Extienden el mandato de las autoridades de AOMA
El ministerio de Trabajo dispuso la prorroga del mandato hasta el 31 de agosto próximo

El secretariado nacional de la Asociación Obrera Minera Argentina (AOMA)- que encabeza Héctor Laplace- informó sobre la disposición del Ministerio de Trabajo de la Nación por el cual se extiende hasta el 31 de agosto próximo los mandatos de las autoridades sindicales. A tal fin, la AOMA difundió los alcances de las disposiciones establecidas por la autoridad competente para disponer la extensión de los mandatos de las actuales autoridades en el marco de la emergencia sanitaria por COVID 19.
En los considerandos de la norma se estableció que en el marco de la ampliación de la declaración de emergencia pública en materia sanitaria, el Ministerio de Trabajo “ha dictado sucesivas normas para resolver la problemática institucional de las organizaciones sindicales reguladas por la Ley Nº 23.551, procurando evitar mayores contagios y que se asuman conductas que podrían poner en peligro la salud de las personas, decisión justificada en el marco de la emergencia sanitaria y el contexto general de incertidumbre que tal situación produce para los órganos de representación sindical y la conformación de la voluntad colectiva”.
En este sentido, agregó que “la vigencia de la emergencia sanitaria y el desconocimiento sobre el momento en que la evolución de la pandemia permita dar por finalizada la emergencia referida, genera situaciones de incertidumbre que resultan contraproducentes a los fines del ejercicio de las representaciones correspondientes al ámbito de las asociaciones sindicales» y que «la referida emergencia sanitaria conlleva la posibilidad de un rebrote del virus COVID-19, como ya acontece en distintas regiones del mundo”.
Cabe resaltar que AOMA con anterioridad a la crisis sanitaria desatada por el coronavirus, había convocada a los congresos Ordinario y Extraordinario para abril de 2020, En el primero se analizaría las cuestiones inherentes a los balances institucionales, en cambio la otra convocatoria todo lo referido a las elecciones que determinarían las autoridades para el período 2020-2024, ambas reuniones no se realizaron y se ajustaron a las normativas emanadas desde el Ministerio de Trabajo que regula a las entidades sindicales.
Ante esta situación, la cartera laboral dispuso recientemente prorrogar el plazo establecido por la Resolución 1199/20 “hasta el 31 de Agosto de 2021″ y también amplió “la prórroga del plazo establecido en el artículo 2° de la Resolución citada por el plazo de 180 días, a partir del 31 de agosto de 2021”.
La norma exceptúa de la prórroga de mandatos a “aquellas asociaciones sindicales, federaciones y confederaciones que hubieran culminado su proceso eleccionario de renovación de autoridades con anterioridad al 16 de marzo de 2020”.
Asimismo, se estableció que “los actos institucionales emanados de los órganos directivos de las asociaciones sindicales, necesarios para el normal cumplimiento de la vida sindical, podrán materializarse de manera virtual, por cualquiera de las plataformas utilizables a tal efecto, debiendo los intervinientes suscribir los registros correspondientes una vez finalizada la situación de emergencia”.
Por último, AOMA, difundió que la misma Resolución instruye a la Dirección Nacional de Asociaciones Sindicales a “analizar y autorizar a petición de las entidades sindicales, la realización de las asambleas, congresos o actos que fueren factibles llevar a cabo, y a coordinar las acciones necesarias a fin de determinar los requisitos y cronogramas que reúnan las mejores condiciones sanitarias y de seguridad, en el marco de la pandemia de COVID-19 prestando especial atención a las razones de salud pública que motivan la presente, la situación de cada jurisdicción y el mantenimiento de la regularidad institucional, administrativa y contable de las entidades” termina señalando la decisión del gobierno.
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Sin partidos este fin de semana: La AFA redefine el cronograma en medio de la disputa con la Justicia
En un presente cargado por tensiones judiciales y fiscales, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) resolvió sostener el paro y suspender la fecha 9 del Torneo Apertura 2026. La jornada fue reprogramada para el fin de semana del 3 de mayo, lo que obligará a comprimir las instancias decisivas en pocas semanas y profundiza el impacto económico sobre miles de trabajadores vinculados a la actividad.
La determinación se adoptó este mediodía en el predio de Ezeiza, donde los 30 presidentes de los clubes de la Liga Profesional de Fútbol deliberaron sobre la posibilidad de levantar la medida. Tras el encuentro, optaron por ratificar la suspensión de la jornada prevista para este fin de semana.
El mensaje fue claro: en medio del conflicto abierto con la Justicia y el Gobierno, la conducción del fútbol argentino decidió sostener una postura unificada. La reprogramación oficial establece que la fecha 9 del Torneo Apertura 2026 se disputará el fin de semana del 3 de mayo.
Los octavos de final quedaron fijados para el domingo 10; los cuartos, para el miércoles 13; las semifinales, el domingo 17; y la final, el domingo 24 de mayo.
El nuevo esquema condensa en apenas tres semanas la fase decisiva del campeonato, con exigencias deportivas y logísticas significativas para los planteles y las instituciones.
Alternativas en evaluación y calendario en tensión
Además de la reprogramación ya comunicada, la AFA habría notificado a los clubes tres posibles fechas alternativas para recuperar la jornada suspendida: 18 de marzo, 22 de abril o 13 de mayo. Cada entidad deberá expresar su preferencia para avanzar en la definición final del calendario.
Este abanico de opciones revela la complejidad de encajar compromisos locales e internacionales en una agenda ya ajustada. La reestructuración no solo afecta la planificación deportiva, sino también la negociación de derechos televisivos, la organización de operativos de seguridad y la logística de traslados.
El trasfondo judicial
La reunión fue convocada por el presidente de la AFA, Claudio Tapia, luego de que la Justicia citara a declaración indagatoria a autoridades de la entidad en el marco de una causa por presuntas irregularidades fiscales.
Desde la conducción rechazaron las acusaciones y sostuvieron que “no existe deuda exigible” y que los pagos observados “fueron realizados de manera voluntaria antes de sus respectivos vencimientos”. Según señalaron, ese planteo ya fue presentado y el expediente se encuentra a resolución de la Cámara de Apelaciones.
En esa línea, apuntaron contra la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA), a la que acusaron de intentar convertir obligaciones aún no vencidas “en la base de un supuesto delito penal tributario”. El conflicto, por lo tanto, trasciende el plano deportivo y se inscribe en una disputa institucional de mayor alcance.
El efecto en la economía del fútbol
Más allá del expediente judicial, la suspensión del fútbol profesional genera consecuencias inmediatas en una extensa cadena laboral. Cada fecha moviliza a trabajadores de seguridad, boleterías, mantenimiento, gastronomía, transporte, prensa y servicios tercerizados. Para muchos de ellos, el ingreso depende directamente de la realización de los partidos.
La paralización temporal implica, en los hechos, una merma en ingresos para miles de familias. El fútbol argentino no es solo espectáculo y competencia: constituye una industria que articula empleo formal e informal, consumo y circulación económica en cada ciudad sede.
La decisión de sostener el paro, entonces, se proyecta más allá de la circunstancia judicial, Instala interrogantes sobre la estabilidad institucional del deporte más convocante del país y sobre la capacidad del sistema para absorber presiones políticas sin trasladar costos a su base laboral.
La ratificación del paro por parte de la AFA confirma que el conflicto con la Justicia ingresó en una punto de endurecimiento. La fecha 9 reprogramada para mayo es apenas la expresión visible de una puja que combina poder institucional, discusión fiscal y gobernanza del fútbol argentino.
Mientras los dirigentes defienden su posición en los tribunales, el campeonato se reordena a contrarreloj y la industria que gira en torno a cada partido enfrenta días de incertidumbre. El calendario comprimido puede resolver la urgencia competitiva; la disputa de fondo, en cambio, seguirá marcando el pulso político del fútbol nacional.
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Trabajadores del Correo Argentino piden una paritaria “justa y representativa” frente al deterioro del ingreso
La Federación Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) reclamó formalmente a Correo Argentino S.A. (CORASA) la apertura inmediata de la mesa paritaria para definir los salarios del trimestre enero-marzo de 2026. El planteo se produce en un contexto de inflación persistente y creciente malestar por la pérdida del poder adquisitivo en el sector.
La nota dirigida al director ejecutivo de la empresa, Lic. Santiago Berestein, solicita la convocatoria urgente a paritarias para cerrar la pauta salarial vigente y resolver el atraso correspondiente al primer trimestre del año. En el documento, el gremio califica la situación como “apremiante” y advierte que ya no resulta sostenible postergar la actualización de los ingresos.
Desde la conducción sindical, encabezada por Alberto Carlos Cejas, remarcaron que la urgencia “no responde a caprichos”, sino a la realidad económica que atraviesan trabajadores y trabajadoras del Correo. El mensaje apunta a instalar la discusión salarial como prioridad inmediata en la agenda de la empresa.
Equilibrio operativo y demanda de compensación
El planteo no se limita a la coyuntura inflacionaria. FOECYT sostiene que el personal ha contribuido con su esfuerzo cotidiano a que la compañía alcance un punto de equilibrio operativo, y que esa mejora debe traducirse en mecanismos de compensación adecuados.
“Por una paritaria justa y representativa” es el eje conceptual que atraviesa el documento, donde el gremio expresa su voluntad de que la negociación refleje fielmente la situación del sector y evite decisiones unilaterales. En un momento de ajuste y contención del gasto, la discusión salarial se convierte en un terreno de tensión entre sostenibilidad financiera y recomposición del ingreso.
La nota lleva las firmas de Cejas y del prosecretario general Marcelo Díaz, quienes reiteran la necesidad de resolver con celeridad las cuestiones pendientes. El reclamo se suma a advertencias previas de los sindicatos postales, que ya habían señalado la falta de respuestas oficiales frente al deterioro del salario real.
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Salarios que pierden, jubilaciones congeladas y consumo en baja: la otra cara del discurso oficial
Mientras el presidente Javier Milei insiste en que los salarios “se triplicaron en dólares” y el Gobierno reivindica un proceso de estabilización macroeconómica, los datos muestran un deterioro persistente del ingreso real. Caen los sueldos privados y públicos, se erosionan las jubilaciones y el consumo masivo continúa en retracción, configurando un escenario social cada vez más exigente.
El salario real del sector privado cayó 1,3% en enero, según la consultora C-P, en un clima de inflación que volvió a acelerarse y paritarias que no logran compensar la suba de precios. El incremento nominal promedio se desaceleró, condicionado en parte por el acuerdo del sector comercio, que otorgó una mejora en diciembre a cambio de un 0% durante el primer trimestre de este año.
Con una inflación mensual del 2,9%, los aumentos pactados —incluso aquellos que superaron el 2%— quedaron por debajo de la dinámica de precios. Desde la asunción de Milei, los salarios reales privados acumulan una baja de 1,3%, mientras que en el sector público el retroceso alcanza el 16,9%, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
La divergencia entre discurso y estadística oficial instala una problemátca evidente. Medidos en dólares al tipo de cambio oficial, los ingresos pueden exhibir una recomposición; en términos de poder de compra doméstico, en cambio, el resultado es adverso. Para el trabajador promedio, la referencia no es la paridad cambiaria sino el precio del alquiler, los alimentos y los servicios.
Jubilaciones en pérdida y gasto social en retroceso
La presión contractiva no se limita al mercado laboral activo. La jubilación mínima —que percibe el 60% de los adultos mayores— encadenó en enero su séptima caída consecutiva y perdió 4,8% de poder adquisitivo desde mediados de 2025. A ello se suma el congelamiento del bono complementario en 70 mil pesos desde hace dos años, lo que profundiza el rezago frente a la inflación acumulada.
El gasto social volvió a reducirse en términos reales y la Asignación Universal por Hijo, una de las variables que había mostrado cierta recuperación inicial, registra ahora un recorte del 35% en la actual gestión. El ajuste, por lo tanto, impacta tanto en trabajadores formales como en jubilados y beneficiarios de programas sociales, ampliando el alcance del deterioro.
Consumo masivo: el termómetro del mercado interno
El repliegue de los ingresos se refleja con nitidez en el consumo. En enero, el gasto masivo cayó 1,1% interanual y 7% respecto de diciembre, según la consultora Scentia. Las ventas en supermercados de cadenas retrocedieron 3,3% frente al mismo mes del año anterior y 15,4% en la comparación mensual.
Los autoservicios independientes y mayoristas también exhibieron bajas, al igual que el rubro farmacias. Solo el comercio electrónico mostró un crecimiento interanual del 33%, aunque su incidencia en el total sigue siendo limitada y no alcanza para compensar la contracción del canal físico.
La fotografía del consumo funciona como un indicador sensible de la economía cotidiana. Cuando los hogares restringen compras básicas o migran hacia segundas marcas y promociones, el impacto se extiende a toda la cadena productiva, desde la industria alimenticia hasta el transporte y la logística.
Estabilidad macro versus fragilidad micro
El oficialismo sostiene que la estabilización fiscal y monetaria constituye el cimiento indispensable para una recuperación sostenida. Sin embargo, economistas y referentes sindicales advierten que sin recomposición del poder adquisitivo y generación de empleo formal, la mejora macroeconómica corre el riesgo de apoyarse sobre una base social debilitada.
La discusión de fondo remite al modelo de salida de la crisis: si la prioridad absoluta es el equilibrio de las cuentas públicas, el costo inmediato recae sobre ingresos y consumo. Si, en cambio, se busca dinamizar el mercado interno, la política salarial y previsional adquiere centralidad.
Las cifras disponibles delinean un cuadro inequívoco: salarios que pierden frente a los precios, jubilaciones que se erosionan y consumo masivo en retroceso. Más allá de la narrativa oficial sobre el crecimiento en dólares, la economía real exhibe signos de fatiga que atraviesan a trabajadores activos y pasivos por igual.
La estabilidad macroeconómica es un objetivo legítimo y necesario. Pero sin una recuperación tangible del poder adquisitivo y del mercado interno, ese equilibrio puede resultar frágil. En definitiva, el desafío no es solo ordenar las variables financieras, sino reconstruir la capacidad de compra y la confianza de las mayorías sociales. Allí se juega, en última instancia, la consistencia del rumbo económico.
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