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Luego de realizar asambleas en todo el país, los trabajadores de los canales abiertos, productoras y señales de todo el país, aprobaron por “amplia mayoría” el principio de entendimiento alcanzado por los representantes del Sindicato Argentino de Televisión (SATSAID) con las cámaras empresarias ATA y CAPIT.

De acuerdo a lo que marca la propuesta de la fórmula conciliatoria para los convenios colectivos 131/75 y 634/11 en el periodo junio-septiembre 2023, la recomposición salarial es del 62 por ciento, alcanzando un aumento interanual del 118 por ciento. Además, las empresas abonarán una suma no remunerativa equivalente al impacto que tuviere en el salario neto de cada trabajador el porcentaje establecido para cada tramo.

Tal cual lo establece el acta, ambas partes serán convocadas nuevamente el 22 de agosto, por las autoridades del Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social de la Nación, a fin de realizar la revisión correspondiente del tramo acordado.

Pedido a ATVC

En tanto, en el marco de la negociación paritaria 2023-2024, representantes del SATSAID se reunieron con autoridades de la cámara empresaria ATVC y reiteraron su solicitud salarial del 26 por ciento para el tramo que comprende los meses de julio, agosto y septiembre del año en curso.

Mientras se desarrolló el encuentro, ambas partes intercambiaron posiciones y alternativas sin arribar un acuerdo. Por tal motivo, se fijó una nueva reunión para el próximo jueves 3 de agosto, a las 16:30 horas, a fin de continuar con la negociación salarial para trabajadoras y trabajadores del convenio colectivo de trabajo 223/75.

Protesta en Paraná

Por otra parte, la seccional Entre Ríos del SATSAID, que conduce Adrián Peserico, se manifestó este lunes frente a la sede de Canal 9 Litoral, en Paraná, para rechazar “despidos arbitrarios” en la empresa. La concentración gremial se concretó durante la mañana, en la céntrica calle 25 de Mayo de la capital entrerriana, con la participación de dirigentes de la seccional gremial y delegados de base de distintos puntos de la provincia.

En ese marco, el SATSAID Entre Ríos rechazó “despidos arbitrarios” de la empresa Paraná Pia SA, propietaria de Canal 9 Litoral, y exigió “la inmediata reincorporación” de los trabajadores afectados.

La Seccional del Sindicato de Televisión repudió el accionar empresario y se declaró a la espera de una respuesta a su reclamo, al anticipar que de lo contrario evaluará las próximas medidas a seguir.

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El miedo al desempleo crece y ya desplaza a la inflación entre las inquietudes sociales

El 43,9% de los consultados por Latam Pulse Argentina señaló al desempleo como uno de los principales problemas del país, apenas 0,5 puntos por debajo de la corrupción. La inflación quedó en cuarto lugar, mientras siete de cada diez encuestados calificaron negativamente la situación laboral.

El temor al desempleo escaló hasta convertirse en la segunda mayor preocupación de los argentinos, prácticamente empatado con la corrupción y por encima de la inflación. El dato surge de la última medición de Latam Pulse Argentina, elaborada por AtlasIntel en colaboración con Bloomberg, que relevó las principales inquietudes de la población frente a la economía y el mercado laboral.

El 43,9% de los encuestados mencionó al desempleo entre los principales problemas del país, apenas medio punto por debajo de la corrupción, que alcanzó el 44,4%. La situación económica general quedó tercera, con 32,1%, mientras que los altos precios y la inflación descendieron al cuarto lugar, con 28,8%.

La encuesta fue realizada entre el 30 de agosto y el 3 de septiembre sobre 2.193 personas, con un margen de error aproximado de dos puntos porcentuales. Según la metodología informada por AtlasIntel, la muestra tiene representatividad nacional y fue procesada mediante herramientas propias de recolección y postestratificación.

El resultado marca un cambio en las prioridades que los argentinos atribuyen a la crisis económica. Mientras la inflación perdió peso relativo frente a mediciones anteriores, la preocupación por el trabajo ganó espacio hasta quedar prácticamente al mismo nivel que la corrupción, que encabeza el ranking.

La percepción sobre el mercado laboral es particularmente negativa. El 70% de los consultados calificó como mala la situación del empleo, mientras que sólo una porción minoritaria expresó una evaluación favorable. En materia económica, el 63% también tuvo una valoración negativa y apenas el 24% consideró buena la marcha del país.

Las expectativas para los próximos meses tampoco muestran un giro contundente. El 49% cree que la economía empeorará durante el siguiente semestre, frente a un 37% que espera una recuperación. La combinación entre una valoración desfavorable del presente y expectativas divididas sobre el futuro ayuda a explicar por qué el empleo adquiere un peso creciente entre las inquietudes de los hogares.

La percepción, sin embargo, no equivale a la medición estadística de la desocupación. El último dato del INDEC ubicó la tasa de desempleo en 7,8% de la población económicamente activa durante el primer trimestre de 2026. A ese indicador se suman registros de empleo formal que muestran una evolución menos favorable: la Encuesta de Indicadores Laborales de la Secretaría de Trabajo registró en junio una caída mensual de 0,1% en el empleo privado registrado de los principales aglomerados urbanos y una baja interanual de 1,3%.

La preocupación también se inscribe en un período atravesado por despidos, suspensiones y reclamos sindicales vinculados con los ingresos y la conservación de los puestos laborales. El empleo, de ese modo, vuelve a ocupar un lugar central en las demandas de trabajadores y organizaciones gremiales.

El relevamiento de AtlasIntel incorpora además una dimensión política: la desaprobación de Javier Milei alcanzó el 58%, frente a una aprobación del 38,1%. Aunque el rechazo retrocedió cuatro puntos respecto de julio, la mejora no modificó sustancialmente el balance de opiniones.

El dato de mayor peso para la economía cotidiana es otro: el desempleo dejó de ocupar un lugar secundario frente a la inflación y quedó a sólo medio punto de la principal preocupación nacional. La evolución de esa percepción estará estrechamente vinculada con la capacidad de la economía para sostener puestos formales, recuperar ingresos y generar nuevas oportunidades laborales en los próximos meses.

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Los bancarios actualizaron sus salarios y el inicial llegó a casi $2,6 millones

La Asociación Bancaria aplicó una actualización del 1,7% correspondiente a agosto y llevó la remuneración inicial a $2.505.061,24. Con $72.413,50 de participación en ganancias, el ingreso alcanza $2.577.474,74. El incremento acumulado en los primeros ocho meses de 2026 igualó la inflación registrada por el INDEC.

La actualización impacta sobre los distintos componentes contemplados en el acuerdo paritario, incluidos conceptos remunerativos y no remunerativos, adicionales convencionales y otros adicionales que forman parte de los ingresos de los trabajadores.

Con este movimiento, los salarios bancarios acumularon un 21,3% de incremento entre enero y agosto de 2026, tomando como referencia los valores de diciembre del año pasado. El porcentaje coincide con la inflación acumulada durante el mismo período, según el Índice de Precios al Consumidor (IPC) difundido por el INDEC.

La comparación adquiere relevancia porque el mecanismo acordado por el gremio y las cámaras empresariales busca que las remuneraciones acompañen la evolución de los precios mediante revisiones periódicas. En agosto, el IPC avanzó 1,7%, mientras que la variación interanual alcanzó el 33,5%.

La organización sindical también actualizó la compensación correspondiente al Día del Bancario. El monto mínimo quedó establecido en $2.233.175,44, con la previsión de que sea recalculado en las próximas revisiones de acuerdo con la evolución de los precios.

El mecanismo permite que el adicional no quede congelado frente a nuevas variaciones inflacionarias y mantiene vinculada su actualización a la misma pauta utilizada para las remuneraciones de la actividad.

Desde la Asociación Bancaria destacaron que el esquema busca preservar el poder adquisitivo de los trabajadores y evitar que los incrementos salariales queden rezagados frente al costo de vida.

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Crisis textil: cerraron 750 establecimientos y se perdieron más de 26.000 empleos desde diciembre de 2023

La producción textil cayó 15,9% interanual en junio y acumuló una contracción del 24,4% en el primer semestre de 2026. Desde diciembre de 2023 desaparecieron 26.851 puestos formales y 750 establecimientos, mientras las fábricas operan al 46,6% de su capacidad.

El deterioro también se refleja en la estructura laboral. En mayo, el complejo que comprende textiles, confección, cuero y calzado registró 93.952 trabajadores formales, 1.229 menos que en abril y 16.244 por debajo del nivel de un año atrás. Desde diciembre de 2023, la reducción acumulada llega a 26.851 empleos registrados.

La contracción productiva tuvo además un correlato empresarial: durante el mismo período dejaron de operar 750 establecimientos vinculados con la cadena, un promedio cercano a 30 cierres mensuales. La pérdida no se limita, por lo tanto, a puestos laborales sino también a unidades productivas y capacidad instalada.

Ese último indicador exhibe otra de las dimensiones de la crisis. En junio, las fábricas textiles utilizaron apenas 46,6% de su capacidad, casi 13 puntos porcentuales por debajo del promedio de la industria manufacturera, que alcanzó el 59,1%. FITA sostiene que el deterioro dejó de responder a fluctuaciones transitorias y comenzó a afectar la capacidad de producción del entramado fabril.

Luis Tendlarz, presidente de la federación, advirtió que la industria lleva más de dos años atravesando una reducción sostenida de producción, empleo, empresas e inversión. Según explicó, el cierre de una fábrica supone además la pérdida de una capacidad productiva cuya recuperación puede demandar años.

La evolución de las plantas permite dimensionar ese proceso. Durante 2023, las fábricas textiles operaban habitualmente entre el 50% y el 60% de su capacidad; desde 2024, el indicador pasó a ubicarse generalmente entre el 30% y el 50%, con registros cercanos al 30% hacia fines de 2025.

El frente externo presenta señales contrapuestas. En junio, las importaciones de productos textiles disminuyeron 45,6% en volumen, mientras las exportaciones crecieron 56,5% en cantidades y 46% en valor. FITA, sin embargo, señala que la mejora exportadora se concentra principalmente en hilados y resulta insuficiente para compensar la debilidad del mercado doméstico.

A la vez, el ingreso de prendas terminadas mantiene una presión creciente sobre los fabricantes locales. Durante el primer semestre, las importaciones de indumentaria aumentaron 60,1%, en un período caracterizado por un consumo interno todavía retraído.

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