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Este martes miembros del Consejo Directivo nacional de la CGT asistieron a la reunión solicitada al secretario de Trabajo Julio Cordero. Allí, relatan, se entabló un diálogo sobre los temas de mayor actualidad y reclamo desde la representación de la central. Estuvieron ausentes dos miembros del triunvirato, Pablo Moyano y el barrionuevista Carlos Acuña. En dos semanas, se vuelven a reunir.

Este martes miembros del Consejo Directivo nacional de la CGT asistieron a la reunión solicitada al secretario de Trabajo Julio Cordero. Allí, relatan, se entabló un diálogo sobre los temas de mayor actualidad y reclamo desde la representación de la central.

Los presentes entre los que se encontraron Héctor Daer como único representante del triunvirato, Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Armando Cavalieri, José Luis Lingeri, entre otros, solicitaron que se retire la Apelación hecha por la Procuraduría General de la Nación ante la Corte Suprema a la sentencia favorable a la postura de CGT sobre la inconstitucionalidad por el capitulo laboral del DNU 70/23 obtenida en la Cámara de Apelaciones del Trabajo.

Sobre la Ley Bases, llevaron cuestionamientos a los artículos que fueran votados por el Congreso respecto a aspectos de la llamada «reforma Laboral» tales como libertad sindical, protección antidiscriminatoria, intermediación laboral, la figura de los «trabajadores colaboradores» autónomos y la fiscalización del empleo informal.

El compromiso, aseguraron, es el de permitir dentro de la reglamentación pertinente las observaciones que el equipo técnico legal de CGT acerque a la Secretaría de Trabajo, por lo que se mantendrán reuniones al respecto dentro de los próximos 15 días.

Respecto a la Ley del Paquete Fiscal se expreso el rechazo a la reincorporación del impuesto de Ganancias sobre la Cuarta Categoría que representa a los salarios. «Mas allá de las presentaciones judiciales que cada gremio considere realizar a este respecto, se expresó también la inviabilidad de pisos salariales que fueran tenidos en cuenta, a los efectos de esta ley, en diciembre del año pasado, lo cual debieran considerarse (de persistir este capitulo legal) la actualización por inflación desde entonces», aclararon desde la CGT.

Al respecto de la discusión salarial, se solicito el mantenimiento del régimen paritario de discusión sobre salarios con la libre negociación de las partes, sin intromisión de pautas de porcentajes por parte del Gobierno. Se solicitó además la agilización inmediata de los acuerdos ya firmados que aún no fueron homologados.

«Por último, a modo de postura de esta central dejamos nuestra mirada diagnóstica y de reclamo respecto de un programa de Gobierno que vemos que no contempla la Producción, el Desarrollo y el Trabajo, privilegiando sólo la cuestión monetaria e inflacionaria. Destacamos el actual estado de profunda recesión, pérdidas de empleos en todas las actividades y caída del poder adquisitivo de trabajadores activos (regulares e informales) y pasivos con una falta de perspectivas de mejoras de recuperación económica en el corto plazo», detallaron a modo de cierre.

«La semana que viene se juntan con los empresarios y la otra semana va a haber una mesa técnica para definir con precisión la reglamentación de estos artículos que tienen una gran vaguedad y que salieron del capítulo laboral de la Ley Bases. Y vamos a tener respuesta sobre dos temas que pedimos, que son la Corte y la modificación del punto de partida del Impuesto a las Ganancias», agregó Daer tras retirarse del lugar.

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El consumo no repunta: las ventas por el Día del Niño volvieron a caer

Las ventas minoristas de las pymes por el Día del Niño cayeron 2,5% respecto de la misma fecha de 2025, medidas a precios constantes, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El resultado profundizó la debilidad del consumo, después de una baja del 0,3% registrada durante la celebración del año pasado.

El ticket promedio llegó a $45.892, frente a los $33.736 de 2025. Aunque el incremento nominal implicó una mejora real de apenas 0,8%, el monto quedó considerablemente por debajo de los $57.500 que había proyectado Focus Market.

Las promociones estuvieron presentes en el 81,2% de los comercios relevados, principalmente mediante financiación con tarjetas —55,3%— y descuentos por pago en efectivo —46,2%—. Sin embargo, las herramientas comerciales no fueron suficientes para modificar el comportamiento de los compradores, que postergaron decisiones hasta los últimos días y se inclinaron por artículos de menor precio.

La evaluación frente a las expectativas también reflejó el bajo dinamismo. Un 41,7% de los comercios vendió menos de lo previsto, mientras que apenas el 14,7% superó sus propias estimaciones. Para CAME, los descuentos y las cuotas permitieron sostener parte de las operaciones a costa de reducir márgenes de rentabilidad.

Por rubros, jugueterías registraron la mayor caída, con 4,8%, seguidas por indumentaria y accesorios, que retrocedieron 4,1%. Calzado y marroquinería descendió 3,1%; librerías, 1,8%; y equipos de audio, video, celulares y accesorios, 1%.

Los tickets también mostraron diferencias: audio y tecnología promediaron $51.136, calzado y marroquinería $50.680, juguetes $45.038, indumentaria $42.344 y librerías $38.279.

El relevamiento de CAME concluyó que la fecha aportó movimiento comercial, pero tuvo un alcance limitado. Para una amplia mayoría de los negocios, las compras funcionaron como un alivio puntual para la rotación de mercadería, sin alcanzar para revertir la debilidad que atraviesa el consumo interno.

El resultado del Día del Niño vuelve a mostrar una demanda condicionada por el poder adquisitivo: los consumidores compran, pero comparan más, esperan promociones y reducen el valor de cada operación. Para el comercio pyme, el desafío continúa siendo sostener las ventas sin profundizar el deterioro de los márgenes.

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Los cheques rechazados rondan los 80.000 mensuales y complican a las pymes

Los cheques rechazados aumentaron 6,6% en junio y se estabilizaron cerca de las 80.000 unidades mensuales, según Fidelitas. Aunque el indicador de riesgo económico mejoró 2,7%, la mora empresarial y el elevado costo financiero mantienen condicionada la recuperación del crédito.

La cantidad de cheques rechazados aumentó 6,6% en junio de 2026 respecto de mayo y se mantuvo en torno a las 80.000 unidades mensuales, una magnitud que refleja las dificultades de liquidez que todavía enfrentan numerosas empresas, especialmente las pequeñas y medianas.

El dato surge de un informe de Fidelitas, compañía argentina especializada en información crediticia y análisis de riesgo. El relevamiento advierte que, pese a cierta mejora de los indicadores financieros, el crédito continúa sin recuperar el dinamismo necesario para acompañar la producción y el consumo.

La señal contrasta con la evolución del Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF), que registró una mejora de 2,7% durante junio. El avance estuvo asociado a la desaceleración de la inflación, una menor presión del riesgo país y una reducción del 4,9% en la cantidad de deudores en mora, luego del máximo histórico alcanzado en mayo.

Fidelitas, sin embargo, considera prematuro interpretar esa reducción como un cambio de tendencia. La mora empresarial permanece elevada y familias y compañías continúan afrontando costos financieros altos, mientras la diferencia entre las tasas que los bancos cobran por los préstamos y las que pagan por los depósitos limita la expansión del financiamiento.

El SERF permanece, además, dentro de la categoría “Señales Mixtas”, apenas 0,6 puntos por encima del umbral de “Riesgo Elevado”. Para la consultora, esta combinación refleja una recuperación desigual: los indicadores financieros muestran mayor estabilidad, pero el crédito, el consumo y la producción todavía no exhiben una mejora equivalente.

El aumento de los cheques rechazados se suma así a la persistencia de la mora como una de las principales señales de alerta para el tejido empresarial. La evolución de ambos indicadores será determinante para establecer si la mejora financiera reciente logra trasladarse finalmente al crédito y a la economía real.

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El Banco Central modera la acumulación de reservas para sostener el dólar

El BCRA promedió compras por unos US$28 millones diarios en la primera mitad de agosto, muy por debajo de los US$103 millones de julio y los US$137 millones de mayo. La menor absorción de divisas busca evitar presiones sobre el tipo de cambio y sostener la desaceleración de la inflación.

Aunque el BCRA mantuvo saldo comprador y acumuló US$329 millones en agosto, la magnitud de las operaciones muestra un cambio respecto de los meses anteriores. La decisión apunta a evitar que una absorción demasiado elevada de divisas incremente la demanda en el mercado cambiario y genere presión sobre las cotizaciones.

El dólar mayorista se movió durante estos días alrededor de los $1.487 y $1.500, mientras que el Banco Nación terminó la semana con una cotización de $1.510 para la venta. En paralelo, los dólares financieros conservaron brechas relativamente reducidas respecto del mercado oficial.

Las reservas internacionales brutas, por su parte, se mantuvieron cerca de los US$49.500 millones, con variaciones vinculadas tanto al menor ritmo de compras como a la evolución de activos que integran las tenencias del organismo, entre ellos el oro.

La menor intervención compradora responde a una prioridad definida por el equipo económico: preservar la estabilidad cambiaria y contribuir a moderar las expectativas de inflación, aun cuando eso implique avanzar más lentamente en la recomposición del stock de reservas.

El cambio de ritmo adquiere relevancia después de varios meses en los que el Banco Central aprovechó la mayor oferta de divisas para fortalecer sus tenencias. Ahora, con una demanda privada más activa y un tipo de cambio mayorista cercano a la parte superior de la banda operativa, la autoridad monetaria busca evitar movimientos que puedan trasladarse a los precios.

El esquema refleja así un equilibrio entre dos objetivos: acumular reservas para fortalecer el balance del BCRA y, al mismo tiempo, evitar una intervención que pueda generar nuevas presiones nominales. En el corto plazo, la conducción económica parece privilegiar la estabilidad del dólar como uno de los principales anclajes para consolidar la desaceleración inflacionaria.

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