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Los gremios que integran la Federación de Asociaciones de Trabajadores de la Sanidad Argentina (FATSA) resolvieron este jueves la convocatoria a paros por turnos en clínicas y sanatorios de todo el país, ante la falta de respuestas de los empresarios a demandas salariales a más de un mes de iniciadas las negociaciones.

Los trabajadores de la sanidad comenzarán un plan de acción la próxima semana con tres días de protestas. El cronograma se iniciará el miércoles 11 con un paro de 2 horas por turno, continuará el jueves 23 con cese de actividades de 3 horas por turno, y la primera etapa de medidas, cerrará el viernes 24 con 4 horas de paro por turno.

La entidad que conduce Héctor Daer aprobó las medidas de acción directa tras reunión de consejo directivo por el atraso en la paritaria del sector asistencial. Días antes habría se había declarado en estado de alerta y movilización.

En la previa a las jornadas de paro, entre lunes y martes, las distintas asociaciones de trabajadores de sanidad (ATSA) se mantendrán en estado de asamblea permanente en establecimientos para informar sobre el estado de la negociación, confirmaron a Mundo Gremial.

Los empresarios del sector asistencial, que nuclea a sanatorios y clínicas privadas, geriátricos, emergencias médicas y laboratorios de análisis clínicos, entre otros, se niegan a otorgar el aumento paritario solicitado por la FATSA y se plantó en porcentajes por debajo de la inflación, informaron fuentes sindicales a Mundo Gremial.

Semanas atrás, la federación se había referido a la “irresponsabilidad empresaria y la intransigencia de las Cámaras Empresariales para firmar un acuerdo paritaria” y recalcado que la responsabilidad por los “perjuicios que en la atención de los servicios de salud puedan ocasionar las medidas de acción sindical” recaería sobre la patronal.

Durante toda la semana, los distintos sindicatos que integran la FATSA llevaron adelante asambleas y manifestaciones en establecimientos como forma de protesta.

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Reforma laboral: El juez Ojeda revirtió su propia cautelar y restituye un artículo clave

El juez Raúl Ojeda reconsideró su propia cautelar y habilitó la aplicación del artículo 55 de la Ley de Modernización Laboral 27.802, estableciendo un nuevo mecanismo para calcular intereses en indemnizaciones. La medida busca dar previsibilidad al sistema, en medio de un escenario judicial aún abierto.

En un movimiento que reconfigura el escenario judicial de la reforma laboral, el titular del Juzgado Nacional del Trabajo N° 63, Raúl Ojeda, resolvió restituir la vigencia del artículo 55 de la Ley de Modernización Laboral, tras haber suspendido previamente un conjunto significativo de disposiciones de la norma.

La decisión introduce un cambio sustancial en el cálculo de los intereses sobre créditos laborales judicializados. A partir de ahora, las indemnizaciones deberán actualizarse bajo un esquema que combina la tasa pasiva del Banco Central de la República Argentina con un límite fijado en el Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER) más un 3% anual. El objetivo, según el fallo, es evitar distorsiones derivadas de sistemas de capitalización que, en algunos casos, derivaban en montos finales considerados excesivos.

El magistrado adoptó esta decisión mediante una figura procesal conocida como “revocación por contrario imperio”, lo que implica una reconsideración de su propia resolución cautelar anterior. En su fundamentación, Ojeda explicó que un análisis más profundo —apoyado en estudios de la Red Académica de Jueces y Juezas del Trabajo— lo llevó a concluir que la suspensión total del artículo podía generar efectos adversos, incluso para los trabajadores, en determinadas jurisdicciones.

El fallo introduce así un matiz en un debate altamente polarizado. Mientras sectores empresariales ven en la medida un avance hacia mayor previsibilidad y reducción de contingencias judiciales, desde el ámbito laboral persisten cuestionamientos sobre el impacto que este nuevo esquema podría tener en el valor real de las indemnizaciones.

Otro aspecto relevante es la implementación de herramientas para garantizar uniformidad en la aplicación del criterio. En ese sentido, el Banco Central prevé habilitar una calculadora oficial que permita determinar los montos de manera transparente, buscando reducir la dispersión de criterios entre tribunales.

La resolución también mantiene vigente la posibilidad de pago en cuotas para las indemnizaciones, diferenciando entre PyMEs —que podrán hacerlo en hasta 12 tramos— y grandes empresas, con un máximo de seis. Este punto refuerza la intención de dotar al sistema de mayor previsibilidad financiera, aunque también abre interrogantes sobre su impacto en los tiempos de cobro para los trabajadores.

El giro judicial se produce en un entorno más amplio de revisión de la reforma. Días atrás, el propio Ojeda había suspendido 82 artículos de la norma tras una presentación de la Confederación General del Trabajo. Con esta nueva resolución, uno de los ejes centrales del proyecto oficial recupera vigencia, mientras el resto del articulado continúa bajo análisis en la Justicia.

La restitución del artículo 55 introduce un elemento de equilibrio en una discusión marcada por posiciones contrapuestas. Al mismo tiempo que atiende reclamos de previsibilidad del sector empresario, mantiene abierto el debate sobre la protección efectiva de los derechos laborales.

El futuro de la reforma dependerá, en gran medida, de las definiciones judiciales que aún están pendientes. En ese terreno, cada fallo no solo interpreta la ley, sino que también moldea el alcance real de los cambios impulsados, en un escenario donde la seguridad jurídica y la equidad social siguen en estado de alerta.

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Golpe al bolsillo: los ingresos rinden cada vez menos frente al aumento de los combustibles

Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal revela una fuerte caída del poder adquisitivo de los salarios frente al precio de los combustibles. Solo entre febrero y marzo, la capacidad de compra se redujo un 17%, en un entorno económico marcado por el encarecimiento del petróleo y la estabilidad de los ingresos.

El valor de la nafta se consolidó como uno de los indicadores más sensibles del deterioro del poder adquisitivo. En marzo, el litro registró un aumento real del 21%, impulsado por la suba internacional del petróleo en línea con el conflicto en Medio Oriente, lo que generó un impacto inmediato en el mercado local. La dinámica responde a múltiples factores: el precio internacional del crudo, el tipo de cambio, los costos de refinación y la estructura impositiva.

Sin embargo, el dato más relevante no es el precio en sí, sino su relación con los ingresos. Medido en litros de nafta, el salario registrado sufrió una caída del 17% en apenas un mes, evidenciando la rapidez con la que el aumento del combustible erosiona la capacidad de compra en un presente de ingresos prácticamente estancados.

La tendencia se profundiza al ampliar la perspectiva temporal. En la comparación interanual, el deterioro alcanza el 27%, mientras que frente a noviembre de 2023 el retroceso asciende al 48%. Incluso si se toma como referencia 2018, el salario medido en combustible muestra una caída cercana al 18%, consolidando un proceso sostenido de pérdida de capacidad adquisitiva.

Este tipo de medición, que vincula ingresos con bienes de consumo masivo, permite dimensionar con mayor claridad el impacto de la inflación en la vida cotidiana. La nafta, además de ser un insumo clave para la movilidad, incide de manera transversal en la estructura de costos de la economía, trasladándose a precios de bienes y servicios.

El fenómeno también expone un mecanismo intrincado: mientras el consumo de combustible puede verse condicionado por el precio, su carácter estratégico limita la posibilidad de sustitución. En ese marco, el encarecimiento del producto no solo afecta el gasto directo de los hogares, sino que amplifica el impacto inflacionario en cadena.

La caída del salario medido en litros de nafta sintetiza, de manera concreta, el deterioro del poder de compra en la Argentina. Más allá de los indicadores macroeconómicos, el dato revela una realidad tangible: los ingresos alcanzan cada vez para menos.

En un encuadre atravesado por factores externos y presiones internas, la evolución del precio del combustible seguirá siendo un termómetro clave. El desafío, hacia adelante, será recomponer el equilibrio entre ingresos y costos en una economía donde la capacidad de consumo continúa bajo amenaza.

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El Gobierno salteño y ASIJEMIN avanzan en una agenda común para el sector minero

El ministro de Producción y Minería de Salta, Ignacio Lupión, junto al secretario general de ASIJEMIN, Marcelo Mena Muñoz, y el referente gremial Roberto Velázquez, mantuvieron una reunión de trabajo para analizar la actividad minera en la provincia y el rol de los trabajadores profesionales en la industria.

Durante el encuentro, el Ministerio de Producción y Minería presentó los lineamientos estratégicos del Gobierno para el desarrollo de la minería, destacando su rol en la planificación de proyectos, fomento de inversiones, generación de empleo, apoyo a las empresas locales, impulso de energías y cuidado del medio ambiente.

Por su parte, ASIJEMIN subrayó la importancia del aporte técnico de los trabajadores profesionales, la capacitación continua, la seguridad laboral, la defensa de derechos laborales, paritarias y la promoción de buenas prácticas ambientales dentro de los proyectos mineros.

El encuentro permitió intercambiar perspectivas y avanzar en una línea de trabajo conjunta entre el Gobierno provincial y ASIJEMIN, con el objetivo de consolidar un sector minero seguro, profesional y sustentable, que impulse el desarrollo económico y laboral de la provincia. La reunión reafirma el compromiso del Gobierno de Salta y de ASIJEMIN en fortalecer la minería con visión profesional y garantizar que los trabajadores mineros cuenten con las herramientas, formación y derechos necesarios para su desempeño.

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