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Los trabajadores aseguran que la patronal violó “su deber de negociar de buena fe” al dilatar las negociaciones previstas según acuerdo firmado en junio del año pasado.


Los gremios de la Alimentación apuntaron contra los empresarios de la actividad por el incumplimiento de la cláusula de revisión de la paritaria firmada a mediados de 2019.

La Federación Trabajadores de Industrias de la Alimentación (FTIA) que conduce Héctor Morcillo denunció a la Federación de Industrias de Productos Alimenticios y Afines (Fipaa) ante el ministerio de Trabajo.

Desde la organización reclaman el cumplimiento del acuerdo rubricado en junio del año pasado con las autoridades de la cámara empresarios y advierten con acciones gremiales.

De acuerdo a lo informado por los gremios a InfoAlimentación, la cámara empresaria tuvo un “abrupto cambio de postura”, en la reunión celebrada entre las partes.

El encuentro tenía como objetivo abordar la actualización de haberes ante la negativa de la patronal. La medida debía darse como consecuencia de la sanción del decreto nacional 14/2020, que ordenó una suba obligatoria de 4 mil pesos.

Los trabajadores resaltaron que el mencionado decreto rige sobre la paritaria 2020 no anula las revisiones pendientes de 2019.

Los sindicatos nucleados en FTIA elevaron una presentación en ante la cartera laboral. Allí, responsabilizaron a la Fipaa por “cualquier situación que altere la paz social”.

“Hemos denunciado a la Fipaa en el ámbito del Ministerio de Trabajo de la Nación por el incumplimiento de lo pactado en la mencionada paritaria”, señalaron los sindicatos en un comunicado.

El pasado 10 de enero las partes se reunieron en audiencia, y sin acuerdo, la negociación pasó a cuarto intermedio hasta el 27 de enero.

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Marcelo Trujillo cuestionó la reforma laboral y alertó por la pérdida del poder adquisitivo


El titular de SOEESIT San Juan e integrante de la CGT, Marcelo Trujillo, esbozó un duro diagnóstico sobre la situación económica y laboral del país. En diálogo con Mundo Laboral SJ, cuestionó la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional, advirtió sobre la caída del consumo, el deterioro del salario y el impacto de la tecnología sobre el empleo privado. También anticipó definiciones políticas dentro de la CGT y destacó la recuperación del predio sindical de SOEESIT en la capital sanjuanina.

La movilización convocada por la CGT en Capital Federal volvió a poner en escena el creciente malestar del movimiento obrero frente al rumbo económico del Gobierno nacional. En ese clima de conflictividad, el secretario general del Sindicato de Empleados de las Telecomunicaciones de San Juan e integrante de la CGT Regional, Marcelo Trujillo, ofreció una lectura crítica sobre el presente laboral y social del país, con cuestionamientos a la reforma laboral, advertencias sobre el deterioro del poder adquisitivo y una fuerte preocupación por el futuro del empleo privado.

El dirigente sindical consideró que la convocatoria realizada por la central obrera tuvo una participación significativa y sostuvo que la manifestación buscó enviar un mensaje político claro a la administración nacional. “Esperemos que sea la punta visible para que el Gobierno entienda que los cambios que se han hecho no son lo mejor”, expresó, en referencia al paquete de reformas impulsadas desde la Casa Rosada.

En su análisis, Trujillo remarcó que la disputa judicial alrededor de la reforma laboral continúa abierta y defendió la necesidad de preservar derechos históricos conquistados por los trabajadores. Vacaciones, horas extra y garantías laborales forman parte —según advirtió— de un conjunto de conquistas que hoy atraviesan un período de incertidumbre.

El referente gremial también hizo foco en la irrupción de sectores empresariales y corporativos dentro del debate laboral. La reciente intervención de la Sociedad Rural en defensa de la reforma libertaria, señaló, demuestra que existen intereses diversos y contrapuestos alrededor del nuevo esquema económico. Sin embargo, relativizó que el conjunto del empresariado acompañe plenamente esas medidas y aseguró que muchos sectores productivos tampoco observan beneficios concretos.

“Hay empresarios de servicios y de la industria que dicen que estas reformas no les convienen”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de construir consensos que contemplen tanto la sustentabilidad empresarial como la protección del trabajador.

Más allá de la discusión normativa, el dirigente fijó un diagnóstico severo sobre la realidad cotidiana de las familias argentinas. Para Trujillo, la desaceleración inflacionaria exhibida por el Gobierno no se traduce en una mejora real del bolsillo y responde, en gran medida, a la caída abrupta del consumo.

“El trabajador no gana lo suficiente para consumir. Si no hay consumo, no hay movimiento económico”, sostuvo. Desde su mirada, los incrementos constantes en combustibles, alimentos, servicios y productos esenciales terminan neutralizando cualquier mejora estadística.

La crítica apuntó especialmente contra los índices oficiales de inflación y de costo de vida. Trujillo consideró que las mediciones actuales no reflejan la realidad que atraviesan los hogares y advirtió sobre un progresivo deterioro en la calidad alimentaria de la población. En ese sentido, describió un panorama donde muchas familias se ven obligadas a reducir el acceso a proteínas, lácteos y otros productos básicos ante la pérdida sostenida de capacidad adquisitiva.

El sindicalista también vinculó la situación económica con el cierre de empresas y la creciente fragilidad del empleo privado. Allí apareció uno de los puntos más sensibles de su exposición: el impacto de la tecnología sobre los puestos de trabajo tradicionales.

Desde la experiencia concreta del sector de telecomunicaciones, Trujillo reconoció que muchas tareas históricas están siendo reemplazadas por nuevas herramientas y automatizaciones. Frente a ese fenómeno, sostuvo que el desafío sindical ya no pasa únicamente por la negociación salarial, sino también por la reconversión laboral y la preservación de las fuentes de empleo.

“No se puede tomar decisiones sin mirar la realidad de los trabajadores”, dejó entrever al explicar las dificultades que atraviesan los gremios privados a la hora de impulsar medidas de fuerza prolongadas en un contexto de despidos, retiros voluntarios y reducción de planteles.

La preocupación, explicó, no se limita a las condiciones salariales inmediatas. También involucra la supervivencia misma de determinadas actividades laborales frente al avance tecnológico y los nuevos esquemas de productividad empresarial.

En este simultaneo, Trujillo confirmó que la CGT Regional San Juan aguarda definiciones de la conducción nacional para avanzar en el cronograma de renovación de autoridades. Según indicó, el reordenamiento interno de las seccionales dependerá de las disposiciones que emanen desde la central obrera nacional tras los recientes cambios de mandato.

En el plano local, el dirigente aprovechó la entrevista para destacar la recuperación del predio de SOEESIT, ubicado sobre calle General Acha a metros de calle Belgrano, en la capital sanjuanina. Explicó que el espacio permaneció durante décadas prácticamente abandonado y que su recuperación fue posible gracias al aporte de los afiliados y al trabajo sostenido del gremio.

La reinauguración del lugar, concretada recientemente durante las celebraciones por el Día del Trabajador de las Telecomunicaciones, forma parte —según explicó— de una política destinada a fortalecer los espacios de contención y recreación para los afiliados en un período económico especialmente complejo.

Las declaraciones de Trujillo reflejan el momento de redefinición que atraviesa buena parte del sindicalismo argentino. Entre la presión económica, la discusión por las reformas estructurales, el avance tecnológico y la caída del poder adquisitivo, la dirigencia gremial intenta sostener su capacidad de representación en un país donde el empleo formal y el consumo aparecen cada vez más debilitados.

La discusión ya no gira únicamente alrededor de las paritarias o los reclamos sectoriales. El debate de fondo, según dejó expuesto el dirigente sanjuanino, atraviesa el modelo productivo, la distribución del ingreso y el lugar que ocuparán los trabajadores en una economía cada vez más exigente y desigual.

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Paro bancario con foco en el Banco Central y el Hipotecario: el gremio convoca a un cese nacional

La Asociación Bancaria anunció un paro nacional para el 13 de mayo en las últimas horas de atención al público, en rechazo a despidos y al cierre de dependencias en el Banco Central y el Banco Hipotecario. El sindicato advierte sobre el impacto laboral y territorial de las medidas.

La conducción de la Asociación Bancaria, liderada por Sergio Palazzo, resolvió intensificar su plan de acción gremial con una nueva medida de fuerza de alcance nacional. El paro, previsto para el miércoles 13 de mayo durante las últimas tres horas de atención al público, se inscribe en una disputa que suma episodios y que tiene como eje decisiones adoptadas en el Banco Central de la República Argentina y en el Banco Hipotecario.

La organización sindical sostiene que las medidas implementadas por ambas entidades responden a un proceso de reducción de estructuras que compromete fuentes de trabajo y altera el funcionamiento del sistema financiero en distintas regiones. En el caso del Banco Central, el foco está puesto en la decisión de cerrar 12 de las 21 tesorerías regionales, una reconfiguración que, según el gremio, pone en riesgo al menos 32 puestos laborales y afecta la operatoria en el interior del país.

Desde la entidad gremial subrayan que la eliminación de estas dependencias no sólo implica una pérdida de empleo, sino también una modificación en la capilaridad del sistema financiero, con posibles consecuencias para economías locales que dependen de estos circuitos. En ese sentido, advierten que la centralización de funciones podría debilitar la presencia institucional en plazas alejadas de los grandes centros urbanos.

El conflicto no es nuevo. El pasado 27 de abril, La Bancaria llevó adelante un paro de 24 horas como señal de protesta y, posteriormente, participó en instancias formales de negociación en el ámbito de la Secretaría de Trabajo. Sin embargo, las conversaciones no lograron acercar posiciones. Según el sindicato, las autoridades mantuvieron una postura inflexible, lo que derivó en la profundización de las medidas gremiales y en la declaración de un estado de alerta y movilización en todo el territorio.

En este punto, la situación en el Banco Hipotecario suma otro frente de presión. El gremio denuncia despidos que considera injustificados y un proceso sostenido de cierre de sucursales. Estas decisiones, afirman, repercuten tanto en los trabajadores como en los usuarios del sistema, al reducir la cobertura y el acceso a servicios financieros en distintas localidades.

La conducción sindical plantea que no aceptará políticas de ajuste que impliquen recortes de personal o deterioro en las condiciones laborales. En esa línea, exige garantías de continuidad para los empleados afectados y reclama la apertura de instancias de diálogo con respuestas concretas.

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La Cámara Contencioso Administrativa presiona a Ojeda para que envíe el expediente clave de la reforma laboral

La Cámara Contencioso Administrativo Federal intimó al juez laboral Raúl Ojeda a remitir en 24 horas la causa iniciada por la CGT contra el Estado Nacional. La resolución cierra la controversia sobre la competencia judicial y reencauza el proceso hacia un nuevo ámbito de definición.

La controversia judicial en torno a la Ley de Modernización Laboral sumó un capítulo decisivo con la intervención de la Sala IV de la Cámara Contencioso Administrativo Federal, que dispuso un plazo perentorio para que el juez laboral Raúl Ojeda remita el expediente iniciado por la Confederación General del Trabajo (CGT). La orden, de cumplimiento inmediato, busca hacer efectiva una decisión previa que ya había definido el fuero competente para entender en la causa.

El pronunciamiento lleva las firmas de los camaristas Jorge Eduardo Morán, Rogelio W. Vincenti y Marcelo Daniel Duffy, quienes consideraron que la discusión sobre la competencia se encuentra definitivamente zanjada conforme al artículo 20 de la Ley 26.854. En consecuencia, requirieron al titular del Juzgado Nacional del Trabajo N° 63 que remita el expediente “Confederación General del Trabajo de la República Argentina c/ Estado Nacional – Poder Ejecutivo Nacional s/ acción declarativa” dentro del plazo de 24 horas, bajo apercibimiento implícito de incurrir en incumplimiento judicial.

La decisión no solo establece un límite temporal preciso, sino que también introduce un elemento de orden en un trámite que venía signado por resoluciones contrapuestas. El expediente en cuestión adquirió notoriedad luego de que Ojeda dictara una medida cautelar que suspendió la aplicación de la reforma laboral promovida por el Gobierno, una determinación que modificó el ritmo de implementación de la norma y activó una inmediata reacción por parte del Ejecutivo y de actores económicos interesados en el desenlace.

En ese marco, la discusión sobre el fuero competente adquirió centralidad. Mientras la Justicia del Trabajo entendía que debía intervenir por tratarse de un conflicto vinculado a derechos laborales, la jurisdicción contencioso administrativa sostuvo que la naturaleza de la demanda —dirigida contra el Estado Nacional— exigía su tratamiento en ese ámbito. La resolución de la Cámara viene a cerrar esa controversia y a establecer un criterio uniforme para la continuidad del proceso.

El fallo incorpora además un dato relevante en términos operativos: la habilitación de días y horas inhábiles para concretar las notificaciones, lo que evidencia la intención del tribunal de evitar nuevas dilaciones. La medida alcanza tanto al juzgado de origen como a la Sala VII de la Cámara Nacional del Trabajo, consolidando así un circuito de comunicación que refuerza la obligatoriedad de la orden.

Detrás de la disputa procesal subyace un conflicto de mayor alcance. La reforma laboral impulsada por el Gobierno se encuentra atravesada por objeciones sindicales y cuestionamientos jurídicos que ponen en juego principios consagrados en la legislación vigente. La CGT, impulsora de la acción judicial, sostiene que la norma vulnera derechos fundamentales de los trabajadores y defiende la intervención del fuero laboral como ámbito natural para su tratamiento. Del otro lado, el Ejecutivo y sectores empresariales buscan revertir la suspensión y acelerar la vigencia de la ley.

El expediente también registra la participación de terceros interesados, como la Sociedad Rural Argentina, que solicitó intervenir en el proceso, lo que añade complejidad a la tramitación. En ese aspecto, se han formulado críticas cruzadas entre los distintos actores del sistema judicial, con cuestionamientos sobre la actuación de magistrados y sobre la consistencia de algunas resoluciones adoptadas en instancias previas.

La intimación dirigida a Ojeda introduce ahora un momento decisivo. El magistrado deberá resolver en un plazo exiguo si acata la orden y remite el expediente o si abre un nuevo frente de discusión institucional. Un eventual incumplimiento podría derivar en consecuencias procesales o incluso en evaluaciones disciplinarias, lo que elevaría el nivel de exposición del caso.

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