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La medición es de mayo 2019 a mayo 2020; la mitad de los despidos se diom por efecto de la pandemia

La industria de la construcción perdió unos 150.000 puestos de trabajo contando de mayo de 2019 a mayo de 2020 y  más de la mitad durante fue por efectos de la pandemia, según el informe del Instituto de Estadística y Registro de la Industria de la Construcción (IERIC). El nivel de empleo formal en la construcción llegó en mayo a 267.614 puestos de trabajo, lo que significó una caída del 2% contra abril, completando un período de nueve meses consecutivos de bajas iguales o mayores a ese porcentaje. En la comparación con mayo de 2019, el indicador verificó una disminución del 35,9%, de acuerdo con el informe mensual elaborado por el IERIC.

El organismo explicó que los datos son provisorios por las dificultades que tienen las empresas para declarar trabajadores en medio de la cuarentena. Según la entidad, el número de mayo «ilustra la situación de fragilidad con la que ingresó el sector en la dinámica de la crisis abierta con la pandemia del Covid-19».

La comparación con mayo de 2019 evidencia una baja del 35,9%, hecho que configura un ritmo de contracción interanual récord en términos de la serie histórica. El informe indica que «para los primeros cinco meses del año acumula una caída del 25,8% interanual».

Indicó que la baja del 35,9% interanual representa una pérdida de aproximadamente 150 mil puestos de trabajo en los últimos doce meses, de los cuales más de la mitad se explica por lo sucedido en los últimos tres meses.

El plantel medio de las firmas constructoras siguió disminuyendo hasta ubicarse en 10,5 puestos de trabajo registrados por empresa, alcanzando un nuevo mínimo histórico. «Este nivel representa una baja del 3,2% mensual y del 27,4% interanual», agrega el estudio.

Las empresas constructoras con 500 o más empleados son las más afectadas por la actual coyuntura: solo el 6,2% de los puestos de trabajo registrados en el sector estuvieron explicados por estas firmas, casi la mitad del 11,9% que representaban en mayo de 2019. A diferencia de lo ocurrido en los dos meses previos, en mayo se observó una evolución heterogénea del empleo sectorial a lo largo del país.

«Algo más de 4 de cada 10 (42,6%) puestos de trabajo perdidos a nivel nacional durante mayo correspondieron a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, seguido en orden de importancia por las jurisdicciones que conforman el Gran Buenos Aires, que explican el 28,1% del total», remarcó el IERIC. Las regiones del país que experimentaron un crecimiento mensual de los puestos de trabajo registrados del sector fueron: NOA (4,7%), Cuyo (1,8%) y NEA (1,7%).

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Cierra la planta de Tía Maruca en San Juan y peligran decenas de puestos de trabajo

La empresa atribuyó la decisión a la fuerte retracción del consumo masivo y a la pérdida de rentabilidad de la planta de Albardón. Los trabajadores iniciaron protestas, denunciaron que las indemnizaciones ofrecidas no respetan la legislación vigente y el conflicto continuará en el ámbito administrativo.

La crisis que atraviesa el consumo masivo volvió a impactar sobre la industria alimenticia. Tía Maruca confirmó el cierre definitivo de su planta ubicada en Albardón, al considerar que la continuidad de las operaciones dejó de ser económicamente viable. La determinación implica el cese de la producción en uno de los establecimientos más importantes de la compañía y deja abierto un conflicto con los trabajadores por las condiciones de desvinculación.

La firma comenzó a enviar los telegramas de despido al personal afectado, mientras operarios realizaron manifestaciones frente a la fábrica en rechazo a la medida. El principal foco del reclamo apunta a las indemnizaciones ofrecidas por la empresa, que, según denunciaron los representantes de los empleados, no se ajustan a lo establecido por la Ley de Contrato de Trabajo.

La planta había sido incorporada al esquema industrial de Tía Maruca en 2017, cuando la empresa adquirió las instalaciones que pertenecían a Dilexis. Aquella inversión permitió ampliar significativamente la capacidad de producción y acompañó una etapa de expansión comercial de la marca, que consolidó su presencia en supermercados y comercios de todo el país, además de desarrollar exportaciones hacia mercados regionales.

Sin embargo, el deterioro del mercado interno alteró ese panorama. La empresa informó que durante los primeros meses de 2026 la fábrica funcionó con apenas el 52% de su capacidad instalada, un nivel que elevó los costos unitarios de producción y volvió inviable sostener la operación. A esa realidad se sumaron el incremento de los costos fijos y una competencia cada vez más intensa con segundas marcas, panaderías y fabricantes de menor escala.

El cierre pone fin a casi dos décadas de producción industrial en ese predio, convertido durante años en uno de los principales empleadores privados de Albardón. Además de los puestos de trabajo directos, la decisión repercute sobre una extensa red de proveedores de materias primas, empresas de transporte, servicios de mantenimiento y comercios que dependían, en distinta medida, del movimiento económico generado por la planta.

La negociación entre la empresa y los trabajadores continuará en las instancias administrativas correspondientes. Mientras tanto, el conflicto mantiene en vilo a las familias afectadas y suma un nuevo capítulo a la serie de dificultades que enfrenta la industria manufacturera, golpeada por la retracción del consumo y la caída de la utilización de la capacidad instalada.

El cierre de Tía Maruca constituye uno de los golpes industriales más significativos registrados este año en San Juan y vuelve a poner en el centro del debate la pérdida de empleo privado y las dificultades que atraviesan numerosas empresas vinculadas al mercado interno. La resolución del conflicto indemnizatorio y el futuro de los trabajadores serán ahora los principales desafíos de una crisis que excede a una sola compañía y refleja el delicado momento que atraviesa la producción nacional.

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AATRAC definirá su futuro en una inédita disputa electoral con dos listas

El sindicato renovará sus autoridades el próximo 4 de septiembre en una votación sin precedentes. Guillermo Villalón buscará continuar al frente de la organización, mientras que Natalia González liderará la primera lista opositora de la historia del gremio y se convertirá en la primera mujer en competir por la Secretaría General nacional.

El próximo 4 de septiembre, la Asociación Argentina de Trabajadores de las Comunicaciones (AATRAC) vivirá unos comicios inéditos en sus 80 años de historia al competir dos listas por la conducción nacional, dejando atrás la tradicional lista única.

La contienda enfrentará a la actual conducción, encabezada por el secretario general Guillermo Villalón, con una nómina opositora liderada por Natalia González, secretaria general de la Seccional Telecom-B. Su candidatura representa otro hecho inédito: será la primera mujer en disputar la máxima responsabilidad del gremio a nivel nacional.

Los comicios convocarán a trabajadores y trabajadoras de Correo Argentino, Radio Nacional y emisoras privadas de todo el país, quienes además de elegir la Comisión Directiva Nacional votarán a congresales, delegados e integrantes de las comisiones ejecutivas de las distintas seccionales.

Villalón asumió la conducción del sindicato en julio de 2023, tras el fallecimiento de Juan Palacios, histórico dirigente que encabezó AATRAC desde 2002 y dejó una fuerte impronta en la organización. Lo acompañan en la conducción nacional Guillermo Guerrero, como secretario general adjunto, y Hugo Fernández, como secretario gremial. Ahora el oficialismo buscará renovar su mandato frente a una oposición que competirá por primera vez en igualdad de condiciones.

La elección se desarrollará en un momento especialmente delicado para los trabajadores de las comunicaciones. Los conflictos que atraviesan Correo Argentino y Radio Nacional, con denuncias sindicales por el deterioro de ambas empresas, despidos, reducción de estructuras e incertidumbre sobre el futuro de los servicios, colocan a la representación gremial en un lugar central dentro del debate laboral.

A ello se suma un elemento de peso institucional. Correo Argentino tendrá un papel determinante en la organización logística de las elecciones nacionales de 2027, cuando el país vuelva a las urnas para elegir autoridades ejecutivas y legislativas. En ese marco, la conducción que surja de los comicios de septiembre deberá afrontar una etapa de alta complejidad para la defensa de las condiciones laborales y el funcionamiento de una empresa considerada vital para el sistema democrático.

La convocatoria electoral quedó formalizada durante los congresos ordinario y extraordinario realizados en junio, donde AATRAC fijó el cronograma para la renovación de autoridades nacionales. Desde entonces, ambas listas comenzaron el proceso de campaña con el objetivo de captar el respaldo de los afiliados en todo el territorio argentino.

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Crece la disputa en el transporte: el Gobierno desmintió a las empresas y ratificó sanciones

La Secretaría de Tránsito y Transporte afirmó que no existen deudas con las prestatarias del servicio y explicó que los pagos de junio continúan dentro de los plazos administrativos. Además, atribuyó las demoras a errores en la documentación presentada por algunas empresas y ratificó las sanciones por la reducción de frecuencias.

El Gobierno de San Juan respondió oficialmente a las empresas de transporte público y negó mantener deudas con las concesionarias del servicio. A través de un comunicado, la Secretaría de Tránsito y Transporte sostuvo que las compensaciones correspondientes a junio continúan dentro del circuito administrativo habitual y desestimó los planteos formulados por la Asociación Transporte Automotor de Pasajeros (ATAP), que había denunciado una deuda cercana a los $9.750 millones.

La aclaración llegó en medio delconflicto originado tras la reducción de frecuencias aplicada por algunas empresas, una decisión que provocó extensas demoras para los usuarios y derivó en sanciones contra las firmas Mayo y Libertador por incumplimientos en la prestación del servicio.

Desde el organismo provincial explicaron que la documentación necesaria para liquidar las compensaciones de junio fue presentada recién el 14 de julio, por lo que el expediente aún transita los tiempos administrativos previstos. Asimismo, precisaron que parte de esa documentación contenía inconsistencias que debieron ser corregidas antes de avanzar con la liquidación, circunstancia que también incidió en los plazos.

En cuanto a otros conceptos reclamados por las prestatarias, la Provincia señaló que serán revisados de manera individual. Si de esa evaluación surgieran montos pendientes, se abrirá una instancia de diálogo con las empresas para analizar cada caso.

El Ejecutivo también aclaró el estado de los fondos nacionales destinados a financiar los atributos sociales, uno de los principales puntos incluidos en el reclamo empresario. Remarcó que esos recursos dependen exclusivamente de la Secretaría de Transporte de la Nación y recordó que el 28 de julio se acreditaron las compensaciones correspondientes a mayo de 2026. De esa manera, únicamente permanece pendiente la transferencia de junio.

La respuesta oficial se produjo después de que ATAP justificara la reducción de frecuencias por un supuesto desfinanciamiento del sistema de transporte. En un comunicado, la entidad aseguró que la deuda acumulada asciende a $9.750.150.676,43, de los cuales alrededor del 60% correspondería a obligaciones provinciales y el resto a aportes nacionales.

Las empresas sostienen que esos recursos financian beneficios tarifarios destinados a los usuarios, como el Boleto Escolar Único, el boleto docente, los trasbordos y los atributos sociales, además de cubrir diferencias derivadas de mayores costos operativos y actualizaciones pendientes.

Según el detalle difundido por ATAP, entre los conceptos reclamados figuran más de $2.035 millones por el Boleto Escolar Único de junio, más de $3.821 millones por atributos sociales nacionales correspondientes a mayo y junio, más de $823 millones por trasbordos y más de $314 millones por el boleto docente, además de otros ítems vinculados al funcionamiento del sistema.

Multas y controles permanentes

Antes del comunicado institucional, el secretario de Tránsito y Transporte, Marcelo Molina, ya había rechazado públicamente la existencia de atrasos en los pagos provinciales y confirmó la aplicación de sanciones económicas contra las empresas que redujeron las frecuencias sin autorización.

La decisión fue respaldada por el gobernador Marcelo Orrego, quien ordenó intensificar los controles sobre el servicio luego de las quejas de usuarios por las demoras registradas durante la semana pasada. Las inspecciones realizadas detectaron incumplimientos en las empresas Mayo y Libertador, que serán sancionadas conforme a las condiciones establecidas en los contratos de concesión.

Desde el Ministerio de Gobierno anticiparon que los operativos continuarán de manera permanente y advirtieron que, si se repiten restricciones injustificadas en la prestación del servicio, podrían adoptarse medidas más severas para garantizar el normal funcionamiento del sistema.

Con este pronunciamiento, la Provincia ratificó que no reconoce la deuda denunciada por ATAP, atribuyó las demoras administrativas a errores en la documentación presentada por algunas prestatarias y mantuvo firme su decisión de exigir el cumplimiento de las frecuencias previstas. Mientras tanto, el desacuerdo entre el Gobierno y las empresas sigue sin resolverse.

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