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Los gremios agrupados en la Mesa de Unidad Sindical de Telecomunicaciones anunciaron un preacuerdo con las empresas del sector, en el marco de la paritaria del último trimestre del año. El acuerdo, que tendrá carácter de suma única, será del 13%.

Los gremios del sector Telecomunicaciones agrupados en la Mesa de Unidad Sindical, anunciaron un preacuerdo en la paritaria que corresponde al último trimestre del año 2023. Los sindicatos lograron un preacuerdo de incremento salarial del 13% sobre los salarios de julio y con carácter de suma única, no remunerativa.

El pago se liquidará dentro de los 10 días próximos a la firma del acuerdo, y se realizará en los haberes correspondientes a noviembre. El preacuerdo establece que el pago será correspondiente a la corrección salarial del mes de octubre y no significa la aceptación de un porcentaje de corrección definitivo.

Además, se acordó que se continuará “con el criterio solidario, promoviendo el acuerdo de otro uno por ciento de la masa salarial” para beneficiar a “aquellos compañeros que por diversos motivos perciben salarios más bajos”.

El comunicado de la MUS, resaltó que se “mantiene una metodología coherente que nos permite mes a mes ajustar salarios y no perder poder adquisitivo”, explicaron. Además anunciaron que volverán a reunirse con las empresas del sector el próximo 9 de noviembre.

La MUS, esta integrada por el Sindicato de los Profesionales de las Telecomunicaciones (CePETel), la Federación de Organizaciones de los Mandos Medios de las Telecomunicaciones de la República Argentina (FOMMTRA), la Unión del Personal Jerárquico de Empresas de Telecomunicaciones (UPJET), la Federación Argentina de Trabajadores de las Telecomunicaciones (FATTEL) y la Federación de Obreros, Especialistas y empleados de los Servicios e Industria de las Telecomunicaciones de la República Argentina (FOEESITRA).

Cabe destacar, que la Mesa cerró el trimestre pasado correspondiente a los meses de Julio, Agosto y Septiembre, con un incremento salarial del 34%, en una negociación marcada por la tensión con las empresas del rubro.

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Las universidades sellan una tregua con el Gobierno, pero mantienen abierta la disputa por el financiamiento

Tras más de dos años de movilizaciones, paros y reclamos presupuestarios, los gremios universitarios valoraron la reapertura de las negociaciones salariales y la mejora acordada con el Ejecutivo. Sin embargo, remarcaron que la recomposición alcanzada apenas cubre una parte de las pérdidas acumuladas y ratificaron su exigencia de aplicar plenamente la Ley de Financiamiento Universitario.

La firma del acuerdo entre el Gobierno nacional, los rectores y las organizaciones gremiales universitarias marcó un punto de inflexión en uno de los conflictos más prolongados de la gestión de Javier Milei. No obstante, lejos de interpretarlo como un cierre definitivo, los distintos actores del sistema coincidieron en definirlo como un paso inicial dentro de una discusión que todavía conserva fases determinantes.

El entendimiento contempla una actualización salarial del 24,33% distribuida en dos tramos, un incremento de los recursos destinados al funcionamiento de las universidades, refuerzos para los hospitales universitarios y una mejora en las becas Manuel Belgrano. La propuesta permitió destrabar una negociación que permanecía estancada y evitó una nueva escalada de medidas de fuerza en el inicio del segundo cuatrimestre.

Las federaciones docentes y nodocentes coincidieron en destacar que el resultado no fue producto de una decisión espontánea del Poder Ejecutivo, sino la consecuencia de una prolongada serie de movilizaciones, paros, clases públicas y multitudinarias marchas federales que lograron instalar el reclamo universitario en el centro de la agenda pública.

En ese sentido, desde distintos sectores remarcaron que la recuperación obtenida representa apenas una porción de los recursos perdidos durante los últimos años. La mejora acordada permite aliviar parcialmente la situación salarial, pero no alcanza para compensar el deterioro acumulado desde el inicio del actual gobierno ni sustituye los mecanismos previstos en la Ley de Financiamiento Universitario.

Precisamente allí se encuentra el principal punto de debate hacia adelante. Mientras la administración nacional busca presentar el acuerdo como una instancia de normalización y una oportunidad para dejar atrás la confrontación, rectores y sindicatos sostienen que la cuestión estructural permanece sin resolver. La norma sancionada por el Congreso continúa vigente y las acciones judiciales impulsadas para exigir su cumplimiento seguirán su curso.

La decisión de mantener abiertas las demandas constituye uno de los aspectos más significativos del entendimiento alcanzado. Durante las conversaciones previas, la posibilidad de retirar las presentaciones judiciales apareció como una condición impulsada desde sectores del oficialismo. Sin embargo, tanto las universidades como las organizaciones sindicales rechazaron esa alternativa y preservaron una herramienta que consideran clave para garantizar la recuperación integral de los recursos.

Una disputa que trasciende los salarios

La negociación también dejó expuesta la magnitud del deterioro registrado por el sistema universitario en los últimos años. La discusión no involucra únicamente los ingresos de docentes y nodocentes, sino también el financiamiento de actividades académicas, investigación, extensión, infraestructura, hospitales universitarios y programas de asistencia estudiantil.

Por esa razón, los dirigentes del sector insisten en que el acuerdo debe interpretarse como una señal de avance y no como la resolución definitiva del conflicto. La convocatoria obligatoria a nuevas instancias paritarias cada tres meses aparece como una de las principales conquistas obtenidas en la negociación y como una garantía para sostener futuras discusiones sobre recomposición salarial.

La comunidad universitaria consiguió lo que durante meses parecía improbable: forzar la reapertura de una negociación que el Gobierno evitó durante largo tiempo. Sin embargo, la firma del acuerdo no modificó el núcleo de la controversia. La recuperación plena de los salarios, la consolidación presupuestaria de las universidades y la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento continúan siendo los grandes objetivos de un reclamo que, aunque ingresa en una nueva etapa, está lejos de haber concluido.

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La CGT escala su ofensiva internacional y advierte sobre el deterioro social

En declaraciones a Mundo Laboral SJ, Cabello respaldó la denuncia presentada ante la OIT, alertó sobre el avance de la pobreza y destacó el rol de la obra pública como herramienta para sostener el empleo en San Juan.

Por momentos, la discusión sobre el rumbo económico argentino trasciende las fronteras nacionales y desembarca en organismos internacionales. Esa es la lectura que hace la CGT luego de la denuncia presentada ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT), donde el sindicalismo cuestionó al Gobierno de Javier Milei por presuntas vulneraciones a convenios laborales suscriptos por el país.

Para el secretario general de la CGT San Juan, Eduardo Cabello, la presentación constituye un paso vital dentro de una disputa que ya excede el plano gremial y se proyecta sobre la imagen institucional de la Argentina ante la comunidad internacional.

“La CGT venía trabajando desde hace tiempo en esta instancia junto a sus equipos técnicos y jurídicos. Ahora serán los organismos internacionales los que deberán escuchar lo que está ocurriendo con los trabajadores argentinos y exigir explicaciones al Ejecutivo”, sostuvo.

La central obrera considera que las reformas impulsadas por la administración nacional implican un retroceso en materia de protección laboral y entiende que la intervención de la OIT puede convertirse en un factor de presión adicional sobre la Casa Rosada.

La preocupación social llega a la Iglesia

Las inquietudes sindicales no se limitan al terreno estrictamente laboral. Durante los últimos días, representantes de distintos gremios participaron de encuentros convocados por la Iglesia Católica para analizar el impacto social de la crisis económica y las dificultades que enfrentan amplios sectores de la población.

Según relató Cabello, uno de los aspectos que más preocupación genera es la persistencia de situaciones de vulnerabilidad que trascienden la pérdida del empleo y alcanzan dimensiones familiares, sanitarias y emocionales.

“La pobreza sigue avanzando en muchos sectores y eso tiene consecuencias que van mucho más allá de los números. Hay una realidad cotidiana que golpea a miles de familias y que requiere ser observada con responsabilidad”, sostuvo.

Aunque durante las reuniones no se presentaron estadísticas específicas sobre salud mental, los participantes coincidieron en que el aumento de la incertidumbre económica y las dificultades para sostener ingresos estables tienen efectos visibles sobre la calidad de vida de los trabajadores.

La intervención de la Iglesia aparece así como un elemento de articulación entre distintos actores sociales que comparten una misma preocupación: la fragilidad de amplios sectores de la población frente a un ciclo económico que aún no logra traducir sus indicadores macroeconómicos en mejoras concretas para los hogares.

La obra pública vuelve al centro del debate

En contraste con el repliegue de la inversión nacional en infraestructura, las provincias comenzaron a explorar mecanismos propios para sostener proyectos de desarrollo y preservar puestos de trabajo.

En el plano provincial, Cabello observó con expectativa el programa de inversiones anunciado por el gobernador Marcelo Orrego, especialmente por su potencial para dinamizar el sector de la construcción y generar puestos de trabajo registrados.

“La obra pública tiene un efecto multiplicador muy importante. No solamente genera empleo directo, sino que moviliza actividades vinculadas a la producción, el comercio y los servicios”, señaló.

Desde la óptica sindical, la continuidad de estos proyectos resulta especialmente relevante en un momento de dificultades para absorber mano de obra y en el que numerosos sectores productivos enfrentan niveles de actividad inferiores a los registrados en años anteriores.

Una discusión que mira más allá del presente

A medida que se acercan las definiciones políticas de cara al 2027, el sindicalismo también comienza a proyectar debates de largo alcance. Cabello planteó la necesidad de construir acuerdos amplios que permitan recuperar una agenda centrada en la producción, el empleo y la protección social.

Sin adelantar posicionamientos electorales concretos, sostuvo que el desafío consiste en consolidar espacios capaces de representar a los trabajadores y responder a demandas que exceden la coyuntura inmediata.

La denuncia ante la OIT, las advertencias formuladas por la Iglesia y la expectativa generada por los programas de inversión pública revelan que el debate sobre el trabajo volvió a ocupar un lugar central en la discusión pública. En ese entramado convergen reclamos salariales, inquietudes sociales y proyectos de desarrollo que, más allá de las diferencias políticas, terminan reflejando una misma preocupación: el futuro de quienes viven de su esfuerzo cotidiano.

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Crece el malestar en Radio Nacional y anuncian un plan de lucha por salarios y condiciones laborales

La asamblea intersindical de Radio Nacional Buenos Aires declaró el estado de asamblea permanente y dispuso un paro de actividades tras rechazar la propuesta salarial presentada por la empresa. Los trabajadores denuncian una fuerte pérdida del poder adquisitivo y advierten sobre el deterioro operativo de los medios públicos.

El conflicto en Radio Nacional sumó un nuevo episodio este martes luego de que los trabajadores de LRA 1 Buenos Aires resolvieran iniciar medidas de fuerza en rechazo a la oferta salarial presentada durante la última audiencia paritaria.

La decisión fue adoptada por la asamblea intersindical, que además declaró el estado de asamblea permanente y dejó abierta la posibilidad de profundizar las protestas en las próximas semanas. Entre las acciones ya definidas figura un paro de dos horas como señal de rechazo a la propuesta formulada por Radio y Televisión Argentina (RTA).

Desde la representación sindical sostienen que la recomposición ofrecida resulta insuficiente para revertir el deterioro acumulado de los ingresos. Según indicaron, la actualización planteada elevaría el salario básico de la categoría testigo a 474 mil pesos, una cifra que consideran incompatible con el costo actual de vida.

El reclamo salarial aparece acompañado por cuestionamientos más amplios sobre la situación de la emisora. Los trabajadores denuncian una reducción progresiva de recursos, retiros voluntarios, disminución de contenidos, carencias técnicas y restricciones que, aseguran, afectan el normal desarrollo de la actividad periodística y de producción.

La audiencia que dio origen a la controversia se produjo luego de una resolución judicial que ordenó reactivar las negociaciones colectivas, paralizadas durante un extenso período. Sin embargo, el resultado del encuentro lejos estuvo de acercar posiciones.

En este aspecto, los gremios anticiparon que evaluarán nuevos planes de lucha y no descartan acciones durante futuras coberturas de relevancia internacional, entre ellas las vinculadas al Mundial de Fútbol de 2026.

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