Trabajadores de ANSES lograron mejoras salariales
Los empleados de la Administración Nacional de la Seguridad Social de la República Argentina (ANSES) percibirán un nuevo incremento en los sueldos del 23,13%, en el marco de la firma de la revisión salarial del sector celebrada ayer por las conducciones gremiales en el ministerio de Trabajo.
El nuevo acuerdo paritario establece un aumento del 10% en febrero, 8% en marzo y un 5,13% en abril, a aplicar sobre el valor de la Unidad Retributiva (UR) vigente en enero de 2023.
Lo pactado entre los sindicatos con representación en el organismo y las autoridades de ANSES determinó que a partir de febrero se incrementará en 200 UR más el incentivo a la productividad (POA).
A su vez, habrá suba en los ítems de Reconocimiento Específico Previsional y Reintegro por Guardería. También se incrementará el Premio a la Trayectoria.
La revisión de lo firmado en la jornada de ayer será puesto en revisión en mayo próximo, según confirmaron a Mundo Gremial.
El acuerdo contó con el aval de las delegaciones de UPCN y ATE en el organismo y del Sindicato de Empleados de la ex Caja de Subsidios Familiares para el Personal de la Industria (Secasfpi).
La Asociación del Personal de los Organismos de Previsión Socia (APOPS) rechazó la oferta de la ANSES y denunció que la patronal se negó a dar tratamiento al reclamo de devolución de Impuesto a las Ganancias.
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La CGT redobla la ofensiva judicial y prepara un pedido de anulación total de la reforma laboral
Luego de que la Justicia rechazara la cautelar contra el traspaso del Fuero Laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires, la central sindical confirmó que apelará el fallo y prepara una nueva presentación para cuestionar la constitucionalidad de toda la ley de modernización laboral. El conflicto abre un frente judicial que promete prolongarse y reconfigurar el debate sobre el alcance de la reforma.
La decisión del Juzgado Contencioso Administrativo Federal N.º 7 de rechazar la medida cautelar presentada por la Confederación General del Trabajo (CGT) marcó el primer tropiezo de la central obrera en su ofensiva judicial contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno. Sin embargo, lejos de desalentar el camino elegido, el fallo parece haber reforzado la determinación del sindicalismo de llevar la disputa hasta las últimas instancias.
Fuentes de la central confirmaron que en los próximos días se presentará una apelación ante la Cámara correspondiente para revisar la resolución judicial que habilita el traspaso del Fuero Laboral a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. En este sentido, la organización sindical trabaja en un escrito de mayor alcance: una acción judicial que buscará declarar la inconstitucionalidad y la anulación integral de la denominada Ley de Modernización Laboral.
“Tenemos buenas expectativas de que avance”, señalaron voceros del sector gremial, que consideran que el debate judicial recién comienza y que la discusión de fondo aún está lejos de resolverse.
La reforma en el centro de la disputa
El núcleo del conflicto gira en torno a los cambios estructurales introducidos por la reforma laboral. Entre los aspectos más cuestionados por el sindicalismo aparece la posibilidad de extender la jornada laboral diaria hasta doce horas, siempre que exista un acuerdo formal entre trabajador y empleador.
La normativa también establece la creación de un sistema de “banco de horas”, que habilita a compensar horas extras con días de descanso en lugar de una retribución económica inmediata. Ese mecanismo deberá respetar los límites legales vigentes y garantizar un mínimo de doce horas de descanso entre turnos.
Otro de los puntos sensibles es la incorporación del denominado “salario dinámico”, una modalidad que podrá ser definida en los convenios colectivos y que vincula parte de la remuneración con el desempeño o mérito individual del trabajador.
El capítulo sobre despidos también introdujo modificaciones relevantes. Para el cálculo de la indemnización por despido sin causa se tomará exclusivamente la remuneración mensual, normal y habitual, excluyendo conceptos como el aguinaldo o las vacaciones. A su vez, la norma establece que la indemnización será la única compensación económica frente a la ruptura del vínculo laboral y fija un nuevo esquema de actualización de créditos laborales, que se ajustarán por el índice de precios al consumidor más un 3 por ciento adicional.
Desde el movimiento sindical advierten que este conjunto de cambios implica un deterioro en la protección histórica del derecho laboral y abre la puerta a formas de flexibilización que, sostienen, alteran el equilibrio entre capital y trabajo.
El traspaso del Fuero Laboral y sus efectos
La discusión judicial se activó inicialmente a partir del Capítulo V de la reforma, que dispone la transferencia del Fuero Nacional del Trabajo a la órbita de la Ciudad de Buenos Aires. Para la CGT, esa medida implica una transformación institucional de gran impacto, que podría derivar en la disolución del esquema actual de justicia laboral.
En su presentación ante el tribunal, la central sindical había solicitado una medida cautelar “innovativa” con el objetivo de suspender la aplicación de los artículos 90 y 91 de la ley hasta que se resolviera la cuestión de fondo. El argumento central era que la transferencia de competencias podría producir efectos irreversibles si más adelante la norma fuese declarada inconstitucional.
El magistrado, sin embargo, resolvió que no correspondía conceder la cautelar en esta etapa del proceso. De ese modo, el traspaso seguirá vigente mientras continúe la tramitación del expediente y hasta que exista una sentencia definitiva sobre la validez constitucional de los artículos cuestionados.
La medida generó preocupación dentro del propio ámbito judicial. La Unión de Empleados de la Justicia de la Nación advirtió que la reconfiguración institucional podría poner en riesgo cerca de 1.600 puestos de trabajo vinculados al fuero laboral. En ese contexto, el gremio impulsó distintas acciones sindicales, entre ellas paros y la toma de la sede judicial ubicada en la avenida Roque Sáenz Peña, en la Ciudad de Buenos Aires.
El argumento oficial: combatir la “industria del juicio”
Desde el Gobierno nacional y las autoridades porteñas defienden la reforma y el traspaso del fuero como herramientas para modernizar el sistema y mejorar la eficiencia de la justicia laboral.
En esa línea, el oficialismo sostiene que una de las metas centrales es desarticular lo que define como la “industria del juicio”, una expresión utilizada para describir la proliferación de litigios laborales que, según esta visión, afectan la competitividad de las empresas y desalientan la creación de empleo.
Funcionarios del Ejecutivo argumentan además que el fuero laboral tradicional ha mantenido durante años una orientación favorable a los trabajadores y hostil hacia los empleadores, lo que habría generado un clima adverso para la inversión y la actividad empresarial.
Desde el gobierno de la Ciudad también respaldan la transferencia de competencias. El jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny, sostuvo que el cambio permitirá terminar con prácticas que, según su diagnóstico, derivaron en una persecución sistemática contra los empleadores. Al mismo tiempo, fuentes de la administración local aseguran que el objetivo principal es agilizar los procesos y reducir los tiempos de resolución de los conflictos laborales.
Una disputa que recién comienza
En ese contexto, el escenario judicial promete convertirse en el principal campo de batalla en torno a la reforma laboral. La apelación de la CGT y la eventual presentación para impugnar la ley en su totalidad anticipan un litigio prolongado que podría escalar hasta las instancias superiores del sistema judicial.
Mientras el Gobierno defiende la reforma como un paso necesario para modernizar el mercado de trabajo y estimular la actividad productiva, el sindicalismo la interpreta como una modificación estructural que debilita el andamiaje protector construido durante décadas en la legislación laboral argentina.
La primera derrota judicial sufrida por la CGT no clausuró el conflicto; por el contrario, parece haber inaugurado una nueva fase de la disputa. Con apelaciones en marcha y una ofensiva legal que apunta a cuestionar la constitucionalidad de toda la reforma, la central obrera se prepara para trasladar el debate al terreno de los tribunales.
El desenlace no solo definirá el futuro de la Ley de Modernización Laboral. También pondrá a prueba el delicado equilibrio entre reforma económica, derechos laborales y arquitectura institucional de la justicia del trabajo. En ese cruce de intereses y visiones contrapuestas, la última palabra —al menos por ahora— volverá a quedar en manos de los jueces.
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Reforma laboral: La Justicia declara inconstitucional un artículo que fija tope a las indemnizaciones
Un juez laboral de Córdoba declaró la inconstitucionalidad del artículo 55 de la ley de reforma laboral, que fijaba un nuevo esquema para actualizar las deudas en juicios laborales en trámite. El magistrado consideró que la norma introduce un trato desigual entre procesos y podría afectar el carácter alimentario de los créditos laborales, al reducir significativamente su valor frente a la inflación.
La reciente reforma laboral aprobada por el Congreso comenzó a transitar su inevitable recorrido judicial. Y ese camino registró este jueves su primer hito: un fallo de la Justicia laboral de Córdoba que declaró inconstitucional uno de los artículos más sensibles de la nueva normativa.
La decisión fue adoptada por el juez laboral Ricardo Gileta, quien resolvió invalidar el artículo 55 de la denominada Ley de Modernización Laboral, la disposición que establece cómo deben actualizarse los créditos laborales en aquellos juicios que ya estaban en trámite cuando entró en vigencia la reforma.
La sentencia, firmada el 10 de marzo y difundida en las últimas horas, marca el primer cuestionamiento judicial concreto al nuevo esquema legal impulsado por el Gobierno. El punto en discusión no es menor: el modo en que se recalculan las deudas derivadas de conflictos laborales.
El artículo impugnado introducía un criterio diferenciado para los procesos judiciales en curso. Según el nuevo régimen, las deudas debían actualizarse utilizando la tasa pasiva del Banco Central, con un límite máximo equivalente a la inflación más un 3% anual y un piso del 67% de ese cálculo. En la práctica, diversos especialistas advirtieron que esa fórmula podía implicar reducciones significativas en los montos que finalmente percibirían los trabajadores.
De acuerdo con estimaciones realizadas en distintos ámbitos judiciales, la aplicación del mecanismo previsto en la reforma podía recortar entre un 20% y un 60% el valor final de los créditos laborales respecto de los criterios que venían utilizando numerosos tribunales antes de la sanción de la ley.
Para el juez Gileta, ese cambio no sólo modifica el cálculo económico de las deudas sino que introduce una desigualdad jurídica difícil de justificar. En su fallo sostuvo que el artículo 55 “debe ser desechado por inconstitucional”, ya que establece un tratamiento diferenciado entre procesos iniciados antes y después de la sanción de la reforma.
En consecuencia, el magistrado dispuso que el crédito laboral del caso sea recalculado conforme al artículo 276 de la Ley de Contrato de Trabajo, recientemente reformado, que establece un mecanismo de actualización vinculado a la evolución del índice de precios al consumidor (IPC) con un adicional del 3% mensual desde la mora hasta el efectivo pago.
El núcleo del argumento judicial se centra en el principio de igualdad ante la ley. Según el fallo, aplicar un régimen más restrictivo a los juicios en trámite —en comparación con el previsto para los nuevos litigios— implica una distinción arbitraria que no encuentra justificación razonable en el sistema jurídico.
Pero la sentencia no se limita a ese planteo formal. El juez también enfatizó el carácter especial que poseen los créditos laborales dentro del ordenamiento jurídico argentino.
En el derecho del trabajo, recordó el magistrado, las acreencias derivadas de salarios, indemnizaciones o reparaciones por despido poseen naturaleza alimentaria. Es decir, están destinadas a garantizar la subsistencia del trabajador y su grupo familiar.
Desde esa perspectiva, cualquier mecanismo que reduzca sustancialmente el valor real de esos créditos frente a un contexto inflacionario puede entrar en conflicto con el principio de reparación plena y con el principio protectorio que la Constitución y la legislación laboral reconocen a favor de la parte más débil de la relación laboral.
El fallo aparece además en medio de una creciente judicialización de la reforma. Diversas organizaciones sindicales y asociaciones de abogados laboralistas ya anticiparon que recurrirán a la Justicia para cuestionar distintos capítulos de la norma, bajo el argumento de que introduce retrocesos en derechos sociales consolidados.
Revista Acción
En este aspecto, la Confederación General del Trabajo (CGT) también inició acciones judiciales para impugnar varios artículos de la reforma, en una disputa que promete extenderse durante meses en distintos tribunales del país.
El pronunciamiento del juzgado cordobés no implica, por ahora, la caída general del artículo cuestionado. Se trata de una sentencia de primera instancia, circunscripta al caso concreto. Sin embargo, su peso jurídico y simbólico es evidente.
La resolución inaugura un escenario de litigiosidad que probablemente acompañará la implementación de la reforma laboral durante los próximos años. En un sistema jurídico donde la interpretación judicial tiene un rol central, cada fallo comienza a delinear los contornos reales de una norma que todavía está lejos de mostrar su alcance definitivo.
Más allá del resultado final de los procesos judiciales que vendrán, el fallo deja una señal clara: la reforma laboral ya salió del terreno de la discusión parlamentaria para instalarse plenamente en el campo donde muchas veces se define el destino de las leyes en la Argentina contemporánea, el de los tribunales.
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Inflación sin respiro: febrero repitió el 2,9% y anticipan un marzo más caliente
El Índice de Precios al Consumidor volvió a marcar un 2,9% en febrero, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos. El dato repite la cifra de enero y deja al primer bimestre con una inflación acumulada de 5,9%. Sin embargo, la dinámica de alimentos y tarifas anticipa un escenario más caliente para marzo, con estimaciones privadas que ya ubican la suba mensual cerca del 3%.
La inflación de febrero volvió a situarse en el 2,9%, consolidando una meseta que, si bien refleja cierta desaceleración respecto de los niveles más elevados registrados meses atrás, todavía expone presiones persistentes en componentes clave del gasto cotidiano.
El dato difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos confirma que el proceso de desinflación avanza con cautela. Con el resultado de febrero, el aumento acumulado en los primeros dos meses del año alcanza el 5,9%, mientras que la variación interanual se ubica en 33,1%.
Detrás del promedio general, sin embargo, la estructura del índice revela que algunos rubros continúan avanzando a un ritmo significativamente mayor. El capítulo de Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles fue el que más se incrementó durante el mes, con una suba del 6,8%, impulsada principalmente por ajustes en tarifas de servicios públicos y modificaciones en los esquemas de subsidios en distintas provincias.
Ese aumento —más del doble del promedio general— confirma el peso creciente que los servicios regulados tienen sobre el presupuesto de los hogares y sobre los costos de funcionamiento de comercios y pequeñas empresas.
Alimentos: el factor de mayor impacto en el bolsillo
Más allá de las tarifas, el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas volvió a convertirse en el principal motor del índice en términos de impacto cotidiano. Durante febrero registró una suba del 3,3%, impulsada fundamentalmente por el encarecimiento de carnes y derivados, un componente que históricamente condiciona la percepción social de la inflación en Argentina.
Según el informe oficial, esta división fue la que mayor incidencia tuvo en la variación mensual en la mayoría de las regiones del país. La única excepción fue la Patagonia, donde el peso relativo de los aumentos en servicios públicos terminó desplazando a los alimentos como principal factor inflacionario.
En contraste, los incrementos más moderados del mes se observaron en Bebidas alcohólicas y tabaco, con un aumento de apenas 0,6%, mientras que Prendas de vestir y calzado prácticamente no registraron variaciones.
Desde una mirada más técnica, los precios regulados lideraron las subas con un incremento del 4,3%, seguidos por la llamada inflación núcleo —que excluye estacionales y regulados— con un 3,1%. Los productos estacionales, en cambio, registraron una caída del 1,3%.
La metodología del índice, todavía en espera
El dato de febrero vuelve a difundirse bajo el esquema metodológico vigente del IPC, cuya actualización había sido anticipada meses atrás por el Ministerio de Economía.
Sin embargo, el titular del Palacio de Hacienda, Luis Caputo, decidió postergar la implementación del nuevo sistema de medición hasta que el proceso de desaceleración inflacionaria muestre señales más firmes de consolidación.
La decisión responde a la intención oficial de evitar cambios metodológicos en un clima todavía sensible para la evolución de los precios, aunque la demora también mantiene abierto el debate entre analistas sobre la necesidad de actualizar la estructura del índice para reflejar con mayor precisión los patrones actuales de consumo.
Consultoras anticipan un marzo con mayor presión inflacionaria
Más allá de la estabilidad relativa que muestran los primeros dos meses del año, las primeras mediciones privadas de marzo comienzan a encender algunas señales de alerta.
Un relevamiento de la consultora LCG indicó que, durante la segunda semana del mes, los precios de alimentos y bebidas registraron un aumento del 1,1% respecto de la semana anterior. Se trata de la segunda semana consecutiva con subas superiores al 1%, un ritmo que, de sostenerse, podría empujar el índice mensual por encima del 3%.
De acuerdo con ese informe, la inflación promedio de las últimas cuatro semanas se ubica en torno al 3,7%, mientras que la acumulada en lo que va de marzo ya alcanza el 2,7%.
La dinámica del aumento está concentrada en algunos productos claves de la canasta alimentaria. Entre las subas más significativas se destacan:
Carnes: 1,9% semanal
Productos lácteos: 1,8%
Verduras: 1%
En el análisis más amplio de las últimas cuatro semanas, los mayores incrementos se observaron en:
Carnes: 5,3%
Bebidas: 4,9%
Panificados, cereales y pastas: 4,3%
Lácteos y huevos: 3,5%
Según los analistas, estos rubros concentran buena parte de la presión inflacionaria reciente y explican aproximadamente el 75% del aumento semanal de precios.
Una inflación más baja, pero todavía incómoda
Aunque los registros actuales se ubican muy por debajo de los niveles de inflación mensual que caracterizaron etapas recientes de la economía argentina, el desafío sigue siendo significativo.
La estabilidad en torno al 3% mensual todavía implica una tasa anualizada elevada y mantiene bajo presión el poder adquisitivo de los salarios, especialmente en un contexto de recuperación económica aún desigual.
El comportamiento de los alimentos —que impactan con mayor intensidad en los sectores de menores ingresos— y la continuidad de los ajustes tarifarios aparecen hoy como los dos factores determinantes para definir si el proceso de desaceleración logra consolidarse o si, por el contrario, vuelve a encontrar nuevos límites en los próximos meses.
En ese delicado equilibrio se jugará buena parte de la evolución del costo de vida durante el resto del año. Porque, aunque los indicadores muestren señales de moderación, la inflación continúa siendo uno de los principales termómetros de la estabilidad económica y social del país.
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