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Los empresarios del sector anunciaron que continuarán liquidando la licencia de los trabajadores que se contagien de Covid-19.
La Federación Nacional de Trabajadores Camioneros comunicó este miércoles un acuerdo por el cual se continuará liquidando la licencia de los trabajadores que se contagien de coronavirus. El Gobierno se había negado a prorrogarlo y generó marchas del gremio a los Ministerios de Trabajo y de Salud.

«Luego de la lucha que hemos mantenido estos últimos 15 días a los compañeros que en el mes de enero tuvieron descuentos por tener la mala suerte de contagiarse, donde se descontaron viáticos, comida y otros ítems, que ese dinero va a ser reintegrado en los próximos haberes y a partir de este momento no se le va a descontar», celebró el secretario adjunto de Camioneros, Pablo Moyano.

Con el acuerdo, se dio por ahora terminado el conflicto por la cobertura de las ART. «Los trabajadores se contagiaron laburando, trabajando, no como ocurrió con algunos funcionarios veraneando, porque hemos sido y seguimos siendo esenciales», sostuvo Pablo Moyano.

El dirigente agradeció a los miles de trabajadores que se movilizaron: «Quiero felicitar y saludar a todas las Ramas de la actividad y a los compañeros de la Federación Nacional de Trabajadores Camioneros que participaron de las dos masivas marchas», expresó.

La semana pasada, en la marcha que hizo al Ministerio de Salud, el secretario adjunto había advertido que si no había una respuesta favorable al reclamo de las ART, este jueves iban a «reventar la Plaza de Mayo hasta que se devuelva hasta el último centavo a los trabajadores».

Y apuntó: «No vamos a permitir que sigan estos abusos contra nuestros afiliados. A un compañero le descontaron 18.000 pesos porque estuvo ocho días con Covid. Y a otro de Walmart, 19.200 pesos porque faltó una semana».





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La Cámara Contencioso Administrativa presiona a Ojeda para que envíe el expediente clave de la reforma laboral

La Cámara Contencioso Administrativo Federal intimó al juez laboral Raúl Ojeda a remitir en 24 horas la causa iniciada por la CGT contra el Estado Nacional. La resolución cierra la controversia sobre la competencia judicial y reencauza el proceso hacia un nuevo ámbito de definición.

La controversia judicial en torno a la Ley de Modernización Laboral sumó un capítulo decisivo con la intervención de la Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que dispuso un plazo perentorio para que el juez laboral Raúl Ojeda remita el expediente iniciado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La orden, de cumplimiento inmediato, busca hacer efectiva una decisión previa que ya había definido el fuero competente para entender en la causa.

El pronunciamiento lleva las firmas de los camaristas Jorge Eduardo Morán, Rogelio W. Vincenti y Marcelo Daniel Duffy, quienes consideraron que la discusión sobre la competencia se encuentra definitivamente zanjada conforme al artículo 20 de la Ley 26.854. En consecuencia, requirieron al titular del Juzgado Nacional del Trabajo N° 63 que remita el expediente “Confederación General del Trabajo de la República Argentina c/ Estado Nacional – Poder Ejecutivo Nacional s/ acción declarativa” dentro del plazo de 24 horas, bajo apercibimiento implícito de incurrir en incumplimiento judicial.

La decisión no solo establece un límite temporal preciso, sino que también introduce un elemento de orden en un trámite que venía signado por resoluciones contrapuestas. El expediente en cuestión adquirió notoriedad luego de que Ojeda dictara una medida cautelar que suspendió la aplicación de la reforma laboral promovida por el Gobierno, una determinación que modificó el ritmo de implementación de la norma y activó una inmediata reacción por parte del Ejecutivo y de actores económicos interesados en el desenlace.

En ese marco, la discusión sobre el fuero competente adquirió centralidad. Mientras la Justicia del Trabajo entendía que debía intervenir por tratarse de un conflicto vinculado a derechos laborales, la jurisdicción contencioso administrativa sostuvo que la naturaleza de la demanda —dirigida contra el Estado Nacional— exigía su tratamiento en ese ámbito. La resolución de la Cámara viene a cerrar esa controversia y a establecer un criterio uniforme para la continuidad del proceso.

El fallo incorpora además un dato relevante en términos operativos: la habilitación de días y horas inhábiles para concretar las notificaciones, lo que evidencia la intención del tribunal de evitar nuevas dilaciones. La medida alcanza tanto al juzgado de origen como a la Sala VII de la Cámara Nacional del Trabajo, consolidando así un circuito de comunicación que refuerza la obligatoriedad de la orden.

Detrás de la disputa procesal subyace un conflicto de mayor alcance. La reforma laboral impulsada por el Gobierno se encuentra atravesada por objeciones sindicales y cuestionamientos jurídicos que ponen en juego principios consagrados en la legislación vigente. La CGT, impulsora de la acción judicial, sostiene que la norma vulnera derechos fundamentales de los trabajadores y defiende la intervención del fuero laboral como ámbito natural para su tratamiento. Del otro lado, el Ejecutivo y sectores empresariales buscan revertir la suspensión y acelerar la vigencia de la ley.

El expediente también registra la participación de terceros interesados, como la Sociedad Rural Argentina, que solicitó intervenir en el proceso, lo que añade complejidad a la tramitación. En ese aspecto, se han formulado críticas cruzadas entre los distintos actores del sistema judicial, con cuestionamientos sobre la actuación de magistrados y sobre la consistencia de algunas resoluciones adoptadas en instancias previas.

La intimación dirigida a Ojeda introduce ahora un momento decisivo. El magistrado deberá resolver en un plazo exiguo si acata la orden y remite el expediente o si abre un nuevo frente de discusión institucional. Un eventual incumplimiento podría derivar en consecuencias procesales o incluso en evaluaciones disciplinarias, lo que elevaría el nivel de exposición del caso.

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Acuerdo inesperado: La Rioja redefine su estrategia minera y pacta con Vicuña para reactivar el proyecto

El Gobierno riojano y la compañía minera solicitaron de manera conjunta a la Justicia levantar la restricción que impedía el acceso al yacimiento ubicado en San Juan. El entendimiento introduce condiciones exigidas por la provincia y abre una nueva etapa en una disputa que combinó reclamos ambientales, intereses económicos y tensiones interprovinciales.

El conflicto que había paralizado el acceso a un yacimiento estratégico en la región cuyana ingresó en una fase de redefinición política e institucional. El Gobierno de La Rioja y la empresa Vicuña formalizaron ante la Justicia un pedido conjunto para dejar sin efecto la restricción que impedía la circulación hacia la explotación, ubicada en territorio de San Juan pero con acceso logístico a través de suelo riojano.

La presentación fue realizada ante la jueza María Greta Decker, titular de la Segunda Circunscripción Judicial con asiento en Chilecito. El planteo, impulsado por el fiscal de Estado Emilio Rodríguez, solicita la suspensión provisoria de la medida cautelar que había limitado el tránsito durante 30 días, en una resolución que inicialmente había sido promovida por el propio Ejecutivo provincial.

Ese dato no es menor. La administración encabezada por Ricardo Quintela había recurrido a la vía judicial para exigir el cumplimiento de compromisos previos y la presentación de estudios de impacto ambiental, invocando la tutela constitucional del ambiente. La decisión derivó en el cierre del paso y en una reacción inmediata desde San Juan, donde se cuestionó la legitimidad del reclamo riojano sobre una actividad radicada en su jurisdicción.

El cambio de postura revela una recalibración estratégica. Tras días de fricciones y con la actividad paralizada, el Ejecutivo riojano avanzó en un entendimiento con la empresa que introduce condiciones concretas para habilitar el tránsito y retomar las operaciones. El acuerdo no implica un retroceso sin contraprestaciones: establece una serie de exigencias que la provincia considera determinantes para su participación en los beneficios derivados de la explotación.

Entre esos puntos, se destaca la obligación de incorporar mano de obra local y priorizar proveedores riojanos, con especial énfasis en el entramado productivo del Valle del Bermejo. A ello se suma un argumento de carácter territorial: la mayor parte del camino de acceso —cerca del 80%— atraviesa suelo riojano, lo que, según la visión oficial, justifica su intervención en la distribución del impacto económico.

La negociación también reordena el clima social en la zona. La localidad de Guandacol había sido uno de los epicentros del conflicto, con protestas y cortes sobre la Ruta 40 protagonizados por trabajadores y sectores vinculados a la actividad minera. La difusión del acuerdo y la expectativa de reactivación llevaron a una descompresión inmediata, con el levantamiento de las medidas de fuerza.

Sin embargo, el desenlace aún depende de una decisión judicial. La magistrada deberá resolver si acepta la suspensión de los efectos de la cautelar, lo que habilitaría formalmente la reapertura del camino. Hasta entonces, la presencia policial en la zona continuará para garantizar el cumplimiento de la resolución vigente.

Más allá del resultado inmediato, el episodio deja al descubierto una disputa más amplia. La minería, actividad de alto impacto económico, vuelve a poner en primer plano la relación entre provincias, la administración de recursos y la distribución de los beneficios. También evidencia las tensiones entre la protección ambiental y la necesidad de sostener niveles de inversión y empleo en economías regionales con escasas alternativas de desarrollo.

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La Sociedad Rural irrumpe en la disputa judicial por la reforma laboral y refuerza la defensa del Gobierno

La Sociedad Rural Argentina solicitó intervenir en la causa iniciada por la CGT contra el Estado nacional y respaldó la validez de la reforma laboral. El expediente expone una disputa que excede lo jurídico y proyecta impactos sobre el sistema productivo y las relaciones de trabajo.

La controversia en torno a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional sumó un actor de peso en las últimas horas. La Sociedad Rural Argentina decidió presentarse ante la Justicia para intervenir en el expediente promovido por la Confederación General del Trabajo contra el Estado, con el objetivo de respaldar la validez de la normativa y evitar que se interrumpa su aplicación.

La entidad, presidida por Nicolás Pino, solicitó ser incorporada como tercero en la causa “Confederación General del Trabajo c/ Estado Nacional s/ Acción Declarativa”, alineándose de manera explícita con la estrategia oficial. El movimiento no solo introduce un nuevo elemento en el expediente, sino que también refleja la decisión del sector agropecuario de involucrarse de forma directa en una discusión que considera determinante para su estructura de costos y su proyección productiva.

Desde la organización empresaria fundamentaron su presentación en el “impacto directo” que, a su criterio, podría derivarse de una eventual suspensión o declaración de inconstitucionalidad de la Ley de Modernización Laboral. Según argumentaron, una resolución de ese tipo afectaría la previsibilidad jurídica, alteraría el funcionamiento de las relaciones laborales y sumaría incertidumbre en un escenario económico ya exigente.

El posicionamiento de la Sociedad Rural no se limita a la defensa de la norma. También acompaña la postura del Gobierno en un punto sensible del expediente: la competencia judicial. En ese plano, la entidad sostuvo que la causa debe tramitar en el fuero Contencioso Administrativo Federal, al tratarse de un planteo que cuestiona la validez de una ley sancionada por el Congreso. De este modo, cuestiona la intervención de la Justicia del Trabajo, ámbito en el que la CGT busca sostener el litigio.

La discusión sobre el fuero no es menor. De su resolución dependerá no solo el encuadre técnico del caso, sino también el ritmo y la orientación de las decisiones judiciales. En ese contexto, la organización agropecuaria objetó la medida cautelar que en una primera instancia había suspendido parte de la reforma, al considerar que implicaba una injerencia indebida sobre una norma emanada del Poder Legislativo.

En cuanto al contenido de la ley, la entidad defendió su orientación al señalar que apunta a promover el empleo formal, reducir la litigiosidad y mejorar la competitividad sin afectar derechos esenciales. Esa lectura, sin embargo, es abiertamente cuestionada por el movimiento sindical, que interpreta las modificaciones como un retroceso en materia de garantías laborales.

En consecuencia, la CGT profundiza su estrategia judicial con el objetivo de frenar la aplicación de la norma y evitar el traslado del expediente fuera del fuero laboral. El equipo legal de la central, encabezado por Pablo Arnaldo Topet, sostiene que un cambio de jurisdicción vulneraría principios básicos como el derecho de defensa y el debido proceso, además de desnaturalizar el tratamiento de cuestiones propias del derecho del trabajo.

El expediente ya exhibe resoluciones cruzadas. El juez laboral Raúl Horacio Ojeda había dispuesto una cautelar que suspendió 81 artículos de la norma —incluyendo aspectos vinculados a indemnizaciones, la organización del tiempo de trabajo y el ejercicio del derecho de huelga—. Sin embargo, esa decisión fue posteriormente dejada en suspenso por la Cámara del Trabajo, lo que permitió que la reforma recupere vigencia de manera provisoria mientras continúa la discusión de fondo.

Este entramado judicial expone algo más que una disputa técnica. La intervención de actores empresariales, la ofensiva sindical y la definición sobre la competencia de los tribunales configuran un entorno en el que se dirime no solo la suerte de una ley, sino también el alcance de las transformaciones que el Gobierno pretende imprimir al sistema laboral.

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