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El Ministerio de Trabajo extendió la conciliación obligatoria hasta ese día. El gremio reclama por las exenciones en Ganancias y el salario conformado.

Frente a una negociación complicada con las principales empresas siderúrgicas por las exenciones en el Impuesto a las Ganancias y el salario conformado, la UOM ya amenaza con lanzar un paro en todo el país. 

Por el momento rige una conciliación obligatoria tanto en Acindar como en Ternium, que el viernes fue extendida por el Ministerio de Trabajo hasta el próximo jueves, cuando se realizará una nueva audiencia entre las partes. Y ese día, de no haber un acuerdo, el gremio que lidera Abel Furlán lanzaría una medida de fuerza que afectaría a todas las plantas siderúrgicas.

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La UOM se declara en alerta ante presiones empresariales, políticas y judiciales

En un comunicado de tono inusualmente duro, la Unión Obrera Metalúrgica advirtió sobre una maniobra destinada a condicionar su vida interna, desconocer su conducción y bloquear la negociación salarial. Señaló responsabilidades en el sector empresario, el Gobierno nacional y ámbitos judiciales.

La Unión Obrera Metalúrgica (UOM) irrumpió en la escena sindical con un pronunciamiento de alto voltaje político en el que denuncia la existencia de una estrategia “concreta y coordinada” orientada a intervenir la organización, erosionar su estructura representativa y condicionar las paritarias del sector.

Sin matices, el gremio sitúa en el centro de la escena a compañías vinculadas al Grupo Techint, al Gobierno nacional y a sectores del Poder Judicial, a quienes atribuye la articulación de un esquema que combina judicialización de la vida sindical, presión sobre la negociación colectiva y cuestionamientos a la legitimidad de sus autoridades.

En ese marco, la organización menciona a los jueces Víctor Arturo Pesino y María Dora González, integrantes de la Sala VIII de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo. Según la UOM, resoluciones recientes de ese tribunal “operan como herramientas de injerencia” sobre la autonomía sindical. El documento también evoca antecedentes en fallos vinculados a la Confederación General del Trabajo (CGT), interpretados por el gremio como señales de una orientación judicial que incide en el tablero laboral.

El núcleo del conflicto remite al proceso electoral interno. La conducción sindical sostiene que, tras la consagración de Abel Furlán al frente de la seccional Campana y su ratificación en el secretariado nacional, sectores minoritarios acudieron a la Justicia para impugnar el resultado, en un intento —según la UOM— de desconocer la voluntad de más de 250.000 afiliados que participaron de los comicios.

Desde la perspectiva del sindicato, ese frente judicial no constituye un episodio aislado, sino parte de una dinámica más amplia que busca debilitar a la organización y habilitar una eventual intervención externa. En paralelo, la entidad vincula esta situación con el estancamiento de la negociación paritaria, cuyo último acuerdo expiró en abril sin que se hayan registrado avances sustantivos desde entonces.

En ese punto, el gremio responsabiliza al sector empresario por el bloqueo de las conversaciones salariales y advierte sobre una estrategia orientada a imponer incrementos por debajo de la inflación. “El objetivo es disciplinar al sindicato para impedir paritarias reales”, sostiene el comunicado, que alerta sobre el riesgo de una pérdida sostenida del poder adquisitivo y un deterioro de las condiciones laborales.

El posicionamiento de la UOM se inscribe en un escenario de creciente conflictividad entre sindicatos industriales, empresas y el Gobierno, atravesado por la discusión sobre reformas laborales, caída del salario real y reconfiguración del mapa gremial. En ese contexto, la organización metalúrgica emerge como uno de los actores más activos en la construcción de un polo sindical de perfil confrontativo.

Su pertenencia al Frente de Sindicatos en Unidad (FRESU) refuerza esa línea: un espacio que busca disputar centralidad dentro del movimiento obrero y endurecer la respuesta frente a las políticas económicas oficiales. La denuncia de una “avanzada” sobre la autonomía sindical no solo expresa una disputa sectorial, sino que también configura un mensaje político más amplio hacia el conjunto del sindicalismo.

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Explosión de denuncias: casi la mitad de los casos en la Defensoría son por falta de medicamentos y tratamientos

El organismo registró un incremento interanual del 118% en sus intervenciones. Cerca del 50% de las nuevas causas están vinculadas a la vulneración del derecho a la salud. Su titular, Florencia Peñaloza, advirtió que la judicialización se ha convertido en la única herramienta efectiva frente a la falta de respuestas de obras sociales y prepagas.

El sistema de salud en San Juan atraviesa una tensión creciente que comienza a reflejarse con nitidez en los datos institucionales. La Defensoría del Pueblo reportó un aumento del 118% en la cantidad de intervenciones durante el último año, con un rasgo distintivo: casi la mitad de los reclamos están directamente vinculados a la imposibilidad de acceder a medicamentos, tratamientos o prácticas médicas esenciales.

La titular del organismo, Florencia Peñaloza, describió un cambio sustantivo en la naturaleza de las demandas. “Hoy todo lo que llega es urgente”, afirmó, al tiempo que señaló que cada vez más ciudadanos recurren a la Defensoría como instancia final ante la ausencia de respuestas del sistema sanitario.

En la práctica, los casos se repiten con patrones similares: turnos que no se asignan, cirugías postergadas, medicamentos oncológicos que no se entregan en tiempo y forma. Frente a este escenario, la vía judicial —principalmente a través de acciones de amparo— se consolida como el único camino para garantizar prestaciones que, en muchos casos, cuentan con cobertura legal explícita.

Peñaloza fue categórica respecto de los argumentos esgrimidos por prestadores de salud: “Las excusas de desfinanciamiento se caen frente a la ley. Cuando existe una obligación de cobertura, debe cumplirse”. En ese marco, la Defensoría asume un rol activo en la promoción de reclamos judiciales cuando las instancias administrativas resultan insuficientes o ineficaces.

Uno de los focos críticos se concentra en la obra social OSECAC, donde la falta de acuerdos con profesionales —como el Colegio de Anestesistas— y dificultades financieras de orden nacional han derivado en la interrupción de prestaciones en más de 30 centros. En paralelo, la crisis del PAMI impacta de manera transversal en sectores altamente vulnerables, como jubilados, personas con discapacidad y niños con patologías complejas.

El deterioro en la respuesta del sistema privado está generando un efecto de desplazamiento hacia el sector público, que comienza a absorber una demanda creciente sin una expansión proporcional de sus recursos. Este fenómeno configura un escenario de presión estructural sobre hospitales y centros de salud estatales, que operan como red de contención ante el colapso parcial de otros subsistemas.

La judicialización de la salud, lejos de ser una excepción, se ha convertido en un mecanismo sistemático de acceso a derechos. Si bien garantiza soluciones individuales, también expone la fragilidad del entramado sanitario y la incapacidad de los circuitos administrativos para resolver conflictos en tiempo oportuno.

En este contexto, la Defensoría del Pueblo no solo funciona como canal de recepción de denuncias, sino como actor institucional clave en la articulación entre ciudadanos, prestadores y Justicia. La expansión de sus intervenciones refleja, en última instancia, una crisis más profunda: la pérdida de previsibilidad en el acceso a prestaciones básicas.

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La CGT colmó Plaza de Mayo y endurece su pulseada contra el Gobierno

La Confederación General del Trabajo encabezó una multitudinaria movilización en la antesala del Día del Trabajador con un mensaje de creciente confrontación hacia el gobierno de Javier Milei. Sin anunciar un nuevo paro, la central ratificó su plan de lucha en las calles y profundizó la batalla judicial contra la reforma laboral.

La Plaza de Mayo volvió a convertirse en un escenario de alto voltaje político y sindical. Convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la movilización reunió a miles de trabajadores en una demostración de fuerza que funcionó como termómetro del malestar social acumulado. Bajo la consigna “El trabajo es con derechos o es esclavo”, la central obrera articuló un acto que combinó liturgia histórica, crítica frontal al rumbo económico y una advertencia explícita al Poder Ejecutivo.

El epicentro fue el acto frente a la Casa Rosada, donde los principales referentes sindicales delinearon un discurso de confrontación creciente. En su intervención, Octavio Argüello, dirigente de Camioneros y uno de los cotitulares de la CGT, sintetizó el clima de época con una frase que atravesó toda la jornada: “Se terminó la paciencia”. La declaración no solo expresó el malestar del movimiento obrero organizado, sino que marcó un punto de inflexión en la retórica sindical, que abandona progresivamente los matices para ingresar en una fase de mayor dureza.

En la misma línea, Cristian Jerónimo reivindicó el rol de la central desde el inicio de la actual gestión, subrayando la temprana reacción sindical frente a las políticas oficiales. Su discurso incorporó un eje estructural: la creciente informalidad laboral. “No hay libertad cuando no llegás a fin de mes”, afirmó, ampliando el alcance del mensaje hacia los trabajadores no registrados, a quienes la CGT busca integrar como sujetos activos dentro de su estrategia.

El cierre estuvo a cargo de Jorge Sola, quien ofreció un diagnóstico integral de la coyuntura. Con cifras que apuntan al cierre de más de 24 mil empresas y a un fuerte endeudamiento de los hogares, el dirigente trazó un escenario de deterioro socioeconómico y cuestionó la desconexión entre las políticas oficiales y la realidad cotidiana. Su intervención, además, reforzó un concepto central: la necesidad de construir un nuevo contrato social basado en criterios de equidad y justicia distributiva.

Documento, diagnóstico y disputa judicial

El documento oficial leído durante el acto profundizó la crítica al modelo económico, advirtiendo sobre el deterioro de la calidad de vida y los riesgos para la cohesión social. Entre los puntos más sensibles, la CGT denunció el desfinanciamiento del sistema de salud y el impacto sobre las obras sociales, con especial énfasis en la situación del Programa de Atención Médica Integral.

En simultaneo, la central obrera ratificó su estrategia judicial para frenar la reforma laboral. El conflicto por la competencia entre el fuero laboral y el Contencioso Administrativo se mantiene como un eje clave de la disputa institucional. Desde la conducción cegetista advirtieron que, de no obtener una resolución favorable en instancias intermedias, escalarán el reclamo hasta la Corte Suprema de Justicia de la Nación, consolidando así un frente de batalla que trasciende la calle y se proyecta en el plano jurídico.

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