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Las partes acuerdan establecer instancias de colaboración mutua en el plano de la asistencia social, deportiva y recreativa, con la finalidad de mejorar los beneficios de los socios y afiliados de ambas instituciones.


El acuerdo tiene como objetivo prestar asistencia técnica, profesional y financiera para la realización de actividades de formación, capacitación e investigación científica y técnica en las especialidades que incumben a los profesionales de la ciencia política ,con la finalidad de colaborar en el fortalecimiento institucional, comunicacional y técnico de ASIJEMIN, ampliando las capacidades para la acción gremial y colectiva de sus dirigentes y afiliados.

Marcelo Mena Secretario general de ASIJEMIN Dijo: “…entendemos que necesitamos avanzar con una minería no solamente con inversiones, fuentes de trabajo, sino es en la inserción social el trabajo comunitario es un trabajo colectivo en el cual el fuerte de ustedes para poder entender desarrollar y avanzar con la Minería es el que nosotros queremos integrar, …poder integrar comunidades, sociedades, trabajadores, la industria minera, ser una minería sustentable”.

Por su parte Walter Vazquez “agradeció a los asistentes a al ASISJEMIN, nuestro objetivo es ponernos a disposición de la sociedad a través de sus Instituciones para fortalecer la democracia

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San Juan retoma la negociación docente y convocan a paritarias para el 13 de abril

El Ejecutivo provincial formalizó una nueva instancia de diálogo con el sector docente al convocar a la Comisión Paritaria Negociadora, en el marco de la discusión salarial correspondiente al ciclo 2026. La medida quedó establecida a través de la Resolución N° 3615-ME-2026, firmada el 6 de abril por la ministra de Educación, Silvia Fuentes.

La convocatoria se sustenta en el ámbito normativo vigente que regula las negociaciones colectivas en la provincia, incluyendo las leyes 635-K y 925-K, así como el decreto reglamentario 121-K-2007. Estos instrumentos establecen las condiciones formales para el funcionamiento de la paritaria y la representación de las partes involucradas.

El encuentro fue fijado para el 13 de abril a las 15:00 en la sede del Ministerio de Educación, ubicada en el Centro Cívico de la capital sanjuanina. Allí deberán presentarse los representantes gremiales titulares y suplentes, junto con los asesores designados por cada sector, en una instancia que busca dar continuidad a las negociaciones abiertas.

Desde el gobierno remarcaron que la Comisión Paritaria puede ser convocada por cualquiera de las partes, siempre que no exista oposición de la otra, lo que refuerza su carácter de herramienta institucional para canalizar los conflictos laborales en el campo educativo.

La reactivación de la mesa de negociación se produce en un momento de creciente tensión en el sector docente, marcado por reclamos salariales y demandas vinculadas a las condiciones laborales. En ese sentido, la paritaria aparece como el espacio clave para intentar acercar posiciones y evitar una escalada del conflicto.

El desafío para ambas partes será encontrar un equilibrio entre las posibilidades fiscales de la provincia y la necesidad de recomponer los ingresos docentes, en un presente económico que continúa presionando sobre el poder adquisitivo.

La convocatoria a paritarias en San Juan reabre un canal de negociación imprescindible en un momento de alta sensibilidad para el sistema educativo. Más allá de la formalidad del encuentro, lo que está en juego es la capacidad de alcanzar acuerdos que garanticen previsibilidad y estabilidad en el sector.

El resultado de esta instancia será determinante no solo para la evolución salarial, sino también para el clima educativo en la provincia, en un año donde el equilibrio entre recursos y demandas vuelve a ser el eje central del debate.

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Correo Argentino: FOECYT endurece su postura y denuncia un deterioro sostenido en las condiciones laborales

En el Día del Trabajador Telepostal, la FOECYT profundizó sus cuestionamientos al Correo Argentino por la falta de recomposición salarial, la imposición de decisiones sin consenso y el progresivo retroceso en derechos laborales.

La conmemoración del Día del Trabajador Telepostal dejó de ser una instancia protocolar para transformarse en una señal de alerta dentro del sistema postal. La FOECYT, utilizó la fecha para exponer un cuadro que, según su diagnóstico, combina pérdida de poder adquisitivo, debilitamiento de las garantías laborales y una dinámica empresaria que prescinde del diálogo institucional.

El eje inmediato de la controversia se ubica en la decisión de las autoridades del Correo Argentino de trasladar el feriado del 7 de abril al lunes siguiente. Desde la organización sindical interpretaron la medida como una alteración inconsulta de acuerdos vigentes y una desnaturalización de una jornada con fuerte identidad para la actividad. La explicación oficial —centrada en supuestos beneficios organizativos— fue desestimada por el gremio, que la consideró inconsistente con antecedentes recientes y alineada con necesidades operativas antes que con el interés del personal.

No obstante, el desacuerdo trasciende este episodio. La federación viene señalando una política salarial que, en su criterio, erosiona progresivamente la capacidad adquisitiva. La implementación de incrementos definidos de manera unilateral, al margen de las negociaciones paritarias, constituye uno de los puntos más sensibles. Para el sindicato, este mecanismo no solo limita la discusión colectiva, sino que también consolida un esquema donde las recomposiciones quedan por detrás de la evolución de los precios.

La distancia entre la narrativa oficial y la experiencia cotidiana de los trabajadores profundiza el malestar. Mientras la conducción de la empresa pone el acento en avances operativos y modernización, desde el ámbito gremial se describe una realidad marcada por la reducción de estructuras, menores perspectivas de desarrollo profesional y una progresiva pérdida de derechos adquiridos.

Frente a este cuadro, FOECYT resolvió avanzar con un esquema de acciones que incluye asambleas y protestas en distintas regiones del país, en el marco del estado de alerta y movilización declarado a comienzos de abril. Las medidas articulan demandas de recomposición salarial con el rechazo a decisiones recientes, en un intento por visibilizar un conflicto que, según advierten, podría profundizarse.

A su vez, la lectura sindical incorpora una dimensión más amplia. Desde la federación vinculan la situación del Correo con una orientación general de la política pública, a la que atribuyen una priorización de criterios de ajuste y racionalización del gasto por sobre la preservación del empleo. Esta interpretación amplía el alcance del reclamo y lo inscribe en un debate de mayor escala sobre el rol de las empresas estatales.

El conflicto en el Correo Argentino expone una fricción cada vez más marcada entre las estrategias de reorganización empresaria y las demandas sindicales por sostener condiciones laborales y poder adquisitivo. La ausencia de instancias de negociación robustas y la reiteración de medidas unilaterales han erosionado los canales tradicionales de entendimiento.

En este este sentido, la disputa ingresa en una etapa de mayor complejidad, donde la resolución dependerá en gran medida de la capacidad de reconstruir espacios de diálogo efectivos. De no mediar señales en esa dirección, el diferendo no solo tenderá a prolongarse, sino que podría escalar en intensidad, con impacto directo sobre el funcionamiento de un servicio público esencial y sobre la estabilidad laboral de quienes lo sostienen a diario.

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Desigualdad persistente en el ingreso y un mercado laboral cada vez más fragmentado

Un informe reciente del INDEC expone que, pese a leves mejoras en los indicadores generales, se mantienen diferencias profundas entre trabajadores según su inserción laboral, con una marcada disparidad de género y una elevada concentración de recursos.

La configuración económica argentina continúa reflejando una matriz desigual que resiste incluso en contextos de relativa estabilización. Los datos correspondientes al cuarto trimestre de 2025 delinean un escenario en el que la actividad laboral sigue siendo la principal fuente de sustento, aunque atravesada por distorsiones que condicionan las posibilidades de progreso de amplios sectores.

El relevamiento oficial indica que el 62,6% de la población percibe algún tipo de remuneración, con un promedio que supera el millón de pesos. Sin embargo, este valor agregado oculta una dispersión significativa: mientras los estratos más rezagados apenas superan los $350.000, los segmentos superiores alcanzan cifras por encima de los $2,4 millones. La brecha entre ambos extremos no solo resulta amplia, sino que evidencia una dinámica donde la distribución del dinero se concentra de manera desigual.

El mundo del trabajo reproduce esta lógica. Aunque el promedio de la ocupación principal se ubica en niveles elevados, la mediana —indicador más representativo— se posiciona considerablemente por debajo, en torno a los $800.000. Esto implica que una porción sustancial de la fuerza laboral se encuentra lejos de los valores más altos, lo que pone en evidencia la heterogeneidad del sistema.

El análisis por deciles refuerza este diagnóstico. Los sectores de menores recursos se agrupan en niveles cercanos a los $390.000, mientras que los segmentos intermedios logran duplicar esa cifra. En el otro extremo, los estratos superiores superan ampliamente los $2,5 millones.

Esta progresión no responde a un crecimiento uniforme, sino a un esquema escalonado donde el acceso a mejores remuneraciones depende de variables estructurales como la capacitación, el tipo de empleo y la inserción sectorial.

Dentro de este entramado, la formalidad laboral emerge como uno de los factores más determinantes. La diferencia entre quienes cuentan con aportes jubilatorios y quienes se desempeñan en la informalidad resulta contundente: los primeros perciben prácticamente el doble que los segundos. Esta disparidad no solo impacta en el presente, sino que también condiciona la estabilidad futura, el acceso a derechos y la protección social, profundizando una dualidad histórica del mercado argentino.

A esta segmentación se suma la persistente inequidad de género. Las mujeres continúan ubicándose por debajo de los varones en términos de remuneración, una diferencia que se extiende a lo largo de toda la escala. Este fenómeno responde a múltiples factores, entre ellos la menor participación en puestos jerárquicos, la concentración en actividades de menor paga y la sobrecarga de tareas domésticas no remuneradas.

En términos globales, la concentración de recursos se mantiene elevada. El coeficiente de Gini muestra una leve mejora, aunque insuficiente para alterar la estructura de fondo. La distancia entre los extremos permanece prácticamente invariable: el decil más alto percibe más de trece veces lo que recibe el más bajo.

La distribución general también evidencia un marcado desequilibrio. El 10% más acomodado concentra cerca de un tercio del total, mientras que el 10% más rezagado accede a una proporción mínima. Este reparto desigual no solo refleja una brecha económica, sino también una marcada diferencia en las oportunidades de desarrollo.

El análisis de los hogares con menores recursos permite comprender la dimensión social del problema. En estos sectores, las fuentes no laborales —como jubilaciones, subsidios o transferencias— adquieren un rol central, representando más de dos tercios del total. A su vez, se observa una elevada carga de dependencia: por cada persona ocupada, hay múltiples individuos que no generan recursos propios, lo que incrementa la presión sobre los ingresos disponibles y profundiza la vulnerabilidad.

El panorama actual confirma que las mejoras puntuales en los indicadores agregados no alcanzan para revertir una estructura marcada por la desigualdad. Las brechas vinculadas a la formalidad, el género y la distribución del ingreso continúan delineando un sistema en el que las diferencias no solo persisten, sino que tienden a reproducirse.

El desafío, en este contexto, no se limita a la generación de empleo en términos cuantitativos, sino que exige avanzar hacia una mejora sustancial en su calidad, ampliar la inclusión en el circuito formal y reducir las asimetrías estructurales. Sin transformaciones en estos ejes, cualquier avance coyuntural quedará diluido frente a un movimiento que consolida la fragmentación y perpetúa las desigualdades en el largo plazo.

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