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A menos de dos horas de cerrada la votación, un rápido recuento de los votos emitido dio como ganadora en la segunda vuelta a la dupla Tadeo Berenguer-Analía Ponce. Incluso ya se conoció que Jorge Cocinero saludó y felicitó a Tadeo Berenguer, ante una tendencia prácticamente irreversible.

Con mucha alegría y teniendo presente el recuerdo de Mónica Coca, Berenguer expresó que “Mónica debe estar festejando desde el cielo”, cuando se conoció que con más de la mitad de las mesas escrutadas, la fórmula de Vamos UNSJ alcanzaba el 53,3% mientras que Cocinero-Bellini reunían el 46,7% de los sufragios.

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Nuevo recorte de fondos nacionales pone en riesgo la continuidad de la Ruta 40 Sur

La administración nacional dispuso una fuerte reasignación de partidas que impactó de lleno en la Autopista Ruta 40 Sur, uno de los proyectos viales más relevantes para la conexión entre San Juan y Mendoza. La quita de más de $2.000 millones vuelve a encender las alarmas sobre la continuidad de una obra atravesada por demoras, indefiniciones y objeciones al esquema de paralización de la infraestructura pública.

La decisión del Gobierno nacional de profundizar el ajuste sobre distintas áreas del Estado volvió a colocar a la obra pública en el centro de la discusión política y económica. Esta vez, el impacto alcanzó a la Ruta Nacional 40 Sur, particularmente al tramo Tres Esquinas, una intervención considerada estratégica para la conectividad cuyana y que desde hace meses arrastra un escenario de virtual estancamiento.

La medida quedó formalizada mediante la Decisión Administrativa 20/2026, publicada el 11 de mayo en el Boletín Oficial, donde se estableció una redistribución presupuestaria superior a los $2,4 billones. El recorte alcanzó a múltiples áreas sensibles, entre ellas infraestructura, salud y educación, en línea con la política de reducción del gasto impulsada por el Ejecutivo nacional.

El proyecto contaba originalmente con una asignación de $24.755 millones para el ejercicio 2026 y parte de ese financiamiento provenía del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), organismo que respaldaba la ejecución de la obra. Sin embargo, pese a ese sostén financiero internacional, la Nación resolvió quitarle $2.025.729.177, una decisión que profundiza las dudas sobre los tiempos de avance y sobre la viabilidad real de continuar con los trabajos en el corto plazo.

El dato adquiere además un fuerte contenido político por la cercanía temporal entre el anuncio del recorte y las declaraciones oficiales formuladas días antes. Apenas doce jornadas previas a la publicación de la medida, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, había expuesto ante la Cámara de Diputados un informe donde ratificaba distintos proyectos viales y describía perspectivas de continuidad para obras consideradas prioritarias, entre ellas el tramo de la Ruta 40 ahora afectado por la poda presupuestaria.

La contradicción entre el discurso oficial y las decisiones administrativas alimentó nuevas críticas de sectores políticos, empresariales y vinculados al transporte, que desde hace meses vienen advirtiendo sobre las consecuencias del freno en la infraestructura vial.

En San Juan, la Ruta 40 Sur representa mucho más que una conexión interprovincial. Se trata de un corredor determinante para el movimiento de la producción regional, el transporte de cargas y la integración logística con Mendoza. A ello se suma un aspecto especialmente sensible: la seguridad vial. Diversos sectores vienen alertando desde hace tiempo sobre el deterioro de varios tramos y la necesidad de modernizar una traza que registra un tránsito intenso y permanente.

La reducción de partidas vuelve a instalar interrogantes sobre el futuro inmediato del proyecto y refuerza la percepción de que gran parte de las obras nacionales quedaron subordinadas a la lógica de ajuste fiscal impulsada desde la Casa Rosada. Mientras tanto, la incertidumbre crece en torno a una infraestructura considerada esencial para el desarrollo productivo y la conectividad del oeste argentino.

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El IPC fue del 2,6%, aunque transporte, tarifas y educación continúan golpeando el consumo

El Índice de Precios al Consumidor registró en abril una suba del 2,6%, según informó el INDEC. Aunque el dato mostró una desaceleración respecto de marzo, el encarecimiento de transporte, educación, energía y alquileres mantiene bajo fuerte presión el presupuesto de trabajadores y sectores medios.

La inflación volvió a mostrar en abril una desaceleración estadística, aunque la mejora numérica todavía no logra traducirse en alivio concreto para amplios sectores sociales. Según el último informe difundido por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró una variación mensual del 2,6%, por debajo del 3,4% de marzo. Sin embargo, el acumulado del primer cuatrimestre alcanzó el 12,3% y la variación interanual trepó al 32,4%, confirmando que el proceso inflacionario continúa impactando de lleno sobre el poder adquisitivo.

Detrás del dato general aparece una realidad menos homogénea. Los mayores incrementos volvieron a concentrarse en rubros vinculados a gastos indispensables y servicios básicos, precisamente aquellos que ocupan una porción cada vez más significativa dentro de los presupuestos familiares.

El sector Transporte encabezó las subas del mes con un incremento del 4,4%, impulsado principalmente por los ajustes en combustibles y tarifas asociadas a movilidad. La división Educación se ubicó inmediatamente después, con una variación del 4,2%, reflejando el peso creciente de cuotas escolares y servicios educativos privados. Más atrás apareció Comunicación, con un 4,1%, producto de nuevas actualizaciones en telefonía móvil, internet y servicios digitales.

La composición del índice vuelve a mostrar una característica que se repite en los últimos meses: la desaceleración inflacionaria convive con aumentos persistentes en gastos fijos y consumos esenciales, generando una percepción social de encarecimiento permanente aun cuando el índice general reduce velocidad.

En el análisis regional, el Gran Buenos Aires registró la inflación más elevada del país con un 2,8%, influenciada principalmente por incrementos en alquileres y energía eléctrica. En el otro extremo, la región de Cuyo presentó la variación más baja, con un 2,1%, aunque incluso en esta región los servicios regulados continuaron por encima del promedio general.

Uno de los aspectos más sensibles del informe se observa en la evolución de alimentos básicos. Aunque el rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas mostró una suba mensual de 1,5% —por debajo del nivel general—, varios productos esenciales registraron incrementos significativos.

El queso cremoso aumentó 5,3%, la leche fresca 4,8% y verduras de consumo masivo, como cebolla y lechuga, experimentaron fuertes alzas en el área metropolitana.

Estos movimientos reflejan un fenómeno cada vez más visible: el alivio estadístico no necesariamente se corresponde con la experiencia cotidiana de las familias, especialmente en hogares donde gran parte de los ingresos se destina a cubrir alimentación, transporte y servicios.
Otro dato relevante surge del comportamiento de los precios regulados, que crecieron 4,7% en abril, muy por encima del índice promedio. Allí impactaron las actualizaciones en transporte y electricidad, consolidando la tendencia de recomposición tarifaria impulsada durante los últimos meses.

En contraste, los precios estacionales permanecieron sin variación. Sin embargo, esa estabilidad respondió más a compensaciones internas que a una verdadera quietud de valores: los aumentos vinculados al cambio de temporada en indumentaria fueron neutralizados por bajas en frutas y turismo.

Por su parte, la inflación núcleo —que excluye regulados y estacionales— se ubicó en 2,3%. Dentro de ese componente continuaron destacándose los incrementos en alquileres, gastronomía y comidas fuera del hogar, rubros que sostienen una presión constante sobre el costo de vida urbano.

La mirada interanual profundiza aún más el diagnóstico. El apartado “Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles” acumuló un incremento del 47,8% en doce meses, aunque en regiones como la Patagonia la suba alcanzó el 59%. La magnitud de esos ajustes expone cómo el mayor peso de la inflación actual recae sobre gastos imposibles de postergar o sustituir.

En ese sentido, la desaceleración del índice general convive con una realidad más compleja: el ingreso disponible de trabajadores, jubilados y sectores medios continúa condicionado por aumentos persistentes en servicios esenciales que avanzan muy por encima de la evolución salarial en gran parte de la economía.

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YPF volvió a aumentar los combustibles y el litro ya supera los $2.300 en San Juan

La petrolera estatal aplicó una nueva actualización del 1% en los combustibles en todas las estaciones del país. En San Juan, el incremento ya se refleja en los surtidores y elevó los valores de las naftas y el gasoil. Desde la compañía sostienen que continuará vigente el mecanismo de estabilidad destinado a amortiguar las fluctuaciones internacionales del petróleo.

La medida, confirmada por el presidente de Horacio Marín, ya impactó en la provincia, donde el ajuste representó una suba cercana a los 19 pesos por litro, dependiendo del tipo de combustible.

Con esta actualización, el valor de la nafta Súper quedó fijado en $2.138, mientras que la Infinia alcanzó los $2.328. En el segmento del gasoil, el Diesel 500 pasó a costar $2.241 y el Infinia Diesel trepó hasta los $2.418.

La nueva modificación se produce en un momento de permanente presión sobre los costos energéticos y de seguimiento constante de las variables internacionales vinculadas al mercado petrolero. Desde la compañía señalaron que el ajuste responde a un esquema de revisión técnica basado en la evolución de la oferta, la demanda y el comportamiento del barril Brent, referencia clave para la industria hidrocarburífera.

En este sentido, la empresa ratificó la continuidad del denominado “buffer de precios”, un mecanismo diseñado para evitar traslados abruptos al consumidor cuando se producen movimientos bruscos en el mercado internacional del crudo. La decisión extiende por al menos 45 días más el esquema de estabilidad que había comenzado a implementarse a principios de abril.

A través de su cuenta oficial en X, Marín sostuvo que durante este período la petrolera no trasladará automáticamente las oscilaciones repentinas del Brent a los surtidores, aunque aclaró que continuarán vigentes las actualizaciones vinculadas al resto de las variables que integran la estructura de precios.

La determinación de YPF vuelve a posicionar el debate sobre el costo de los combustibles en el centro de la escena económica, especialmente por el impacto directo que tiene sobre el transporte, la logística y el precio final de bienes y servicios. En provincias como San Juan, donde las distancias y el transporte terrestre tienen fuerte incidencia en la actividad cotidiana, cada modificación en los surtidores repercute de manera inmediata sobre el consumo y la dinámica comercial.

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