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CRA exigió explicaciones a la Sociedad Rural y profundizó la interna de la Mesa de Enlace

Confederaciones Rurales Argentinas envió una carta a Nicolás Pino para exigir explicaciones por las declaraciones de un director de la Sociedad Rural sobre la plataforma VISEC. El enfrentamiento expone diferencias sobre las exigencias ambientales del comercio internacional y quién debe asumir sus costos, aunque todavía no existe un planteo formal de ruptura.
La histórica unidad de la Mesa de Enlace enfrenta una nueva prueba. Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) reclamó explicaciones formales a la Sociedad Rural Argentina (SRA) por las declaraciones de uno de sus directores, Andrés Costamagna, quien cuestionó públicamente la posición de la entidad frente a la plataforma de trazabilidad VISEC. El episodio abrió una disputa institucional entre dos organizaciones fundadoras del espacio y dejó al descubierto diferencias que exceden el intercambio de declaraciones.
El conflicto quedó formalizado el 6 de noviembre, cuando el presidente de CRA, Carlos Castagnani, y el secretario de la entidad, Adrián Luna Vázquez, enviaron una carta a Nicolás Pino, titular de la Sociedad Rural. En el documento calificaron los dichos de Costamagna como agraviantes y reclamaron que la conducción de la SRA precise si el dirigente se expresó a título personal o si sus declaraciones representan la posición institucional.
El malestar se originó en una entrevista realizada por Silvio Baiocco en Canal Rural. Según la comunicación de CRA, Costamagna acusó a la organización de desinformar, comunicar de manera errónea y sostener una postura de negacionismo extremo frente al sistema de trazabilidad. Para la entidad, las expresiones excedieron el intercambio legítimo de argumentos y afectaron el respeto que debe regir entre organizaciones representativas del agro.
CRA pidió que, si la Sociedad Rural no comparte esas afirmaciones, lo manifieste públicamente y reclame una rectificación por los mismos canales en los que se difundieron. Aunque la carta no plantea abandonar la Mesa de Enlace, advierte sobre el deterioro de los vínculos institucionales y traslada a la conducción de Pino la responsabilidad de responder al reclamo.
La trazabilidad, en el centro de la disputa
Detrás del enfrentamiento aparece una discusión de creciente importancia para las cadenas agroexportadoras. VISEC es una plataforma destinada a documentar la trazabilidad de productos y acreditar el cumplimiento de requisitos ambientales exigidos por los mercados internacionales, particularmente las disposiciones europeas vinculadas con la comercialización de productos libres de deforestación.
El disentimiento no se limitan a la conveniencia de implementar estos mecanismos. También involucran la administración de la información, los procedimientos de verificación y, fundamentalmente, la distribución de los costos entre productores, industrias y exportadores.
CRA viene expresando su preocupación por la posibilidad de que las nuevas exigencias terminen trasladando mayores obligaciones económicas y administrativas a los establecimientos productivos, mientras los beneficios comerciales alcanzan al conjunto de la cadena. La discusión, por lo tanto, compromete tanto la competitividad de las empresas como las condiciones en las que los productores deberán acreditar el origen de sus mercancías.
La discrepancia adquiere mayor dimensión porque las entidades rurales comparten reclamos vinculados con la presión impositiva, las retenciones y la necesidad de mejorar las condiciones de competencia frente a otros países productores de la región. Sin embargo, las diferencias sobre cómo afrontar las regulaciones ambientales internacionales amenazan con debilitar la posición común que históricamente procuraron sostener.
Una unidad que deberá demostrar su fortaleza
La Sociedad Rural y CRA integran la Mesa de Enlace junto con Federación Agraria Argentina y Coninagro, una articulación que adquirió protagonismo como representación conjunta del campo frente a las distintas administraciones nacionales.
El enfrentamiento actual vuelve a poner a prueba esa construcción. La respuesta de Pino será determinante para establecer si el episodio queda circunscripto a un desacuerdo entre dirigentes o si deriva en un distanciamiento institucional de mayor alcance.
Por ahora, no hay una ruptura formal, pero sí una señal de desgaste en una alianza que necesita consensos para intervenir en las discusiones sobre producción, exportaciones y regulaciones internacionales. La divergencia por VISEC dejó expuesta una cuestión de fondo: la unidad de las entidades rurales depende no solo de sus reclamos compartidos, sino también de su capacidad para resolver diferencias sobre el rumbo que debe adoptar el sector.