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El secretario general de la Unión Personal Civil de la Nación (UPCN), Andrés Rodríguez, aseguró este lunes que el sindicato que representa a los trabajadores públicos tratará de conseguir «un par de puntos más» de aumento salarial respecto de la inflación.

En declaraciones al programa «El día menos pensado», por radio La 990, aclaró que «no tenemos un porcentaje pensado, lo que buscamos es tener un par de puntos sobre la inflación proyectada».

Además, advirtió que como «el índice inflacionario no está bajando», los sindicatos están «haciendo acuerdos cortos para no perder ingresos».

De ese modo Rodríguez confirmó que la pauta del 60% de inflación que había fijado el ministro de Economía, Sergio Massa, para todo el año, quedó descartada para los sindicatos que negocian ajustes de paritarias.

El último acuerdo firmado por los estatales

Estas presunciones avalan el reclamo con el cual la UPCN se sentará a negociar los primeros aumentos correspondientes a la negociación salarial de este año.

Respecto a la paritaria 2022, el gremio que conduce Rodríguez firmó a fin de enero una revisión por un aumento adicional de 23,13%. Así, el total acumulado llegó al 97%.

Esa última suma acordada se cobró en cuotas entre febrero y marzo. Y en ese momento los trabajadores estatales expresaron, por medio de un comunicado de prensa, que «esperamos iniciar a la mayor brevedad posible las conversaciones de la paritaria correspondiente al período 2023, que empieza a regir el 1° de junio del corriente año».

En el mismo texto la UPCN ya advertía su preocupación por la suba de precios, a señalar que «apostamos a una baja inflacionaria que resguarde el poder adquisitivo del salario de los estatales».

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La Corte cerró una puerta al Gobierno y acelera la pulseada por el financiamiento universitario

El máximo tribunal rechazó los intentos del Poder Ejecutivo para apartar a los magistrados que intervienen en la causa impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional. La decisión fortalece el proceso judicial que exige la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario y abre un escenario de presión sobre la Casa Rosada para actualizar salarios, partidas de funcionamiento y becas estudiantiles.

La Corte Suprema de Justicia rechazó los planteos del Gobierno nacional para apartar a los magistrados que intervienen en la causa iniciada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), una resolución que despeja obstáculos procesales y permite que continúe avanzando el expediente que reclama la plena aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario.

La decisión del máximo tribunal representa un revés para la estrategia judicial desplegada por la administración de Javier Milei y fortalece las expectativas de las casas de estudio, que buscan una recomposición presupuestaria capaz de revertir el severo deterioro acumulado en salarios docentes, partidas operativas y programas de investigación.

El fallo, firmado el 4 de junio, desestimó la queja presentada por el Estado nacional contra resoluciones previas que habían rechazado la recusación del juez federal Diego Martín Cormick y de integrantes de la Cámara Contencioso Administrativa Federal. El Gobierno sostenía que ambos magistrados debían apartarse por desempeñarse como docentes en universidades públicas que forman parte del colectivo demandante.

Sin embargo, la Corte fue categórica al señalar que la actividad académica desarrollada en instituciones universitarias estatales no configura por sí misma un interés personal, directo ni relevante en el resultado del litigio. Asimismo, recordó que los mecanismos de recusación constituyen herramientas excepcionales cuya aplicación debe interpretarse de manera restrictiva para preservar el principio constitucional del juez natural.

La resolución también descartó un pedido aún más amplio impulsado por el Poder Ejecutivo: que los propios ministros del máximo tribunal se excusaran de intervenir en la causa debido a sus vínculos con actividades académicas en universidades nacionales.

La controversia se profundizó cuando el Gobierno dictó el Decreto 759/2025, mediante el cual condicionó la ejecución de la norma a la definición previa de una fuente específica de financiamiento y a la incorporación de partidas presupuestarias correspondientes.
Esa decisión fue interpretada por las universidades como una virtual paralización de la ley y motivó la presentación de un amparo colectivo que hoy se encuentra en pleno trámite judicial.

Salarios, presupuesto y funcionamiento

El trasfondo económico explica buena parte de la magnitud alcanzada por el conflicto.
Las organizaciones universitarias sostienen que desde el inicio de la actual gestión nacional los salarios docentes y no docentes registraron una pérdida cercana al 52% frente a la inflación acumulada, mientras que las partidas destinadas al funcionamiento institucional presentan un deterioro estimado en torno al 45%.

Las restricciones presupuestarias impactan sobre múltiples dimensiones de la actividad universitaria. Desde el mantenimiento edilicio y los servicios básicos hasta proyectos científicos, actividades de extensión, programas académicos y sistemas de becas, numerosos rectores vienen advirtiendo sobre las dificultades para sostener el funcionamiento normal de las instituciones.

Con la decisión de la Corte Suprema, la causa continuará avanzando bajo la órbita de los mismos magistrados cuestionados por el Gobierno. Mientras tanto, el confrontación por el financiamiento universitario suma un nuevo episodio y se consolida como uno de los principales desafíos institucionales que deberá afrontar la administración nacional en los próximos meses.

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Correo Argentino enfrenta un nuevo foco de conflicto por los salarios


La discusión salarial volvió a instalarse en el centro de la escena dentro de Correo Argentino. La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) formalizó un pedido para reabrir de manera urgente las paritarias y advirtió que los ingresos del personal atraviesan un proceso de deterioro que ya compromete las condiciones de vida de miles de trabajadores. El planteo llega tras el reciente conflicto por despidos y vuelve a poner en agenda la situación económica de los trabajadores de la empresa estatal.

Desde el gremio sostienen que el esquema salarial vigente quedó desactualizado y remarcan que numerosos trabajadores perciben ingresos insuficientes para afrontar los gastos esenciales. Además, señalaron que las compensaciones extraordinarias y los incentivos por productividad aplicados en los últimos meses no lograron revertir el deterioro acumulado.

La protesta se produce pocas semanas después de un conflicto que tensó la relación entre la empresa y los trabajadores a raíz de una serie de despidos en distintas dependencias. Aquella disputa derivó en medidas de fuerza y concluyó con la reincorporación de los empleados afectados tras una instancia de negociación que evitó la realización de un paro nacional.

La cuestión salarial arrastra además una controversia previa. En marzo, la empresa comunicó un esquema de incrementos escalonados hasta mayo sin acuerdo paritario formal, una decisión que fue rechazada por la representación sindical por considerar que no respondía a la evolución real de los precios ni a las necesidades del personal.

Con ese cronograma ya agotado y sin nuevas convocatorias a negociar, FOECYT volvió a exigir una respuesta de la conducción de Correo Argentino. La entidad sostiene que resulta indispensable abrir una instancia de diálogo que permita discutir una actualización salarial acorde con la realidad económica y evitar que el conflicto vuelva a escalar en una de las empresas de servicios más importantes del país.

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La ofensiva sindical llegó a Ginebra: la CGT denunció al Gobierno ante la OIT

La confrontación entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero sumó un nuevo episodio en el plano internacional. La Confederación General del Trabajo llevó ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una severa denuncia contra la administración de Javier Milei, a la que acusó de promover un proceso de erosión progresiva de los derechos laborales y de alterar los mecanismos institucionales que históricamente regularon las relaciones entre trabajadores, empleadores y Estado.

La presentación fue realizada en Ginebra durante la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, en el ámbito de la Comisión de Aplicación de Normas. Allí, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, expuso en representación de las centrales sindicales argentinas y planteó que las medidas adoptadas desde diciembre de 2023 configuran una transformación estructural del sistema laboral argentino.

Durante su intervención, el dirigente sostuvo que el debate excede cualquier discusión administrativa o presupuestaria. Según expresó, lo que se encuentra en juego es la continuidad de un esquema de regulación laboral construido a lo largo de décadas mediante consensos institucionales, negociación colectiva y participación tripartita.

La exposición sindical apuntó especialmente contra la reducción de la capacidad operativa del Estado en materia laboral. En ese sentido, la CGT cuestionó la pérdida de rango ministerial del área de Trabajo, convertida en Secretaría, y denunció la desvinculación de personal técnico especializado. También vinculó esa política con los recortes aplicados en otros organismos públicos estratégicos relacionados con investigación científica, educación, infraestructura, políticas sociales y sistemas de protección para sectores vulnerables.

Ante los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de distintos países, Sola afirmó que el actual rumbo oficial se apoya en una concepción que considera a las regulaciones laborales como una traba para el crecimiento económico. Desde esa perspectiva, sostuvo que las reformas impulsadas por la Casa Rosada buscan modificar de manera sustancial el equilibrio histórico entre capital y trabajo.

Uno de los puntos centrales de la denuncia estuvo vinculado a la denominada Ley Bases y a la reforma laboral aprobada posteriormente. La central sindical argumentó que ambas iniciativas fueron elaboradas sin instancias reales de consulta con los actores sociales involucrados, vulnerando principios reconocidos por los convenios internacionales suscriptos por Argentina.

La CGT planteó particularmente que el Convenio 144 de la OIT, que promueve el diálogo tripartito entre gobiernos, empleadores y trabajadores, habría quedado relegado frente a decisiones adoptadas de manera unilateral por el Poder Ejecutivo. Según la organización gremial, esa dinámica redujo significativamente los espacios institucionales destinados a la construcción de acuerdos.

Otro de los puntos de la presentación estuvo relacionado con la conflictividad sindical. La central obrera denunció que diversas medidas oficiales reflejan una tendencia a abordar los reclamos laborales desde una lógica punitiva antes que mediante mecanismos de conciliación. En ese marco, cuestionó las sanciones económicas aplicadas a organizaciones gremiales por medidas de fuerza y manifestó preocupación por decisiones que, a su criterio, afectan la autonomía sindical.

La referencia incluyó los casos de La Fraternidad y la UTA, así como la reciente intervención de la UOM, situaciones que la CGT interpretó como parte de una estrategia orientada a debilitar la capacidad de representación de las organizaciones de trabajadores.

La exposición cosechó una fuerte repercusión entre los participantes de la conferencia y volvió a colocar a la Argentina bajo la observación de uno de los principales organismos internacionales dedicados al mundo del trabajo. El cuadro actual también evidencia que la disputa entre el Gobierno y el sindicalismo ya no se limita al terreno doméstico, sino que comienza a proyectarse hacia foros globales donde se debate el cumplimiento de los estándares laborales y democráticos reconocidos internacionalmente.

Con la denuncia formalizada ante la OIT, la CGT busca abrir una nueva instancia de presión sobre la administración libertaria, mientras el Gobierno sostiene su programa de reformas orientado a reducir regulaciones, flexibilizar estructuras estatales y redefinir el vínculo entre el Estado y el mercado laboral. La confrontación, lejos de atenuarse, suma ahora un escenario internacional que promete profundizar un conflicto cada vez más visible entre la Casa Rosada y el movimiento sindical organizado.

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