CONÉCTATE CON NOSOTROS

El impulso es atribuido a diversas paritarias del sector privado. Es la primera vez desde marzo que los sueldos son más altos que los precios minoristas.

Los sueldos de los trabajadores argentinos se mostraron en octubre por encima del índice inflacionario, según las últimas previsiones del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

El incremento fue del 4,1% frente al mes de septiembre y fue impulsado, fundamentalmente, por el avance en las negociaciones paritarias de distintos sectores privados. Mientras tanto, los precios minoristas ascendieron al 3,8%.

Este es el dato que enciende la luz verde y brinda un dejo de esperanza para lo que viene, en el marco de la reactivación progresiva que se está dando en vastos sectores de la industria y otras actividades.

Es que es la primera vez desde marzo del 2020 que la suba mensual de los salarios es superior a los precios del sector minorista. En el acumulado durante los primeros 10 meses del año pasado la suba salarial alcanzó el 26,5% mientras que los precios se ubicaron en torno al 26,9%. Por su parte, en la medida interanual el incremento escaló al 32,9%.

El impulso es atribuido a diversas paritarias del sector privado. Es la primera vez desde marzo que los sueldos son más altos que los precios minoristas.

Sin embargo, la pérdida de los ingresos durante los últimos 12 meses sigue siendo superior frente al índice de precios. En total, los salarios se ubicaron 4,3% por debajo de la inflación interanual.

La recuperación es atribuida a distintas paritarias del sector privado que recibieron incrementos en octubre impactando directamente en dicho índice. Indumentario incrementó 20% sus haberes; Gastronómicos 16%; Calzado 13% más $5.000 de suma fija; Alimentación 9%; Camioneros 7%; Cuero 7%; y Bancarios 6%.

Al margen de los números oficiales, diversos especialistas privados pronostican que los salarios afrontarán una pérdida real anual en promedio que oscilará entre el 2,5% y 4%. De este modo, los trabajadores terminarán enfrentando una pérdida de poder adquisitivo del salario por tercer año consecutivo.

Continúe Leyendo

destacada

Tres de cada cuatro sanjuaninos tienen deudas y la mayoría las destina a cubrir gastos básicos

Un relevamiento reveló que el 75,25% de los sanjuaninos mantiene compromisos financieros. La mayor parte de los recursos se destina a alimentos, servicios y salud, mientras las tarjetas de crédito, los préstamos y las facturas impagas se consolidan como herramientas para sostener la economía doméstica.

La fragilidad financiera de los hogares en San Juan continúa profundizándose. Un estudio realizado por Amas de Casa del País entre el 10 y el 19 de junio mostró que tres de cada cuatro habitantes de la provincia mantienen algún tipo de deuda activa, una proporción que expone las dificultades crecientes para afrontar los gastos corrientes únicamente con los ingresos mensuales.

El informe, realizado sobre una muestra de 400 personas, determinó que el 75,25% posee compromisos financieros, mientras que apenas el 24,75% afirmó no registrar deudas. La radiografía de ingresos ayuda a explicar ese escenario: el 50,3% de los consultados percibe entre 200.000 y 400.000 pesos mensuales, un nivel que deja escaso margen para absorber aumentos de precios o gastos imprevistos.

La presión sobre los presupuestos familiares se concentra en consumos esenciales. El 94% de los encuestados destina sus recursos a la compra de alimentos, el 67,4% al pago de servicios, el 53,2% a salud y el 35,9% a educación. Los gastos vinculados al transporte apenas alcanzan el 8%, mientras que otros consumos resultan prácticamente marginales.

Las obligaciones más frecuentes están asociadas al funcionamiento cotidiano del hogar. Las deudas por servicios encabezan el listado con el 54,2%, seguidas por las tarjetas de crédito (52,8%) y los préstamos personales (48,8%). Más atrás aparecen las compras fiadas (30,6%) y las cuentas pendientes en farmacias (8%).

Los datos sugieren un cambio relevante en la naturaleza del endeudamiento. Ya no se trata principalmente de financiar bienes durables o consumos extraordinarios, sino de cubrir necesidades básicas. En ese contexto, el crédito dejó de ser una herramienta de expansión del consumo para convertirse en un mecanismo de subsistencia.

El panorama provincial adquiere una dimensión adicional al observar los niveles de mora. De acuerdo con un informe de la consultora Analytica elaborado sobre registros del Banco Central, el 36% de los deudores sanjuaninos presenta atrasos superiores a 90 días en sus pagos, el porcentaje más elevado del país.

La cifra duplica ampliamente los registros observados en los principales centros urbanos y refleja desequilibrios estructurales vinculados con menores ingresos, elevada informalidad laboral y una inserción financiera más débil. Entre los jóvenes, además, la situación aparece especialmente comprometida, con niveles de incumplimiento que rondan el 40%.

Los números describen una tendencia persistente: una parte significativa de los hogares sanjuaninos depende del endeudamiento para sostener consumos esenciales y enfrenta desafíos cada vez mayores para cumplir con sus obligaciones. La combinación de ingresos ajustados, pérdida de capacidad adquisitiva y aumento de la mora configura uno de los principales retos financieros y sociales que atraviesa actualmente la provincia.

Continúe Leyendo

General

Ni las cuotas ni los descuentos lograron sostener las ventas por el Dia del Padre

Un informe de CAME reveló que las ventas minoristas por el Día del Padre descendieron 0,3% interanual en términos reales. Aunque la baja fue menor que en años anteriores, el consumo sigue sin encontrar un punto de recuperación y obliga a los comercios a sostener la demanda mediante descuentos, promociones y financiamiento.

Las ventas minoristas por el Día del Padre registraron una caída real del 0,3% respecto de 2025 y consolidaron una tendencia negativa que ya lleva cuatro años consecutivos, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) realizado en 189 comercios de todo el país.

El resultado se suma a los retrocesos del 1,7% registrados en 2025 y del 10,2% observados en 2024, configurando un escenario en el que las fechas comerciales tradicionales pierden capacidad para impulsar el consumo.

El ticket promedio alcanzó los $78.986, aunque la demanda se concentró mayoritariamente en productos de menor valor y artículos promocionados. Para sostener la actividad, más del 80% de los comercios apeló a descuentos especiales, cuotas con tarjeta, promociones bancarias, rebajas por pago en efectivo y ofertas combinadas.

Sin embargo, el esfuerzo comercial tuvo resultados acotados. Apenas el 7,4% de los empresarios consultados consideró que la celebración resultó determinante para mejorar la facturación, mientras que el 18% afirmó que la fecha no produjo ningún impacto sobre las ventas.

El desempeño fue dispar entre los distintos rubros. Librerías e indumentaria mostraron las mejores variaciones, con subas del 2,1%, seguidas por electrodomésticos y artículos para el hogar (0,8%) y calzado y marroquinería (0,4%). En el extremo opuesto, equipos informáticos, accesorios y celulares registraron una caída del 6,1%, mientras que cosmética y perfumería retrocedió 3,8%.

Más allá de los resultados puntuales, el relevamiento expone cambios cada vez más profundos en los hábitos de consumo. Comerciantes de perfumería advirtieron que numerosos clientes utilizan los locales para conocer o probar productos, pero concretan la compra posteriormente a través de plataformas digitales atraídos por precios más competitivos. A ello se suma la competencia cada vez mayor de artículos importados comercializados por canales online.

Una situación similar atraviesa el segmento tecnológico, donde las ventas solo lograron sostenerse mediante fuertes rebajas y condiciones de financiación que reducen los márgenes de rentabilidad. En indumentaria y calzado, las promociones alcanzaron descuentos de hasta el 70% en modalidades outlet, una estrategia que permitió sostener el flujo de clientes pero sin traducirse en mejoras significativas para la rentabilidad del negocio.

El informe de CAME vuelve a reflejar el principal desafío que enfrenta el comercio minorista: la persistente debilidad del consumo. Con ingresos que aún no recuperan plenamente su capacidad de compra y una demanda concentrada en opciones de bajo costo, las fechas comerciales continúan perdiendo eficacia como motor de ventas. Las promociones logran amortiguar la caída, pero todavía no alcanzan para revertir una tendencia que se ha instalado como una constante en los últimos años.

Continúe Leyendo

destacada

Plataformas digitales: crece el empleo, pero caen los ingresos y los derechos laborales

Mientras crece el empleo generado por aplicaciones como Uber, Rappi, PedidosYa, Cabify y DiDi, aumentan las advertencias sobre salarios insuficientes, falta de cobertura social y concentración empresarial. La nueva regulación oficial consolida el encuadre de los trabajadores como independientes y abre una nueva disputa judicial.

La expansión del trabajo en plataformas digitales se convirtió en una de las expresiones más visibles de la transformación del mercado laboral argentino. Impulsado por la pérdida de empleo formal y el deterioro de los ingresos, el universo de repartidores y conductores vinculados a aplicaciones ya alcanza a cerca de un millón de personas que obtienen de allí la totalidad o parte de sus recursos mensuales.

Sin embargo, el crecimiento de la actividad no se tradujo en mejores condiciones económicas. Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba revela que el 60% de quienes trabajan mediante plataformas depende de esa tarea como principal fuente de ingresos, mientras que el 68% percibe menos de la mitad de una Canasta Básica Total. Detrás de esos números aparecen jornadas que suelen extenderse entre ocho y doce horas diarias para alcanzar remuneraciones cada vez más ajustadas.

La incorporación constante de nuevos trabajadores agrava el fenómeno. A medida que aumentan los despidos y se reduce la oferta de empleo registrado, más personas recurren a las aplicaciones como alternativa de subsistencia. El resultado es una mayor competencia por una demanda limitada, que distribuye ingresos cada vez menores entre una cantidad en aumneto de repartidores y conductores.

En ese aspecto, el Gobierno nacional avanzó con una regulación que refuerza el modelo vigente. El Decreto 407/2026 designó a la Secretaría de Transporte como autoridad de aplicación para las plataformas digitales y ratificó que conductores y repartidores serán considerados “prestadores independientes”, excluyéndolos expresamente de la Ley de Contrato de Trabajo.

La definición fue cuestionada por especialistas en relaciones laborales. Patricia Sorribas, investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, sostuvo que la norma adopta sin modificaciones los argumentos promovidos por las propias empresas y consolida un esquema que limita el acceso a derechos laborales básicos, cobertura por accidentes, aportes previsionales y protección social.

La discusión, sin embargo, está lejos de cerrarse. La Suprema Corte de Buenos Aires dejó firme un fallo que reconoce a repartidores de Rappi y PedidosYa como trabajadores en relación de dependencia. La sentencia cuestionó la supuesta autonomía de los colaboradores y concluyó que los algoritmos ejercen mecanismos de control que funcionan como una forma contemporánea de dirección empresarial, al premiar o penalizar la disponibilidad de cada trabajador.

Al mismo tiempo, el negocio avanza hacia una mayor concentración global. Uber presentó una oferta superior a los 10.000 millones de euros para adquirir Delivery Hero, grupo alemán que controla PedidosYa en Argentina y gran parte de América Latina. De concretarse la operación, una porción significativa del mercado regional de reparto y transporte quedaría bajo la órbita de una misma compañía.

Para especialistas y organizaciones de trabajadores, la combinación entre desregulación, concentración empresarial y ausencia de protección social configura uno de los principales desafíos laborales de los próximos años. Mientras las plataformas amplían su presencia en la economía cotidiana, cientos de miles de personas continúan generando ingresos bajo un esquema que la Justicia empieza a revisar y que, para numerosos expertos, mantiene rasgos de dependencia laboral encubierta.

Continúe Leyendo

Tendencias