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La FTIA acordó con la cámara empresaria el primer tramo de la paritaria 2023-2024. El incremento se hará efectivo en tres tramos.

La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) acordó hace horas un incremento salarial trimestral del 35% para los operarios del sector, luego de extensas semanas de negociación con los empresarios de la actividad en medio de un plan de lucha en fábricas y plantas alimenticias.

Las subas fijadas benefician a los trabajadores enrolados bajo convenio colectivo de trabajo 244/94 celebrado entre el gremio y la cámara empresaria FIPAA.

También se informó que los retroactivos salariales que correspondan se deberán pagar el día 23 de junio.

«Luego de intensas negociaciones y la demostración de todas y todos los trabajadores de la alimentación sobre su voluntad y compromiso con el justo reclamo de incremento salarial, expresado en la movilización del día 23 de Mayo y los paros de dos horas por turno del día 29 de Mayo en las plantas de alimentación de todo el País, se logró llegar a este acuerdo trimestral con la Cámara Empresaria sobre la actualización de las escalas salariales del CCT 244/94 para Mayo, Junio y Julio 2023», refirió la FTIA.

Por último el Consejo Directivo de la FTIA hizo llegar su «reconocimiento al conjunto de los trabajadores y trabajadoras de la alimentación por este logro, ratificando el compromiso de la Federación en la defensa de los intereses y derechos de los trabajadores/as de la Alimentación», concluyó.

Se trata de un entendimiento para el primer trimestre del periodo paritario 2023-2024. El aumento se abonara de la siguiente forma: 15% retroactivo a mayo, 9% en junio y 11% en julio.

«Los porcentajes de incrementos detallados son sobre las escalas salariales vigentes a Abril 2023, siendo no remunerativos solo a los efectos previsionales y debiéndose considerar para todos los ítems salariales calculados sobre el salario básico», indicó el gremio que conduce Héctor Morcillo.

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Paro general de la CGT: sectores estratégicos paralizaron Argentina contra la reforma laboral

La medida convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT) contra la reforma laboral que se debate en la Cámara de Diputados tuvo cumplimiento total en puertos, transporte ferroviario e industrias estratégicas. La jornada dejó cadenas logísticas interrumpidas, fábricas sin actividad y ciudades con movilidad reducida.

Desde las 00 de este jueves comenzó el paro general impulsado por la CGT, en rechazo al proyecto de reforma laboral. Con el correr de las horas, la medida se hizo sentir con fuerza en los sectores neurálgicos de la economía nacional, evidenciando el alcance territorial y sectorial de la convocatoria.

El impacto más contundente se registró en el sistema portuario. La adhesión de la Federación de Estibadores Portuarios Argentinos (FEPA) paralizó completamente las operaciones en terminales de carga general, puertos cerealeros y muelles pesqueros. La interrupción de tareas dejó sin movimiento a buques y mercaderías, con efectos inmediatos sobre exportaciones y abastecimiento interno.

La postal se replicó en los principales nodos logísticos del país: filas de camiones varados en accesos portuarios, embarques suspendidos y operadores aguardando definiciones en un escenario de incertidumbre. En un país cuya balanza comercial depende en gran medida del complejo agroexportador, la paralización de los puertos adquiere un significado económico y político de alto voltaje.

En simultaneo, la industria reportó niveles de adhesión totales en múltiples ramas. Plantas metalúrgicas, alimenticias, refinerías, laboratorios y fábricas de insumos interrumpieron su actividad durante toda la jornada. La detención de la producción no solo evidenció la capacidad de coordinación gremial, sino también el peso específico de los trabajadores en la cadena de valor nacional.

El transporte, otro engranaje central, mostró un acatamiento extendido. Sindicatos ferroviarios y del transporte urbano confirmaron la suspensión de servicios en corredores estratégicos. La Unión Tranviaria Automotor (UTA), junto con la La Fraternidad, la Unión Ferroviaria y los Metrodelegados, entre otros, adhirieron a la medida, afectando trenes, subtes y gran parte de los colectivos en distintas jurisdicciones.

Incluso el transporte aéreo registró cancelaciones y reprogramaciones, ampliando la dimensión de la protesta. La conjunción de estos factores configuró una jornada de circulación limitada, avenidas semivacías y actividad comercial reducida en numerosos centros urbanos.

No obstante, hubo excepciones. El grupo empresario DOTA mantuvo en funcionamiento 65 líneas de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Desde la entidad que conduce Miguel Ángel Bustinduy señalaron que “todas las líneas están funcionando con servicio regular, normal de día hábil, excepto la línea 60”, que operó con frecuencia reducida por mayor adhesión de choferes afiliados a la UTA. Esa decisión atenuó parcialmente el impacto en el AMBA, aunque no alteró el cuadro general de fuerte cumplimiento.

Más allá de las cifras de acatamiento, la jornada dejó un mensaje político claro. La paralización de puertos, transporte e industria —sectores estratégicos por su peso en la producción, el comercio exterior y la vida cotidiana— exhibe la capacidad de presión de las organizaciones sindicales frente a una reforma que consideran regresiva en materia de derechos laborales.

El oficialismo, por su parte, sostiene que la iniciativa apunta a modernizar el mercado de trabajo y promover la generación de empleo. En ese cruce de narrativas se inscribe la medida de fuerza: mientras el debate parlamentario avanza, la calle y los centros productivos se convierten en escenario de una disputa más amplia sobre el modelo laboral y el equilibrio entre competitividad y protección social.

El paro general no solo interrumpió la actividad económica durante una jornada clave, sino que también funcionó como demostración de poder sindical en áreas vitales del entramado productivo. Con puertos detenidos, transporte afectado y fábricas sin actividad, la protesta expuso la magnitud del conflicto abierto en torno a la reforma laboral. El desenlace parlamentario marcará un antes y un después, pero el mensaje ya quedó instalado: en la Argentina, cualquier transformación estructural del mundo del trabajo inevitablemente se mide en la capacidad de organización y respuesta de sus sectores estratégicos.

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Reclaman actualizar el bono previsional y pagar retroactivos a jubilados

Una acción colectiva impulsada por la abogada Nadia García solicita que se actualice el bono previsional de $70.000 —congelado desde marzo de 2024— y que se paguen las diferencias retroactivas. El reclamo sostiene que la falta de ajuste erosionó el poder adquisitivo de jubilados y pensionados y vulnera garantías constitucionales.

Un refuerzo que perdió valor

El bono nació como una medida extraordinaria para reforzar ingresos mínimos. Sin embargo, según argumenta la demanda, su continuidad en el tiempo lo convirtió en un componente estructural del haber mensual. En ese marco, la ausencia de actualización habría desvirtuado el carácter integral de la prestación.

“El congelamiento afecta directamente la garantía de movilidad”, sostiene la presentación judicial, que vincula la falta de ajuste con una merma acumulada del ingreso real de jubilados y pensionados.

El colectivo alcanzado —afirman— está claramente determinado a partir de los propios registros de ANSES, lo que habilita la vía colectiva al tratarse de un impacto homogéneo sobre un universo definido de beneficiarios.

Qué pide la demanda

El escrito solicita tres puntos centrales:
La declaración de inconstitucionalidad de la falta de actualización del bono.
La adecuación del monto conforme índices objetivos de actualización y la corrección administrativa correspondiente.
El pago retroactivo de las diferencias generadas desde el congelamiento.
El eje jurídico se apoya en principios constitucionales como el derecho a una jubilación móvil, la integralidad de las prestaciones y la razonabilidad y proporcionalidad en materia previsional.

Alcance estructural

Desde el estudio interviniente subrayaron que la acción no persigue una solución individual, sino una respuesta estructural que abarque a la totalidad de los beneficiarios alcanzados por el refuerzo.

“La pérdida acumulada del bono no es un problema aislado, sino una situación que compromete el ingreso mínimo de miles de jubilados y pensionados”, señalaron desde la parte actora.

La causa quedó radicada ante la Justicia Federal y ahora se espera el análisis de admisibilidad y el eventual traslado al Estado Nacional, que deberá responder a los argumentos planteados.

El reclamo judicial pone en discusión no solo el monto de un bono específico, sino el alcance de la movilidad previsional en un moemento de alta inflación. Si el refuerzo se consolidó como parte sustancial del ingreso mensual, su congelamiento plantea interrogantes sobre la protección efectiva del haber mínimo. La resolución del expediente podría sentar un precedente relevante en la hostilidad entre políticas de asistencia extraordinaria y derechos previsionales consolidados.

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La CGT confirmó el paro nacional de 24 horas sin transporte y fútbol en suspenso

La central obrera confirmó la medida de fuerza para este jueves, en coincidencia con el tratamiento de la reforma laboral en la Cámara de Diputados de la Nación. Se prevé paralización del transporte, administración pública, bancos, industrias y posibles suspensiones en el calendario deportivo.

La conducción de la Confederación General del Trabajo ratificó la realización de un paro general de 24 horas que se desarrollará este jueves en todo el país, en abierta señal de rechazo al proyecto de reforma laboral que será debatido en la Cámara de Diputados. La decisión fue formalizada tras una reunión del Consejo Directivo y difundida a través de los canales oficiales de la central.

a huelga se llevará adelante sin movilización centralizada, aunque cada organización sindical podrá instrumentar acciones propias en su ámbito de representación. La estrategia apunta a generar un impacto directo sobre la actividad económica y administrativa, con el objetivo explícito de enviar un mensaje político al Congreso en pleno tratamiento parlamentario.

Alcance e impacto

El efecto más visible se dará en el transporte público. De confirmarse la adhesión de los gremios del sector, la circulación de colectivos, trenes y subtes será nula o severamente reducida durante toda la jornada, afectando especialmente a los grandes centros urbanos.

En este sentido, la administración pública —nacional, provincial y municipal— operará con servicios mínimos o directamente sin atención. El sistema educativo también podría resentirse, con suspensión de clases en escuelas y universidades. La actividad bancaria y financiera aparece igualmente comprometida, al igual que buena parte del entramado industrial y comercial, donde la adhesión sindical suele traducirse en cierre de plantas y persianas bajas.

El alcance real dependerá del nivel de acatamiento en cada sector, pero todo indica que se tratará de una de las medidas de fuerza de mayor envergadura en lo que va del año.

El fútbol, en jaque

El paro no solo tendrá consecuencias económicas y administrativas. También impactará en el calendario deportivo. Al menos cinco partidos de la Liga Profesional programados para el jueves podrían quedar suspendidos ante la falta de personal operativo en estadios, seguridad privada, logística y servicios auxiliares.

La organización de los encuentros depende del funcionamiento coordinado de múltiples actores: transporte para planteles y público, operativos policiales, trabajadores de entidades deportivas y sistemas de control. Sin esos engranajes, la realización de los espectáculos se vuelve inviable.

La definición final quedará en manos de la Asociación del Fútbol Argentino, que evaluará en las próximas horas si reprograma los partidos o aguarda hasta último momento para medir el alcance efectivo de la medida.

Clima político y pulseada legislativa

El paro se inscribe en un fuerte contexto de tensión social y política. Desde la CGT sostienen que la reforma laboral implica retrocesos en derechos adquiridos y altera el equilibrio de protección histórica del trabajador argentino. La central enmarcó la huelga como una defensa “del trabajo y de las conquistas del movimiento obrero”, subrayando que la discusión excede lo técnico y se proyecta como una disputa de modelo.

En el oficialismo, en cambio, argumentan que la reforma busca modernizar el régimen laboral y fomentar la generación de empleo formal, en un momento de gran recesión y caída de la actividad.

Con transporte paralizado, servicios reducidos y el fútbol en suspenso, la jornada de este jueves se perfila como un momento decisivo, en la relación entre el movimiento sindical y el Gobierno. Más que una medida sectorial, el paro general adquiere dimensión política en el momento exacto en que el Congreso debate uno de los proyectos más sensibles del año.

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