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Moroni avaló la creación de cuatro nuevas entidades sindicales. Se suman a las inscriptas días anteriores por el ministro de Trabajo.


La gestión de Claudio Moroni en el ministerio de Trabajo anotó a ocho organizaciones en el Registro de Asociaciones Sindicales de Trabajadores en lo que va del 2020.

A través de Boletín Oficial, hoy se oficializaron las inscripciones del Sindicato de Docentes e Investigadores Universitarios de San Luis; el Sindicato Unidos Conductores de Personal Aeronáutico y Portuario; la Federación de Obreros y Empleados de la Carne y sus Derivados de la República Argentina; y el Sindicato Único de Profesionales y Afines de la Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente (SUPASO).

El sindicato de docentes universitarios de San Luis fue anotado como Asociación Gremial de primer grado, para agrupar a los trabajadores que desempeñan tareas como docentes e investigadores de la Universidad Nacional de San Luis, en cualquier establecimiento que la desarrolle, con zona de actuación en la provincia de San Luis.

En el caso del gremio aeronáutico y portuario, la decisión responde a un requerimiento del Juzgado Nacional de 1° Instancia del Trabajo N° 45. El SUCPAP podrá agrupar a los trabajadores que bajo relación de dependencia, presten servicios como conductores de vehículos para empresas cuya actividad sea el traslado del personal aeronáutico; con zona de actuación en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Asimismo, agrupará a los jubilados que hubiesen adquirido su condición de pasividad encontrándose afiliados a la asociación gremial.

La inscripción gremial del Sindicato de Profesionales de Seguridad Ocupacional y Medio Ambiente de Córdoba también obedece a un requerimiento judicial. En este caso, en el marco de una causa con intervención la Sala IX integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

El SUPASO tendrá carácter de Asociación Gremial de primer grado y agrupará a los trabajadores que realicen tareas de seguridad e higiene ocupacional y medio ambiente, desempeñándose en dichas materias bajo relación de dependencia con consultoras de higiene, seguridad y medioambiente, con zona de actuación en el Departamento Capital, provincia de San Juan.

Por último, se inscribió a una entidad gremial de segundo grado: la Federación de Obreros y Empleados de la Carne y sus Derivados de la República Argentina, bajo causa judicial de la Sala VII integrante de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo.

La Federación tiene domicilio en Santa Fe y fue habilitada para agrupar a sindicatos de trabajadores sin distinción de categorías, que prestan servicios en empresas y/o establecimientos dedicados a la industrialización en todas sus etapas de carne bovina, ovina, porcina, equina o de animales de caza mayor o menor; en peladeros, y/o establecimientos dedicados a la industrialización de aves, en establecimientos donde se faena hacienda; en empresas y/o establecimientos donde se desarrollan actividades vinculadas a la industrialización de la carne.

La zona de actuación será las localidades de La Capital, Las Colonias, Garay, Vera, 9 de Julio, San Jerónimo, San Martín, San Justo, San Javier y San Cristóbal, todas pertenecientes a las provincias de Santa Fe y Santiago del Estero.

Previamente, Moroni había inscripto al Sindicato de Trabajadores del Estado Municipal Corrientes; Sindicato de Trabajadores/as de Entidades Bancarias y Financieras de la República Argentina (SITEBA); Asociación Interhospitalaria de la Salud de Salta; y Sindicato de Choferes de Camiones, Obreros y Empleados de Transporte de Cargas y Logística de la Provincia de Santa Fe.

Fuente mundo gremial

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Orrego consiguió el respaldo legislativo para impulsar el mayor programa de inversión pública de su gestión

La Cámara de Diputados aprobó la iniciativa que faculta al Ejecutivo provincial a gestionar hasta 600 millones de dólares para obras de infraestructura. El proyecto reunió apoyos por fuera del oficialismo, expuso divisiones dentro del peronismo y consolidó uno de los movimientos políticos más relevantes desde la asunción de Marcelo Orrego.

La aprobación de la Ley de Financiamiento para el Desarrollo y Crecimiento Provincial dejó mucho más que una autorización para buscar recursos en los mercados financieros. La votación realizada este jueves en la Cámara de Diputados significó una demostración de fortaleza política para el gobernador sanjuanino, que consiguió articular una mayoría amplia alrededor de una iniciativa destinada a modificar la escala de inversión pública en la provincia.

El proyecto fue respaldado por 23 legisladores, mientras que 12 optaron por rechazarlo y un diputado estuvo ausente. El resultado no sólo garantizó la sanción de la norma; también dejó al descubierto una configuración parlamentaria que excedió los límites de la coalición gobernante y encontró acompañamiento en sectores de la oposición que consideraron prioritario respaldar una agenda vinculada a infraestructura, vivienda y servicios esenciales.

La presencia del mandatario en las gradas de la Legislatura aportó una señal adicional sobre la relevancia que el Ejecutivo atribuyó al debate. No se trataba de una sesión ordinaria más. En juego estaba una de las piezas centrales de la arquitectura económica diseñada por la administración provincial para afrontar demandas históricas vinculadas al déficit habitacional, la conectividad vial, la gestión del agua y la expansión de redes de saneamiento.

La norma autoriza al Gobierno a gestionar financiamiento por hasta 600 millones de dólares mediante distintas alternativas disponibles en el sistema financiero nacional e internacional. Según establece el texto aprobado, los fondos deberán orientarse exclusivamente a inversiones de capital y quedarán excluidos de cualquier aplicación vinculada al sostenimiento de la estructura administrativa del Estado.

Desde la Casa de Gobierno sostienen que San Juan atraviesa una instancia decisiva. La aceleración de inversiones privadas en sectores estratégicos vitales exige una infraestructura capaz de responder a nuevas exigencias logísticas, energéticas y urbanas. Bajo esa premisa, el Ejecutivo entiende que limitar la discusión al endeudamiento implica observar apenas una parte del problema: la verdadera disputa gira en torno a la capacidad de la provincia para acompañar transformaciones económicas de gran magnitud sin quedar rezagada por carencias funcionales.

Entre los destinos previstos aparecen la construcción de viviendas, la ampliación de sistemas de agua potable, la modernización de canales y obras hidráulicas, la mejora de corredores productivos y la ejecución de intervenciones orientadas a fortalecer la competitividad territorial.

La administración provincial considera que esos trabajos constituyen un requisito indispensable para sostener la expansión de actividades generadoras de empleo y divisas.

El debate legislativo reflejó dos visiones claramente diferenciadas. Quienes acompañaron la iniciativa argumentaron que la provincia necesita recuperar capacidad de inversión en infraestructura y anticiparse a demandas que ya comienzan a manifestarse. Del otro lado, los sectores que votaron en contra plantearon reparos vinculados al volumen del financiamiento autorizado, las condiciones de contratación y las obligaciones que podrían recaer sobre futuras gestiones.

Tras la votación, Orrego defendió la iniciativa con un discurso enfocado en la necesidad de abandonar miradas de corto alcance. El mandatario sostuvo que las provincias que logran consolidar ciclos sostenidos de expansión económica son aquellas capaces de ejecutar inversiones antes de que las necesidades se transformen en limitaciones. Bajo esa lógica, cuestionó a quienes rechazaron la propuesta y sostuvo que el debate debería centrarse en las oportunidades que San Juan está en condiciones de aprovechar.

La sanción de la ley abre ahora una etapa diferente. Con la autorización legislativa ya obtenida, el Gobierno deberá avanzar en tratados financieros, estructuración de proyectos y definiciones técnicas que determinarán el alcance efectivo del programa.

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Correo Argentino enfrenta un nuevo foco de conflicto por los salarios


La discusión salarial volvió a instalarse en el centro de la escena dentro de Correo Argentino. La Federación de Obreros y Empleados de Correos y Telecomunicaciones (FOECYT) formalizó un pedido para reabrir de manera urgente las paritarias y advirtió que los ingresos del personal atraviesan un proceso de deterioro que ya compromete las condiciones de vida de miles de trabajadores. El planteo llega tras el reciente conflicto por despidos y vuelve a poner en agenda la situación económica de los trabajadores de la empresa estatal.

Desde el gremio sostienen que el esquema salarial vigente quedó desactualizado y remarcan que numerosos trabajadores perciben ingresos insuficientes para afrontar los gastos esenciales. Además, señalaron que las compensaciones extraordinarias y los incentivos por productividad aplicados en los últimos meses no lograron revertir el deterioro acumulado.

La protesta se produce pocas semanas después de un conflicto que tensó la relación entre la empresa y los trabajadores a raíz de una serie de despidos en distintas dependencias. Aquella disputa derivó en medidas de fuerza y concluyó con la reincorporación de los empleados afectados tras una instancia de negociación que evitó la realización de un paro nacional.

La cuestión salarial arrastra además una controversia previa. En marzo, la empresa comunicó un esquema de incrementos escalonados hasta mayo sin acuerdo paritario formal, una decisión que fue rechazada por la representación sindical por considerar que no respondía a la evolución real de los precios ni a las necesidades del personal.

Con ese cronograma ya agotado y sin nuevas convocatorias a negociar, FOECYT volvió a exigir una respuesta de la conducción de Correo Argentino. La entidad sostiene que resulta indispensable abrir una instancia de diálogo que permita discutir una actualización salarial acorde con la realidad económica y evitar que el conflicto vuelva a escalar en una de las empresas de servicios más importantes del país.

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La ofensiva sindical llegó a Ginebra: la CGT denunció al Gobierno ante la OIT

La confrontación entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero sumó un nuevo episodio en el plano internacional. La Confederación General del Trabajo llevó ante la Organización Internacional del Trabajo (OIT) una severa denuncia contra la administración de Javier Milei, a la que acusó de promover un proceso de erosión progresiva de los derechos laborales y de alterar los mecanismos institucionales que históricamente regularon las relaciones entre trabajadores, empleadores y Estado.

La presentación fue realizada en Ginebra durante la 114ª Conferencia Internacional del Trabajo, en el ámbito de la Comisión de Aplicación de Normas. Allí, el cosecretario general de la CGT, Jorge Sola, expuso en representación de las centrales sindicales argentinas y planteó que las medidas adoptadas desde diciembre de 2023 configuran una transformación estructural del sistema laboral argentino.

Durante su intervención, el dirigente sostuvo que el debate excede cualquier discusión administrativa o presupuestaria. Según expresó, lo que se encuentra en juego es la continuidad de un esquema de regulación laboral construido a lo largo de décadas mediante consensos institucionales, negociación colectiva y participación tripartita.

La exposición sindical apuntó especialmente contra la reducción de la capacidad operativa del Estado en materia laboral. En ese sentido, la CGT cuestionó la pérdida de rango ministerial del área de Trabajo, convertida en Secretaría, y denunció la desvinculación de personal técnico especializado. También vinculó esa política con los recortes aplicados en otros organismos públicos estratégicos relacionados con investigación científica, educación, infraestructura, políticas sociales y sistemas de protección para sectores vulnerables.

Ante los representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores de distintos países, Sola afirmó que el actual rumbo oficial se apoya en una concepción que considera a las regulaciones laborales como una traba para el crecimiento económico. Desde esa perspectiva, sostuvo que las reformas impulsadas por la Casa Rosada buscan modificar de manera sustancial el equilibrio histórico entre capital y trabajo.

Uno de los puntos centrales de la denuncia estuvo vinculado a la denominada Ley Bases y a la reforma laboral aprobada posteriormente. La central sindical argumentó que ambas iniciativas fueron elaboradas sin instancias reales de consulta con los actores sociales involucrados, vulnerando principios reconocidos por los convenios internacionales suscriptos por Argentina.

La CGT planteó particularmente que el Convenio 144 de la OIT, que promueve el diálogo tripartito entre gobiernos, empleadores y trabajadores, habría quedado relegado frente a decisiones adoptadas de manera unilateral por el Poder Ejecutivo. Según la organización gremial, esa dinámica redujo significativamente los espacios institucionales destinados a la construcción de acuerdos.

Otro de los puntos de la presentación estuvo relacionado con la conflictividad sindical. La central obrera denunció que diversas medidas oficiales reflejan una tendencia a abordar los reclamos laborales desde una lógica punitiva antes que mediante mecanismos de conciliación. En ese marco, cuestionó las sanciones económicas aplicadas a organizaciones gremiales por medidas de fuerza y manifestó preocupación por decisiones que, a su criterio, afectan la autonomía sindical.

La referencia incluyó los casos de La Fraternidad y la UTA, así como la reciente intervención de la UOM, situaciones que la CGT interpretó como parte de una estrategia orientada a debilitar la capacidad de representación de las organizaciones de trabajadores.

La exposición cosechó una fuerte repercusión entre los participantes de la conferencia y volvió a colocar a la Argentina bajo la observación de uno de los principales organismos internacionales dedicados al mundo del trabajo. El cuadro actual también evidencia que la disputa entre el Gobierno y el sindicalismo ya no se limita al terreno doméstico, sino que comienza a proyectarse hacia foros globales donde se debate el cumplimiento de los estándares laborales y democráticos reconocidos internacionalmente.

Con la denuncia formalizada ante la OIT, la CGT busca abrir una nueva instancia de presión sobre la administración libertaria, mientras el Gobierno sostiene su programa de reformas orientado a reducir regulaciones, flexibilizar estructuras estatales y redefinir el vínculo entre el Estado y el mercado laboral. La confrontación, lejos de atenuarse, suma ahora un escenario internacional que promete profundizar un conflicto cada vez más visible entre la Casa Rosada y el movimiento sindical organizado.

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