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La convocatoria está enmarcada en la conformación del «Consejo de Mayo» y tendría la tarea de convertir en propuestas legislativas los 10 puntos firmados por Milei y un grupo de gobernadores en Tucumán el 9 de julio pasado.

El Gobierno convocó a la CGT a una reunión a «agenda abierta» en la Secretaría de Trabajo para el próximo martes. La convocatoria está enmarcada en la conformación del «Consejo de Mayo», espacio de diálogo que abre el Poder Ejecutivo luego de lograr que 18 gobernadores firmaran el Pacto de Mayo a principios de esta semana en Tucumán. La reunión con la CGT será la segunda desde el inicio de la gestión de Javier Milei, y la primera tras la tregua alcanzada para que avance la «modernización laboral» en la aprobada Ley de Bases. 

La invitación cursada por el secretario de Trabajo, Julio Cordero, convoca a los triunviros Héctor Daer, Carlos Acuña y Pablo Moyano al «primer encuentro del Diálogo Social» para avanzar en la conformación del Consejo de Mayo, que tendría la tarea de convertir en propuestas legislativas los 10 puntos firmados por Milei y un grupo de gobernadores en Tucumán. 

El documento firmado no contiene ningún objetivo para fortalecer la industria nacional, pero sí apunta dos ejes de interés para la CGT: «una reforma laboral moderna que promueva el trabajo formal» y «una reforma previsional que le dé sostenibilidad al sistema y respete a quienes aportaron».  La cita será el próximo martes a las 13, en la sede de la secretaría de Trabajo ubicada en la avenida Leandro Alem 650, de la Ciudad de Buenos Aires.

En el entorno de Cordero aseguraron que el intercambio «apuntará a robustecer las relaciones y el diálogo tripartito entre el sector gremial, empresario y gubernamental». Según se detalló, la agenda del «Diálogo Social» incluirá también otro encuentro con representantes empresariales aunque aún no hay fecha definida.

Se tratará del segundo encuentro oficial de los representantes de la CGT con el Gobierno. El primero fue en Casa Rosada, a principios de abril, con el entonces ministro del Interior Guillermo Francos como anfitrión junto al ex jefe de Gabinete Nicolás Posse. Aquella cita fue la primera desde que el Poder Ejecutivo publicara el DNU 70/2023 que barría con los derechos laborales y que la CGT frenó con una medida cautelar el Poder Judicial. 

La reforma laboral de hecho que se intentó vía DNU generó el primer paro general ocurrido en enero, mientras que el 9 de mayo se llamó un segundo paro general en medio de la ola de despidos de empleados estatales y la brutal perdidad de poder adquisitivo. La tensión parecía ir en subida con la incorporación del capítulo de «modernización laboral» en la Ley Bases; pero allí se alcanzó un acuerdo. 

Las negociaciones fueron seguidas de cerca por la CGT y tuvieron como interlocutor el jefe del bloque de Hacemos Coalición Federal, Miguel Ángel Pichetto, quien se opuso a que se mantengan puntos críticos como los artículos referidos a la prohibición de las cuotas solidarias, la ultraactividad de los convenios colectivos, la reglamentación del derecho de huelga en los servicios esenciales, la limitación de las asambleas y el teletrabajo. 

Con esos puntos fuera del proyecto, la CGT no marcó una oposición abierta al proyecto ni convocó orgánicamente a las movilizaciones contra la Ley Bases, como lo hicieron las dos CTA y el sector de Pablo Moyano. Solo el camionero participó de las movilizaciones y sostuvo que la central judicializaría no solo el capítulo de reforma laboral si no también la vuelta del Impuesto a las Ganancias. 

«La responsabilidad es del Gobierno y de los traidores en el Senado y Diputados del peronismo que les dieron el voto. La CGT va a judicializar la reforma laboral y Ganancias», aseguró Moyano, quien fue también el único dirigente de la central que no participó de la reunión de abril en la Casa Rosada. Ahora tiene una nueva cita con el Gobierno junto a sus pares de la CGT. 

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El consumo no repunta: las ventas por el Día del Niño volvieron a caer

Las ventas minoristas de las pymes por el Día del Niño cayeron 2,5% respecto de la misma fecha de 2025, medidas a precios constantes, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME). El resultado profundizó la debilidad del consumo, después de una baja del 0,3% registrada durante la celebración del año pasado.

El ticket promedio llegó a $45.892, frente a los $33.736 de 2025. Aunque el incremento nominal implicó una mejora real de apenas 0,8%, el monto quedó considerablemente por debajo de los $57.500 que había proyectado Focus Market.

Las promociones estuvieron presentes en el 81,2% de los comercios relevados, principalmente mediante financiación con tarjetas —55,3%— y descuentos por pago en efectivo —46,2%—. Sin embargo, las herramientas comerciales no fueron suficientes para modificar el comportamiento de los compradores, que postergaron decisiones hasta los últimos días y se inclinaron por artículos de menor precio.

La evaluación frente a las expectativas también reflejó el bajo dinamismo. Un 41,7% de los comercios vendió menos de lo previsto, mientras que apenas el 14,7% superó sus propias estimaciones. Para CAME, los descuentos y las cuotas permitieron sostener parte de las operaciones a costa de reducir márgenes de rentabilidad.

Por rubros, jugueterías registraron la mayor caída, con 4,8%, seguidas por indumentaria y accesorios, que retrocedieron 4,1%. Calzado y marroquinería descendió 3,1%; librerías, 1,8%; y equipos de audio, video, celulares y accesorios, 1%.

Los tickets también mostraron diferencias: audio y tecnología promediaron $51.136, calzado y marroquinería $50.680, juguetes $45.038, indumentaria $42.344 y librerías $38.279.

El relevamiento de CAME concluyó que la fecha aportó movimiento comercial, pero tuvo un alcance limitado. Para una amplia mayoría de los negocios, las compras funcionaron como un alivio puntual para la rotación de mercadería, sin alcanzar para revertir la debilidad que atraviesa el consumo interno.

El resultado del Día del Niño vuelve a mostrar una demanda condicionada por el poder adquisitivo: los consumidores compran, pero comparan más, esperan promociones y reducen el valor de cada operación. Para el comercio pyme, el desafío continúa siendo sostener las ventas sin profundizar el deterioro de los márgenes.

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Los cheques rechazados rondan los 80.000 mensuales y complican a las pymes

Los cheques rechazados aumentaron 6,6% en junio y se estabilizaron cerca de las 80.000 unidades mensuales, según Fidelitas. Aunque el indicador de riesgo económico mejoró 2,7%, la mora empresarial y el elevado costo financiero mantienen condicionada la recuperación del crédito.

La cantidad de cheques rechazados aumentó 6,6% en junio de 2026 respecto de mayo y se mantuvo en torno a las 80.000 unidades mensuales, una magnitud que refleja las dificultades de liquidez que todavía enfrentan numerosas empresas, especialmente las pequeñas y medianas.

El dato surge de un informe de Fidelitas, compañía argentina especializada en información crediticia y análisis de riesgo. El relevamiento advierte que, pese a cierta mejora de los indicadores financieros, el crédito continúa sin recuperar el dinamismo necesario para acompañar la producción y el consumo.

La señal contrasta con la evolución del Score Económico y Riesgo Fidelitas (SERF), que registró una mejora de 2,7% durante junio. El avance estuvo asociado a la desaceleración de la inflación, una menor presión del riesgo país y una reducción del 4,9% en la cantidad de deudores en mora, luego del máximo histórico alcanzado en mayo.

Fidelitas, sin embargo, considera prematuro interpretar esa reducción como un cambio de tendencia. La mora empresarial permanece elevada y familias y compañías continúan afrontando costos financieros altos, mientras la diferencia entre las tasas que los bancos cobran por los préstamos y las que pagan por los depósitos limita la expansión del financiamiento.

El SERF permanece, además, dentro de la categoría “Señales Mixtas”, apenas 0,6 puntos por encima del umbral de “Riesgo Elevado”. Para la consultora, esta combinación refleja una recuperación desigual: los indicadores financieros muestran mayor estabilidad, pero el crédito, el consumo y la producción todavía no exhiben una mejora equivalente.

El aumento de los cheques rechazados se suma así a la persistencia de la mora como una de las principales señales de alerta para el tejido empresarial. La evolución de ambos indicadores será determinante para establecer si la mejora financiera reciente logra trasladarse finalmente al crédito y a la economía real.

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El Banco Central modera la acumulación de reservas para sostener el dólar

El BCRA promedió compras por unos US$28 millones diarios en la primera mitad de agosto, muy por debajo de los US$103 millones de julio y los US$137 millones de mayo. La menor absorción de divisas busca evitar presiones sobre el tipo de cambio y sostener la desaceleración de la inflación.

Aunque el BCRA mantuvo saldo comprador y acumuló US$329 millones en agosto, la magnitud de las operaciones muestra un cambio respecto de los meses anteriores. La decisión apunta a evitar que una absorción demasiado elevada de divisas incremente la demanda en el mercado cambiario y genere presión sobre las cotizaciones.

El dólar mayorista se movió durante estos días alrededor de los $1.487 y $1.500, mientras que el Banco Nación terminó la semana con una cotización de $1.510 para la venta. En paralelo, los dólares financieros conservaron brechas relativamente reducidas respecto del mercado oficial.

Las reservas internacionales brutas, por su parte, se mantuvieron cerca de los US$49.500 millones, con variaciones vinculadas tanto al menor ritmo de compras como a la evolución de activos que integran las tenencias del organismo, entre ellos el oro.

La menor intervención compradora responde a una prioridad definida por el equipo económico: preservar la estabilidad cambiaria y contribuir a moderar las expectativas de inflación, aun cuando eso implique avanzar más lentamente en la recomposición del stock de reservas.

El cambio de ritmo adquiere relevancia después de varios meses en los que el Banco Central aprovechó la mayor oferta de divisas para fortalecer sus tenencias. Ahora, con una demanda privada más activa y un tipo de cambio mayorista cercano a la parte superior de la banda operativa, la autoridad monetaria busca evitar movimientos que puedan trasladarse a los precios.

El esquema refleja así un equilibrio entre dos objetivos: acumular reservas para fortalecer el balance del BCRA y, al mismo tiempo, evitar una intervención que pueda generar nuevas presiones nominales. En el corto plazo, la conducción económica parece privilegiar la estabilidad del dólar como uno de los principales anclajes para consolidar la desaceleración inflacionaria.

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