relevante en la naturaleza del endeudamiento. Ya no se trata principalmente de financiar bienes durables o consumos extraordinarios, sino de cubrir necesidades básicas. En ese contexto, el crédito dejó de ser una herramienta de expansión del consumo para convertirse en un mecanismo de subsistencia.
El panorama provincial adquiere una dimensión adicional al observar los niveles de mora. De acuerdo con un informe de la consultora Analytica elaborado sobre registros del Banco Central, el 36% de los deudores sanjuaninos presenta atrasos superiores a 90 días en sus pagos, el porcentaje más elevado del país.
La cifra duplica ampliamente los registros observados en los principales centros urbanos y refleja desequilibrios estructurales vinculados con menores ingresos, elevada informalidad laboral y una inserción financiera más débil. Entre los jóvenes, además, la situación aparece especialmente comprometida, con niveles de incumplimiento que rondan el 40%.
Los números describen una tendencia persistente: una parte significativa de los hogares sanjuaninos depende del endeudamiento para sostener consumos esenciales y enfrenta desafíos cada vez mayores para cumplir con sus obligaciones. La combinación de ingresos ajustados, pérdida de capacidad adquisitiva y aumento de la mora configura uno de los principales retos financieros y sociales que atraviesa actualmente la provincia.
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