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El gremio que conduce Gerardo Martínez cerró un acuerdo corto hasta junio, donde reanudará las negociaciones con las cámaras empresarias del sector.

La Unión Obrera de la Construcción de la Argentina (UOCRA) firmó este viernes un incremento del 22% para el trimestre abril-junio, con un compromiso de revisión para el último mes de vigencia del convenio.

El gremio que lidera Gerardo Martínez se sumó de esta manera a la modalidad de acuerdos trimestrales para seguir de cerca el ciclo inflacionario vigente.

El aumento se hará efectivo en tres tramos: un 10% en abril, un 8% en mayo y un 4% en junio.

Uocra y las cámaras empresarias del sector fijaron una cláusula para revisar el entendimiento en junio.

Además, según informaron fuentes gremiales a Mundo Gremial, se incorporaron dos cláusulas referidas a consumos problemáticos en el trabajo y la igualdad de género.

En primer término, gremios y empresarios ratificaron que el uso y abuso de drogas y sustancias psicoactivas constituye una problemática social que se proyecta sobre la vida de las personas,  impacta en su trabajo, afectando su integridad y seguridad, así como su rendimiento y desarrollo en su ámbito laboral. 

Por ello, se comprometieron a promover y generar herramientas para empleadores/as y trabajadoras / es para un ambiente laboral libre de Consumos problematicos de drogas y / o alcohol y su impacto en las familias.

Al mismo tiempo, las partes acordaron avanzar en el diseño de medidas directas de aplicación efectiva que promuevan la igualdad de género y contribuir así a la erradicación de las desigualdades y brechas existentes al respecto en el mundo de trabajo en el sector, aunando sus mejores y mayores esfuerzos para implementar acuerdos y consensuar herramientas transformadoras identificando necesidades de adecuación y actualización normativa en materia de políticas de género, igualdad y diversidad y que implica la inclusión de la perspectiva de género.

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En San Juan la CGT acelera su reordenamiento y rechaza cualquier intento de fragmentación

Eduardo Cabello advirtió sobre una ofensiva contra las organizaciones gremiales, respaldó la estrategia nacional de la CGT y relativizó el impacto de la nueva intersindical surgida en la provincia. También defendió la vía institucional para enfrentar las reformas laborales y llamó a consolidar una respuesta unificada frente al deterioro del empleo y del poder adquisitivo.

La elevada confrontación entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero organizado suma nuevos episodios. Mientras la CGT analiza profundizar su plan de acción frente a las reformas impulsadas por la administración de Javier Milei, en distintas provincias comienzan a acelerarse los debates internos sobre representación sindical, estrategia política y capacidad de respuesta ante un fuerte contexto económico que golpea de lleno a los trabajadores.

En ese marco, el secretario general de la CGT San Juan, Eduardo Cabello, en diálogo con Mundo Laboral SJ, sostuvo que la actual etapa excede una discusión sectorial y se inscribe en una disputa más profunda sobre el lugar que ocuparán las organizaciones gremiales en el país que pretende construir el oficialismo.

Según planteó, las iniciativas impulsadas desde la Casa Rosada no persiguen únicamente modificaciones normativas, sino una transformación estructural de las relaciones laborales y del poder de representación de los sindicatos.

“Lo que vemos es un intento sistemático de debilitar a la única estructura organizada que todavía conserva capacidad de movilización y representación colectiva”, resumió.

La batalla que viene

Las declaraciones del dirigente se producen mientras la conducción nacional de la central gremial debate nuevas medidas de alcance federal. Dentro del sindicalismo conviven distintas propuestas, desde movilizaciones escalonadas hasta esquemas de protesta de mayor intensidad inspirados en experiencias europeas.

Cabello evitó anticipar decisiones concretas, aunque dejó una definición política contundente: San Juan acompañará las resoluciones que adopte la conducción nacional.
La afirmación busca despejar cualquier especulación sobre diferencias internas en momentos en que la CGT intenta fortalecer una estrategia común frente al Gobierno.

Para el representante gremial, la principal fortaleza del sindicalismo sigue siendo la organicidad. En otras palabras, la capacidad de sostener una conducción colectiva aun en medio de matices y debates internos.

“No se puede enfrentar una transformación de esta magnitud desde la dispersión”, sostuvo.


La vía judicial y la presión social

A diferencia de otros momentos de la historia sindical argentina, el titular de la regional sanjuanina considera que la etapa actual exige combinar movilización con una fuerte ofensiva institucional.

Por eso destacó las presentaciones judiciales realizadas por distintas organizaciones gremiales contra aspectos de la reforma laboral y otras medidas impulsadas por el Ejecutivo. La apuesta consiste en construir antecedentes jurídicos que permitan revertir en el futuro decisiones que hoy avanzan mediante decretos, reglamentaciones y modificaciones normativas.

La estrategia no implica renunciar a la protesta. Por el contrario, el dirigente dejó en claro que las movilizaciones continuarán formando parte de la agenda gremial, aunque insistió en que deben ser el resultado de una construcción organizada y no de respuestas aisladas.

El debate abierto en San Juan

Uno de los puntos más comentados de las últimas semanas fue la conformación de una nueva intersindical en San Juan, integrada por dirigentes de distintos espacios gremiales y con la intención de proyectarse también hacia el terreno político.

Lejos de dramatizar la situación, Cabello sostuvo que las diferencias internas forman parte de la vida histórica del movimiento obrero argentino. Sin embargo, marcó distancia respecto de aquellas experiencias que terminan debilitando los ámbitos institucionales ya existentes.

Desde la CGT provincial consideran que la representación mayoritaria de los trabajadores continúa concentrada en la central obrera y que cualquier construcción alternativa deberá demostrar capacidad real de organización y representación.

“La CGT ha atravesado debates, divisiones y reagrupamientos durante décadas. Lo importante es no perder de vista quiénes son los destinatarios de esa representación: los trabajadores”, señaló.

Sindicalismo y política

Uno de los pasajes más interesantes de la entrevista apareció sobre el final, cuando Cabello estableció una diferencia entre la militancia política de un dirigente y la subordinación de una organización sindical a una estructura partidaria.

Según explicó, los gremios tienen la obligación de preservar autonomía para defender los intereses de sus afiliados independientemente de los cambios de gobierno.

La definición adquiere relevancia en momentos en que el escenario político comienza a proyectarse hacia las elecciones de 2027 y distintos sectores buscan reposicionarse dentro del universo opositor.

Para el dirigente sanjuanino, la prioridad sigue siendo otra: sostener el empleo, defender los convenios colectivos y evitar que la pérdida de ingresos continúe profundizándose en amplios sectores de la población trabajadora.

Una disputa que excede al presente

Detrás de la discusión sobre reformas laborales, medidas de fuerza o alineamientos sindicales, Cabello observa una confrontación de largo alcance.

A su juicio, el debate actual definirá buena parte de las reglas que ordenarán las relaciones entre capital y trabajo durante los próximos años. Por eso insiste en que la respuesta sindical no puede limitarse a la coyuntura ni a la defensa de intereses sectoriales.

Con la CGT nacional encaminada hacia nuevas definiciones y un descontento palpable en distintos sectores productivos, el movimiento obrero busca reorganizarse para afrontar una etapa que considera decisiva. La discusión ya no se reduce a salarios o convenios colectivos: involucra el papel que conservarán las organizaciones sindicales dentro del sistema político, económico y social argentino.

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Tras la tregua, la disputa salarial en las universidades sigue abierta

El reciente acuerdo paritario puso fin a meses de conflicto y otorgó una recomposición del 24,33%, pero los gremios sostienen que el deterioro acumulado sigue lejos de resolverse. Según un informe de FEDUN, los docentes todavía necesitan recuperar 32,6% para volver al poder adquisitivo que tenían al inicio de la gestión de Javier Milei. La próxima negociación ya tiene fecha: 15 de septiembre.

La firma del acuerdo salarial entre el Gobierno y los gremios universitarios desactivó temporalmente uno de los conflictos más prolongados de la educación pública. Sin embargo, la tregua está lejos de significar el cierre de la disputa. Los sindicatos sostienen que la recomposición obtenida representa apenas una parte del terreno perdido y anticipan que volverán a la mesa paritaria con un reclamo de fondo: recuperar más de 30 puntos de salario real.

El dato surge del último informe elaborado por la Federación de Docentes de las Universidades (FEDUN) junto al Centro Iberoamericano de Investigación en Ciencia y Tecnología (CIICTI). Aunque el trabajo fue confeccionado antes de la firma del acta de entendimiento, sus conclusiones permiten dimensionar la magnitud del deterioro acumulado.

Según el estudio, incluso incorporando el incremento del 24,33% acordado para junio y octubre, los salarios universitarios deberían aumentar otro 32,6% para recuperar el nivel de poder adquisitivo que tenían en noviembre de 2023.

La cifra revela la profundidad de la pérdida sufrida por docentes y nodocentes durante los últimos dos años y medio. Hasta mayo, los salarios del sector habían registrado diecinueve meses consecutivos de caída real. En términos acumulados, el retroceso alcanzó el 34,7% respecto de noviembre de 2023, mientras que el nivel salarial quedó incluso por debajo de los registros observados a comienzos de la década del 2000.

El acuerdo firmado días atrás fue valorado por las organizaciones sindicales porque rompió una dinámica de negociaciones esporádicas y estableció la reapertura trimestral de las paritarias. Esa cláusula es considerada estratégica por los gremios, que buscan impedir nuevos atrasos frente a la inflación.

Daniel Ricci, secretario general de FEDUN, confirmó que la primera revisión bajo el nuevo esquema se realizará el próximo 15 de septiembre. Allí, explicó, el Frente Sindical de Universidades Nacionales exigirá una actualización vinculada a la evolución de los precios durante junio, julio y agosto, además de reclamar el cumplimiento integral de la Ley de Financiamiento Universitario.

Detrás de la discusión salarial aparece otro frente de conflicto que preocupa tanto a rectores como a sindicatos: el financiamiento del sistema universitario. El informe advierte que, aun contemplando las partidas adicionales acordadas recientemente —incluidos 50.000 millones de pesos destinados a hospitales universitarios—, el presupuesto proyectado para 2026 profundizaría el ajuste sobre las casas de estudio.

Según los cálculos de FEDUN, el financiamiento universitario registrará una caída real del 17,8% durante el próximo año. De confirmarse esa tendencia, el sistema habrá perdido el 38% de sus recursos respecto de 2023 y el presupuesto destinado a universidades representará apenas el 0,422% del Producto Bruto Interno, muy por debajo del 0,718% que alcanzaba hace tres años.

La entidad también puso el foco sobre la masa salarial del sector. De mantenerse las proyecciones actuales de inflación y gasto público, los trabajadores universitarios habrán resignado el equivalente a 5,79 billones de pesos constantes entre 2024 y 2026. Sólo durante este año la pérdida estimada asciende a 2,61 billones de pesos.

El diagnóstico se extiende además al sistema científico. El reporte sostiene que la inversión nacional en ciencia y tecnología continúa retrocediendo y podría cerrar 2026 en mínimos históricos en relación con el PBI. En paralelo, investigadores, becarios y personal científico acumulan pérdidas salariales que en algunos casos superan el 40%.

Con los exámenes finales y el receso invernal por delante, el conflicto universitario ingresará en una etapa de relativa calma. Pero tanto en las conducciones sindicales como en las universidades admiten que la discusión de fondo permanece intacta. El acuerdo alcanzado permitió contener la emergencia, aunque no modificó el eje central de la disputa: la recuperación de los salarios y la recomposición de un presupuesto que continúa lejos de los niveles reclamados por el sistema universitario.

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La CGT abre la discusión sobre inteligencia artificial y derechos laborales

La central obrera presentará la encíclica Magnifica Humanitas, el primer documento social de León XIV dedicado a la inteligencia artificial. La iniciativa busca instalar una discusión que gana peso en todo el mundo: cómo regular las nuevas tecnologías para evitar que la innovación se traduzca en pérdida de empleo, deterioro salarial o debilitamiento de derechos.

La irrupción de la inteligencia artificial ya dejó de ser una cuestión exclusivamente tecnológica para convertirse en un tema político, económico y laboral. En ese escenario, la CGT buscará posicionarse en uno de los debates que marcarán las próximas décadas cuando presente el 29 de junio la encíclica Magnifica Humanitas, el primer documento social del papa León XIV centrado en las consecuencias de la transformación digital sobre el trabajo y la vida humana.

La actividad se realizará en el Salón Felipe Vallese de la sede de Azopardo y reunirá a dirigentes sindicales, especialistas y referentes vinculados a los cambios que atraviesan los sistemas productivos. El objetivo será discutir el papel que deben asumir los Estados, las empresas y las organizaciones de trabajadores frente a una revolución tecnológica que promete elevar la productividad, pero también modificar millones de puestos laborales en todo el mundo.

Firmada el 15 de mayo, al cumplirse 135 años de la Rerum Novarum de León XIII, la encíclica retoma la tradición de la doctrina social de la Iglesia para abordar uno de los desafíos más relevantes del siglo XXI. El texto sostiene que la inteligencia artificial no constituye una amenaza en sí misma, aunque advierte que tampoco puede considerarse una herramienta neutral, ya que sus efectos dependen de quién la desarrolla, financia, regula y utiliza.

Desde la central sindical consideran que la discusión excede el plano técnico y se vincula directamente con la defensa de los derechos laborales. “La tecnología debe estar al servicio del trabajador y no el trabajador al servicio de la máquina”, señalaron desde la conducción de la central al convocar al encuentro.

La preocupación no es aislada. Organismos internacionales, centros de investigación y sindicatos de distintos países vienen alertando sobre el impacto que tendrán la automatización, los algoritmos y los sistemas de inteligencia artificial en sectores industriales, administrativos y de servicios. La discusión ya no gira únicamente en torno a la creación de nuevas herramientas, sino a quién se beneficiará de los incrementos de productividad y bajo qué reglas se distribuirán esos beneficios.

A lo largo de sus cinco capítulos, Magnifica Humanitas plantea la necesidad de fortalecer principios como la solidaridad, la corresponsabilidad y la subsidiariedad para evitar que la innovación tecnológica amplíe brechas económicas o profundice situaciones de exclusión. La premisa que atraviesa el documento es que el progreso técnico sólo adquiere legitimidad social cuando contribuye al desarrollo integral de las personas.

La presentación de la encíclica también refleja una ampliación de la agenda sindical. A los reclamos tradicionales vinculados al salario, el empleo y las condiciones laborales se suma ahora un interrogante de alcance estratégico: cómo garantizar que la revolución digital no derive en nuevas formas de precarización ni en una concentración aún mayor del poder económico.

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