Alertan por medicamentos que el PAMI deja de cubrir
En medio de la discusión por el anunciado veto del presidente Javier Milei a la Ley votada recientemente por el Congreso de la Nación que le aumenta un promedio de casi 20 mil pesos a cada jubilado y jubilada, el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados (PAMI) anunció la modificación del esquema de cobertura de medicamentos, por lo que gran parte de los remedios que contaban con un beneficio total ahora sólo tendrán una cobertura del 40% al 70%.
Ahora, solo quedarán con descuentos del 100% aquellos remedios de enfermedades crónicas o tratamientos especiales, como los oncológicos, hipoglucemiantes, insulina, tiras reactivas y antirretrovirales.
Por su parte, los afiliados en vulnerabilidad que no puedan abonar medicamentos ambulatorios podrán acceder a un subsidio social para obtener los remedios correspondientes, del cual no dieron más especificaciones.
Actualmente son 5 medicamentos con gratuidad total por afiliado, en medicamentos que estén en el vademécum. De acuerdo con lo informado, hay un 40% de descuento para medicamentos de uso ocasional o temporal para tratamientos cortos; 50% a 60% para remedios de enfermedades agudas que tienen un final de tratamiento establecido; 50% a 80% para medicamentos para patologías crónicas sin final establecido.
La palabra de PAMI
Desde la entidad pública comentaron a Tiempo Argentino que «los programas de PAMI incluyen descuentos de hasta el 100% en medicamentos y garantizan la cobertura total de tratamientos oncológicos y de tratamientos crónicos de enfermedades prevalentes, así como también en tratamientos especiales que requieren atención sostenida, como son los cardiovasculares, oncológicos, diabetes, HIV, hemofilia, trasplantes y hepatitis».
«En esta oportunidad lo que se ha modificado (de hecho se ha ampliado) es el requisito para solicitar el subsidio social, que cubre el 100% de los medicamentos para un pequeño grupo de personas que no puede costearse su tratamiento, y que se encuentra en situación de vulnerabilidad económica. Es decir, para aquellas personas que tienen que pagar un copago y aún así no puede afrontar ese costo», acotaron.
Y completaron: «La mayoría de los afiliados utiliza el programa de medicamentos que ofrece 5 medicamentos con cobertura total y el resto con copagos que oscilan entre el 40% y el 80%. Además, los medicamentos ofrecidos por PAMI tienen un precio promedio un 30% más bajo que el precio de venta al público».
PAMI, sin medicamentos y sin límites
La Resolución 2431/24, con la firma del director ejecutivo Esteban Leguízamo, modificó la disposición original del programa «Vivir Mejor», lanzado al inicio de la gestión de Alberto Fernández (incluso antes de la pandemia), que abarcaba 170 monodrogas.
La medida se tomó con el objetivo de lograr un «manejo eficiente y planificado de los recursos en la que se priorice la sustentabilidad presupuestaria para salvaguardar la salud de los afiliados».
Así lo resaltaron a Tiempo: «las modificaciones están orientadas a mejorar la eficiencia del PAMI. Durante años, los subsidios han sido asignados a afiliados que no correspondían, y con estas nuevas medidas, buscamos asegurar que el instituto no solo funcione de manera más eficiente, sino que también sea sostenible a largo plazo.»
Ahora el beneficio quedó limitado a los fármacos para tratar la diabetes -pastillas, insulina y tiras reactivas-, el cáncer, el VIH, y otros tratamientos para enfermedades como la hemofilia, la hepatitis B y C y los que utilizan las personas trasplantadas.
Uno de los primeros en criticar la medida fue el diputado nacional y ex ministro de Salud, Daniel Gollán (UxP): «PAMI deja a millones de jubilados y jubiladas sin cobertura al 100 % en sus medicamentos. La perversidad de este gobierno no tiene límites».
También habló el abogado previsional, Magíster y docente, Christian Gonzalez D’Alessandro: «¿Se acuerdan diciembre los jubilados tenían los remedios gratis? Bueno, salúdenlos que se van. Lo que viene es la versión Macri pero peor».
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Misiones, Vania Ilchuk, dijo que «obviamente el abuelito empieza a preguntar qué es lo que prioriza, qué es lo que no le cubre». Si es una medicación que sí o sí debe tomar, el afiliado la paga y opta por no comprar las que no son tan prioritarias. En ese sentido Vania Ilchuk señaló que el omeprazol, que es un protector gástrico, es algo que el abuelo polimedicado sí o sí debe tomar y por ende lo paga.
«El problema que también se da es que por ahí el coseguro de estos medicamentos es alto entonces con la jubilación que cobra el abuelo, decirle que tiene que pagar 21 mil, 28 mil o 40 mil es un importe muy, muy grande para lo que es su salario».
«Anulamos muchas recetas porque los jubilados no llegan con el dinero. Ahora únicamente compran medicamentos crónicos y en menor medida los eventuales», acotaron desde el Colegio de Farmacéuticos de San Juan.
Otro problema en puerta
En diálogo con la radio Primera Edición, la presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Misiones indicó otro inconveniente que están teniendo: hay farmacias que tienen convenio con PAMI que sufren problemas de pago.
«La parte que nos tienen que abonar en efectivo por la prestación de los servicios no está saliendo, se está demorando. Nosotros estamos muy ajustados y dependientes de que el pago de PAMI salga porque eso nos oxigena la droguería . Al no tener ese oxígeno que nos da ese efectivo que entra de PAMI, se le va complicando a la farmacia y eso también va a complicar lamentablemente la prestación del servicio».
«Estamos hablando de remedios, no de ropa»
El presidente del Colegio Farmacéutico de Mendoza, Mario Valestra, consideró que es muy alto el impacto para los afiliados a PAMI de estas decisiones y muchos de ellos ya tienen que elegir qué remedios comprar y cuáles no.
Sostiene que el impacto es y será muy grande para la salud de los jubilados y jubiladas. «Estamos hablando de remedios, no de ropa que no se pueden comprar», sostuvo el referente de los farmacéuticos de Mendoza.
Además, explicó que PAMI tiene a esta altura un atraso de un mes en sus pagos, y a esto se le suma la reducción de la cobertura.
La secretaria general de la Confederación Farmacéutica Argentina, Claudia Martino, agregó el hecho de que en las últimas semanas quitó la ANMAT a medicamentos recetados que ahora pasaron a venta libre, pendiente el descuento de obras sociales, como los prazoles o el Hipoglós: «Muchas moléculas que antes solamente eran bajo receta, como son los prazoles, pasaron a ser de venta libre, pero sin embargo, algunas se conservan bajo receta. En PAMI, en el plan Vivir Mejor, se sacó los prazoles, los omeprazoles y de cubrir el 100% hoy se cubre un 40 o 50%».
Y remarcó: «pero aquel que necesite realmente y sea de uso crónico, hace un trámite por la resolución y todavía se lo siguen entregando». Eso sí: demanda que sea el jubilado o jubilada quien tenga que moverse hasta PAMI para reclamar y realizar el trámite. De lo contrario, pierde el beneficio.
«Es llamativo», lo definió el farmacéutico Valestra al referirse a que PAMI ya no cubre más al 100% los antibióticos, los antihipertensivos, la pregabalina (un medicamento que se utiliza para la epilepsia, pero también para la fibromialgia); y las drogas antipsicóticas, como la olanzapina o la quetiapina, que se utilizan comúnmente para los pacientes con demencia senil y que tienen altísimos costos. Quien tome 4 o 5 de ellas puede llegar a requerir abonar unos 100 mil pesos más por mes, que hasta hoy no los pagaba. Es más del triple de lo que el Congreso votó días atrás como refuerzo para los jubilados, y más de un tercio de la jubilación mínima actual.
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Calculan que un trabajador necesita más de $3 millones para cubrir sus necesidades básicas
El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal) estimó que en junio un trabajador necesitó $3.000.352 mensuales para cubrir las nueve necesidades básicas contempladas en la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo. La organización sostuvo que esa cifra representa más de ocho veces el Salario Mínimo, Vital y Móvil vigente y denunció un profundo deterioro del poder adquisitivo, acompañado por un fuerte incremento del endeudamiento de los hogares.
El debate sobre el salario mínimo volvió a instalarse con fuerza tras el informe difundido por el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU-Federal), que calculó que un trabajador argentino necesitó en junio de 2026 un ingreso mensual de $3.000.352 para satisfacer las necesidades básicas que establece el artículo 14 bis de la Constitución Nacional y el artículo 116 de la Ley de Contrato de Trabajo. Según la entidad, el monto supera en más de ocho veces el actual Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM), fijado por el Gobierno en $328.400, al que calificó como el más bajo de la historia en términos de poder adquisitivo.
El estudio sostiene que la distancia entre el salario legal y el costo de una vida digna se amplió significativamente desde diciembre de 2023. De acuerdo con el FreSU, los trabajadores acumularon una pérdida superior a $67 billones en ingresos laborales desde el inicio de la gestión del presidente Javier Milei, producto del desfase entre la evolución de los salarios y el incremento del costo de vida.
La organización afirmó que el deterioro se profundizó durante los últimos siete meses. En ese período, los salarios reales del sector público retrocedieron más del 6%, mientras que los del sector privado registraron una caída superior al 5%, consolidando una nueva pérdida de capacidad de compra pese a la desaceleración de la inflación.
El informe también dimensiona el impacto sobre los ingresos individuales. Según sus cálculos, cada trabajador del sector privado resignó más de $2,5 millones de poder adquisitivo desde el comienzo de la actual administración nacional, mientras que la pérdida acumulada para cada empleado estatal supera los $14 millones.
Como consecuencia de ese proceso, el FreSU advierte que el financiamiento mediante crédito dejó de ser una herramienta coyuntural para convertirse en un mecanismo de supervivencia de los hogares. La entidad sostiene que el endeudamiento de las familias aumentó en $46 billones desde diciembre de 2023, al tiempo que la morosidad en los préstamos se cuadruplicó durante el último año, evidenciando el deterioro de los ingresos reales de los sectores activos y pasivos.
Para fundamentar su estimación sobre el salario mínimo necesario, el frente sindical tomó como referencia las nueve necesidades que la legislación argentina establece como piso para garantizar una vida digna. El cálculo contempla $640.428 para alimentación, $596.339 para vivienda, $268.502 para educación, $148.624 para vestimenta, $365.553 para salud, $650.867 destinados a transporte, esparcimiento y vacaciones, además de $330.039 para previsión social, entre otros componentes que integran el concepto legal del Salario Mínimo, Vital y Móvil.
El planteo adquiere relevancia en momentos en que la política salarial constituye uno de los principales focos de discusión entre el Gobierno, las organizaciones sindicales y el sector empresario. Mientras el Poder Ejecutivo sostiene que la prioridad es consolidar el proceso de desinflación y preservar el equilibrio fiscal, las centrales obreras reclaman una actualización del salario mínimo que permita recuperar parte del poder adquisitivo perdido y reactivar el consumo interno.
El FreSU reúne a organizaciones sindicales pertenecientes a las tres centrales obreras del país. Entre ellas se encuentran la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), ATE, la Federación Aceitera y Desmotadora, CONADU, CONADU Histórica, FESPROSA, sindicatos aeronáuticos, marítimos, fluviales, molineros, papeleros y viales, entre otros.
Durante su primer plenario nacional, realizado el 1° de mayo, el espacio aprobó el documento «Unidad, Lucha y Rebeldía para Recuperar la Patria», donde ratificó que el salario mínimo debe cumplir con el mandato constitucional de garantizar una existencia digna mediante la cobertura integral de alimentación, vivienda, educación, salud, vestimenta, transporte, recreación, vacaciones y previsión.
El informe vuelve a evidenciar la profunda brecha entre el sueldo básico y los gastos reales de subsistencia. Esa brecha no solo reabre el debate sobre la actualización del SMVM, sino también sobre el rol de las políticas salariales en un contexto donde la desaceleración inflacionaria aún no logra traducirse en una recuperación sostenida del poder de compra, el consumo y la capacidad económica de los trabajadores argentinos.
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Los medicamentos volvieron a ganarle a la inflación y complica a jubilados y pacientes crónicos
Los medicamentos registraron en junio un incremento del 2,9%, un punto porcentual por encima de la inflación general del 1,9% informada por el INDEC. El Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos alertó sobre la desprotección del sector ante la suba incesante de precios, lo cual compromete el acceso a los tratamientos de los adultos mayores, pacientes con enfermedades prolongadas y familias de ingresos medios.
Aunque la inflación general volvió a desacelerarse durante junio y se ubicó en el 1,9%, el costo de los medicamentos mantuvo una dinámica muy superior al promedio de la economía. Según los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), los remedios aumentaron 2,9% en el mes, es decir, un punto porcentual más que el Índice de Precios al Consumidor, equivalente a una variación 53% superior a la inflación general.
El comportamiento de los precios consolida una tendencia que ya se había observado en mayo. En ese mes, mientras el IPC nacional fue del 2,1%, los medicamentos registraron un incremento del 2,6%, confirmando dos meses consecutivos con aumentos por encima del promedio de la economía y profundizando la pérdida de poder adquisitivo de quienes requieren tratamientos permanentes.
Desde el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB), su secretario general, Marcelo Peretta, sostuvo que la evolución de los precios refleja la inexistencia de una política farmacéutica destinada a garantizar el acceso a los medicamentos. El dirigente afirmó que el hecho de que los remedios aumenten sistemáticamente por encima de la inflación constituye una evidencia de la falta de mecanismos eficaces para moderar los valores que pagan los pacientes.
Peretta aclaró que el gremio no propone la gratuidad generalizada de los fármacos, sino una política que permita reducir los precios de venta al público. Según planteó, el problema no radica en que los tratamientos tengan un costo, sino en que ese costo resulta cada vez más difícil de afrontar para amplios sectores de la población.
Las críticas también alcanzaron a las medidas de desregulación impulsadas por el Gobierno nacional. Para el referente sindical, la autorización de nuevas modalidades de comercialización, entre ellas la venta online y otros mecanismos por fuera del circuito tradicional de farmacias, no logró generar mayor competencia ni reducir los precios, mientras que incrementó los riesgos asociados a la automedicación y debilitó los controles sanitarios.
La evolución del mercado farmacéutico adquiere especial relevancia porque los remedios representan uno de los componentes de mayor peso en el gasto de los hogares con adultos mayores y pacientes que padecen enfermedades crónicas. En muchos casos, los tratamientos requieren compras mensuales permanentes, por lo que aumentos superiores a la inflación terminan erosionando con mayor intensidad jubilaciones, salarios y prestaciones sociales.
A ello se suma la reducción de distintas coberturas y modificaciones en programas públicos de asistencia farmacéutica implementadas durante el último año, factores que trasladaron una mayor proporción del costo de los tratamientos al bolsillo de los pacientes. Diversas entidades sanitarias advierten que el alza sostenida en el precio de los remedios provoca que los pacientes interrumpan sus tratamientos, afectando gravemente la salud pública.
Según el INDEC, la inflación acumuló 13,5% en el primer semestre de 2026, mientras que la variación interanual alcanzó 34,2%, consolidando una desaceleración respecto de los registros de años anteriores. Sin embargo, la evolución de los medicamentos continúa mostrando una dinámica diferente, con incrementos que permanecen por encima del promedio general y reabren el debate sobre la regulación del mercado farmacéutico, la formación de precios y el equilibrio entre rentabilidad empresaria, acceso a los tratamientos y sostenibilidad del sistema de salud.
El comportamiento del rubro será uno de los indicadores más observados durante el segundo semestre. Si la brecha entre la inflación y el precio de los medicamentos persiste, el acceso a los tratamientos volverá a instalarse como uno de los principales desafíos de la política sanitaria, con consecuencias económicas y sociales que exceden al sistema de salud y alcanzan de lleno al poder adquisitivo de millones de argentinos.
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El Gobierno negocia con el Banco San Juan un esquema de rescate para créditos atrasados
El Ejecutivo sanjuanino solicitó hace más de un mes que la entidad financiera implemente un programa especial para renegociar préstamos vencidos. La iniciativa busca contener el incremento de la morosidad entre empleados públicos, jubilados y pequeñas empresas, en un presente marcado por la pérdida del poder adquisitivo y el encarecimiento del crédito.
El deterioro de la capacidad de pago de miles de familias y pequeñas empresas encendió una señal de alerta en el Gobierno de San Juan. Frente al aumento de la morosidad registrado durante los últimos meses, la administración provincial solicitó al Banco San Juan la implementación de un programa extraordinario de refinanciación destinado a clientes que mantienen créditos vencidos y experimentan serios inconvenientes para honrar sus compromisos de pago.
La gestión fue presentada hace aproximadamente un mes y medio y continúa bajo análisis de la entidad bancaria, que hasta el momento no comunicó una resolución. La expectativa oficial es que el banco diseñe un mecanismo de regularización con nuevos plazos, menores exigencias financieras y cuotas compatibles con la capacidad de pago de los deudores, evitando que los intereses punitorios profundicen el deterioro patrimonial de familias y empresas.
Fuentes vinculadas a las conversaciones señalaron que uno de los argumentos planteados por la Provincia es que otras entidades financieras de participación pública ya desarrollaron programas de refinanciación para asistir a clientes con préstamos en mora, mientras que el Banco San Juan todavía no avanzó con una herramienta de características similares.
El Gobierno considera que una refinanciación permitiría evitar un deterioro aún mayor de la cartera crediticia, reducir la litigiosidad y brindar un margen de recuperación tanto para los deudores como para la propia entidad financiera.
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