Lanzan campaña para derogar el DNU del gobierno
La CTA Autónoma que encabeza Hugo “Cachorro” lanza la campaña 1 millón de firmas para derogar el DNU 70/23 que actualmente continúa en disputa.
En el día de hoy se reunió la Comisión Ejecutiva Nacional de la CTA Autónoma para avanzar, definir y ratificar el plan de lucha con paros, movilizaciones, actividades callejeras y campañas para ponerle un freno al gobierno nacional.
Encabezada por el Secretario General, Hugo “Cachorro” Godoy, la reunión definió realizar una campaña denominada “1 millón de firmas para derogar el DNU”, iniciativa que pondrá en funcionamiento la militancia y el activismo de la CTA para derogar y anular el DNU que expresa una reforma constitucional de facto. La campaña será callejera y digital y se pondrá en funcionamiento a partir de la semana que viene.
Luego de poner en valor la inmensa movilización protagonizada el martes pasado por gran parte de la sociedad, en todo el país, en defensa de la educación y la universidad pública, se resolvió movilizar el próximo 1º de Mayo al Monumento al Trabajo en una acción unificada junto a las demás centrales sindicales y la UTEP. Además de respaldar todas las iniciativas que se realizarán en cada una de las provincias.
En ese marco, también se ratificó el Paro Nacional del 9 de Mayo ya anunciado por todo el arco del campo popular.
Previamente, el día 30 de abril, se realizará una jornada Nacional de Lucha del Frente de Sindicatos Estatales y Gremios de Empresas Públicas en la cual se instalarán mesas y gacebos frente al Congreso de la Nación.
Para el mismo día, el gobierno nacional convocó al Consejo del Salario para definir el nuevo monto del Salario Mínimo, Vital y Móvil. Recordemos que en la anterior reunión llevada a cabo en el mes de febrero, la secretaría de Trabajo montó una farsa junto al sector empresarial y no hubo acuerdo entre las partes. En esta oportunidad, la CTA Autónoma volverá a plantear una suma importante ante la permanente caída de los salarios.
destacada
AMET va a las urnas con lista única y clima de disputa institucional
La decisión de la Junta Electoral Nacional de oficializar únicamente a la lista Celeste y Blanca, tras rechazar a la opositora Lista Magenta, derivó en la presentación de un recurso de amparo y profundizó el malestar interno. El proceso electoral, lejos de consolidar legitimidad, queda atravesado por cuestionamientos políticos y jurídicos.
La elección de autoridades en la Asociación del Magisterio de Enseñanza Técnica (AMET) en San Juan se encamina a un escenario de lista única que, más que reflejar consensos, expone tensiones estructurales dentro del gremio. La oficialización exclusiva de la lista Celeste y Blanca por parte de la Junta Electoral Nacional, dejando fuera de competencia a la Lista Magenta, reconfiguró el proceso en un terreno donde la legalidad formal convive con la controversia política.
El espacio oficialista, encabezado por el actual secretario adjunto Adrián Ruiz, quedó así como única opción en los comicios previstos para este 5 de mayo. La decisión se sustentó en la impugnación previa de la lista opositora por parte de la Junta Electoral local, que observó irregularidades en la documentación presentada y cuestionó la antigüedad como afiliados de algunos de sus candidatos.
Sin embargo, lejos de clausurar el conflicto, la exclusión de la Lista Magenta activó una estrategia judicial. Desde el sector opositor denunciaron arbitrariedad en el proceso y avanzaron con la presentación de un recurso de amparo, con el objetivo de frenar la elección y someter a revisión judicial tanto las impugnaciones como la conformación del padrón electoral. La negativa a dar curso a estos planteos en sede administrativa nacional terminó de escalar la disputa.
El episodio no es menor: la judicialización de procesos electorales sindicales suele ser el síntoma de déficits de legitimidad interna o de reglas de juego cuestionadas. En este caso, el hecho de que la elección se realice sin competencia directa debilita el carácter representativo del resultado, aun cuando el procedimiento haya sido convalidado institucionalmente.
Desde el oficialismo, en tanto, sostienen que el proceso se desarrollará con “total normalidad” y dentro del marco estatutario. Bajo ese esquema, Adrián Ruiz se perfila para asumir como secretario general, acompañado por Francisco Campos como adjunto y Marcelo Quiroga como secretario gremial, consolidando una línea de continuidad dentro de la conducción provincial.
En este sentido, el reordenamiento también impacta en el plano nacional. Daniel Quiroga, histórico referente del gremio, dejará la secretaría general tras 16 años para postularse como secretario de Acción Social en la estructura nacional de la misma lista. El movimiento, leído en clave política, sugiere una transición planificada más que una renovación, con fuerte impronta familiar y de continuidad dirigencial.
La ausencia de competencia electoral efectiva abre interrogantes sobre la calidad democrática interna del sindicato. Si bien la normativa puede respaldar la decisión de excluir una lista por incumplimientos formales, el trasfondo político revela una disputa más profunda por la conducción y por los mecanismos de acceso al poder gremial.
En ese contexto, la eventual realización de los comicios sin modificaciones dependerá también del curso del amparo judicial presentado. De prosperar, podría alterar el cronograma o incluso obligar a revisar decisiones clave del proceso. De no hacerlo, la elección avanzará, pero con un signo de interrogación sobre su legitimidad política.
destacada
Entre la negociación y la confrontación, el movimiento obrero redefine su posicionamiento
Las conmemoraciones del 1° de mayo dejaron al descubierto matices cada vez más marcados dentro del sindicalismo. Aunque persiste un diagnóstico compartido sobre la situación económica, las diferencias en las formas de acción abren interrogantes sobre la cohesión del sector.
El Día del Trabajador funcionó este año como una radiografía precisa del presente sindical argentino. En menos de 24 horas, dos convocatorias multitudinarias —la movilización de la CGT a Plaza de Mayo y el plenario del Frente de Sindicatos Unidos (FreSU) en Pilar— dejaron en evidencia no solo la capacidad de movilización del sector, sino también las divergencias que atraviesan a su dirigencia.
Ambos espacios coincidieron en cuestionar el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, al que responsabilizan por el deterioro del empleo, la pérdida del poder adquisitivo y el retroceso en derechos laborales. Sin embargo, ese punto de encuentro no alcanza para disimular las diferencias en torno a la estrategia a seguir.
La CGT optó por una demostración de fuerza en la calle, con un discurso más enfático que en ocasiones anteriores, aunque sin abandonar del todo su lógica de negociación institucional. Ese posicionamiento sigue siendo objeto de críticas internas, especialmente desde sectores que consideran insuficiente el ritmo de respuesta frente a las reformas impulsadas por el Ejecutivo.
En contraste, el FreSU consolidó su perfil con una convocatoria orientada a construir un esquema de mayor presión. Durante el encuentro, su principal referente, Abel Furlán, planteó la necesidad de avanzar hacia un programa de acción que desemboque en medidas de fuerza de mayor alcance. “Este frente tiene que generar músculo”, afirmó, al tiempo que propuso expandir la organización a nivel federal para canalizar demandas de base.
El contraste no es menor. Mientras la central obrera busca sostener canales de interlocución, el nuevo espacio apuesta a una construcción más confrontativa, con eje en la movilización y la articulación de un plan de lucha. En ese cruce de enfoques se juega buena parte de la discusión actual sobre la conducción del movimiento obrero.
Pese a ello, en ambos sectores prevalece una idea compartida: evitar una ruptura que debilite al conjunto. Dirigentes cercanos a la CGT relativizan el alcance del FreSU y descartan un escenario de fractura. La comparación con experiencias históricas, como el Movimiento de Trabajadores Argentinos de los años noventa, aparece como referencia para dimensionar la situación actual, que consideran distante de aquel nivel de confrontación interna.
No obstante, el proceso exhibe señales de desgaste. Desde el propio FreSU surgen advertencias sobre el riesgo de dispersión si no se logra una articulación más amplia. La preocupación se vincula, además, con los movimientos en otros sectores del sindicalismo, como el acercamiento entre las dos CTA, lo que agrega complejidad al mapa gremial.
Las tensiones también se proyectan sobre el plano político. La participación de dirigentes cegetistas en el lanzamiento del Peronismo Federal introdujo un nuevo elemento de fricción dentro del universo peronista. A esto se suman gestos simbólicos, como la ausencia de referencias al kirchnerismo en determinados discursos, interpretados como señales de posicionamiento en una interna aún abierta.
En ese ámbito, referentes sindicales plantearon la necesidad de reconstruir una propuesta política con capacidad de representación. “No estamos dispuestos a resignar derechos”, sostuvo Cristián Jerónimo, quien además proyectó la disputa hacia el terreno electoral. En la misma línea, Jorge Sola remarcó la importancia de recuperar una agenda centrada en la justicia social y en la defensa de los sectores más afectados.
El trasfondo de estas definiciones es un escenario social complejo, atravesado por la caída del ingreso real, el cierre de empresas y el aumento de la incertidumbre laboral. En ese contexto, la dirigencia sindical enfrenta el desafío de ofrecer respuestas que combinen eficacia en la acción con capacidad de representación.
destacada
El sistema universitario activa una campaña nacional para exigir fondos y recomposición salarial
El Consejo Interuniversitario Nacional, junto a gremios docentes y nodocentes, impulsa una campaña en redes sociales para reclamar la transferencia de fondos previstos por ley. La iniciativa busca amplificar el respaldo social en la antesala de una nueva movilización federal.
El sistema universitario argentino ingresó en una etapa de mayor exposición pública en su disputa con el Gobierno nacional. A pocos días de una nueva movilización en todo el país, rectores, sindicatos y estudiantes decidieron trasladar el conflicto al terreno digital con una campaña coordinada que busca interpelar a la sociedad y reforzar el respaldo al reclamo por financiamiento.
La iniciativa es encabezada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que nuclea a las autoridades de las universidades públicas, en articulación con organizaciones gremiales de docentes y nodocentes. El objetivo inmediato es visibilizar la falta de cumplimiento de la Ley de Financiamiento Universitario, sancionada por el Congreso y promulgada posteriormente, pero aún sin aplicación efectiva en lo relativo a la transferencia de recursos.
La estrategia comunicacional se despliega en la previa de la cuarta marcha federal universitaria, convocada para el 12 de mayo, y apunta a consolidar un frente amplio de apoyo social. Desde el CIN, su presidente Franco Bartolacci y el vicepresidente Oscar Alpa promovieron activamente la campaña, con mensajes que subrayan la necesidad de que el Poder Ejecutivo respete tanto la norma vigente como los fallos judiciales que ordenan su implementación.
El eje discursivo no se limita a una demanda sectorial. Las universidades plantean que el incumplimiento de una ley sancionada y ratificada en sede judicial compromete principios institucionales básicos, entre ellos la división de poderes. En ese sentido, el reclamo adquiere una dimensión que trasciende lo presupuestario y se proyecta sobre la calidad del funcionamiento democrático.
Con esta situación, el conflicto avanza por la vía judicial. El CIN presentó una acción cautelar ante la Justicia federal que obtuvo resoluciones favorables en dos instancias. Pese a ello, el Gobierno decidió apelar hasta la Corte Suprema, lo que prolonga la incertidumbre sobre la ejecución efectiva de los fondos.
Mientras tanto, la actualidad en las universidades se deteriora con rapidez. Según datos del sector, el recorte presupuestario acumulado alcanza el 45%, lo que impacta de manera directa en el funcionamiento cotidiano de las instituciones. A la restricción de recursos operativos se suma la paralización de programas de becas de investigación, considerados centrales para la producción científica y la formación de nuevos investigadores.
El frente salarial constituye otro de los núcleos más sensibles del conflicto. Docentes y trabajadores nodocentes registran una pérdida de 141 puntos frente a la inflación desde fines de 2023, un deterioro que, en términos prácticos, equivale a varios meses de trabajo sin remuneración efectiva. La ausencia de negociaciones paritarias y la falta de actualización de ingresos profundizan el malestar en el sector.
Este escenario explica la creciente articulación entre actores universitarios y otros espacios sociales y políticos que ya expresaron su respaldo al reclamo. La movilización del 12 de mayo se perfila, en este aspecto, como un punto de convergencia donde se pondrá en juego no solo la demanda presupuestaria, sino también el alcance del apoyo ciudadano.
-
Gremioshace 6 añosDieron a conocer el calendario de pagos anual de sueldos para estatales sanjuaninos
-
Localeshace 5 añosDetectan varios casos de trabajo esclavo en San Juan
-
Generalhace 5 añosMas de 300.000 niños fueron víctimas de la explotación laboral
-
Localeshace 4 añosCGT local: Moral asumió en la secretaría de Género
-
destacadahace 2 añosDesignan a Eugenia Cortona como la nueva subsecretaria de Empleo
-
Generalhace 7 añosEmpresarios pyme se reunieron con Alberto Fernández y Carlos Heller
-
Generalhace 2 añosLlaman a cubrir cargos en la Tecnicatura Superior en Criminalística
-
Gremioshace 3 añosUTHGRA acordó adelantar los aumentos
