Reglamentaron el nuevo piso de Ganancias
Finalmente se publicó en el Boletín Oficial la reglamentación de los nuevos parámetros que regirán para quienes deban abonar el impuesto

La Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) reglamentó finalmente la ley 27.617, que eleva el piso del pago del impuesto a las Ganancias para la cuarta categoría a un mínimo de $ 150.000, a través de la resolución general 5008/2021 publicada hoy en el Boletín Oficial.
De este modo, se exime del gravamen a más de 1.200.000 trabajadoras y trabajadores a partir del mes próximo, con lo cual más del 90% de los asalariados no pagará este tributo, y generará una inyección de recursos en la economía por $ 50.000 millones de julio a noviembre.
Además, determinó que más de 1.200.000 trabajadores en relación de dependencia cobrarán a partir de julio, en cinco cuotas mensuales, consecutivas e idénticas, la devolución retroactiva de los montos retenidos entre enero y mayo en concepto de anticipos del Ganancias.
Asimismo, los cambios en Ganancias también alcanzan al aguinaldo que cobran los trabajadores con un salario bruto de $ 150.000, e incluye al medio aguinaldo que se abonará este mes.
A esto se suman cerca de 200.000 personas con remuneraciones mensuales de entre $ 150.000 y $173.000 brutos, que a partir de julio afrontarán una menor carga tributaria.
Sin embargo, si un trabajador cobraba menos de $ 150.000 brutos al empezar el año y en algún momento de 2021 recibe un aumento que lleva su sueldo por encima de ese mínimo no imponible, no pagará Ganancias si el promedio anual lo ubica por debajo de esa cifra.
La RG definió que «deberá considerarse el promedio del monto de la remuneración o haber bruto mensual correspondiente al período fiscal anual». Por lo tanto, «no corresponderá retención alguna del impuesto a las Ganancias en aquellos meses en que la remuneración o haber bruto de ese mes o el promedio de las remuneraciones y haberes brutos mensuales a ese mes -el que fuere menor- no supere $ 150.000».
Además, subrayó que la retención de Ganancias debe tener en cuenta «las variaciones normales y habituales que pueden sufrir las remuneraciones y haberes brutos, por motivos estacionales, como mayor demanda de trabajadores, negociaciones colectivas o situaciones similares».
La titular de la AFIP, Mercedes Marcó del Pont, destacó que «los cambios en el Impuesto a las Ganancias ofrecerán un importante estímulo al mercado interno», y subrayó que «la medida permite recomponer ingresos y apuntalar el consumo».
«Alrededor del 90% de las trabajadoras y los trabajadores no pagarán el impuesto», aseguró la funcionaria.
La normativa de la AFIP también instrumentó las modificaciones introducidas por la ley 27.617 en relación con la eliminación del tope de edad para la deducción Ganancias correspondiente a los hijos y las hijas con discapacidad.
Del mismo modo incorporó la deducción por pareja conviviente, antes reconocida sólo para cónyuges, y eximió al personal de salud de pagar el impuesto por horas extras o guardias hasta septiembre próximo, beneficio que había vencido en diciembre pasado.
En el caso de las jubilaciones, no tributarán el gravamen quienes ganen hasta ocho haberes mínimos, aunque tengan ingresos extras hasta los $ 164.000 anuales.
Además, se mantiene el beneficio del «22% adicional» en la región patagónica pero con una carga tributaria menor que el resto de los contribuyentes, lo que «beneficiará a alrededor de 83.500 empleados y jubilados».
Asimismo, se excluyó del pago de Ganancias al reintegro de gastos de guardería para los hijos e hijas de hasta tres años, con un monto de hasta $ 67.000 por año.
Por otra parte, la normativa incrementó de $ 2 millones a $ 2,5 millones el umbral de ingresos y rentas, a partir del cual los contribuyentes deben presentar la declaración jurada informativa para Ganancias y Bienes Personales para el período fiscal 2020.
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Correo Argentino enfrenta un nuevo foco de conflicto por los salarios
La discusión salarial volvió a instalarse en el centro de la escena dentro de Correo Argentino. La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) formalizó un pedido para reabrir de manera urgente las paritarias y advirtió que los ingresos del personal atraviesan un proceso de deterioro que ya compromete las condiciones de vida de miles de trabajadores. El planteo llega tras el reciente conflicto por despidos y vuelve a poner en agenda la situación económica de los trabajadores de la empresa estatal.
Desde el gremio sostienen que el esquema salarial vigente quedó desactualizado y remarcan que numerosos trabajadores perciben ingresos insuficientes para afrontar los gastos esenciales. Además, señalaron que las compensaciones extraordinarias y los incentivos por productividad aplicados en los últimos meses no lograron revertir el deterioro acumulado.
La protesta se produce pocas semanas después de un conflicto que tensó la relación entre la empresa y los trabajadores a raíz de una serie de despidos en distintas dependencias. Aquella disputa derivó en medidas de fuerza y concluyó con la reincorporación de los empleados afectados tras una instancia de negociación que evitó la realización de un paro nacional.
La cuestión salarial arrastra además una controversia previa. En marzo, la empresa comunicó un esquema de incrementos escalonados hasta mayo sin acuerdo paritario formal, una decisión que fue rechazada por la representación sindical por considerar que no respondía a la evolución real de los precios ni a las necesidades del personal.
Con ese cronograma ya agotado y sin nuevas convocatorias a negociar, FOECYT volvió a exigir una respuesta de la conducción de Correo Argentino. La entidad sostiene que resulta indispensable abrir una instancia de diálogo que permita discutir una actualización salarial acorde con la realidad económica y evitar que el conflicto vuelva a escalar en una de las empresas de servicios más importantes del país.
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La ofensiva sindical llegó a Ginebra: la CGT denunció al Gobierno ante la OIT
La confrontación entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero sumó un nuevo episodio en el plano internacional. La Confederación General del Trabajo llevó ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una severa denuncia contra la administración de Javier Milei, a la que acusó de promover un proceso de erosión progresiva de los derechos laborales y de alterar los mecanismos institucionales que históricamente regularon las relaciones entre trabajadores, empleadores y Estado.
La presentación fue realizada en Ginebra durante la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, en el ámbito de la Comisión de Aplicación de Normas. Allí, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, expuso en representación de las centrales sindicales argentinas y planteó que las medidas adoptadas desde diciembre de 2023 configuran una transformación estructural del sistema laboral argentino.
Durante su intervención, el dirigente sostuvo que el debate excede cualquier discusión administrativa o presupuestaria. Según expresó, lo que se encuentra en juego es la continuidad de un esquema de regulación laboral construido a lo largo de décadas mediante consensos institucionales, negociación colectiva y participación tripartita.
La exposición sindical apuntó especialmente contra la reducción de la capacidad operativa del Estado en materia laboral. En ese sentido, la CGT cuestionó la pérdida de rango ministerial del área de Trabajo, convertida en Secretaría, y denunció la desvinculación de personal técnico especializado. También vinculó esa política con los recortes aplicados en otros organismos públicos estratégicos relacionados con investigación científica, educación, infraestructura, políticas sociales y sistemas de protección para sectores vulnerables.
Ante los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de distintos países, Sola afirmó que el actual rumbo oficial se apoya en una concepción que considera a las regulaciones laborales como una traba para el crecimiento económico. Desde esa perspectiva, sostuvo que las reformas impulsadas por la Casa Rosada buscan modificar de manera sustancial el equilibrio histórico entre capital y trabajo.
Uno de los puntos centrales de la denuncia estuvo vinculado a la denominada Ley Bases y a la reforma laboral aprobada posteriormente. La central sindical argumentó que ambas iniciativas fueron elaboradas sin instancias reales de consulta con los actores sociales involucrados, vulnerando principios reconocidos por los convenios internacionales suscriptos por Argentina.
La CGT planteó particularmente que el Convenio 144 de la OIT, que promueve el diálogo tripartito entre gobiernos, empleadores y trabajadores, habría quedado relegado frente a decisiones adoptadas de manera unilateral por el Poder Ejecutivo. Según la organización gremial, esa dinámica redujo significativamente los espacios institucionales destinados a la construcción de acuerdos.
Otro de los puntos de la presentación estuvo relacionado con la conflictividad sindical. La central obrera denunció que diversas medidas oficiales reflejan una tendencia a abordar los reclamos laborales desde una lógica punitiva antes que mediante mecanismos de conciliación. En ese marco, cuestionó las sanciones económicas aplicadas a organizaciones gremiales por medidas de fuerza y manifestó preocupación por decisiones que, a su criterio, afectan la autonomía sindical.
La referencia incluyó los casos de La Fraternidad y la UTA, así como la reciente intervención de la UOM, situaciones que la CGT interpretó como parte de una estrategia orientada a debilitar la capacidad de representación de las organizaciones de trabajadores.
La exposición cosechó una fuerte repercusión entre los participantes de la conferencia y volvió a colocar a la Argentina bajo la observación de uno de los principales organismos internacionales dedicados al mundo del trabajo. El cuadro actual también evidencia que la disputa entre el Gobierno y el sindicalismo ya no se limita al terreno doméstico, sino que comienza a proyectarse hacia foros globales donde se debate el cumplimiento de los estándares laborales y democráticos reconocidos internacionalmente.
Con la denuncia formalizada ante la OIT, la CGT busca abrir una nueva instancia de presión sobre la administración libertaria, mientras el Gobierno sostiene su programa de reformas orientado a reducir regulaciones, flexibilizar estructuras estatales y redefinir el vínculo entre el Estado y el mercado laboral. La confrontación, lejos de atenuarse, suma ahora un escenario internacional que promete profundizar un conflicto cada vez más visible entre la Casa Rosada y el movimiento sindical organizado.
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PAMI, al límite: prestadores alertan por una crisis que amenaza la atención de millones de jubilados
La situación de PAMI atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos años. Prestadores de salud, profesionales médicos y trabajadores del organismo coinciden en un diagnóstico preocupante: la combinación de restricciones presupuestarias, atrasos arancelarios y dificultades de gestión está comprometiendo el funcionamiento de la principal obra social del país.
La advertencia más reciente provino de las cámaras empresariales que representan a clínicas, sanatorios y centros asistenciales que brindan cobertura a los afiliados. A través de un pronunciamiento conjunto, las entidades manifestaron que las actualizaciones arancelarias definidas para los próximos meses resultan insuficientes frente al incremento acumulado de los costos operativos, una brecha que, aseguran, pone en riesgo la sustentabilidad económica de numerosas instituciones.
Las organizaciones sostienen que la ecuación financiera se ha tornado cada vez más compleja. A los valores prestacionales desactualizados se agregan demoras en los pagos y descuentos aplicados sobre facturaciones ya presentadas, factores que deterioran la capacidad de respuesta de establecimientos que representan una porción sustancial de la infraestructura sanitaria argentina.
El planteo fue respaldado por ADECRA, CAPRESS, ACAMI, FECLIBA, SALUD FEDERAL y CONFECLISA, que reclamaron una instancia urgente de negociación destinada a revisar los mecanismos de actualización y garantizar condiciones que permitan sostener la atención de jubilados y pensionados en todo el territorio nacional.
Sin embargo, el conflicto excede largamente la discusión arancelaria. Dentro del organismo, los trabajadores describen una realidad marcada por el deterioro de los ingresos y la pérdida sostenida del poder adquisitivo. Desde el Sindicato Unido de Trabajadores y Empleados del PAMI (SUTEPA) sostienen que el personal enfrenta una de las etapas más complejas de las últimas décadas, con remuneraciones que quedaron rezagadas frente a la evolución general de los precios.
La organización gremial atribuye esta situación a una combinación de recortes presupuestarios, restricciones financieras y decisiones económicas que impactaron de manera directa sobre los recursos disponibles para el funcionamiento de la obra social. Según afirman, la insuficiencia de fondos repercute tanto en la calidad de las prestaciones como en las condiciones laborales de quienes sostienen diariamente la atención de millones de beneficiarios.
A este cuadro se suman cuestionamientos vinculados al esquema de conducción. Diversos sectores señalan que la coexistencia de múltiples líneas de influencia dentro de la estructura administrativa dificulta la toma de decisiones y retrasa la resolución de problemas operativos. La fragmentación de responsabilidades, advierten, ha derivado en una gestión cada vez más lenta para responder a demandas urgentes del sistema asistencial.
La tensión también alcanzó a los médicos de cabecera, actores fundamentales para el acceso a la atención primaria. Durante abril protagonizaron un paro nacional de 72 horas en rechazo a modificaciones impulsadas por el organismo sobre las condiciones de contratación y los honorarios profesionales. La protesta provocó la reprogramación de consultas, recetas y derivaciones en distintos puntos del país, exponiendo el malestar de un sector considerado estratégico dentro de la red sanitaria.
Para especialistas y referentes gremiales, la problemática de PAMI constituye además un reflejo de dificultades más amplias que atraviesan al sistema de salud y al mercado laboral argentino. El incremento de los costos operativos, la erosión de los salarios y la gran demanda social configuran un ámbito especialmente exigente para instituciones que deben garantizar cobertura a una población cada vez más vulnerable.
Mientras clínicas, médicos y trabajadores reclaman respuestas inmediatas, la incertidumbre crece entre los afiliados. La posibilidad de una reducción en la capacidad prestacional ya no aparece como una hipótesis lejana, sino como una preocupación concreta para millones de jubilados que dependen del organismo para acceder a tratamientos, consultas e internaciones.
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