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La Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) y la empresa SanCor lograron un acuerdo en las oficinas de la Secretaría de Trabajo, Empleo y Seguridad Social del Ministerio de Capital Humano de la Nación para poner fin a una prolongada disputa que afectaba a cientos de trabajadores.

La firma del acuerdo contó con la presencia de importantes figuras del ámbito laboral y gubernamental. Entre ellos, el secretario de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, Julio Cordero, quien destacó la importancia de este logro. «Alcanzar un acuerdo de este tipo luego de tantos años de conflicto solo es posible gracias a iniciativas como la Mesa de Diálogo Social. Quiero felicitar el trabajo de todos los actores involucrados en este acuerdo, en especial a la empresa, al gremio, al gobierno de la provincia de Santa Fe y al personal de la Secretaría y del Ministerio de Capital Humano», afirmó Cordero.

Por parte de SanCor, el gerente general Marcelo Gornatti resaltó la relevancia de retomar el diálogo tras un extenso período de tensiones. “Fue muy importante poder retomar el diálogo luego de siete años”, comentó Gornatti. «Este es el punto inicial para que la empresa vuelva a crecer», añadió, mostrando un optimismo renovado sobre el futuro de la compañía.

El secretario general de Atilra, Héctor Ponce, también se expresó sobre la importancia del acuerdo, subrayando el compromiso del sindicato con el bienestar de los trabajadores. “Nosotros queremos que a la empresa le vaya bien, a la provincia le vaya bien y al país le vaya bien, pero sobre todo que a los trabajadores les vaya bien”, dijo Ponce. Además, agradeció la intervención del secretario Cordero: “Queremos agradecer al secretario Cordero por su ayuda para que esto sea posible”.

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La UOM enfrenta la reforma laboral con movilización y renovación de autoridades

En medio del tramo final del tratamiento legislativo de la reforma laboral, la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) profundizó su postura de confrontación y confirmó su participación en la jornada nacional de protesta convocada para este viernes frente al Congreso, con réplicas en distintas provincias. En San Juan, la concentración se realizará a las 18 en Plaza 25 de Mayo, desde donde partirá la movilización.

Martín Solazzo, titular de la UOM sanjuanina, ratificó la adhesión del gremio a la convocatoria impulsada por el frente sindical que integran distintas organizaciones, entre ellas las dos vertientes de la Central de Trabajadores de la Argentina (CTA) y sindicatos universitarios.

“Hemos decidido movilizar para visibilizar nuestra oposición. Consideramos que esta ley implica un retroceso profundo para el conjunto de los trabajadores”, afirmó.

La protesta se produce en un escenario sindical fragmentado. Mientras sectores combativos sostienen la necesidad de mantener la presión callejera, la Confederación General del Trabajo (CGT) resolvió no acompañar la movilización y concentrar su estrategia en el plano judicial. La central obrera anunció que el lunes presentará en Tribunales un planteo de inconstitucionalidad contra la norma, una jugada que replica la ofensiva iniciada a fines de 2023 frente al DNU 70/2023.

Para la conducción metalúrgica sanjuanina, ambas vías no son excluyentes. “Es correcto que se avance judicialmente, pero no podemos dejar de manifestarnos. Hay que expresar en la calle el rechazo a una reforma que entendemos perjudicial”, señaló Solazzo. El dirigente admitió que el oficialismo cuenta con los votos necesarios para avanzar en el Senado, pero subrayó que el plan de acción “no termina con esta votación”.

Tensiones y estrategias en el mapa sindical

El contraste entre la postura de la CGT y la del frente sindical revela una discusión de fondo sobre la eficacia de las herramientas de presión. La conducción cegetista, que ya realizó un paro general semanas atrás, considera que el margen político para frenar la reforma en el Congreso es limitado y apuesta a que la Justicia pueda revisar aspectos sensibles del texto.

En cambio, los gremios que impulsan la movilización sostienen que la protesta pública continúa siendo un instrumento indispensable para acumular fuerza social y sostener la legitimidad del reclamo. En ese marco, la UOM —históricamente alineada con posiciones de peso dentro del movimiento obrero— optó por acompañar la manifestación y reforzar su presencia territorial.

La movilización en San Juan, según adelantó Solazzo, buscará ser “ordenada y pacífica”, pero contundente en su mensaje político: demostrar que el rechazo no se limita a la Capital Federal y que el malestar alcanza a las provincias.

Elecciones internas en un contexto desafiante

El conflicto nacional coincide con un momento clave para la vida institucional del sindicato. El próximo 2 de marzo comenzarán las elecciones en las 54 seccionales del país. En San Juan habrá lista única, fruto de un acuerdo interno que evitó la competencia, aunque el proceso electoral se desarrollará con normalidad.

La votación se extenderá durante varios días debido a la dispersión geográfica de talleres y empresas. Además de la urna fija en la sede gremial, cuatro urnas móviles recorrerán los establecimientos para garantizar la participación de los afiliados.

El dato no es menor: la renovación de autoridades se produce en un escenario económico complejo, con tensiones salariales y retracción de la actividad industrial, lo que agrega presión a la conducción local. La legitimidad que surja de las urnas será un respaldo clave para afrontar un período que, según el propio Solazzo, anticipa “una lucha prolongada”.

La movilización convocada por la UOM en San Juan sintetiza el momento que atraviesa el sindicalismo argentino: estrategias divergentes frente a un mismo diagnóstico crítico.

Mientras la CGT apuesta a la revisión judicial de la reforma laboral, sectores como el metalúrgico insisten en sostener la protesta en las calles como señal política y mecanismo de cohesión interna.

En ese cruce de tácticas se juega no sólo la suerte de una ley, sino también el perfil que adoptará el movimiento obrero frente a un ciclo de transformaciones estructurales. Con elecciones en marcha y una reforma que promete reconfigurar el vínculo entre capital y trabajo, la dirigencia sindical enfrenta el desafío de combinar unidad, representatividad y capacidad de incidencia real en un escenario que redefine equilibrios históricos.

El desenlace legislativo puede estar próximo; la disputa por su impacto social y jurídico, en cambio, recién comienza.

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Gremios docentes anuncian medidas de fuerza para este viernes 27 de febrero

El titular de ADICUS, Jaime Barcelona, confirmó un esquema escalonado de medidas de fuerza en San Juan en rechazo a la reforma laboral y a la propuesta del Gobierno sobre financiamiento universitario. Denuncian una pérdida salarial superior al 100% frente a la inflación y califican la oferta oficial como “insuficiente y regresiva”.

En una fuerte escalada de conflicto el Gobierno nacional y los gremios del sector educativo, la docencia universitaria volvió a declararse en estado de alerta. Desde el sindicato que nuclea a docentes universitarios, Barcelona— detalló el alcance de la medida de lucha que combinará paros, movilizaciones y asambleas para definir la continuidad de la problemática.

La primera medida será este viernes 27 de febrero, con un paro en rechazo a la reforma laboral y una concentración en la Plaza 25 de Mayo en el microcentro sanjuanino junto a otras organizaciones sindicales. El cronograma continuará el 2 y 3 de marzo con un paro articulado con CTERA y otros gremios de la educación. El 4 se realizará una asamblea para evaluar nuevas acciones, que podrían extenderse durante una semana completa.

El punto de mayor fricción se activará cuando el Congreso trate la modificación de la Ley de Financiamiento Universitario: en ese momento, anticipó el dirigente, se convocará a un paro de 48 horas.

Una brecha salarial que no cierra

El eje del reclamo es estrictamente económico, aunque sus implicancias exceden el bolsillo. Según ADICUS, desde la asunción del actual gobierno la evolución de los salarios quedó más de 100 puntos porcentuales por debajo de la inflación acumulada. La ley de financiamiento aprobada el año pasado por el Congreso —vetada luego por el Ejecutivo y posteriormente restituida por el Parlamento— contemplaba la recomposición de esa deuda y una actualización conforme a los acuerdos paritarios.

Sin embargo, la propuesta oficial, señaló Barcelona, consiste en un incremento del 12,3% a pagar en tramos durante marzo, julio y septiembre. “Es una cifra que no compensa la pérdida y que, de imponerse, consolidaría un deterioro superior al 50% del poder adquisitivo”, advirtió.

El dirigente fue más allá y calificó la coyuntura como la más crítica de la historia reciente del sector. “Nunca estuvimos tan mal los docentes y no docentes universitarios. Ni siquiera en períodos de hiperinflación o en intentos previos de recorte presupuestario se registró un retroceso de esta magnitud”, sostuvo, en referencia implícita a las crisis atravesadas durante el gobierno de Raúl Alfonsín y al ajuste impulsado por Ricardo López Murphy.

Más que un conflicto salarial

La discusión no se limita a porcentajes. En el trasfondo, los gremios cuestionan lo que interpretan como un intento de modificar por vía legislativa y administrativa compromisos ya ratificados por el Congreso y respaldados por fallos judiciales. Desde esa perspectiva, la puja remite a la autonomía universitaria y al modelo de financiamiento público del sistema superior.

La movilización prevista en San Juan replicará una dinámica que se observa en distintas provincias: rectores, docentes, no docentes y organizaciones estudiantiles comenzaron a confluir en un frente común ante lo que describen como un escenario de asfixia presupuestaria. La articulación con sindicatos de otros niveles educativos y con centrales obreras amplía el alcance político del reclamo.

En ese marco, la protesta contra la reforma laboral y la defensa del financiamiento universitario convergen en una misma narrativa: la denuncia de una política de ajuste que, según los gremios, impacta de manera directa en la calidad educativa y en las condiciones de trabajo.

Un conflicto abierto

El calendario anunciado anticipa un marzo atravesado por medidas de fuerza y negociaciones tensas. La estrategia sindical combina presión en las calles con la expectativa de incidir en el debate parlamentario. El Gobierno, por su parte, sostiene la necesidad de ordenar las cuentas públicas y reconfigurar el esquema de gasto.

Entre ambas posiciones se dirime no sólo una recomposición salarial, sino la orientación futura del sistema universitario argentino. Con la amenaza de un paro de 48 horas cuando el tema llegue al recinto, el conflicto promete escalar si no hay una señal de acercamiento.

La advertencia de ADICUS resume el clima del sector: para los docentes, aceptar la oferta actual implicaría convalidar una pérdida histórica; para el Ejecutivo, conceder más recursos tensiona un programa económico centrado en el equilibrio fiscal. En esa encrucijada, las universidades vuelven a convertirse en un termómetro sensible del rumbo político y social del país.

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Marcelo Trujillo: “La pelea individual deja al trabajador sin defensa”

Marcelo Trujillo, referente de SOEESIT e integrante de la CGT Regional San Juan, sostuvo que la central obrera prioriza la vía judicial frente al tratamiento de la reforma laboral en el Senado. Alertó sobre el riesgo de despidos, cuestionó los índices oficiales de inflación y advirtió que la iniciativa “busca desarticular la organización colectiva”.

En medio de un nuevo capítulo del debate por la reforma laboral, el sindicalismo vuelve a exhibir matices en su estrategia. Mientras el Frente de Sindicatos Unidos impulsa movilizaciones frente al Congreso, la conducción de la CGT resolvió concentrar sus esfuerzos en el plano judicial. Desde San Juan, Trujillo defendió esa decisión y explicó los fundamentos políticos y económicos que la sustentan.

“La CGT no es que no quiera acompañar. Está integrada por gremios estatales y privados, y en el sector privado hoy salir a la calle implica un riesgo concreto de despido”, afirmó. Según su mirada, la eventual aprobación de la reforma podría habilitar un escenario de mayor vulnerabilidad laboral. “Podemos terminar con una cuarta parte o la mitad de la gente afuera sin siquiera haber protestado”, sostuvo.

Judicializar antes de que la norma entre en vigencia

La central obrera marchará el lunes a los tribunales para presentar el primer planteo de inconstitucionalidad, replicando la estrategia utilizada contra el DNU 70/2023. Para Trujillo, la anticipación es clave: “Si esto se aprueba y se pone en marcha, los tiempos judiciales no son los mismos que los tiempos políticos. Hay que actuar rápido”.

El dirigente calificó la iniciativa como una “ley que apunta a desarmar lo colectivo”. En su interpretación, el trasfondo no es meramente institucional sino estructural: “No atacan a las instituciones, atacan a los hombres y mujeres que trabajan. Buscan que la pelea sea individual, y sabemos que el trabajador solo no tiene fuerza”.

La coincidencia entre la CGT y la CTA en avanzar con amparos y presentaciones sectoriales configura una ofensiva legal amplia, que podría incluir demandas individuales y recursos colectivos. El objetivo es frenar o al menos limitar la aplicación de los artículos más controvertidos.

Economía, paritarias y desconfianza en los índices

Más allá del debate legislativo, Trujillo expuso una crítica sobre la situación económica. Señaló que las paritarias se ajustan al IPC oficial, pero cuestionó la representatividad de ese indicador frente a la dinámica real de precios en góndola. “No condice con lo que vive el trabajador. Hay gastos que no se contemplan en la canasta básica, como impuestos y tasas, que también impactan en el bolsillo”, deslizó.

En esa línea, anticipó que la inflación podría ubicarse por encima de las previsiones oficiales y sumó críticas hacia la conducción del organismo estadístico nacional. “Se manejan índices que no reflejan la realidad completa”, afirmó, en alusión al rol del Ministerio de Economía en la definición de las cifras.

El señalamiento no es menor: si los acuerdos salariales se estructuran sobre parámetros que el sindicalismo considera subestimados, la pérdida de poder adquisitivo se profundiza. Y en un contexto de desaceleración inflacionaria aún frágil, cualquier desfasaje repercute de manera directa en el consumo y en la estabilidad laboral.

Un debate que excede la coyuntura

La discusión sobre la reforma laboral trasciende el articulado específico. Para el dirigente sanjuanino, lo que está en juego es el modelo de relaciones laborales. “Todos somos trabajadores, seamos representantes gremiales o no. Esto nos afecta en mayor o menor medida”, enfatizó.

La tensión entre movilización y judicialización refleja dos tácticas dentro del mismo universo sindical. Mientras algunos sectores privilegian la presión en la calle, la CGT apuesta a una disputa institucional en los tribunales. El denominador común es la convicción de que la reforma alterará el equilibrio vigente.

En ese cruce de estrategias se define la próxima etapa del conflicto. La marcha a tribunales será el primer movimiento de una batalla que promete extenderse en el tiempo. Para Trujillo, el desafío es preservar la organización colectiva frente a un escenario que, según advierte, tiende a fragmentar la defensa del trabajo.

La pulseada recién comienza. Y el desenlace no dependerá únicamente del Senado, sino también de la capacidad del sindicalismo para sostener cohesión interna y articular una respuesta eficaz en el plano judicial y social.

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