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La Federación informó que el acuerdo incluye un bono de fin de año de $21.700, más una suma fija mensual de $6.617

En el día del trabajador del sector, la Federación de Trabajadores de Industrias Químicas y Petroquímicas (FATIQYP), confirmó que acuerdo salarial alcanzó el 34%, además de un premio a fin de año de $21.700, una suma fija de 6.617 pesos mensuales, más 4.000 pesos que otorgó el gobierno de manera extraordinaria». El gremio señaló: «Hoy los trabajadores químicos festejamos nuestro día con dos conquistas obtenidas con esfuerzo y lucha permanente: un Convenio Colectivo actualizado, y una paritaria del 34% para esta parte del año».

Vale recordar que el 24 de septiembre de 1950 un grupo de trabajadores químicos de todo el país, pertenecientes al poderoso polo industrial existente en esa época, se aglutinaron para llevar adelante las más importantes conquistas económicas y sociales, con mejoras en los salarios y en las condiciones de trabajo de sus representados.

Ese año, quedaron fijadas las bases fundamentales de la institución gremial a través de una Declaración de Principios y los 82 artículos que componían la Carta Orgánica. Entre ellos se contaba el «24 de setiembre» de cada año como el «Día del Trabajador de Industrias Químicas y Petroquímicas».

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General

Ni las cuotas ni los descuentos lograron sostener las ventas por el Dia del Padre

Un informe de CAME reveló que las ventas minoristas por el Día del Padre descendieron 0,3% interanual en términos reales. Aunque la baja fue menor que en años anteriores, el consumo sigue sin encontrar un punto de recuperación y obliga a los comercios a sostener la demanda mediante descuentos, promociones y financiamiento.

Las ventas minoristas por el Día del Padre registraron una caída real del 0,3% respecto de 2025 y consolidaron una tendencia negativa que ya lleva cuatro años consecutivos, según un relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) realizado en 189 comercios de todo el país.

El resultado se suma a los retrocesos del 1,7% registrados en 2025 y del 10,2% observados en 2024, configurando un escenario en el que las fechas comerciales tradicionales pierden capacidad para impulsar el consumo.

El ticket promedio alcanzó los $78.986, aunque la demanda se concentró mayoritariamente en productos de menor valor y artículos promocionados. Para sostener la actividad, más del 80% de los comercios apeló a descuentos especiales, cuotas con tarjeta, promociones bancarias, rebajas por pago en efectivo y ofertas combinadas.

Sin embargo, el esfuerzo comercial tuvo resultados acotados. Apenas el 7,4% de los empresarios consultados consideró que la celebración resultó determinante para mejorar la facturación, mientras que el 18% afirmó que la fecha no produjo ningún impacto sobre las ventas.

El desempeño fue dispar entre los distintos rubros. Librerías e indumentaria mostraron las mejores variaciones, con subas del 2,1%, seguidas por electrodomésticos y artículos para el hogar (0,8%) y calzado y marroquinería (0,4%). En el extremo opuesto, equipos informáticos, accesorios y celulares registraron una caída del 6,1%, mientras que cosmética y perfumería retrocedió 3,8%.

Más allá de los resultados puntuales, el relevamiento expone cambios cada vez más profundos en los hábitos de consumo. Comerciantes de perfumería advirtieron que numerosos clientes utilizan los locales para conocer o probar productos, pero concretan la compra posteriormente a través de plataformas digitales atraídos por precios más competitivos. A ello se suma la competencia cada vez mayor de artículos importados comercializados por canales online.

Una situación similar atraviesa el segmento tecnológico, donde las ventas solo lograron sostenerse mediante fuertes rebajas y condiciones de financiación que reducen los márgenes de rentabilidad. En indumentaria y calzado, las promociones alcanzaron descuentos de hasta el 70% en modalidades outlet, una estrategia que permitió sostener el flujo de clientes pero sin traducirse en mejoras significativas para la rentabilidad del negocio.

El informe de CAME vuelve a reflejar el principal desafío que enfrenta el comercio minorista: la persistente debilidad del consumo. Con ingresos que aún no recuperan plenamente su capacidad de compra y una demanda concentrada en opciones de bajo costo, las fechas comerciales continúan perdiendo eficacia como motor de ventas. Las promociones logran amortiguar la caída, pero todavía no alcanzan para revertir una tendencia que se ha instalado como una constante en los últimos años.

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Plataformas digitales: crece el empleo, pero caen los ingresos y los derechos laborales

Mientras crece el empleo generado por aplicaciones como Uber, Rappi, PedidosYa, Cabify y DiDi, aumentan las advertencias sobre salarios insuficientes, falta de cobertura social y concentración empresarial. La nueva regulación oficial consolida el encuadre de los trabajadores como independientes y abre una nueva disputa judicial.

La expansión del trabajo en plataformas digitales se convirtió en una de las expresiones más visibles de la transformación del mercado laboral argentino. Impulsado por la pérdida de empleo formal y el deterioro de los ingresos, el universo de repartidores y conductores vinculados a aplicaciones ya alcanza a cerca de un millón de personas que obtienen de allí la totalidad o parte de sus recursos mensuales.

Sin embargo, el crecimiento de la actividad no se tradujo en mejores condiciones económicas. Un estudio de la Universidad Nacional de Córdoba revela que el 60% de quienes trabajan mediante plataformas depende de esa tarea como principal fuente de ingresos, mientras que el 68% percibe menos de la mitad de una Canasta Básica Total. Detrás de esos números aparecen jornadas que suelen extenderse entre ocho y doce horas diarias para alcanzar remuneraciones cada vez más ajustadas.

La incorporación constante de nuevos trabajadores agrava el fenómeno. A medida que aumentan los despidos y se reduce la oferta de empleo registrado, más personas recurren a las aplicaciones como alternativa de subsistencia. El resultado es una mayor competencia por una demanda limitada, que distribuye ingresos cada vez menores entre una cantidad en aumneto de repartidores y conductores.

En ese aspecto, el Gobierno nacional avanzó con una regulación que refuerza el modelo vigente. El Decreto 407/2026 designó a la Secretaría de Transporte como autoridad de aplicación para las plataformas digitales y ratificó que conductores y repartidores serán considerados “prestadores independientes”, excluyéndolos expresamente de la Ley de Contrato de Trabajo.

La definición fue cuestionada por especialistas en relaciones laborales. Patricia Sorribas, investigadora de la Universidad Nacional de Córdoba, sostuvo que la norma adopta sin modificaciones los argumentos promovidos por las propias empresas y consolida un esquema que limita el acceso a derechos laborales básicos, cobertura por accidentes, aportes previsionales y protección social.

La discusión, sin embargo, está lejos de cerrarse. La Suprema Corte de Buenos Aires dejó firme un fallo que reconoce a repartidores de Rappi y PedidosYa como trabajadores en relación de dependencia. La sentencia cuestionó la supuesta autonomía de los colaboradores y concluyó que los algoritmos ejercen mecanismos de control que funcionan como una forma contemporánea de dirección empresarial, al premiar o penalizar la disponibilidad de cada trabajador.

Al mismo tiempo, el negocio avanza hacia una mayor concentración global. Uber presentó una oferta superior a los 10.000 millones de euros para adquirir Delivery Hero, grupo alemán que controla PedidosYa en Argentina y gran parte de América Latina. De concretarse la operación, una porción significativa del mercado regional de reparto y transporte quedaría bajo la órbita de una misma compañía.

Para especialistas y organizaciones de trabajadores, la combinación entre desregulación, concentración empresarial y ausencia de protección social configura uno de los principales desafíos laborales de los próximos años. Mientras las plataformas amplían su presencia en la economía cotidiana, cientos de miles de personas continúan generando ingresos bajo un esquema que la Justicia empieza a revisar y que, para numerosos expertos, mantiene rasgos de dependencia laboral encubierta.

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El INTI cerrará sus puertas en medio de rumores de más de 700 despidos

El Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) atraviesa uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Las autoridades resolvieron cerrar el próximo lunes la sede central del organismo, suspender todas las actividades presenciales y disponer que la totalidad del personal desempeñe sus tareas bajo la modalidad remota, una decisión que profundizó la incertidumbre en medio de versiones sobre una reestructuración que podría afectar a más de 700 trabajadores.

La medida fue comunicada internamente y contempla la prohibición de ingreso a las instalaciones ubicadas en el partido bonaerense de San Martín. Hasta el momento, la conducción del organismo no difundió explicaciones públicas sobre las razones que motivaron una resolución de carácter excepcional, adoptada además en una semana marcada por la creciente conflictividad interna.

El cierre se produce pocas horas después de que la Multisectorial del INTI anunciara una jornada de protesta para denunciar el ajuste sobre el organismo y advertir sobre las consecuencias de una eventual reducción de personal. La coincidencia temporal alimentó las críticas de trabajadores y representantes gremiales, que interpretaron la decisión como una respuesta preventiva frente a la movilización prevista para el inicio de la semana.

El malestar escaló durante las últimas semanas a partir de distintas versiones que señalan que el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado avanza en un proceso de reorganización que podría implicar la desvinculación de más de 700 empleados. De confirmarse, el recorte alcanzaría a cerca de un tercio de la planta laboral y se convertiría en una de las mayores reducciones de personal registradas en organismos científicos y tecnológicos desde el inicio de la actual gestión.

El posible ajuste no despertó preocupación únicamente entre los trabajadores. Directores, subgerentes y responsables de distintas áreas técnicas difundieron recientemente un documento en el que expresaron su rechazo a una reducción de esa magnitud y advirtieron sobre sus consecuencias operativas. En el texto sostuvieron que una disminución masiva de recursos humanos podría afectar funciones críticas y comprometer la capacidad de respuesta del organismo en áreas consideradas vitales.

La inquietud encuentra sustento en el papel que desempeña el instituto dentro del entramado productivo nacional. Creado hace más de seis décadas, el INTI constituye uno de los principales organismos de asistencia tecnológica del país. Su labor abarca desde el desarrollo de procesos industriales y la transferencia de conocimiento a empresas hasta tareas de certificación, metrología, normalización y control de calidad.

El organismo interviene además en actividades vinculadas a alimentos, equipamiento médico, seguridad industrial, sistemas de medición, energías renovables y validación tecnológica de productos que llegan al mercado. Buena parte de esas funciones son utilizadas tanto por pequeñas y medianas empresas como por grandes compañías, organismos públicos y entidades científicas.

Desde la representación gremial sostienen que una reducción significativa de personal podría afectar servicios esenciales para el aparato productivo y debilitar capacidades construidas durante décadas. Por esa razón, la discusión comenzó a exceder el plano estrictamente laboral para instalar interrogantes sobre el futuro de las políticas de desarrollo tecnológico e innovación industrial.

La decisión de cerrar temporalmente las instalaciones profundizó además la incertidumbre sobre los pasos que seguirá la conducción del organismo durante los próximos días. Trabajadores de distintas áreas convocaron asambleas para analizar la situación y evaluar posibles medidas de respuesta frente a un escenario que, aseguran, carece de precisiones oficiales sobre el alcance definitivo de la reestructuración.

Mientras tanto, el conflicto ya trascendió las fronteras del instituto y comenzó a instalarse en el debate público. Lo que inicialmente apareció como una discusión sobre reducción de gastos y reorganización administrativa generó un debate más amplio acerca del rol que tendrán los organismos científicos y tecnológicos dentro del rediseño del Estado impulsado por el Gobierno nacional.

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