CONÉCTATE CON NOSOTROS

Debido a la falta de avances en las negociaciones paritarias y respuestas adecuadas por parte de las empresas del sector, la Federación Argentina de Trabajadores de Luz y Fuerza (FATLyF) y los 41 Sindicatos de Luz y Fuerza del país adheridos están en alerta y evaluando el plan de acción a seguir.

El gremio que encabeza el Secretario General, Guillermo Moser, esta haciendo ingentes gestiones para arribar a acuerdos para el incrementos de los salarios de los trabajadores y evitar la escalada del conflicto.

En esa búsqueda, la próxima semana se prevé una nueva reunión; la última tuvo lugar hace una semana y las empresas no acercaron ofrecimiento concreto alguno.

La situación es ya insostenible en el sector Generación en el que las empresas aún adeudan las paritarias correspondientes a los meses de abril y mayo, indicaron desde la FATLyF.

En este mes de mayo, con el sector Distribución y con las Cooperativas se acordó un reajuste salarial acumulado del 8.8% sobre el salario de abril y ajustado según la inflación mensual.

En tanto que, en el sector Generación de Energía Nuclear, aún está pendiente el cierre de las negociaciones correspondientes al mes de mayo.

Con el firme propósito de que los salarios no pierdan frente a la inflación, la FATLyF negocia las paritarias según el índice de inflación de cada mes. Así vela no sólo por los más de 60 mil trabajadores activos y los jubilados de todo el país, sino por el adecuado suministro de un servicio esencial para la vida de los argentinos y por la paz social.

Continúe Leyendo

destacada

El salario pierde terreno: ocho de cada diez trabajadores están bajo la línea de pobreza

El mercado laboral argentino continúa mostrando una marcada pérdida del poder adquisitivo. De acuerdo con la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, correspondiente al primer trimestre de 2026, 10,5 millones de personas ocupadas en los 31 principales conglomerados urbanos del país perciben ingresos inferiores a $1.500.000 mensuales, un nivel que quedó por debajo de la Canasta Básica Total (CBT), indicador que en junio se ubicó en $1.531.473 para una familia tipo y determina la línea de pobreza.

Las cifras reflejan que ocho de cada diez trabajadores no generan ingresos suficientes para cubrir el costo de esa canasta. El fenómeno deja en evidencia que la pérdida del poder de compra ya no afecta exclusivamente a los segmentos más vulnerables, sino que alcanza de manera creciente a quienes cuentan con empleo registrado.

Sobre un universo de 13,1 millones de personas ocupadas con ingresos, el organismo estadístico informó que 7,4 millones (56,5%) desempeñan tareas formales, mientras que 5,7 millones (43,5%) trabajan sin registración. La participación del empleo informal volvió a incrementarse respecto del mismo período del año anterior, cuando representaba el 42,5%, confirmando una tendencia de expansión del trabajo precario.

Uno de los datos más relevantes del informe es que la insuficiencia de ingresos también atraviesa al empleo formal. Una parte importante de quienes perciben menos de $1,5 millones mensuales pertenece al universo de asalariados registrados, lo que pone de manifiesto que la erosión salarial dejó de ser una característica exclusiva de la economía informal.

El ingreso individual promedio per cápita de la población relevada, integrada por 30,1 millones de habitantes de los principales centros urbanos, alcanzó los $1.153.457 durante el primer trimestre. Sin embargo, el estudio vuelve a exhibir una amplia diferencia entre hombres y mujeres. Mientras el ingreso medio masculino llegó a $1.352.247, el femenino se ubicó en $959.030, una brecha cercana al 30% que continúa reflejando las desigualdades estructurales del mercado laboral argentino.

La distribución de los ingresos también muestra una fuerte relación entre bajos salarios e informalidad. En el escalón inferior, 1.314.000 personas perciben hasta $240.000 mensuales y el 90% de ellas desarrolla tareas sin registrar. En el extremo opuesto, dentro del segmento con remuneraciones que oscilan entre $2.250.000 y $40 millones, predominan ampliamente los trabajadores formales, con 1.140.000 ocupados, frente a 172.000 no registrados.

Otro indicador que explica el deterioro del ingreso real surge de la evolución de los salarios. Durante el primer trimestre de 2026 las remuneraciones aumentaron 8,3%, mientras que la inflación acumuló 9,4%, según el Índice de Salarios del propio INDEC. Esa diferencia consolidó una nueva pérdida del poder de compra, aun en un período en el que el empleo privado mostró una leve expansión interanual cercana al 1%.

No obstante, ese crecimiento no estuvo acompañado por una mayor formalización laboral. Por el contrario, el incremento del empleo respondió principalmente al avance del trabajo no registrado, elevando la tasa de informalidad al 43,5%. Entre las ramas con mayor precarización continúa sobresaliendo el servicio doméstico, donde el 72,8% de las personas ocupadas desarrolla su tarea sin registración.

Los datos difundidos por el INDEC consolidan un diagnóstico que preocupa tanto a economistas como a organizaciones sindicales: el crecimiento del empleo ya no garantiza una mejora en las condiciones de vida cuando los salarios evolucionan por debajo de la inflación y aumenta la precarización. En ese escenario, el desafío para la política económica no solo pasa por generar nuevos puestos de trabajo, sino también por recuperar el poder adquisitivo y revertir el avance de la informalidad que afecta a millones de argentinos.

Continúe Leyendo

destacada

El Frente de Gremios Estatales se incorpora al plan de lucha de la CGT y las CTA

El Frente de Gremios Estatales Nacionales confirmó su participación en la movilización convocada frente al Congreso junto a la CGT, las dos CTA, organizaciones sociales y jubilados. La protesta marca el inicio de una nueva etapa de confrontación con la administración de Javier Milei, en rechazo a los despidos, la reducción del empleo público y el deterioro de los ingresos.

El sindicalismo vuelve a movilizarse este miércoles con una amplia convocatoria que reúne a la CGT, las dos CTA, movimientos sociales, organizaciones de jubilados y el Frente de Gremios Estatales Nacionales. La concentración frente al Congreso buscará visibilizar el rechazo a las políticas económicas del Gobierno nacional y abrir una nueva etapa del plan de lucha impulsado por las principales centrales obreras.

La incorporación del espacio que nuclea a organizaciones de la administración pública amplía el alcance de la protesta y suma una agenda propia centrada en la reducción del aparato estatal, la pérdida de puestos de trabajo y el deterioro salarial registrado desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Desde ese ámbito sostienen que la política oficial avanza sobre funciones esenciales del Estado mediante despidos, cierre de organismos y recortes presupuestarios. A ello agregan que numerosas provincias comenzaron a replicar medidas de ajuste similares, lo que motivó la definición de una agenda federal de reclamos que también alcanzará a distintas administraciones provinciales.

El secretario general de la Federación Judicial Argentina, Matías Fachal, explicó que la presencia del Frente de Gremios Estatales responde tanto al respaldo del reclamo previsional como a la decisión de consolidar la unidad de acción entre la CGT y las dos CTA. El dirigente remarcó que la defensa del sistema jubilatorio también involucra a quienes hoy se encuentran en actividad, al advertir que los derechos previsionales forman parte de las conquistas laborales que consideran amenazadas por las reformas impulsadas desde la Casa Rosada.

La convocatoria tiene como eje la defensa de la seguridad social y la recuperación del poder adquisitivo de los haberes previsionales. Las organizaciones participantes sostienen que los jubilados constituyen uno de los grupos más afectados por el ajuste fiscal y reclaman una recomposición urgente de los ingresos, además de la restitución plena de la cobertura gratuita de medicamentos.

Fachal también anticipó que la protesta será el punto de partida de nuevas acciones coordinadas entre las distintas expresiones sindicales. En ese sentido, confirmó que el Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), la CTA Autónoma y otras organizaciones continuarán avanzando en mecanismos de coordinación para fortalecer la respuesta frente a las políticas oficiales.

El rechazo a la denominada «motosierra» encuentra respaldo en los últimos datos difundidos por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA). De acuerdo con ese informe, entre diciembre de 2023 y mayo de 2026 la administración pública nacional perdió 69.992 puestos de trabajo, equivalente a una reducción del 20,4% de la planta de personal. El mayor impacto, en términos absolutos, se concentró en los organismos descentralizados, seguido por las empresas públicas y la administración central.

El estudio también concluye que la reducción alcanzó prácticamente a toda la estructura estatal, incluyendo organismos desconcentrados y otros entes públicos, reflejando un proceso sostenido de achicamiento administrativo que, según el centro de estudios, afectó la capacidad operativa de distintas áreas del Estado.

En paralelo, la Asociación Trabajadores del Estado (ATE) ratificó su adhesión a la movilización. Su secretario general, Rodolfo Aguiar, sostuvo que la protesta inaugura una etapa de mayor conflictividad sindical y vinculó la convocatoria con la crisis que atraviesan los adultos mayores. El dirigente advirtió que la diferencia entre la jubilación mínima, actualmente ubicada en $411.989, y la Canasta Básica de los Jubilados, estimada por la Defensoría de la Tercera Edad en $1.824.682, refleja la magnitud del deterioro de los ingresos previsionales.

La movilización aparece así como el primer capítulo de una escalada de medidas que las centrales sindicales evalúan profundizar durante las próximas semanas. Sin avances en el diálogo con el Gobierno y frente a la continuidad del programa de ajuste, el movimiento obrero comienza a debatir nuevas acciones de alcance nacional, entre ellas la posibilidad de convocar a un nuevo paro general.

Continúe Leyendo

destacada

La quita del programa Volver al Trabajo desata protestas en todo el país

La protesta convocada por la UTEP incluirá cortes de rutas, puentes y accesos en distintos puntos del país en rechazo a la eliminación del programa Volver al Trabajo. La organización sostiene que más de 930.000 personas perderán ese ingreso desde agosto y advierte sobre el impacto económico en los barrios populares.

La Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) realiza este miércoles una jornada nacional de piquetes con cortes de rutas, puentes y principales accesos como respuesta a la decisión del Gobierno de Javier Milei de eliminar, a partir de agosto, el programa Volver al Trabajo. La organización considera que la medida dejará sin ingresos a más de 930.000 beneficiarios, profundizando la crisis de miles de familias que dependen de esa asistencia.

La convocatoria fue confirmada por la secretaria gremial de la UTEP, Johana Duarte, quien aseguró que la protesta alcanzará distintos puntos del país y estará acompañada por la participación de la organización en la movilización que la CGT y las dos CTA realizarán desde las 15 junto a jubilados frente al Congreso Nacional.

La dirigente sostuvo que la eliminación del programa representa un fuerte deterioro para los trabajadores de la economía popular y afirmó que la decisión oficial también afectará a las economías barriales. Según explicó, la desaparición de esos ingresos reducirá el consumo en almacenes, kioscos, verdulerías y pequeños comercios que dependen de la circulación diaria del dinero en los barrios.

Para dificultar los operativos de las fuerzas de seguridad, la UTEP resolvió mantener en reserva los lugares donde se concretarán los cortes hasta pocas horas antes del inicio de la protesta. La organización busca evitar bloqueos preventivos y cercos policiales que impidan el desplazamiento de los manifestantes hacia los puntos elegidos.

En movilizaciones anteriores, los bloqueos se concentraron en accesos estratégicos al Área Metropolitana de Buenos Aires, como los puentes Pueyrredón y Saavedra, la intersección de la avenida General Paz con Juan Manuel de Rosas, la Autopista Buenos Aires-La Plata y el cruce de la Panamericana con la Ruta Provincial 24. Esta vez, los organizadores adelantaron que las manifestaciones tendrán alcance federal, con acciones simultáneas en distintas provincias.

La jornada forma parte de una escalada de medidas impulsadas por la UTEP junto con las centrales sindicales. Entre las próximas iniciativas figura una marcha federal hacia la Casa Rosada y crecen las expectativas sobre la eventual convocatoria a un nuevo paro general, una posibilidad que todavía no fue oficializada por la conducción de la CGT.

Desde el Ministerio de Capital Humano, encabezado por Sandra Pettovello, ratificaron que se aplicará el protocolo antipiquetes en caso de que se produzcan cortes sobre rutas nacionales o espacios bajo jurisdicción federal. El Gobierno anticipó que las fuerzas de seguridad actuarán para liberar la circulación y remarcaron que se mantendrá el criterio aplicado en protestas anteriores.

Mientras la Casa Rosada sostiene que logró reducir el impacto de los piquetes mediante la aplicación del protocolo de seguridad, los movimientos sociales aseguran que el agravamiento de las condiciones económicas incrementa el nivel de conflictividad. Desde la UTEP afirman que muchas familias ya no cuentan con recursos suficientes incluso para afrontar el costo del transporte.

En la misma línea, la dirigente de Libres del Sur, Silvia Saravia, cuestionó la política social del Gobierno y denunció que el ajuste afecta especialmente a jubilados, personas con discapacidad, estudiantes y trabajadores. A su juicio, el equilibrio de las cuentas públicas se sostiene sobre una fuerte caída del consumo interno y una pérdida del poder adquisitivo de amplios sectores de la población.

Continúe Leyendo

Tendencias