Empresarios pyme se reunieron con Alberto Fernández y Carlos Heller
El precandidato presidencial se reunió en Parque Norte con referentes de la pequeña y mediana empresa. Realizó un diagnóstico de la economía.
Alberto Fernández se mostró este jueves por la noche junto a Carlos Heller en una cena organizada por el Partido Solidario (PSol) en el predio de Parque Norte donde habló ante mil pymes y afiliados del Partido Solidario.
Al promediar el evento, Fernandez dijo:»Tenemos que ser socio del pequeño y mediano empresario para tenderle la mano» y lazo fuertes criticas al actual gobierno.
En tanto que Carlos Heller agradeció la presencia de Fernández en la cena al tiempo que aprovechó para manifestar su descontento con la situación económica económica que atraviesa el país.
Asimismo, el titular del Banco Credicoop lanzó un guiño hacia los empresarios pymes: «Somos defensores del mercado interno que es lo que determina cómo funciona un país».
destacada
La fragilidad del empleo empieza a derrumbar las expectativas salariales
Un relevamiento privado detectó que, por primera vez en varios meses, las remuneraciones pretendidas por quienes buscan empleo quedaron por debajo de la inflación. El fenómeno expone el deterioro del mercado laboral y el retroceso del poder de negociación de los trabajadores frente a una economía cada vez más restrictiva.
La crisis económica comenzó a modificar de manera silenciosa uno de los comportamientos más sensibles del mercado laboral argentino: las expectativas de ingresos de quienes intentan acceder a un empleo. La combinación entre desaceleración de la actividad, menor dinamismo en las contrataciones y pérdida de poder adquisitivo empuja a miles de postulantes a reducir sus aspiraciones salariales para mantenerse competitivos frente a un escenario cada vez más exigente.
El último relevamiento elaborado por Bumeran confirmó esa tendencia. Durante abril, la remuneración promedio solicitada por los candidatos registró una retracción intermensual del 0,09% y se ubicó en 1.784.840 pesos mensuales. El dato adquiere mayor relevancia al compararse con la inflación del mismo período, que alcanzó el 2,6%, ampliando así la pérdida frente al avance del costo de vida.
La merma no constituye un episodio aislado. El estudio revela que el retroceso comenzó a consolidarse desde octubre del año pasado y encontró su punto más pronunciado en diciembre, cuando las pretensiones económicas exhibieron una caída del 3,71%.
Detrás de esa evolución aparece un cambio profundo en la relación entre oferta y demanda laboral. Con menor generación de puestos de trabajo y una competencia creciente por cada vacante disponible, numerosos trabajadores comenzaron a flexibilizar sus exigencias económicas como estrategia para conservar posibilidades de inserción.
En términos acumulados, las remuneraciones requeridas crecieron apenas 3,07% en el primer tramo del año, muy lejos del 12,3% de inflación acumulada. La diferencia refleja una pérdida sostenida en la capacidad de los ingresos para acompañar el incremento general de precios.
El comportamiento varía según niveles de experiencia y áreas de actividad. En posiciones jerárquicas de supervisión y jefatura, los ingresos pretendidos promediaron 2.407.033 pesos mensuales, aunque con una baja significativa del 7,30% respecto de marzo.
En los segmentos semi senior y senior, el promedio alcanzó 1.814.084 pesos, mientras que en las categorías junior las aspiraciones económicas rondaron 1.354.695 pesos mensuales.
El informe también muestra transformaciones llamativas en sectores que hasta hace poco lideraban la recomposición salarial. Tecnología y Sistemas, históricamente asociado a mejores remuneraciones y fuerte demanda de personal calificado, registró una de las mayores bajas en las pretensiones de perfiles junior, con una reducción del 4,85%.
En contrapartida, áreas vinculadas a Recursos Humanos y Administración y Finanzas mantuvieron niveles salariales relativamente más elevados, especialmente entre perfiles con mayor experiencia.
Más allá de los números, el fenómeno deja al descubierto una señal de época: el deterioro económico ya no sólo afecta a quienes perdieron ingresos o empleo, sino también a quienes comienzan a adaptar sus expectativas a un mercado cada vez más condicionado por la incertidumbre.
Consultoras laborales advierten que este tipo de comportamientos suelen aparecer cuando las empresas recuperan margen de presión frente a trabajadores que priorizan estabilidad o reinserción laboral por encima de mejoras salariales significativas.
La consecuencia inmediata es un mercado más competitivo, donde las condiciones de negociación se vuelven menos favorables para los asalariados y donde la necesidad de sostener empleo empieza a prevalecer sobre las aspiraciones de recuperación del ingreso.
La caída de las remuneraciones pretendidas funciona como un indicador silencioso pero contundente del deterioro social que atraviesa el mercado laboral argentino. Allí donde antes predominaban expectativas de mejora salarial, hoy comienza a imponerse una lógica de resignación marcada por la incertidumbre y la necesidad de sostener estabilidad.
El fenómeno refleja mucho más que una variación estadística. Expone cómo la debilidad económica empieza a redefinir vínculos laborales, capacidad de negociación y perspectivas de millones de trabajadores que, frente a un horizonte cada vez más ajustado, reducen aspiraciones para no quedar fuera del sistema.
Departamentales
El programa Garrafa Hogar vuelve con precios subsidiados en toda la provincia
El Gobierno de San Juan presentó una nueva edición del programa Garrafa Hogar, que comenzará esta semana en Rivadavia y se extenderá progresivamente al resto de la provincia. El operativo ofrecerá envases de 10 y 15 kilos con precios establecidos y un esquema reforzado de control y seguridad.
Con la llegada de las bajas temperaturas y el incremento de la demanda energética en los hogares, el Gobierno de San Juan puso nuevamente en marcha el programa Garrafa Hogar, una herramienta destinada a facilitar el acceso al gas envasado a valores regulados y con controles de seguridad reforzados.
El lanzamiento oficial se realizó este lunes 18 de mayo durante una conferencia encabezada por el ministro de Producción, Trabajo e Innovación, Gustavo Fernández, junto a la directora de Defensa al Consumidor de San Juan, Fabiana Carrizo.
Según informaron las autoridades provinciales, las garrafas de 10 kilos tendrán un valor de 20 mil pesos, mientras que los envases de 15 kilos costarán 30 mil pesos dentro del esquema oficial.
El operativo comenzará esta misma semana en Rivadavia y luego avanzará de manera progresiva hacia el resto de los departamentos sanjuaninos. La intención del Ejecutivo es alcanzar los 19 distritos provinciales antes de finalizar mayo, mediante un cronograma itinerante que priorizará tanto zonas urbanas como sectores alejados.
Desde el Ejecutivo provicnial remarcaron que el programa no sólo busca garantizar accesibilidad económica durante el invierno, sino también fortalecer las condiciones de seguridad vinculadas al uso de garrafas domiciliarias.
En ese sentido, desde Defensa al Consumidor explicaron que este año se intensificarán las inspecciones sobre los envases comercializados dentro del operativo. El objetivo apunta a evitar la circulación de garrafas vencidas, deterioradas o sin certificaciones reglamentarias.
La decisión responde a situaciones detectadas en ediciones anteriores, donde algunos controles permitieron identificar recipientes fuera de norma y con condiciones deficientes de conservación, una problemática que suele adquirir especial relevancia durante los meses de mayor consumo.
Las autoridades provinciales recomendaron adquirir únicamente envases incluidos dentro del circuito oficial habilitado y evitar operaciones informales que puedan comprometer condiciones de seguridad para los usuarios.
El esquema de distribución contemplará además operativos especiales en departamentos periféricos y localidades con menor acceso a centros de abastecimiento. Según precisaron, habrá dos puntos de atención diarios y se habilitarán modalidades de pago mediante billeteras virtuales para agilizar la operatoria.
Garrafa Hogar aparece como una de las políticas de asistencia más relevantes de la temporada invernal. En numerosos hogares sanjuaninos, el gas envasado continúa siendo esencial no sólo para cocinar y calefaccionar ambientes, sino también para sostener pequeños emprendimientos familiares y actividades domésticas cotidianas.
El programa adquiere además especial importancia en un período donde el encarecimiento sostenido de servicios y combustibles impacta con fuerza sobre la economía doméstica, particularmente en sectores medios y populares.
La combinación entre subsidio provincial, control estatal y distribución territorial busca amortiguar parte de ese impacto en los meses de mayor demanda energética.
destacada
Un informe reveló el deterioro social de la agricultura familiar en distintas provincias
Un relevamiento privado expuso el fuerte deterioro económico y social que atraviesan miles de familias rurales en la Argentina. Pese a sostener parte del abastecimiento alimentario y las economías regionales, la mayoría de los hogares campesinos enfrenta pobreza, sobrecarga laboral y dificultades crecientes para continuar produciendo.
Mientras buena parte del debate público sobre el agro argentino gira alrededor de exportaciones, divisas y grandes complejos productivos, otra realidad avanza lejos de los indicadores de rentabilidad y los discursos oficiales. En vastas regiones rurales del país, quienes producen alimentos sobreviven en condiciones de marcada fragilidad económica, con ingresos insuficientes, jornadas agotadoras y una capacidad cada vez más limitada para sostener la actividad.
Un estudio privado elaborado a partir de relevamientos territoriales en Misiones, Jujuy, Córdoba, Mendoza y Neuquén reveló que cerca del 70% de los hogares campesinos se encuentra por debajo de la línea de pobreza. El trabajo retrata la situación de familias vinculadas a la agricultura familiar, producción agroecológica y circuitos locales de comercialización.
El docuemnto advierte que más del 79% de los hogares rurales desarrolla producción primaria diversificada y participa de ferias, ventas directas o redes comunitarias. Sin embargo, la mayoría no logra generar ingresos suficientes para cubrir una canasta básica y depende, en gran medida, del autoconsumo para garantizar alimentación cotidiana.
La investigación vuelve a exponer una de las contradicciones más profundas del sistema productivo argentino: una parte importante de quienes abastecen de alimentos frescos a mercados locales y regionales permanece atrapada en condiciones económicas extremadamente precarias.
Aunque siete de cada diez familias comercializan al menos una parte de lo que producen, el esfuerzo cotidiano no alcanza para consolidar estabilidad económica ni mejorar condiciones materiales de vida. La reducción de márgenes de rentabilidad, el aumento de costos y la limitada capacidad de inversión profundizaron durante los últimos años la vulnerabilidad de pequeños productores rurales.
A esa realidad se suma el impacto cada vez más visible de la crisis climática sobre las economías campesinas. Sequías prolongadas, olas de calor, incendios y tormentas severas comenzaron a alterar de manera directa los ciclos productivos y la sostenibilidad de numerosas explotaciones familiares.
El reporte señala que el 78,7% de los hogares rurales atravesó episodios de sequía en los últimos años y que más del 60% sufrió pérdidas económicas severas derivadas de fenómenos climáticos extremos. Como consecuencia, el 65,3% debió modificar sistemas de producción para intentar sostener la actividad.
La vulnerabilidad estructural del sector se vuelve todavía más visible en territorios con escasa infraestructura, dificultades de acceso al agua, conectividad limitada y menor presencia estatal. En esos escenarios, la continuidad productiva suele depender exclusivamente del esfuerzo familiar.
Uno de los aspectos más duros del relevamiento aparece vinculado a la situación de las mujeres rurales. La investigación impulsada por el Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra expone que numerosas trabajadoras campesinas e indígenas sostienen jornadas activas de entre 16 y 18 horas diarias.
Además, el 61,7% realiza simultáneamente tareas productivas, domésticas y de cuidado, configurando una dinámica de sobrecarga permanente que especialistas describen como “pobreza de tiempo estructural”.
Ese concepto refleja una realidad frecuente en hogares rurales: la ausencia de servicios, infraestructura y asistencia adecuada obliga a compensar carencias mediante más trabajo familiar, especialmente femenino. El resultado es una vida cotidiana atravesada por agotamiento físico, menor acceso a descanso y limitadas posibilidades de desarrollo personal o económico.
El deterioro social de la agricultura familiar también abre interrogantes sobre el futuro de las pequeñas producciones regionales y la continuidad de modelos agroalimentarios vinculados al abastecimiento local, la diversidad productiva y las economías de cercanía.
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