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Las empleadas domésticas en Argentina recibirán un aumento en sus salarios durante el mes de febrero. Se trata del acuerdo alcanzado entre los gremios y la patronal. Es un incremento del 5%, del 24 establecido. El mismo estaba repartido así: 8% diciembre, 7% en enero, 5% febrero y 4% en marzo. Durante el tercer mes se volverán a reunir para acordar mejoras. 

Los incrementos de cada mes impactan en el salario del mes siguiente. Es decir, la mejora de diciembre, que fue del 8%, se cobró en enero, y ahora en febrero se cobrará el incremento del 7%, correspondiente a enero. Ahora se liquida la segunda cuota de la paritaria 2022-2023.
Los salarios correspondientes a enero que se liquidarán en febrero de 2023 serán:

Las trabajadoras de casas particulares recibirán en enero la primera cuota del último aumento del 24 por ciento, que se dividió en cuatro tramos

Una empleada doméstica recibe en febrero la segunda cuota del último aumento del 24%, que se dividió en cuatro tramos

Supervisor/a:

Personal con retiro: $684,25 por hora y $85.413,95 mensuales.

Personal sin retiro: $749,23 por hora y $95.141,80 mensuales.

Personal para tareas específicas:

Personal con retiro: $647,45 por hora y $79.354,60 mensuales.

Personal sin retiro: $710,13 por hora y $88.334,95 mensuales.

Caseros:

Hora:  $611,23 y $77.423,18 mensuales.


Asistencia y cuidado de personas:

Personal con retiro: $611,23 por hora y $77.423,18 mensuales.

Personal sin retiro: $684,25 por hora y $86.279,90 mensuales

Personal para tareas generales:

Personal con retiro: $566,95 por hora y $69.625,60 mensuales.

Personal sin retiro: $611,23 por hora y $77.423,18 mensuales.


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La desocupación en Argentina trepó al 7,5% en el cuarto trimestre de 2025

El mercado laboral argentino cerró 2025 con una señal inequívoca de deterioro. La tasa de desocupación alcanzó el 7,5% en el cuarto trimestre, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos, lo que representa un incremento significativo tanto en la comparación interanual —cuando se ubicaba en 6,4%— como frente al trimestre previo (6,6%). La suba, de 1,1 puntos porcentuales en un año, se produce en un escenario donde ni la actividad económica ni el empleo muestran signos de recuperación sostenida.

El rasgo más preocupante del informe no es solo el aumento del desempleo, sino la falta de dinamismo del conjunto del mercado laboral. Las tasas de actividad y empleo permanecen prácticamente sin cambios, mientras la tasa de empleo incluso retrocede levemente hasta el 45%. En términos concretos, el sistema no está generando nuevos puestos de trabajo, lo que amplifica el impacto de cada pérdida laboral.

En los 31 principales aglomerados urbanos relevados, el número de personas desocupadas se acerca al millón. Extrapolado al total del país, la cifra asciende a 1.717.125 personas sin empleo, unas 193.515 más que en el trimestre anterior. Este crecimiento no responde a un aumento en la participación laboral, sino a una mayor expulsión o dificultad de absorción dentro de un mercado estancado.

Jóvenes, los más afectados por la falta de oportunidades

El deterioro no impacta de manera homogénea. Los jóvenes aparecen como el segmento más castigado por la dinámica actual. Entre las mujeres de hasta 29 años, la desocupación creció 3 puntos porcentuales, mientras que entre los varones de la misma franja etaria el incremento alcanzó los 3,7 puntos.

Este comportamiento evidencia una dificultad estructural para el ingreso al mercado laboral, donde las primeras experiencias de empleo se vuelven cada vez más escasas. La consecuencia inmediata es la postergación de trayectorias laborales y una mayor exposición a condiciones de informalidad o subocupación.

En contraste, los adultos de entre 30 y 64 años muestran niveles relativamente estables, lo que sugiere que el ajuste del mercado se descarga con mayor intensidad sobre quienes intentan insertarse por primera vez o cuentan con menor antigüedad laboral.

Desigualdades territoriales y urbanas

El informe también pone en evidencia fuertes disparidades regionales. El Gran Buenos Aires concentra la mayor tasa de desocupación, con un 8,6%, seguido por la región Pampeana (7,7%). En el otro extremo, el Noroeste (4,2%) y la Patagonia (4,8%) exhiben niveles más bajos.

La dimensión urbana introduce otra brecha significativa. En los grandes centros, la desocupación alcanza el 8%, mientras que en aglomerados más pequeños desciende al 4,7%. Esta diferencia refleja la mayor presión sobre los mercados laborales urbanos, donde la oferta de trabajo crece más rápido que la generación de empleo.

Sectores en retroceso y empleo vulnerable

El impacto del deterioro también se concentra en determinadas ramas de actividad. La construcción lidera la pérdida de empleo con un 19,3%, seguida por el comercio (16%), el servicio doméstico (11,3%) y la industria manufacturera (9,7%). Se trata, en su mayoría, de sectores intensivos en mano de obra y con altos niveles de informalidad o precariedad.

La contracción en estas actividades no solo reduce la cantidad de puestos disponibles, sino que también limita las posibilidades de reinserción, especialmente para trabajadores con menor calificación o trayectorias laborales inestables.

Búsqueda prolongada y señales de estancamiento

Otro indicador clave del deterioro es la extensión del tiempo de búsqueda laboral. El 30,9% de los desocupados lleva más de un año intentando conseguir empleo, mientras que casi un cuarto lo busca desde hace entre uno y tres meses. Esta prolongación evidencia un mercado con baja rotación y escasa capacidad de absorción.

Lejos de tratarse de un fenómeno transitorio, los datos configuran un cuadro de estancamiento estructural, donde la falta de dinamismo económico se traduce en mayores dificultades para acceder a un empleo formal.

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística y Censos confirman un panorama de creciente fragilidad laboral. El aumento de la desocupación, combinado con la caída del empleo y la persistencia de brechas generacionales y territoriales, plantea interrogantes sobre la capacidad del sistema económico para generar oportunidades.

Más allá de la situación actual, el desafío central radica en revertir un esquema que no solo deja a más personas fuera del mercado laboral, sino que además prolonga los tiempos de exclusión. Sin una recuperación sostenida de la actividad y políticas activas de empleo, el riesgo es que la desocupación deje de ser un indicador cíclico para convertirse en un rasgo estructural del escenario económico argentino.

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La UNSJ encamina la licitación y proyecta concluir la Escuela de Música en 2027

La Universidad Nacional de San Juan avanzó en el proceso licitatorio para completar la Escuela de Música, tras la publicación de la preadjudicación. Con financiamiento propio y en medio de impugnaciones ya resueltas, la obra entra en una etapa administrativa determinante antes de su ejecución.

La Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) dio un paso sustancial en el proceso para finalizar la Escuela de Música, una obra largamente postergada que forma parte de la infraestructura académica estratégica de la institución. La reciente publicación de la preadjudicación en el Boletín Oficial marca el ingreso a una instancia decisiva, aunque todavía sujeta a los tiempos y formalidades que exige el marco legal vigente.

El secretario Administrativo Financiero, Ricardo Coca, precisó que el procedimiento transita ahora una etapa de revisión formal. “Se abre un período de cinco días para que las empresas oferentes puedan presentar impugnaciones”, explicó, en referencia a un mecanismo contemplado por la normativa para garantizar la transparencia del proceso.

La licitación, que cuenta con un presupuesto oficial superior a los 1.864 millones de pesos y será financiada íntegramente con recursos propios de la universidad, convocó a cinco empresas. Sin embargo, el proceso no estuvo exento de algunos conflictos: durante la evaluación técnica, tres de las ofertas fueron descartadas tras detectarse deudas con el Estado nacional, lo que redujo la competencia y reconfiguró el escenario de adjudicación.

Un proceso atravesado por controversias

La comisión evaluadora recomendó la preadjudicación a la firma Galvarini & Asociados, cuya propuesta resultó la más conveniente en términos económicos. No obstante, la decisión generó cuestionamientos por parte de otras empresas participantes, que objetaron aspectos del procedimiento y denunciaron supuestas irregularidades, incluyendo la figura de “precio vil”.

Las impugnaciones, sin embargo, no prosperaron. La Dirección General de Asuntos Legales de la UNSJ desestimó los planteos al constatar el incumplimiento de un requisito formal clave: el depósito de una garantía equivalente al 3% del monto impugnado. Este punto, lejos de ser menor, resultó determinante para sostener la validez administrativa del proceso y despejar el camino hacia la adjudicación definitiva.

Con ese respaldo jurídico, el rectorado avanzó en la consolidación del procedimiento, reforzando la idea de que, más allá de las disputas empresariales, la licitación se ajustó a los parámetros legales establecidos.

Tiempos administrativos y horizonte de ejecución

A pesar de este avance, desde la universidad insisten en que la obra aún no tiene fecha concreta de finalización. Coca subrayó que la preadjudicación no habilita el inicio de los trabajos, ya que primero debe completarse la adjudicación formal y la firma del contrato. Recién entonces comenzarán a correr los plazos de ejecución.

El cronograma preliminar, no obstante, proyecta que la obra podría extenderse hasta los primeros meses de 2027,  una perspectiva que revela tanto la magnitud del proyecto como la complejidad de su desarrollo.

Una obra con estándares técnicos de alta exigencia

El proyecto contempla la finalización integral del edificio bajo criterios contemporáneos de calidad constructiva, seguridad y funcionalidad. Entre las intervenciones previstas se incluyen refuerzos estructurales y fundaciones adaptadas a las características del suelo, además de sistemas constructivos en seco con especial atención al aislamiento acústico, un aspecto central para una institución de formación musical.

Asimismo, se incorporarán carpinterías con doble vidriado hermético, dispositivos de seguridad como barrales antipánico, nuevas instalaciones eléctricas de bajo consumo y un ascensor sin sala de máquinas. El diseño también prevé sistemas integrales de prevención contra incendios, en línea con las normativas vigentes.

En cuanto a las terminaciones, el edificio combinará pisos de madera maciza con superficies de hormigón alisado de alta resistencia, además de un cartel institucional en acero inoxidable con iluminación LED, elementos que aportan identidad y jerarquía al espacio.

El avance del proceso licitatorio para la finalización de la Escuela de Música representa mucho más que un trámite administrativo: expone las presiones propias de la obra pública en un contexto económico restrictivo, donde el financiamiento, la transparencia y la eficiencia se vuelven variables críticas.

En ese marco, la UNSJ logra sostener una iniciativa de alto valor académico con recursos propios, mientras navega las complejidades legales y empresariales que rodean a toda licitación de envergadura. El desafío, de aquí en adelante, será traducir este progreso formal en ejecución concreta, evitando nuevas dilaciones y consolidando una obra que, por su significado institucional, trasciende lo edilicio para inscribirse en el desarrollo estratégico de la educación pública.

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Alerta en el Banco Central: clausuran 12 sedes y crece la preocupación en las provincias

La decisión del Directorio del Banco Central de la República Argentina, encabezado por Santiago Bausili, afecta sedes clave en todo el país. El gremio La Bancaria denuncia pérdida de capacidades operativas, riesgo laboral y debilitamiento del control financiero fuera del Área Metropolitana.

El cierre de 12 agencias regionales del Banco Central de la República Argentina abre una nueva fase en la reconfiguración del organismo monetario. La medida, que impacta de forma directa sobre 32 trabajadores, alcanza a dependencias ubicadas en Bahía Blanca, Comodoro Rivadavia, Formosa, La Rioja, Paraná, Posadas, Río Cuarto, Río Gallegos, Río Grande, Salta, San Juan y Santa Rosa.

Desde la conducción del Central justificaron la decisión en la transformación del sistema financiero: menor uso de efectivo, expansión de los pagos digitales y mayor bancarización. Bajo ese diagnóstico, sostienen que resulta necesario “adecuar la estructura operativa” a una nueva lógica de funcionamiento.

Sin embargo, la medida encontró una rápida respuesta del sindicato La Bancaria, que encuadró el cierre dentro de un proceso más amplio de reducción del organismo. Para el gremio, no se trata solo de una reorganización técnica, sino de un recorte que erosiona capacidades construidas durante décadas.

El núcleo del conflicto excede lo estrictamente laboral. Las agencias regionales cumplen funciones críticas: distribución de billetes y monedas, provisión de efectivo a entidades financieras, compensación interbancaria, custodia y supervisión operativa. Su desaparición plantea interrogantes concretos sobre cómo se sostendrá ese entramado en territorios alejados de los grandes centros urbanos.

El impacto resulta especialmente sensible en la Patagonia. El cierre de sedes en Comodoro Rivadavia, Río Gallegos y Río Grande deja a la región sin presencia directa del Banco Central, lo que podría traducirse en mayores costos logísticos, demoras en la provisión de efectivo y una dependencia creciente de centros operativos distantes.

En ese sentido, emerge otro foco de tensión: la posibilidad de traslados compulsivos. Desde el gremio advierten que esa alternativa desconoce las realidades personales y familiares de los trabajadores, y reclaman garantías de estabilidad laboral en un contexto de incertidumbre creciente.

El cierre de agencias no puede leerse de forma aislada. Se inscribe en una discusión más profunda sobre el rol del Banco Central de la República Argentina dentro del esquema económico impulsado por el gobierno de Javier Milei, quien ha planteado en reiteradas ocasiones la necesidad de reformular —e incluso eliminar— la institución.

Aunque no existe un plan integral público que detalle esa transformación, la reducción territorial aparece como un indicio concreto de cambio de paradigma: de un Banco con presencia federal activa a una estructura más concentrada y posiblemente más dependiente de la digitalización financiera.

El interrogante de fondo es si esa transición puede sostenerse sin afectar el funcionamiento cotidiano de la economía real. En amplias regiones del país, el efectivo continúa siendo un instrumento central, especialmente en economías informales, zonas rurales o localidades con menor acceso a servicios bancarios digitales.

La decisión de cerrar agencias del Banco Central de la República Argentina abre un doble frente de conflicto: por un lado, el laboral, con 32 trabajadores en situación de vulnerabilidad; por otro, el operativo, con dudas crecientes sobre la capacidad del Estado para garantizar el control y la distribución del efectivo en todo el territorio.

En un país con fuertes asimetrías regionales, la retirada del Banco Central del interior no es solo una cuestión administrativa. Es, sobre todo, una señal política y económica que reconfigura el vínculo entre el sistema financiero y las provincias, con consecuencias que aún están por medirse.

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