Trabajadores de estaciones de servicio acordaron nuevos aumentos
El Sindicato de Obreros y Empleados de Estaciones de Servicio, Garages y Playas de Estacionamiento (SOESGyPE) informó de las mejoras salariales que estarán recibiendo los empleados del sector, producto de los acuerdos alcanzados con la cámara empresaria en el marco de las negociaciones paritarias vigentes.
En ese sentido, el gremio que conduce el secretario general adjunto de la Confederación General del Trabajo (CGT), Carlos Acuña, pudo cerrar la discusión de los incrementos que se solicitaban para el período 2022/23, vigente hasta el 31 de marzo, para los trabajadores del convenio colectivo de trabajo 521/07, y pautar las primeras subas del 2023/24.
Desde la Federación de Empresarios de Combustibles de la República Argentina (FECRA), calificaron de “intensas” las reuniones mantenidas con el sindicato, en las que se definió que haya aumentos salariales, no acumulativos y que serán computados en su totalidad sobre las remuneraciones básicas establecidas para el mes de marzo 2022.
Por lo pronto, el personal de expendio de combustible tendrá un 15% de carácter no remunerativo, con los haberes del mes de enero 2023, que será tenido en cuenta para el cálculo de los adicionales el Sueldo Anual Complementario (SAC), que pasará a integrar el básico del mes de febrero de 2023. Además, recibirán un 10% remunerativo con los salarios de febrero 2023 y otro 10% remunerativo con marzo 2023.
Por su parte, para el acuerdo salarial del 2023/24 se establecieron un 11% para abril, 10% para julio y 9% para agosto. Estos aumentos salariales serán no acumulativos y a computarse en su totalidad sobre las remuneraciones básicas establecidas para marzo 2023.
Por último, las partes coincidieron en establecer en septiembre la cláusula de revisión: “nos volveremos a reunir para proceder con la revisión de los compromisos y hacer, si correspondiera, un ajuste del salario provocado por la suba de la inflación”.
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Los gremios sellan una alianza y crean una nueva Intersindical en San Juan
Más de veinte organizaciones sindicales y sociales conformaron un espacio común para coordinar acciones en defensa del empleo, la producción y los derechos laborales. El lanzamiento reunió a dirigentes de distintas centrales obreras y recibió respaldo de referentes nacionales.
La fragmentación quedó al margen. En una muestra de unidad poco frecuente en el mapa sindical sanjuanino, más de veinte organizaciones gremiales y sociales formalizaron este sábado la creación de la Intersindical en Defensa de los Trabajadores Sanjuaninos, una estructura que buscará articular posiciones y promover acciones conjuntas frente al deterioro de las condiciones laborales, la pérdida del poder adquisitivo y el retroceso de distintas actividades productivas.
La presentación se realizó en el camping de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), en Rawson, donde dirigentes, delegados y trabajadores de distintos ámbitos coincidieron en la necesidad de construir una herramienta común capaz de trascender pertenencias sectoriales y consolidar una voz colectiva para el movimiento obrero provincial.

El nuevo espacio reúne a sindicatos de la industria, los servicios, el transporte, la administración pública, la educación, la minería, la seguridad privada y la economía popular, además de organizaciones sociales y comunitarias. La amplitud de la convocatoria constituyó uno de los rasgos más destacados del lanzamiento y reflejó la búsqueda de una representación transversal dentro del universo laboral sanjuanino.
Durante el encuentro se difundió el documento fundacional de la Intersindical, en el que se expresa preocupación por la evolución del empleo, la caída de los ingresos, la paralización de la obra pública y las dificultades que atraviesan numerosas ramas de la economía. Los dirigentes sostuvieron que la defensa de las conquistas laborales debe complementarse con una agenda orientada a recuperar la producción, fortalecer la industria nacional y generar puestos de trabajo con pleno acceso a derechos.

Entre los principales lineamientos aparecen la protección del mercado interno, el impulso a la contratación de mano de obra local, el combate a la precarización, el acceso a la vivienda y la preservación de la educación pública, la salud y la seguridad social. Los organizadores plantearon además la necesidad de incorporar a los trabajadores en las discusiones vinculadas al desarrollo económico y la planificación estratégica de la provincia.
«La unidad no se espera, se construye», fue una de las consignas que atravesó la jornada y sintetizó el espíritu de una iniciativa que busca transformarse en un ámbito permanente de coordinación sindical. En la misma línea, los referentes remarcaron que la generación de riqueza tiene como protagonista central al trabajo y reivindicaron el papel histórico de las organizaciones gremiales en la defensa de los derechos sociales.
La constitución formal de la Intersindical profundiza un proceso de acercamiento que había comenzado semanas atrás. Una de sus primeras expresiones públicas ocurrió a fines de mayo, cuando varias de las entidades que hoy integran el espacio participaron de un abrazo simbólico a la sede local de la UOM en rechazo a la intervención judicial del sindicato a nivel nacional.

El lanzamiento también recibió respaldo de dirigentes sindicales de alcance federal. Entre los saludos enviados se destacaron los de Abel Furlán, Octavio Argüello, Rodolfo Aguiar, Hugo «Cachorro» Godoy, Roberto Baradel, Graciela Aleñá y Luis Cáceres, quienes coincidieron en valorar la construcción de ámbitos de unidad para enfrentar los desafíos que atraviesa el mundo del trabajo.
La nueva organización está integrada por la UOM, UTEP, Unión Ferroviaria, AJEPROC, ADICUS, Sindicato Químico, Trabajadores Viales Nacionales, UOLRA, APA, SATSAID, SAMC, SAMEL, ATE, CTA Autónoma, CTA de los Trabajadores, SiDUNSJ, UPSRA, SUTCA, ASEC, UOYEP, Amas de Casa del País, SITRAVIAP, ASIJEMIN, y Asociación Bancaria, entre otras entidades.
Con su puesta en marcha, el sindicalismo sanjuanino inaugura una instancia de coordinación inédita en los últimos años. El desafío será transformar esa convergencia en una agenda común capaz de incidir en el debate público y ofrecer respuestas a las demandas de un universo laboral atravesado por incertidumbres económicas, transformaciones productivas y crecientes exigencias sociales.
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Reforma laboral: el Gobierno ordena revisar 446 convenios colectivos
La Secretaría de Trabajo puso en marcha el proceso de revisión de 446 convenios colectivos alcanzados por la reforma laboral. La medida inaugura una etapa de negociaciones que podría modificar aspectos centrales de las relaciones laborales y reaviva el enfrentamiento entre el Gobierno y el movimiento sindical.
La reglamentación de la reforma laboral comenzó a mostrar sus efectos más profundos. Con una decisión que impacta sobre buena parte de la estructura convencional del mercado de trabajo argentino, el Gobierno nacional inició la convocatoria para que sindicatos y cámaras empresarias renegocien 446 convenios colectivos, una cifra muy superior a la prevista inicialmente.
La medida constituye uno de los movimientos más ambiciosos impulsados por la administración de Javier Milei en materia laboral y abre una instancia de discusión que podría redefinir aspectos sustanciales de los acuerdos que regulan la actividad de millones de trabajadores en distintos sectores productivos.
El punto de partida se encuentra en la modificación del régimen de ultraactividad, un principio que históricamente garantizó la continuidad de los convenios aun después de su vencimiento.
Con los cambios introducidos por la Ley de Modernización Laboral y su reciente reglamentación, numerosas disposiciones deberán volver a negociarse entre las partes, habilitando una revisión de alcance mucho más amplio que la prevista originalmente.
Desde el Ministerio de Capital Humano sostienen que el proceso busca actualizar los instrumentos de negociación colectiva y adecuarlos a las nuevas realidades productivas. La apuesta oficial consiste en promover acuerdos considerados más flexibles, adaptables y compatibles con las transformaciones que atraviesan distintas actividades económicas.
Sin embargo, la iniciativa fue recibida con fuerte resistencia por parte de las organizaciones sindicales. La CGT advirtió que la reglamentación representa una intervención sobre instituciones centrales del sistema laboral argentino y cuestionó la decisión de avanzar con cambios que continúan bajo análisis judicial. Para la central obrera, la discusión excede cuestiones técnicas y alcanza principios vinculados con la autonomía sindical y la preservación de derechos conquistados durante décadas de negociación colectiva.
El debate adquiere una dimensión aún mayor porque coincide con los cuestionamientos formulados por organismos internacionales. En los últimos días, la Organización Internacional del Trabajo instó al Estado argentino a fortalecer los mecanismos de diálogo social y a garantizar que cualquier modificación de la legislación laboral sea resultado de consultas efectivas entre trabajadores, empleadores y autoridades públicas.

Una disputa con consecuencias de largo alcance
La revisión de 446 convenios no representa únicamente un procedimiento administrativo. Detrás de cada negociación se pondrán en discusión mecanismos de financiamiento sindical, modalidades de representación, condiciones de trabajo y criterios que durante años estructuraron la relación entre empresas y trabajadores.
Por esa razón, tanto el Gobierno como las organizaciones gremiales consideran esta instancia como una de las batallas más relevantes abiertas desde la sanción de la reforma laboral. Mientras el oficialismo busca consolidar un nuevo esquema de relaciones laborales, el sindicalismo interpreta que está frente a un intento de alterar pilares históricos de la negociación colectiva.
La convocatoria masiva lanzada por la Secretaría de Trabajo marca el comienzo de una etapa que podría dejar una huella duradera sobre el mundo del trabajo. Lo que se abre ahora no es sólo una ronda de negociaciones técnicas entre sindicatos y empresarios, sino una discusión de fondo acerca del modelo laboral que la Argentina pretende construir en los próximos años. Entre la promesa oficial de modernización y las advertencias gremiales sobre una pérdida de derechos, la disputa recién empieza.
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Las universidades sellan una tregua con el Gobierno, pero mantienen abierta la disputa por el financiamiento
Tras más de dos años de movilizaciones, paros y reclamos presupuestarios, los gremios universitarios valoraron la reapertura de las negociaciones salariales y la mejora acordada con el Ejecutivo. Sin embargo, remarcaron que la recomposición alcanzada apenas cubre una parte de las pérdidas acumuladas y ratificaron su exigencia de aplicar plenamente la Ley de Financiamiento Universitario.
La firma del acuerdo entre el Gobierno nacional, los rectores y las organizaciones gremiales universitarias marcó un punto de inflexión en uno de los conflictos más prolongados de la gestión de Javier Milei. No obstante, lejos de interpretarlo como un cierre definitivo, los distintos actores del sistema coincidieron en definirlo como un paso inicial dentro de una discusión que todavía conserva fases determinantes.
El entendimiento contempla una actualización salarial del 24,33% distribuida en dos tramos, un incremento de los recursos destinados al funcionamiento de las universidades, refuerzos para los hospitales universitarios y una mejora en las becas Manuel Belgrano. La propuesta permitió destrabar una negociación que permanecía estancada y evitó una nueva escalada de medidas de fuerza en el inicio del segundo cuatrimestre.
Las federaciones docentes y nodocentes coincidieron en destacar que el resultado no fue producto de una decisión espontánea del Poder Ejecutivo, sino la consecuencia de una prolongada serie de movilizaciones, paros, clases públicas y multitudinarias marchas federales que lograron instalar el reclamo universitario en el centro de la agenda pública.
En ese sentido, desde distintos sectores remarcaron que la recuperación obtenida representa apenas una porción de los recursos perdidos durante los últimos años. La mejora acordada permite aliviar parcialmente la situación salarial, pero no alcanza para compensar el deterioro acumulado desde el inicio del actual gobierno ni sustituye los mecanismos previstos en la Ley de Financiamiento Universitario.
Precisamente allí se encuentra el principal punto de debate hacia adelante. Mientras la administración nacional busca presentar el acuerdo como una instancia de normalización y una oportunidad para dejar atrás la confrontación, rectores y sindicatos sostienen que la cuestión estructural permanece sin resolver. La norma sancionada por el Congreso continúa vigente y las acciones judiciales impulsadas para exigir su cumplimiento seguirán su curso.
La decisión de mantener abiertas las demandas constituye uno de los aspectos más significativos del entendimiento alcanzado. Durante las conversaciones previas, la posibilidad de retirar las presentaciones judiciales apareció como una condición impulsada desde sectores del oficialismo. Sin embargo, tanto las universidades como las organizaciones sindicales rechazaron esa alternativa y preservaron una herramienta que consideran clave para garantizar la recuperación integral de los recursos.
Una disputa que trasciende los salarios
La negociación también dejó expuesta la magnitud del deterioro registrado por el sistema universitario en los últimos años. La discusión no involucra únicamente los ingresos de docentes y nodocentes, sino también el financiamiento de actividades académicas, investigación, extensión, infraestructura, hospitales universitarios y programas de asistencia estudiantil.
Por esa razón, los dirigentes del sector insisten en que el acuerdo debe interpretarse como una señal de avance y no como la resolución definitiva del conflicto. La convocatoria obligatoria a nuevas instancias paritarias cada tres meses aparece como una de las principales conquistas obtenidas en la negociación y como una garantía para sostener futuras discusiones sobre recomposición salarial.
La comunidad universitaria consiguió lo que durante meses parecía improbable: forzar la reapertura de una negociación que el Gobierno evitó durante largo tiempo. Sin embargo, la firma del acuerdo no modificó el núcleo de la controversia. La recuperación plena de los salarios, la consolidación presupuestaria de las universidades y la aplicación efectiva de la Ley de Financiamiento continúan siendo los grandes objetivos de un reclamo que, aunque ingresa en una nueva etapa, está lejos de haber concluido.
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