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La Bancaria anunció además huelgas para el 2 y 3 de febrero en rechazo del «fraude laboral y los incumplimientos de los acuerdos firmados»

La Asociación Bancaria (AB) dispuso un paro de dos horas en las sucursales del Banco Supervielle para este jueves y nuevas huelgas para el 2 y 3 de febrero, con «características a definir de forma oportuna», en rechazo del «fraude laboral y los incumplimientos de los acuerdos firmados», confirmó la organización gremial. Asimismo, planteó que el Supervielle «incumple los acuerdos firmados y somete a cientos de trabajadores al fraude laboral y a la conculcación de derechos».

«Ello ocurre con IUDU plataforma de banca digital de la entidad financiera y con otras relacionadas, con centro operativo en San Isidro, y más de 200 trabajadores sufren fraude laboral y perciben salarios que no alcanzan el 40 por ciento del convenio», aseguró el sindicato que lidera Sergio Palazzo.


En tanto, el secretario de Prensa de la Bancaria, Eduardo Berrozpe sostuvo que la sede, ubicada en Juan Bautista de la Salle al 600 de esa localidad, «no tiene condiciones sanitarias y no cumple las disposiciones de distanciamiento social y de otras preventivas acordes con la pandemia de la Covid-19».

Palazzo, Berrozpe y los integrantes del Secretariado General Nacional del gremio denunciaron que «los trabajadores del Supervielle se destacan en el sector privado por el esfuerzo realizado en la pandemia, y asumieron riesgos para atender a cientos de miles de empleados y jubilados», pero las autoridades del Supervielle insisten en producir «malas y erróneas liquidaciones y en incumplir el convenio, lo que acumuló importantes deudas».

«Esa entidad también desconoce los derechos como bancarios de trabajadores que lo son, y les abona salarios inferiores a los que corresponden, a la vez que elude contribuciones a la seguridad social. Abusa de la condición del teletrabajo e incumple acuerdos firmados en el Ministerio de Trabajo en el contexto del convenio colectivo 18/75», puntualizaron.

Los dirigentes denunciaron que el Supervielle ejecuta «una reestructuración que compromete puestos y condiciones laborales y terceriza todas las áreas sin analizar de forma previa con el gremio los cambios en la organización del proceso laboral por la incorporación de tecnología», no obstante todos «los esfuerzos realizados por el sindicato, las seccionales y las Comisiones Internas para apostar al diálogo», añadieron.

«Esas conversaciones incluyeron en su momento a la más alta autoridad de esa entidad. Pero insiste en sus incumplimientos, pretendiendo la resignación de derechos adquiridos de los trabajadores, en contra de lo dispuesto por la ley. Por eso comenzaron las asambleas en todas las sucursales y se ratificaron las protestas de este jueves y del 2 y 3 de febrero, como la Bancaria ya informó oficialmente a la cartera laboral», concluyeron.

Las autoridades del Supervielle desconocieron la existencia de deudas salariales con los trabajadores e «incumplimientos de los acuerdos firmados», y señalaron que «no autorizan la realización de asambleas en las entidades financieras», por todo lo cual la Bancaria repudió «el accionar y la actitud» de la patronal y ratificó los paros de tres días. Esa misma posición sustentaron los abogados del banco en la última audiencia en Trabajo el 20 de enero en representación de Patricio Supervielle, titular del Grupo, quien luego de la derrota de Mauricio Macri en octubre de 2019 fijó nuevo lugar de residencia en Uruguay.

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Alerta por viento Zonda: Educación interrumpe actividades y prioriza la seguridad escolar

La provincia resolvió interrumpir las clases en los turnos tarde, vespertino y nocturno ante el pronóstico de viento Zonda. La decisión, respaldada por organismos técnicos y de emergencia, alcanza a todos los niveles y activa mecanismos para sostener la continuidad pedagógica.

La irrupción del viento Zonda volvió a condicionar la dinámica cotidiana en San Juan y obligó a una respuesta coordinada del sistema educativo. Pasado el mediodía, el Ministerio de Educación provincial confirmó la suspensión de clases en todos los niveles y modalidades durante los turnos tarde, vespertino y nocturno de este miércoles 6 de mayo, en línea con las advertencias emitidas por el Servicio Meteorológico Nacional y la Dirección de Protección Civil.

La determinación no solo implicó interrumpir la presencialidad, sino también activar un esquema institucional previsto para este tipo de contingencias. A través de la Resolución 12277-ME-2024, las autoridades dispusieron la implementación del Plan de Contingencia, que contempla herramientas para sostener el vínculo pedagógico en contextos adversos. En este sentido, quedaron sin efecto las convocatorias y actividades previstas para la jornada, las cuales deberán ser reprogramadas por cada establecimiento.

El alcance de la medida es integral: incluye a la totalidad del sistema educativo provincial, desde el nivel inicial hasta la formación superior no universitaria. La prioridad, según remarcaron desde la cartera educativa, es resguardar la integridad de estudiantes, docentes y personal escolar frente a un fenómeno que combina ráfagas intensas, aumento repentino de la temperatura y una marcada reducción de la visibilidad.

En la misma línea, la Universidad Nacional de San Juan resolvió suspender desde las 13:30 las actividades académicas y administrativas en sus tres instituciones preuniversitarias: el Colegio Central Universitario Mariano Moreno, la Escuela de Comercio Libertador General San Martín y la Escuela Industrial Domingo Faustino Sarmiento. La decisión se adoptó en sintonía con las recomendaciones de los organismos de emergencia y en concordancia con la medida provincial, reforzando un criterio unificado frente al riesgo climático.

Los reportes técnicos anticipan que el fenómeno comenzará a manifestarse con mayor intensidad durante la siesta en el Gran San Juan y podría prolongarse hasta la madrugada del jueves. Las ráfagas, sumadas a las condiciones ambientales propias del Zonda, configuran un escenario que exige precaución, especialmente en espacios abiertos y en la circulación urbana.

Este tipo de episodios, habituales en la región, ponen a prueba la capacidad de respuesta del sistema educativo y su articulación con las áreas de prevención. La experiencia acumulada en eventos anteriores ha permitido establecer protocolos claros, orientados tanto a la protección física de la comunidad como a la continuidad de los procesos de enseñanza.

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Advierten que tres de cada cuatro rutas nacionales presentan deterioro crítico

Un informe impulsado por sectores técnicos, sindicales y asociaciones de usuarios señala que cerca del 75% de la red vial nacional se encuentra en estado regular o malo. La advertencia pone el foco en la seguridad, la inversión pública y el rol del Estado.

La infraestructura vial argentina atraviesa uno de los momentos más delicados de las últimas décadas. Un relevamiento difundido por organizaciones vinculadas al sector advierte que aproximadamente tres de cada cuatro rutas nacionales presentan condiciones deficientes, un registro que enciende señales de alarma en torno a la seguridad de quienes transitan a diario por estos corredores estratégicos.

El diagnóstico, respaldado por trabajadores, especialistas y asociaciones de usuarios, atribuye el deterioro a la interrupción de obras y a la reducción de tareas de conservación básica. Según sostienen, la falta de intervención sostenida aceleró el desgaste de la red, afectando tanto la transitabilidad como los estándares de seguridad. La consecuencia inmediata —advierten— es una mayor exposición a siniestros, especialmente en tramos donde el deterioro del pavimento, la señalización insuficiente y la ausencia de mantenimiento configuran un riesgo permanente.

En este punto, se conformó un espacio multisectorial que reúne a empleados de Vialidad Nacional, técnicos de organismos vinculados al transporte y la seguridad vial, junto a familiares de víctimas y usuarios autoconvocados. El objetivo es visibilizar la situación y promover un abordaje integral que permita revertir el cuadro actual. La iniciativa incluye la participación de trabajadores de la Agencia Nacional de Seguridad Vial y de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte, entre otros actores con injerencia directa en la materia.

Desde estos sectores también surgieron cuestionamientos a la expansión de esquemas de concesión mediante peajes. Si bien reconocen la necesidad de financiamiento, plantean que este modelo no resuelve los problemas estructurales de la red y puede profundizar desigualdades territoriales. En particular, advierten que la lógica de rentabilidad podría relegar tramos menos transitados pero igualmente esenciales para la conectividad regional, consolidando un sistema fragmentado y con cobertura desigual.

Otro de los ejes de preocupación es el debilitamiento de organismos públicos clave. Referentes sindicales sostienen que la reducción de capacidades operativas y técnicas limita la posibilidad de planificar, ejecutar y controlar políticas viales de largo alcance. Esta situación, afirman, impacta de manera directa en la prevención de accidentes y en la calidad de los servicios asociados al transporte.

La problemática será expuesta este jueves 7 de mayo a las 12 en la sede del Sindicato de Empleados Viales Nacionales (SEVINA), en la Ciudad de Buenos Aires. Allí, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, junto a representantes sindicales y organizaciones del sector, presentará un diagnóstico detallado y un conjunto de propuestas orientadas a atender la emergencia. Bajo la consigna “en defensa de la vida”, los convocantes buscarán instalar el tema en la agenda pública y reclamar definiciones concretas.

Más allá de las diferencias en torno a los modelos de gestión, existe un consenso amplio respecto de la necesidad de intervenir con urgencia. La red vial no solo es un componente esencial para la circulación de bienes y personas, sino también un factor determinante en la reducción de la siniestralidad. Su estado, por lo tanto, trasciende la discusión técnica y se inscribe en el terreno de las políticas públicas prioritarias.

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Más de 700 mil personas perdieron cobertura de salud prepaga y crece la presión sobre el sistema público

Un informe advierte que desde fines de 2023 más de 740 mil personas dejaron de contar con medicina privada. El aumento de cuotas por encima de la inflación y la pérdida de empleo formal reconfiguran el acceso a la salud, mientras hospitales públicos alertan por falta de financiamiento.

De acuerdo con un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG), unas 742.000 personas dejaron de contar con servicios de medicina prepaga, obra social o esquemas similares desde diciembre de 2023, en un proceso vinculado al fuerte encarecimiento de las cuotas y al deterioro del empleo registrado.

El informe señala que la proporción de la población con algún tipo de cobertura descendió del 67,5% en el segundo trimestre de 2023 al 65,4% en el mismo período de 2025. En términos absolutos, ese retroceso se traduce en un incremento significativo de quienes dependen exclusivamente del sistema público: el universo pasó de 9,55 millones a más de 10,29 millones de personas.

Uno de los factores determinantes de esta dinámica es la evolución de los costos en la medicina privada. Según el IAG, las cuotas de las prepagas acumularon un incremento del 417% desde fines de 2023, tras la desregulación de precios impulsada por el Gobierno nacional a través del DNU 70/2023. En el mismo lapso, la inflación alcanzó el 293%, lo que evidencia un desfasaje considerable entre los aumentos del sector y la capacidad de pago de los usuarios.

Este desajuste impacta de manera directa en los hogares. Con ingresos que no acompañan la escalada de las cuotas, muchas familias optaron por reducir coberturas o directamente abandonarlas. A este cuadro se suma la pérdida de más de 200 mil empleos registrados desde noviembre de 2023, un dato que incide de forma directa en la caída de afiliaciones a obras sociales vinculadas al trabajo formal.

El resultado es una presión creciente sobre el sistema público, que absorbe la demanda de quienes quedan fuera del circuito privado. Sin embargo, ese mismo sistema enfrenta restricciones severas. Autoridades de hospitales dependientes de la Universidad de Buenos Aires advirtieron recientemente que podrían sostener la atención apenas por 45 días más ante la falta de transferencias de fondos por parte del Estado nacional.

Desde el Hospital de Clínicas, su director Marcelo Melo describió un panorama crítico: sin recursos suficientes y con costos en insumos y medicamentos sujetos a variaciones constantes —muchos de ellos atados al dólar—, las instituciones se ven obligadas a destinar todos sus ingresos a gastos urgentes. “En un mes y medio no sabemos si vamos a poder seguir prestando atención”, señaló, al tiempo que graficó la magnitud del problema al mencionar que los costos hospitalarios pueden multiplicarse varias veces respecto de los valores habituales en la economía doméstica.

En este cuadro, el debate sobre el rol del Estado en la salud adquiere una centralidad renovada. El informe del IAG cuestiona la reducción de la intervención pública y advierte que, lejos de aliviar la carga sobre el sistema estatal, la dinámica actual amplía su responsabilidad al incorporar a un número creciente de pacientes sin cobertura privada.

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