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La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) presentó una demanda ante la Justicia Nacional el Trabajo para que se declare inconstitucional del capítulo de empleo público de la Ley Bases.

El gremio que conduce Rodolfo Aguiar activó la acción judicial contra el Poder Ejecutivo Nacional. Se trata de una acción declarativa de inconstitucionalidad de los artículos de la norma que modifican el régimen de disponibilidad de los trabajadores de la planta permanente en la Ley de Empleo Público y solicitó una medida cautelar para que se suspenda inmediatamente la aplicación.

“La Ley Bases aniquila el derecho a la estabilidad en el empleo público. La inconstitucionalidad de esta norma es manifiesta, es contraria al artículo 14 bis de la ley fundamental de nuestra nación”, apuntó Aguiar, Secretario General de ATE.

El documento señala la ilegalidad de los artículos 11 de la ley 25.164 (sustituido por el art. 52 de la ley 27.742) y 14 de la misma norma, como así también y sus reglamentaciones (art. 51 del Decreto 695/2024, que sustituye el art. 11 del Anexo I del Decreto 1421/2002), que afectan al derecho de estabilidad en el empleo público permitiendo los despidos arbitrarios por parte del Gobierno nacional.

“La convención que en 1957 reforma la Constitución, incorpora el artículo 14 bis estableciendo la garantía de estabilidad en el empleo público. Es decir, se estableció la protección contra el despido arbitrario en el ámbito privado mientras que en el sector público fue más allá y además de esa protección estableció una garantía propia. Le dio a los empleados públicos una mayor protección para evitar que sean tomados como botines de guerra por cada una de las gestiones políticas que se iban sucediendo en el poder. Estamos cansados de ser testigos de las cesantías en masa que se producen en la administración pública casi siempre que llega un nuevo intendente, gobernador, o presidente”, detalló el dirigente.

En este marco, Aguiar cargó contra la subjetividad de la nueva norma, en la cual se detalla que la declaración de disponibilidad puede darse con el objetivo de alcanzar la ‘dotación óptima necesaria’ en un determinado organismo: “De ninguna manera podemos aceptar la discrecionalidad que supone que sea el propio empleador quien defina cuál es la dotación óptima de personal en un organismo. Evidentemente esta definición subjetiva es la que no se corresponde con el espíritu que tuvieron los constituyentes al declarar la garantía de estabilidad en el empleo público. Alguien como Milei que nos dijo que ama destruir el Estado va a considerar que se excede la dotación óptima hasta en la casilla de seguridad de la Casa Rosada que tiene dos empleados”.

El Secretario General de ATE aseguró que “se tiene que suspender el cumplimiento de la Ley Bases en esta parte” y concluyó: “Por eso también hemos solicitado una medida cautelar, porque esta norma ya con su sola aplicación y sin ser revisada comienza a afectar de manera grave a los trabajadores. Quienes fueron declarados en disponibilidad sufren una drástica baja de salarios, se les recortan derechos y hasta pierden sus empleos”.

Qué dice la presentación judicial de ATE

El documento, que lleva la firma de Rodolfo Aguiar y de parte del equipo jurídico de ATE integrado por los abogados Matías Cremonte y Mariana Amartino, detalla que “el Gobierno está sentando las bases para la pulverización del empleo público y la destrucción del Estado, único órgano capaz de dar respuestas efectivas a las contingencias sociales y económicas de una crisis como la actual, y garante primigenio de los derechos fundamentales de quienes habitamos en el suelo de la Nación”.

El sindicato también acusa al Gobierno de violar la Constitución Nacional en sus artículos 1, 14 bis, 16, 17, 19, 28 y 75 inciso 22, destruyendo el derecho a la estabilidad en el empleo público mediante despidos arbitrarios.

Además, ATE alega que se encuentra “legitimado para accionar en función de lo previsto por el art. 43 de la Constitución Nacional, que otorga legitimidad activa para accionar judicialmente a las personas y a las asociaciones en tutela de derechos subjetivos y, también, de derechos de incidencia colectiva en general”.

Finalmente, el sindicato solicitó a la Secretaría de Transformación del Estado, dependiente del ministerio que maneja Federico Sturzenegger, que informe: a) La cantidad de trabajadores que se encuentran en planta permanente en la Administración Pública Nacional, desagregado por organismo con indicación de la antigüedad, cargo, función y nivel escalafonario; b) La desvinculación de trabajadores de la planta permanente de toda la administración pública nacional y sus organismos descentralizados desde el 26/12/2023 a la fecha; c) Si existe informe sobre la “dotación óptima” de empleados públicos en cada organismo.

Fuente: Mundo Gremial

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La UTA levantó el paro y este viernes habrá colectivos con normalidad

La UTA dejó sin efecto la medida de fuerza prevista para este viernes en San Juan luego de la intervención del Consejo Directivo Nacional del gremio. Aunque el servicio de corta y media distancia funcionará con normalidad, el reclamo por salarios adeudados, diferencias pendientes y pagos extraordinarios continúa sin resolución definitiva.

La amenaza de una nueva interrupción del transporte público quedó finalmente desactivada. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) San Juan confirmó este jueves que no realizará el paro anunciado para los servicios de corta y media distancia, por lo que los colectivos circularán con normalidad durante toda la jornada de este viernes 8 de mayo en la provincia.

La decisión llegó después de horas de negociaciones internas y de la intervención directa del Consejo Directivo Nacional del sindicato, que tomó el conflicto salarial bajo su órbita y abrió una instancia de revisión con alcance federal. La determinación evitó, al menos por ahora, un nuevo escenario de incertidumbre para miles de usuarios que dependen diariamente del sistema de transporte urbano e interurbano.

El secretario general de UTA San Juan, Héctor Maldonado, fue el encargado de comunicar oficialmente la suspensión de la medida. Según explicó, la conducción nacional del gremio resolvió avanzar en las tratativas con las cámaras empresarias y analizar el estado de cumplimiento de los compromisos asumidos por las empresas de transporte.

La protesta había sido anunciada días atrás ante la falta de pago de distintos conceptos salariales reclamados por los choferes. Entre los puntos exigidos figuran la actualización correspondiente a la escala salarial de abril, diferencias pendientes de enero, viáticos adeudados y el reintegro de descuentos aplicados por jornadas de protesta anteriores.

A eso se suma el reclamo por una suma extraordinaria no remunerativa de 100 mil pesos, acordada para el primer mes del año y que, según denunció el gremio, todavía no fue abonada en su totalidad por algunas empresas del sector.

La suspensión del paro alivió momentáneamente la situación en el transporte provincial, aunque el trasfondo del conflicto permanece intacto. En el sindicato reconocen que la discusión salarial atraviesa una etapa delicada y que las dificultades financieras del sistema continúan impactando sobre el cumplimiento de los acuerdos paritarios.

Detrás de la resolución aparece también una señal política de la conducción nacional de la UTA, que buscó evitar una profundización del conflicto mientras continúan las conversaciones con empresarios y organismos vinculados al financiamiento del transporte. La intervención del Consejo Directivo Nacional expone, además, la preocupación del sindicato por la dispersión de reclamos en distintas provincias y por la fragilidad económica que atraviesa buena parte del sistema de transporte urbano del interior del país.

En ese escenario, la decisión de levantar la medida no implica un cierre de la disputa, sino apenas una pausa en un conflicto que todavía carece de una salida definitiva. La UTA dejó en claro que seguirá monitoreando el cumplimiento de las obligaciones salariales y no descartó nuevas definiciones en caso de que persistan los incumplimientos denunciados.

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La Corte Suprema desestimó el per saltum y volvió a tensionar la estrategia oficial

El máximo tribunal rechazó el recurso extraordinario presentado por el Gobierno nacional para intervenir de manera directa en la causa que discute la validez de la reforma laboral. La decisión llegó en medio de una compleja pulseada judicial por la competencia del expediente y representó un nuevo obstáculo para la estrategia oficial de obtener una definición rápida sobre uno de los pilares centrales de su programa económico.

La reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional volvió a quedar en el centro de la disputa institucional luego de que la Corte Suprema rechazara el pedido de per saltum presentado por la Procuración del Tesoro para acelerar una resolución definitiva sobre la constitucionalidad de la norma. La decisión del máximo tribunal no sólo frustró el intento oficial de llevar el conflicto directamente a la instancia suprema, sino que además dejó expuesta la complejidad jurídica y política que rodea a una de las iniciativas más sensibles de la administración libertaria.

Con las firmas de Horacio Rosatti, Ricardo Lorenzetti y Carlos Rosenkrantz, la Corte entendió que no se encuentran acreditadas las condiciones excepcionales previstas por el artículo 257 bis del Código Procesal Civil y Comercial de la Nación para habilitar la vía extraordinaria del per saltum. El mecanismo, de aplicación restrictiva, permite omitir las instancias judiciales ordinarias únicamente cuando existe una cuestión federal de gravedad institucional manifiesta y una necesidad impostergable de intervención inmediata.

El Gobierno había recurrido a esa herramienta luego de que un juez de primera instancia declarara la inconstitucionalidad de varios puntos centrales de la Ley 27.802 de Modernización Laboral. Aquella resolución representó el primer gran traspié judicial para la reforma. Sin embargo, posteriormente la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo revirtió ese fallo y restituyó la vigencia plena de la normativa, modificando parcialmente el tablero jurídico que enfrentaba el oficialismo.

Aun así, la administración nacional insistió en llevar el expediente de manera directa a la Corte Suprema con el objetivo de obtener una definición definitiva que despejara incertidumbres alrededor del nuevo régimen laboral. El rechazo del per saltum desactivó esa posibilidad y obligó al Ejecutivo a continuar transitando el recorrido judicial ordinario.

La decisión del máximo tribunal se conoció en simultáneo con otra disputa de alto voltaje institucional: la pelea por el fuero que debe intervenir en la causa promovida por la CGT. Esa discusión, lejos de ser un tecnicismo procesal, se convirtió en un elemento central dentro de la estrategia política y jurídica de cada sector involucrado.

La Sala IV de la Cámara en lo Contencioso Administrativo Federal había ordenado recientemente al juez laboral Raúl Ojeda remitir en un plazo de 24 horas el expediente al fuero contencioso administrativo. La resolución, firmada por los camaristas Rogelio Vincenti, Jorge Eduardo Morán y Marcelo Daniel Duffy, incluyó además la habilitación de días y horas inhábiles para garantizar el traslado inmediato de la causa.

La definición fue interpretada en ámbitos judiciales como un avance favorable para el Gobierno, que busca desplazar el tratamiento del expediente fuera de la Justicia laboral, un ámbito históricamente más receptivo a los planteos sindicales. De hecho, fue allí donde la CGT consiguió inicialmente una medida cautelar contra varios artículos de la reforma.

La central obrera sostiene que buena parte de los cambios introducidos por la ley afectan derechos adquiridos y alteran principios fundamentales del derecho laboral argentino. Entre otros puntos, el sindicalismo cuestiona modificaciones vinculadas a indemnizaciones, modalidades contractuales, mecanismos de registración y regulaciones sobre conflictos colectivos.

Para el oficialismo, en cambio, la reforma constituye una pieza clave dentro de su programa de desregulación económica y flexibilización del mercado laboral. El argumento central del Gobierno apunta a reducir costos de contratación, fomentar la formalización y generar condiciones más favorables para la inversión privada. Sin embargo, la resistencia sindical y las objeciones judiciales terminaron convirtiendo el debate en uno de los principales focos de confrontación política y social de los últimos meses.

La negativa de la Corte a intervenir de forma inmediata también deja entrever la decisión del máximo tribunal de evitar, al menos por ahora, involucrarse anticipadamente en una discusión atravesada por fuertes implicancias institucionales y económicas. En los hechos, el expediente continuará su curso en instancias inferiores mientras persiste la disputa sobre la competencia y sobre el fondo de la cuestión.

Detrás del debate jurídico subyace una discusión mucho más profunda: el alcance de las reformas estructurales impulsadas por el Gobierno y los límites constitucionales de esos cambios. La controversia alrededor de la reforma laboral ya excede el terreno estrictamente técnico y se proyecta sobre el vínculo entre el Estado, el sindicalismo, el sector empresario y el modelo de relaciones laborales que pretende instalar la actual administración.

Con el rechazo del per saltum, la Corte Suprema no resolvió la cuestión de fondo, pero sí trazó un límite claro a la estrategia oficial de acelerar los tiempos judiciales. La reforma laboral seguirá atravesando un extenso recorrido en tribunales, mientras el Gobierno busca sostener uno de los ejes más ambiciosos de su proyecto político y la CGT redobla su ofensiva para frenar modificaciones que considera regresivas para los trabajadores.

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Marcelo Trujillo cuestionó la reforma laboral y alertó por la pérdida del poder adquisitivo


El titular de SOEESIT San Juan e integrante de la CGT, Marcelo Trujillo, esbozó un duro diagnóstico sobre la situación económica y laboral del país. En diálogo con Mundo Laboral SJ, cuestionó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, advirtió sobre la caída del consumo, el deterioro del salario y el impacto de la tecnología sobre el empleo privado. También anticipó definiciones políticas dentro de la CGT y destacó la recuperación del predio sindical de SOEESIT en la capital sanjuanina.

La movilización convocada por la CGT en Capital Federal volvió a poner en escena el creciente malestar del movimiento obrero frente al rumbo económico del Gobierno nacional. En ese clima de conflictividad, el secretario general del Sindicato de Empleados de las Telecomunicaciones de San Juan e integrante de la CGT Regional, Marcelo Trujillo, ofreció una lectura crítica sobre el presente laboral y social del país, con cuestionamientos a la reforma laboral, advertencias sobre el deterioro del poder adquisitivo y una fuerte preocupación por el futuro del empleo privado.

El dirigente sindical consideró que la convocatoria realizada por la central obrera tuvo una participación significativa y sostuvo que la manifestación buscó enviar un mensaje político claro a la administración nacional. “Esperemos que sea la punta visible para que el Gobierno entienda que los cambios que se han hecho no son lo mejor”, expresó, en referencia al paquete de reformas impulsadas desde la Casa Rosada.

En su análisis, Trujillo remarcó que la disputa judicial alrededor de la reforma laboral continúa abierta y defendió la necesidad de preservar derechos históricos conquistados por los trabajadores. Vacaciones, horas extra y garantías laborales forman parte —según advirtió— de un conjunto de conquistas que hoy atraviesan un período de incertidumbre.

El referente gremial también hizo foco en la irrupción de sectores empresariales y corporativos dentro del debate laboral. La reciente intervención de la Sociedad Rural en defensa de la reforma libertaria, señaló, demuestra que existen intereses diversos y contrapuestos alrededor del nuevo esquema económico. Sin embargo, relativizó que el conjunto del empresariado acompañe plenamente esas medidas y aseguró que muchos sectores productivos tampoco observan beneficios concretos.

“Hay empresarios de servicios y de la industria que dicen que estas reformas no les convienen”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de construir consensos que contemplen tanto la sustentabilidad empresarial como la protección del trabajador.

Más allá de la discusión normativa, el dirigente fijó un diagnóstico severo sobre la realidad cotidiana de las familias argentinas. Para Trujillo, la desaceleración inflacionaria exhibida por el Gobierno no se traduce en una mejora real del bolsillo y responde, en gran medida, a la caída abrupta del consumo.

“El trabajador no gana lo suficiente para consumir. Si no hay consumo, no hay movimiento económico”, sostuvo. Desde su mirada, los incrementos constantes en combustibles, alimentos, servicios y productos esenciales terminan neutralizando cualquier mejora estadística.

La crítica apuntó especialmente contra los índices oficiales de inflación y de costo de vida. Trujillo consideró que las mediciones actuales no reflejan la realidad que atraviesan los hogares y advirtió sobre un progresivo deterioro en la calidad alimentaria de la población. En ese sentido, describió un panorama donde muchas familias se ven obligadas a reducir el acceso a proteínas, lácteos y otros productos básicos ante la pérdida sostenida de capacidad adquisitiva.

El sindicalista también vinculó la situación económica con el cierre de empresas y la creciente fragilidad del empleo privado. Allí apareció uno de los puntos más sensibles de su exposición: el impacto de la tecnología sobre los puestos de trabajo tradicionales.

Desde la experiencia concreta del sector de telecomunicaciones, Trujillo reconoció que muchas tareas históricas están siendo reemplazadas por nuevas herramientas y automatizaciones. Frente a ese fenómeno, sostuvo que el desafío sindical ya no pasa únicamente por la negociación salarial, sino también por la reconversión laboral y la preservación de las fuentes de empleo.

“No se puede tomar decisiones sin mirar la realidad de los trabajadores”, dejó entrever al explicar las dificultades que atraviesan los gremios privados a la hora de impulsar medidas de fuerza prolongadas en un contexto de despidos, retiros voluntarios y reducción de planteles.

La preocupación, explicó, no se limita a las condiciones salariales inmediatas. También involucra la supervivencia misma de determinadas actividades laborales frente al avance tecnológico y los nuevos esquemas de productividad empresarial.

En este simultaneo, Trujillo confirmó que la CGT Regional San Juan aguarda definiciones de la conducción nacional para avanzar en el cronograma de renovación de autoridades. Según indicó, el reordenamiento interno de las seccionales dependerá de las disposiciones que emanen desde la central obrera nacional tras los recientes cambios de mandato.

En el plano local, el dirigente aprovechó la entrevista para destacar la recuperación del predio de SOEESIT, ubicado sobre calle General Acha a metros de calle Belgrano, en la capital sanjuanina. Explicó que el espacio permaneció durante décadas prácticamente abandonado y que su recuperación fue posible gracias al aporte de los afiliados y al trabajo sostenido del gremio.

La reinauguración del lugar, concretada recientemente durante las celebraciones por el Día del Trabajador de las Telecomunicaciones, forma parte —según explicó— de una política destinada a fortalecer los espacios de contención y recreación para los afiliados en un período económico especialmente complejo.

Las declaraciones de Trujillo reflejan el momento de redefinición que atraviesa buena parte del sindicalismo argentino. Entre la presión económica, la discusión por las reformas estructurales, el avance tecnológico y la caída del poder adquisitivo, la dirigencia gremial intenta sostener su capacidad de representación en un país donde el empleo formal y el consumo aparecen cada vez más debilitados.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de las paritarias o los reclamos sectoriales. El debate de fondo, según dejó expuesto el dirigente sanjuanino, atraviesa el modelo productivo, la distribución del ingreso y el lugar que ocuparán los trabajadores en una economía cada vez más exigente y desigual.

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