CONÉCTATE CON NOSOTROS

El consejo directivo de la CGT expresó su «profundo rechazo» al decreto oficial 669/19, que modificó el cálculo de los montos de las indemnizaciones.


«El pueblo soporta un brutal ajuste y una significativa pérdida de poder adquisitivo por las devaluaciones y la inflación incontrolable, a lo que se suma la incesante pérdida de empleo y los indiscriminados aumentos de tarifas de servicios y transporte. Ello generó que las cifras de pobreza e indigencia alcanzaran niveles preocupantes», afirmó la CGT.

Un documento de la conducción obrera sostuvo que a horas de la publicación de «esas lapidarias cifras, un insólito decreto modificó el cálculo de intereses hasta el cobro de los beneficios mediante la aplicación del Ripte (Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables), lo que genera un claro perjuicio a los trabajadores beneficiarios de indemnizaciones por accidentes laborales».

También indicó que el decreto oficial procura favorecer a «las empresas aseguradoras, licuando las actualizaciones entre la fecha del accidente y el efectivo pago de la sentencia, que suele demorar años», y añadió que «se desoyó el acuerdo parlamentario original que determinó como condición para aprobar el cambio de ley en 2017 la utilización de la tasa activa del Banco de la Nación para abonar intereses hasta el cobro de los beneficios, por ser claramente más beneficiosa», puntualizó la central sindical.

La CGT enfatizó que «el gobierno adopta desde hace tiempo medidas que protegen a los sectores más poderosos, lo que ratificó hoy, ya que benefició a quienes se enriquecieron estos años por la especulación financiera en detrimento de los trabajadores asalariados».

La conducción sindical calificó a esa situación como «preocupante» e instó al Poder Ejecutivo a abandonar «las políticas de hambre, miseria y exclusión del tejido social».

Fuente: infogremiales

Continúe Leyendo

destacada

Nafta sin freno: sube más que la inflación y agrava la pérdida de ingresos

La liberalización del mercado de combustibles y la adopción de ajustes dinámicos atados al precio internacional del crudo reconfiguran el sistema energético argentino. Con aumentos que superan ampliamente la inflación y los salarios, el nuevo esquema presiona sobre el consumo, la producción y el ingreso disponible de los hogares.

Desde la asunción del presidente Javier Milei, el mercado de combustibles atraviesa una transformación estructural marcada por la desregulación y la reducción de la intervención estatal. En este nuevo escenario, las petroleras adoptaron un esquema de actualización permanente de precios —denominado en el sector como “micropricing”— que replica con mayor rapidez las fluctuaciones del mercado internacional del petróleo.

El resultado es una aceleración sostenida en los surtidores. A fines de marzo, el litro de nafta supera los 2.000 pesos, consolidando una cadena de aumentos que, según un informe del Instituto Argentina Grande, acumula una suba del 514% desde el cambio de gobierno, con un incremento real del 56,9%. El dato contrasta con una inflación acumulada del 291,9% y un crecimiento de los salarios privados registrados del 288%, evidenciando un deterioro relativo del poder adquisitivo frente al costo energético.

La tendencia no sólo se mantiene sino que se profundiza. En lo que va del año, el precio de los combustibles aumentó un 18,7%, prácticamente el doble del ritmo inflacionario del período, mientras que los salarios avanzaron apenas un 6,7%. La brecha entre ingresos y costos energéticos se amplía, consolidando un escenario de presión sobre el consumo y la actividad.

El contexto internacional actúa como catalizador de este proceso. La escalada de tensiones en Medio Oriente —particularmente el conflicto entre Estados Unidos e Irán— impactó en el precio del barril de crudo, trasladando volatilidad a los mercados globales. En el plano local, la decisión oficial de acompañar esas variaciones sin mecanismos de amortiguación amplifica su impacto directo en los precios internos.

Desde el IAG cuestionan la ausencia de una estrategia para desacoplar los valores locales de las fluctuaciones externas, y comparan el enfoque con políticas de menor regulación como las impulsadas durante la presidencia de Donald Trump en Estados Unidos.

El peso en el bolsillo

El encarecimiento de los combustibles excede su impacto directo en el gasto cotidiano. Se trata de un insumo transversal cuya incidencia se extiende a toda la estructura de costos de la economía. Transporte, logística, alimentos y producción industrial absorben estos incrementos y los trasladan —con distinta intensidad— al resto de los precios.

En este sentido, los ingresos muestran un rezago persistente. El informe del IAG señala una caída real del 3,5% en los salarios privados, mientras que en el sector público nacional el retroceso alcanza el 37,2% respecto de los niveles previos al cambio de gestión. A su vez, los gastos fijos —entre ellos tarifas y transporte— duplicaron su peso en el salario mediano, pasando del 4,8% al 10,8%.

Este deterioro impacta en el ingreso disponible de los hogares, que descendió del 80,1% al 76% del salario en trabajadores registrados. Como contracara, crece el endeudamiento: el 47% de las familias recurre a financiamiento para sostener el consumo, mientras que el 13,9% mantiene deudas con entidades financieras. La morosidad, en tanto, alcanzó al 10,6% en enero de 2026, el nivel más alto en veinte años.

A este panorama se suma la carga impositiva. El impuesto a los combustibles incrementó su participación en el precio final, pasando del 10% en 2022 al 22% en marzo de 2026. Según el ministro bonaerense Gabriel Katopodis, esto implica que cerca de 400 pesos de cada litro corresponden a tributos, lo que reabre el debate sobre el destino y la eficiencia de esos recursos.

El esquema vigente combina tres factores que potencian la presión sobre los precios: liberalización del mercado, alta carga impositiva y plena exposición a las variaciones internacionales. Esta tríada configura un sistema sensible a shocks externos y con escasos mecanismos de contención interna.

El “micropricing” introduce, además, un cambio cualitativo en la dinámica inflacionaria. Al permitir ajustes más frecuentes, reduce los rezagos entre costos y precios, pero al mismo tiempo incrementa la percepción de inestabilidad y dificulta la planificación tanto para consumidores como para empresas.

En términos macroeconómicos, el encarecimiento del combustible actúa como un factor de segunda ronda: no sólo impacta directamente en el índice de precios, sino que se filtra en toda la cadena productiva, amplificando sus efectos sobre la inflación general.

El precio de los combustibles se convirtió en una variable clave del actual esquema económico. Su evolución, cada vez más atada al mercado internacional y menos regulada a nivel local, redefine el costo de vida y tensiona la relación entre ingresos y gastos. La discusión de fondo —el rol del Estado en la regulación de un insumo estratégico— permanece abierta en un marco donde la energía no sólo mueve la economía, sino que también condiciona su estabilidad social.

Continúe Leyendo

destacada

Semana Santa segura: San Juan despliega un operativo con 2.800 efectivos en toda la provincia

Desde el 1 al 5 de abril, la Policía de San Juan implementará un operativo integral con controles viales, patrullajes permanentes y cobertura especial en zonas turísticas y eventos masivos. El objetivo es garantizar la seguridad de residentes y visitantes durante uno de los fines de semana más convocantes del año.

En el marco del fin de semana de Semana Santa, la Secretaría de Estado de Seguridad y Orden Público puso en marcha un amplio dispositivo preventivo que abarcará todo el territorio provincial. El operativo comenzará el miércoles 1 de abril y se extenderá hasta el domingo 5, con una presencia activa y sostenida de las fuerzas de seguridad en rutas, zonas urbanas y puntos turísticos estratégicos.

El despliegue contará con la participación de 2.800 efectivos policiales, quienes llevarán adelante controles viales, patrullajes permanentes y tareas de prevención. La estrategia apunta a ordenar la circulación vehicular, reducir riesgos y acompañar el desarrollo de las múltiples actividades previstas durante estas jornadas, caracterizadas por un importante flujo de turistas.

Uno de los ejes centrales será el refuerzo de controles en rutas provinciales y accesos principales, donde se intensificarán las verificaciones de documentación y los test de alcoholemia. Estas medidas buscan desalentar conductas imprudentes y garantizar traslados seguros para quienes se movilicen dentro y fuera de la provincia.

En este aspecto, los departamentos con mayor afluencia turística contarán con una presencia policial reforzada para asegurar el normal desarrollo de eventos religiosos, culturales y recreativos. Entre los puntos destacados figura el paraje Difunta Correa, uno de los centros de peregrinación más importantes del país, donde se implementará un plan especial de cobertura y asistencia sobre las rutas 20 y 141 ante la llegada masiva de fieles.

Asimismo, habrá dispositivos de seguridad en áreas como Sierras Azules y en la localidad de Rodeo, donde se desarrollará el evento de kitesurf Big Air, una de las propuestas deportivas que también convocan a visitantes durante estas fechas.

De manera complementaria, el operativo incluirá patrullajes barriales las 24 horas en el Gran San Juan, cobertura en fiestas gauchas organizadas en distintos departamentos y presencia en el cierre del campeonato de ciclismo en ruta, consolidando un esquema integral de prevención.

Continúe Leyendo

destacada

Revés para el Gobierno: la Justicia frena puntos centrales de la reforma laboral

Una medida cautelar de la Justicia Nacional del Trabajo suspendió de manera provisoria una parte sustancial de la reforma laboral impulsada por el Gobierno. El fallo, favorable a la CGT, advierte sobre posibles vulneraciones constitucionales y riesgos de daños irreparables si la norma entra en plena vigencia.

En un nuevo capítulo de alta crispación entre el Gobierno y el movimiento obrero, la Justicia Nacional del Trabajo resolvió suspender la aplicación de numerosos artículos de la Ley 27.802, en el marco de una acción colectiva promovida por la Confederación General del Trabajo (CGT). La decisión, de carácter cautelar, no implica una definición sobre la validez definitiva de la norma, pero sí establece un freno inmediato a su implementación.

El pronunciamiento judicial alcanza a un amplio conjunto de disposiciones —entre ellas, los artículos 1, 3, 6, 9, 10, 13, 16 al 19, 23 al 28, 30 al 34, 41, 42, 43, 44, 46 al 48, 50, 51, 53 y 55 al 57— que introducían modificaciones sensibles en el régimen laboral. Entre los puntos más controvertidos se encuentran cambios en el sistema de indemnizaciones, la ampliación de facultades del empleador, la flexibilización de condiciones de trabajo y nuevas restricciones a la actividad sindical.

El magistrado consideró acreditada la legitimación de la CGT para representar colectivamente a los trabajadores y sostuvo que existe una “verosimilitud del derecho calificada”, es decir, indicios consistentes de que la reforma podría vulnerar garantías constitucionales. En particular, se puso el foco en el artículo 14 bis de la Constitución Nacional, que consagra la protección del trabajo y los derechos de los trabajadores.

Uno de los ejes centrales de la resolución es el “peligro en la demora”. Según el fallo, la aplicación inmediata de la reforma podría generar consecuencias jurídicas y materiales de difícil reversión, afectando a millones de trabajadores en todo el país. El juez advirtió que permitir la vigencia plena de la ley podría consolidar situaciones irreparables, aun en el caso de que posteriormente se declare su inconstitucionalidad.

El análisis preliminar también señala posibles tensiones con el principio de progresividad de los derechos sociales, al entender que algunos artículos implicarían una reducción en los niveles de protección laboral sin mecanismos compensatorios equivalentes. Asimismo, se mencionan eventuales afectaciones a la negociación colectiva, al derecho de huelga y al normal funcionamiento de las organizaciones sindicales.

Desde el Poder Ejecutivo habían defendido la reforma como una herramienta orientada a dinamizar el empleo formal, reducir la litigiosidad y fomentar inversiones. Bajo esa lógica, advirtieron que la suspensión de la ley podría impactar negativamente en el clima económico. Sin embargo, el juez priorizó, en esta etapa, la necesidad de preservar derechos fundamentales y garantizar un análisis constitucional más exhaustivo.

El fallo se suma a al menos otras cuatro resoluciones judiciales que ya habían puesto límites a distintos aspectos de la reforma, configurando un escenario de creciente judicialización en torno a la política laboral del Gobierno.

La decisión judicial no solo representa un revés significativo para la estrategia oficial en materia laboral, sino que también anticipa una disputa de largo alcance en los tribunales. Con la cautelar en vigencia, el futuro de la reforma queda ahora atado a una definición de fondo que podría reconfigurar el equilibrio entre flexibilidad económica y protección de los derechos laborales en la Argentina.

Continúe Leyendo

Tendencias