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Las empresas distribuidoras de gas pidieron elevar hasta un 35,6 por ciento las tarifas de gas para los usuarios residenciales, comerciales e industriales.


El objetivo del Gobierno y de las empresas es que las tarifas de gas a los usuarios residenciales, comerciales e industriales se ajusten cada seis meses de acuerdo a las variaciones que vaya experimentando el Índice de Precios al Consumidor.

Funcionarios, empresarios y representantes de consumidores participaban este martes de una audiencia pública en la que se definirá el nuevo esquema de suba semestral de las tarifas de gas de acuerdo a la inflación publicada por el Indec.

La audiencia, que se desarrollaba en el Centro Metropolitano de Diseño, era presidida por el titular del Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas), Mauricio Ezequiel Roitman, y del vocal segundo del organismo, Diego Fernando Guichón. «El objetivo es mantener estable en términos constantes las tarifas de gas natural establecidas al inicio del quinquenio que estableció el programa», explicó Guichón al dar inicio a la audiencia pública.

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Eduardo Cabello advierte sobre un deterioro “ya insostenible” del poder adquisitivo

El referente sindical sanjuanino Eduardo Cabello trazó un diagnóstico severo sobre la situación socioeconómica actual: pérdida sostenida del poder adquisitivo, deterioro de las condiciones de vida y creciente incertidumbre laboral. En diálogo con Mundo Laboral San Juan, cuestionó las políticas del Gobierno nacional, advirtió sobre el impacto de la reforma laboral y alertó por un posible agravamiento del conflicto social.

El deterioro de las condiciones de vida de los trabajadores dejó de ser una proyección para convertirse en una realidad palpable. Así lo planteó el dirigente gremial, quien describió un escenario marcado por la pérdida del poder adquisitivo, la precarización creciente y un clima social atravesado por la incertidumbre.

Desde su perspectiva, el núcleo del problema radica en un modelo económico que —según afirmó— prioriza a los sectores de mayores ingresos en detrimento de los asalariados. “Cuando se gobierna para los que más tienen, los trabajadores quedan relegados a una situación límite”, sostuvo, al tiempo que remarcó que amplios sectores ya no logran cubrir necesidades básicas, particularmente en materia alimentaria.

La advertencia no se limita a una percepción individual. Cabello vinculó su diagnóstico con indicadores recientes que muestran un deterioro en los hábitos de consumo: una porción significativa de la población trabajadora reduce la calidad de su alimentación o directamente omite comidas ante la insuficiencia de ingresos. Este fenómeno, lejos de ser coyuntural, aparece como uno de los signos más elocuentes del ajuste en curso.

En ese sentido, el dirigente cuestionó con dureza la política salarial. Denunció paritarias “pisadas”, pérdida constante frente a la inflación y un presente laboral en el que el temor al despido se convierte en un factor disciplinador. “Muchos trabajadores viven con la incertidumbre diaria de si van a conservar su empleo”, afirmó.

El análisis también incluyó críticas a recientes decisiones del Gobierno nacional, entre ellas la reconfiguración de áreas vinculadas al trabajo y la reducción de programas sociales. Para Cabello, estas medidas profundizan la fragilidad social en una ya adversa. “Se están quitando herramientas en un momento en el que más se necesitan”, advirtió.

La reforma laboral ocupa un lugar central en su diagnóstico. El dirigente la calificó como regresiva en términos de derechos, al señalar que impacta en aspectos sensibles como las condiciones de contratación, las horas extras y los beneficios históricos del trabajador. En ese sentido, afirmó la relevancia de los fallos judiciales que comenzaron a poner límites a su aplicación, interpretándolos como un freno institucional a lo que definió como “un retroceso normativo”.

El contexto internacional tampoco queda al margen. el represntante gremial mencionó la inestabilidad global —particularmente los conflictos en Medio Oriente— como un factor que puede agravar la situación económica interna, a través de incrementos en costos clave como los combustibles. “Son impactos que terminan trasladándose al bolsillo de la gente”, señaló, en referencia a lo que describió como “presiones externas que profundizan la crisis doméstica”.

A nivel político, Cabello interpretó el escenario actual como el resultado de una combinación de expectativas frustradas y voto castigo. Según su lectura, una parte significativa del electorado acompañó el cambio con la esperanza de una mejora sustancial en sus condiciones de vida, algo que —a su juicio— no se ha materializado. “La desilusión es profunda y generalizada”, sintetizó.

En ese aspecto, advirtió sobre la situación de las provincias, que comienzan a sentir el impacto del ajuste nacional en sus propias economías. La caída de recursos, la paralización de obras y el aumento de la presión sobre los presupuestos locales configuran, según describió, un escenario de creciente dificultad para sostener compromisos básicos, incluidos los salarios estatales.

El planteo de Eduardo Cabello se inscribe en una lectura crítica más amplia del presente económico y social, en la que convergen variables estructurales —inflación, salarios, empleo— con factores políticos y contextuales. Su advertencia sobre un posible agravamiento del conflicto social no aparece como una expresión aislada, sino como la consecuencia de un proceso acumulativo de deterioro.

En ese marco, el dirigente apeló a la reconstrucción de una agenda centrada en el trabajo y el ingreso, con el movimiento obrero como actor clave en la defensa de derechos y condiciones de vida. El panorama inmediato, sin embargo, permanece atravesado por la incertidumbre: entre dificultades económicas, disputas institucionales y expectativas sociales en pugna, el rumbo del mercado laboral argentino se proyecta como uno de los principales escenarios de conflicto en el corto y mediano plazo.

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Fin del programa Volver al Trabajo: el Gobierno elimina la ayuda económica y apuesta sólo a la capacitación

El Ministerio de Capital Humano, conducido por Sandra Pettovello, avanzará desde abril con la eliminación del programa Volver al Trabajo, que otorgaba $78.000 mensuales a unos 900 mil beneficiarios. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Javier Milei, reemplaza la asistencia económica por un sistema de vouchers de capacitación en un escenario de deterioro del mercado laboral.

En una decisión que redefine el esquema de políticas sociales, el Gobierno nacional avanzará con la eliminación del programa Volver al Trabajo, una de las principales herramientas de transferencia de ingresos destinadas a sectores con dificultades de inserción laboral. La medida impactará sobre cerca de 900 mil personas que percibían una prestación mensual de $78.000 y que, desde abril, dejarán de recibir ese ingreso para acceder —de manera optativa— a un sistema de capacitación laboral mediante vouchers.

El cambio marca el cierre definitivo de la estructura heredada del programa Potenciar Trabajo y consolida un giro conceptual en la política social: el abandono de la asistencia directa en favor de esquemas orientados exclusivamente a la formación. Desde el Ejecutivo sostienen que el nuevo modelo busca promover la empleabilidad y reducir la dependencia de los planes sociales.

La transición ya comenzó a materializarse. Beneficiarios del programa han recibido notificaciones a través de la aplicación Mi Argentina y por correo electrónico, donde se les informa la finalización del beneficio y la posibilidad de inscribirse en el nuevo sistema de capacitaciones.

Volver al Trabajo había sido concebido como una instancia intermedia entre la asistencia social y el empleo formal. Combinaba una prestación económica con la obligación de realizar cursos, actualizar datos laborales y participar en actividades destinadas a mejorar la inserción en el mercado de trabajo. Sin embargo, el nuevo esquema elimina el componente monetario y deja en pie únicamente la formación.

El universo de beneficiarios se reconfigura: mientras los actuales titulares de Volver al Trabajo perderán la asistencia, alrededor de 300 mil personas continuarán dentro del Programa de Acompañamiento Social, destinado a sectores con mayores barreras estructurales para acceder al empleo y que no serán alcanzados por la medida.

La decisión se inscribe en una estrategia más amplia de ajuste del gasto social y redefinición del rol del Estado. El Gobierno plantea que la capacitación es una herramienta más eficaz para la inserción laboral que la asistencia directa. Sin embargo, el contexto económico introduce interrogantes de peso: la caída de la actividad, la pérdida de puestos de trabajo y la precarización del empleo configuran un mercado laboral con escasa capacidad de absorción.

En ese escenario, especialistas advierten que la eliminación de la transferencia de ingresos podría profundizar situaciones de vulnerabilidad en el corto plazo, especialmente entre quienes aún no logran insertarse en el circuito formal. La eficacia del nuevo sistema dependerá, en gran medida, de la calidad de las capacitaciones, su articulación con la demanda real del mercado y la existencia de oportunidades laborales concretas.

Además, la voluntariedad del esquema abre otro interrogante: sin incentivo económico, el nivel de adhesión a los programas de formación podría verse limitado, debilitando el alcance de la política pública.

El fin del programa Volver al Trabajo representa un cambio estructural en la política social argentina. La apuesta oficial por la capacitación como único instrumento de inclusión laboral redefine el vínculo entre el Estado y los sectores más vulnerables. No obstante, en un clima económico adverso, el desafío central será evitar que la transición deje a cientos de miles de personas sin ingresos ni oportunidades reales de inserción, profundizando así las tensiones sociales que la medida busca, en teoría, resolver.

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San Juan amplía el alcance del boleto escolar gratuito

El sistema de Boleto Escolar Gratuito continúa expandiéndose y ya alcanza a más de 75.000 estudiantes y docentes en toda la provincia. La iniciativa permite viajar sin costo en el transporte público, en una política orientada a sostener la continuidad educativa y aliviar el gasto de las familias.

Uno de los aspectos centrales de la implementación es la digitalización del trámite. Desde el Ejecutivo provincial remarcaron que no es necesario concurrir al Centro Cívico, ya que la gestión puede realizarse de manera ágil a través de los canales oficiales habilitados, como el sitio web específico del programa o el asistente virtual del sistema CiDi.

La incorporación del beneficio a la tarjeta SUBE no solo facilita el acceso, sino que también permite un control más eficiente del uso de los recursos públicos. A través de este sistema, se busca garantizar transparencia en la asignación del subsidio y asegurar que llegue efectivamente a quienes cumplen con los requisitos.

En términos de impacto, la medida se inscribe en una estrategia más amplia de políticas educativas y sociales que apuntan a reducir las barreras económicas para el acceso a la escolaridad. En un contexto de presión sobre los ingresos familiares, el costo del transporte representa un factor clave en la permanencia dentro del sistema educativo.

La masificación del Boleto Escolar Gratuito en San Juan evidencia un proceso de modernización administrativa que combina inclusión social con herramientas digitales. La simplificación del trámite no solo reduce la burocracia, sino que también amplía el alcance del beneficio, especialmente en sectores que históricamente enfrentan dificultades de acceso.

Al mismo tiempo, la utilización de la tarjeta SUBE como soporte refuerza la trazabilidad del sistema, en línea con las demandas de mayor eficiencia en la gestión pública. Este modelo podría consolidarse como referencia para otras jurisdicciones que busquen optimizar subsidios al transporte con criterios de equidad.

Con más de 75.000 beneficiarios incorporados, el Boleto Escolar Gratuito se consolida como una herramienta clave para sostener la educación en San Juan. La digitalización del proceso y la integración con el sistema SUBE marcan un avance en términos de accesibilidad y transparencia, en una política que apunta a garantizar el derecho a estudiar sin que el costo del transporte sea un obstáculo.

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